2 posts de septiembre 2010

Oda a eso que perdemos

LA CNN abandona la pretendida senda de la imparcialidad. Frente al rigor y a la narración del suceso, vence el grito, el espectáculo. Triunfan los apóstoles del titular hechicero y los discípulos de la noticia voluntariamente orientada. Son los tiempos modernos. En pocos días he aspirado de primera mano la fragancia de estos nuevos perfumes: cinco barrenderos hacen una parada en su quehacer. Van a tomar el té: muy apropiado. Están en Londres. Cinco argelinos tirando de escoba adoptando poses del primer mundo.

Alterados por la teína y ante la visita del Papa se enzarzan en una conversación de dudosa gracia:

-Tiene que ser fácil matar al Papa.

-Yo lo haría con una pistola

-¡Anda ya! Es imposible acercarse para poderle pegar un tiro

-Lo mejor sería una bomba tirada con un lanzagranadas.

El resto aplaude la idea.

-Sí. Así, si se podría terminar con él.

Apenas habían terminado su elucubración y un contingente de hombres armados los rodeó, esposó y llevó a comisaría. “Conspiración para cometer actos terroristas. Los detenidos podrían estar planeando un atentado contra el Papa”. Los caza- fantasmas de Scotland Yard, con su particular Bill Murray al frente ,justificaban así la inmensa bolsa que sufraga la seguridad de la vista papal. Nosotros, evangelistas del hecho, paramos máquinas. Saltan las alarmas y surgen los titulares del tipo “Abortado un atentado contra el Papa” “Detenidos cuando iban a atentar contra el Papa”. El mundo se pone alerta. Cinco hijos del Magreb querían asesinar al Papa. ¡A escobazos!, no te jode...

Se hicieron grandes titulares aunque los cazafantasmas ponían su propia heroicidad entre verbos conjeturados. Pero los periodistas no hicimos caso. La CNN no está de moda y por un puñado de audiencia se puede prostituir el mensaje. Todo parece lícito.

Días después la Fiscalía de Roma filtra a la prensa que está investigando al Banco Vaticano por posible omisión de información tal y como exige la norma europea contra la limpieza de capitales. La noticia llega con todas las puntualizaciones. El ministerio público sabe que en esta loca carrera, seremos los propios periodistas quien agrandaremos el presunto delito y por un puñado de audiencia diremos lo que creíamos o querríamos haber leído en la nota. Desde el momento en que los hechos son contados por una persona adquieren su puñado de subjetividad. Sazonarla con el deseo del mensajero es peligroso. Se altera voluntariamente el hecho. La CNN ha muerto. Nunca creí en su imparcialidad, pero es inquietante la expiración de su idea. La carnaza y filosofía de las telemamachicho se impone en los informativos.

Vivos tras certificar su defunción

Quizás por la influencia de la Mostra de Venecia, el devenir de los hombres públicos italianos me parece un buen guión para empezar el otoño con entretenimiento: suspense, líos de faldas y trama argumental recurrida aunque con interesantes golpes de acción.

A principio de verano lancé dos hipótesis: una de fútbol, en la que acerté; y otra política en la que erré más que un miope queriendo ver las cartas del contrincante en una partida de naipes. No hay ley mordaza. Más bien, Berlusconi se ha tragado el trapo porque su antaño fiel Fini, ha dado el paso al frente para desmarcarse del partido. O él le ha echado del partido: no está del todo claro. Como en todas las disputas, cada uno tiene su versión para llegar al hecho: ya no son pareja.

Pero la separación no será amistosa: los dos quieren la casa, es decir el gobierno. Así que van a vivir en el mismo piso como un matrimonio separado. ¿ Quien llevará el primero al amante a casa? Serán divertidas las carreras nocturnas por los pasillos de la mano del furtivo acompañante. Y todo para buscar consistencia en el futuro porque esta casa es una ruina y dentro de unos meses se convocarán elecciones (vuelvo a hacer de vidente. El tiempo dirá si la visión es del ojo cubierto por un parche).

Habrá tiempo para entretenerse. La política italiana emula al festival de Venecia. Menos mal que faltan los salpicones de sangre despanzurrados por las paredes al estilo Tarantino. El director de cine preside la 67 edición del Festival de Venecia

Iñaki Díez


Iñaki Díez es el corresponsal de Radio Nacional en Italia, un país que conoce perfectamente y que analiza con gran habilidad.
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