Esquizofrenia
Llega el día y me sorprende empapado de acusaciones de pedofilia sobre la Iglesia, bañado en la respuesta eclesial de que hay una conjura contra la Institución, anegado de interpretaciones interesadas y desbordado porque a la hora del reparto, hay que dar al César lo que es del César, y la “leña al mono” es un recurso fácil y siempre interesado: desde la antigua Roma se daba al pueblo lo que quería para mantenerlo adormilado. En la Iglesia hay pedófilos que deben ir a la cárcel pero hay muchos más sacerdotes que hoy viven su impoluta religiosidad, avergonzados por lo que han hecho sus compañeros.
El jaleo de los abusos de la Iglesia ha solapado la brisa de las elecciones regionales italianas. Hoy termina una campaña que casi no ha existido. Las torpezas del partido de Berlusconi la convirtieron en un vendaval de recursos. Definitivamente, su aspirante, la Polverini (manda huevos con el nombre) se candida sin la lista de consejeros porque 8 sentencias judiciales dicen que no se presentaron a tiempo en el colegio electoral. Y la Polverini es la candidata más firme a suceder al tipo que dejó hace unas semanas el puesto por su afición por los travestis. Aquello de los transexuales dañó a Marazzo pero salpicó a todo el PD, por mucho Bonino que pongan ahora en las listas. Llegan las elecciones y como me dice una amiga, todos va a ganar. La derecha porque sólo tiene 2 de las 13 regiones y se augura que pueda conseguir, al menos, una tercera; la izquierda porque los territorios son suyos tradicionalmente. Gana hasta el Papa que se dejará de hablar de él. ¡Oh, no!. Benedicto XVI no dejará de ocupar espacios porque la votación es el Domingo de Ramos. Y tras las elecciones, a sumergirnos en la Semana Santa con la felicidad que aporta llevar una cruz en mitad de esta esquizofrenia



