2 posts de julio 2009

El temblor de los 8 valientes

¿Para qué sirve una cumbre como la de L’Aquila? Es la pregunta más repetida estos días. Aunque sólo sea para que todos se vean las caras y charlen, ya es algo. ¿Cuántas enemistades enquistadas nacen de un incomprensión que jamás encontró la palabra oportuna para rescatar la amistad? Sirve, aunque lo que más escuchemos es una enumeración de propósitos que se trasladan a otros encuentros como en una táctica dilatoria de quien nunca se atreve a coger el toro por los cuernos.

La tierra se ha marcado diversos zapateaos mientras los más poderosos, discutían.

Tras la reunión, el papel de malo les toca a Irán y Corea, mientras China deja oír su voz discordante sobre el clima sin que nadie, salvo Giorgo Napolitano, se atreva a decirle que los derechos humanos existen, y deben desarrollarse además de la economía.

El poder vuelve a casa de los Magos. Oriente cada vez tiene más bazas en el tute pese a que Occidente se haya sacado un farol llamado Obama. Hasta el Papa ha dicho de él que es un hombre con carisma...

Con tantas conductas personales censurables y comportamientos políticos autoritarios, la cita de L’Aquila no ha supuesto el funeral político de Berlusconi que algunos habían augurado. Y eso pese a que, la primera noche, durante un concierto de la Orquesta Sinfónica de L'Aquila, se levantó de su asiento y delante de todos, mientras la orquesta seguía tocando. Hizo su show como si fuera un improvisado director agitando brazos ante la atónita mirada de sus invitados.

Ocho valientes acudieron a L’Aquila. Cada uno tenía un bombero a su lado, día y noche, para evacuarlo en caso de que la tierra se hubiera puesto obcecada en el baile de la corteza. Así, es más fácil ser valiente. Los miles de desalojados lo son por obligación. Ya no tiemblan cuando el suelo los sacude. Los más poderosos tampoco lo han hecho al firmar las ayudas para luchar contra el hambre. A ver si la convulsión les ataca cuando tengan que rascarse los bolsillos...

PILLAJE SIN FRONTERAS

Los quisieron “engañar como a chinos”, pero eran japoneses. Una joven pareja nipona en Roma. Se maravillan con la historia que vomita cada esquina. Tras un día aturdidos por querer seguir los pasos de la tradición que la ciudad exhibe sin pudor, llega el momento de reponer fuerzas. ¿Para qué ser originales? Eligen un restaurante cerca de la inevitable Piazza Navona. Piden un menú sin excesos que podría costar en torno a 65 euros y llega la hora de pagar...

¡La cuenta asciende a 575 €! El caballero del lejano oriente pone la tarjeta de crédito sobre la bandeja y cuando ésta regresa para firmarla, descerraja un lamento porque, el camarero se ha aplicado una propina del tonto por ciento: 115 euros. Los japoneses perspicaces intuyen que aquello es demasiado. La comida para dos asciende a 700 €. El alcalde de Roma dice que eso no puede volver a pasar. Estamos todos de acuerdo. De momento, nadie podrá ser atracado por este equivocado Robin Hood de las cazuelas que pretendió convertir su negocio en un bosque de Sherwood en beneficio propio. La tasca está precintada tras la pertinente denuncia policial. Hay una denuncia por estafa, pero la razón de la clausura es que no se respetaban las normas higiénicas. ¡Atracadores y guarros! La triste dicha del timado es ser engañado por un prestidigitador de guante blanco. Ni eso les queda a esa pareja de enamorados nipones. Haciendo honor a su nombre, el restaurante Il Passetto se marcó un abuso, quizás con el fantasía de convertir el local en las minas del Rey Salomón, a cuenta de unos japoneses a quienes quisieron “engañar como a chinos”

Iñaki Díez


Iñaki Díez es el corresponsal de Radio Nacional en Italia, un país que conoce perfectamente y que analiza con gran habilidad.
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