1 posts de enero 2014

Una llamada de Manu

En noviembre de 1996 llegué apresurado, como solemos hacerlo los corresponsales, a Kigali. RNE me había enviado a cubrir el gigantesco éxodo humanitario de la población hutu ruandesa que había huido al antiguo Zaire después del genocidio tutsi de 1994. Dormí apenas en el célebre Hotel Mille Collines, escenario de las largas noches de horror ruandesas del exterminio africano. Fueron sólo unas horas de sueño porque a la mañana partí con una manta en la mochila hacia la inhóspita frontera de Gisenyi, junto al Lago Kivu, por donde llegaban a pie centenares de miles de desterrados ruandeses.

Antes de dejar el Mille Collines alguien me comunicó que Manu estaba tratando de ponerse en contacto conmigo, pero yo tuve que partir camino de aquel bíblico éxodo junto a la "petite barriere". Al final no vi a Manu, pero creo que aquel viaje a Ruanda fue el último que hizo Leguineche en su intensa vida de reportero internacional. Algún tiempo antes tuve el honor de compartir con Manu y su hermana Rosa una velada inolvidable en su piso de Ríos Rosas. Aquellas horas que permanecen conmigo sentado frente a él, escuchando sus relatos y mirando absorto los anaqueles repletos de ejemplares que recorrían los altillos de los pasillos de su casa.

Me habló de Vietnam, de Indochina, de sus viajes, de su amistad con la difícil  Fallaci, me habló de lo que para él era el oficio de periodista, de reportero internacional. Yo le escuchaba embobado y no apartaba los ojos de aquella inmensa ristra de libros, revistas, mapas y almanaques. Recuerdo que entonces, en mi ingenuidad de corresponsal incipiente, pensaba si para ser como Manu había que leerse todo aquello que Leguineche tenía en sus estanterías volantes de Ríos Rosas.

Toda mi generación de estudiantes de periodismo acudíamos a clase con aquel librito de Manu Leguineche en nuestras manos. Era como un santo grial que nos mostraba el camino de la clase de periodistas que queríamos ser. "La tribu" de Manu, leído y releído, subrayado y recitado, fue nuestro santo y seña.

Hoy, en el día que Manu nos ha dejado, quedará siempre en mí su ejemplo de hombre bueno, de periodista íntegro que cumplió como nadie la célebre frase de Kapuscinski. Sus palabras de Ríos Rosas y aquella llamada de Manu en Kigali que me guió en la noche del genocidio africano. Y después, en todas las posteriores noches en las que, perdido por el mundo, también formo parte de su "club de los faltos de cariño".

Descansa en paz Manu, te lo has merecido.

Miguel Molleda


Miguel Molleda Rábago es el corresponsal de Radio Nacional en Jerusalén. Periodista de amplia trayectoria profesional en Radio Nacional de España, donde ingresó por oposición en 1986, se ha especializado en relaciones internacionales y ha informado para la radio pública de los principales acontecimientos ocurridos en las postrimerías del siglo pasado y comienzos del siglo 21. Después de un breve periodo de corresponsal en Bruselas fue enviado especial en Rumanía tras la caída del Muro de Berlín. Informó desde Bucarest de la desaparición del régimen de Ceaucescu y las transformaciones que siguieron en Europa Central y Oriental.
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