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Chismes en la consulta médica

Mi médico de cabecera en Roma es un tipo afable, mediana edad y aspecto de que no morirá de estrés. Acudo poco a él pero cada vez que lo hago vuelvo a casa cargado, como Papa Noel, con un montón de anécdotas. La consulta y la sala de espera brotan del metamundo neorrealista que nunca abandonará este país.

Cuando llego, la enfermera me saluda como si estuviera allí todos los días.

-Señor Diesss, buenas tardes.

Respondo y busco acomodo en una sala de 30 metros cuadrados. Ante mis ojos, anacrónicos sofás y sillas de diferentes camadas dispuestos en anárquico orden. Es un colmena y la enfermera la reina. Su silla está dispuesta en un ángulo de tal manera que no se le escape ni un detalle de los pacientes. Se encuentran en plena conversación. Deduzco pronto que se ven en la consulta con la asiduidad de quien queda con un amigo para beber unas cervezas: hay complicidad entre ellas.

-Ahora vengo- suelta de repente la enfermera levantándose de su trono.

En ese momento, en que la colmena no tiene reina, irrumpe en escena un nuevo personaje: Un anciano que entra arrastrando los pies, con los hombros vencidos por los años y una mirada bonachona que le vale el eterno salvoconducto de San Pedro. Coincide su llegada con la salida del paciente dentro de la consulta. ¡Qué oportunidad!

-Señoras- dice dirigiéndose al grupo que parlotea-. ¿Me dejan pasar, por favor? Vengo sólo a que el doctor me ponga un timbre.

No hace falta insistir más. Las señoras se lo permiten. En esta escena he quedado relegado al lugar de los cuadros y las macetas. Nadie ha contado conmigo para dejar pasar al venerable octogenario para que le pongan el sello. No importa: tengo un buen libro a mano y una sucesión de chismes prometedores a mi alrededor.

Pasan los minutos. Vuelve la enfermera. El señor del sello sigue dentro.

-¿Cómo es que no ha entrado ninguna de vosotras? ¿No ha salido ya el paciente anterior?- pregunta la enfermera.

-Sí, pero ha venido un señor para que el doctor le pusiera un sello y nos ha pedido si le dejábamos pasar- responde una de las tertulianas.

-¿Sello?- pregunta la enfermera-. Ha venido para que el doctor le renueve el carné de conducir.

Me espantó al imaginar conduciendo a ese pobre hombre que lleva la vista puesta en los zapatos mientras arrastra torpemente los pies. Han pasado 15 minutos. A lo mejor es que el señor se ha quedado tieso delante del doctor, pienso. Ellas, ajenas a mi luctuosa reflexión, siguen, entre risas, su amena charla.

-¿Te puedes imaginar a ese señor conduciendo?- dice una.

-A mi marido, que tiene 80 años, le acaban de renovar el permiso. Yo he ido donde el médico a quejarme porque, después del ictus del año pasado, no puede conducir. Pero el doctor, me ha dicho que el hombre ha pagado y que a su juicio está bien. Cualquier día, mi marido me va a dar un disgusto porque se empeña en coger el coche y casi le tengo que ayudar a caminar.

-¡Cómo está el mundo!

-Y a éste, ¿se lo darán?

-Tarda mucho- asegura la enfermera-. Creo que trata de convencer al doctor.

Las elucubraciones se cortan cuando se abre la puerta de la consulta. El anciano concita todas las miradas. Hasta yo abandono el libro para comprobar qué ha pasado con el hombre que apenas camina con la mirada perdida en sus propios zapatos.

El señor da las gracias por la deferencia de esos 20 minutos que le hemos cedido las señoras y yo. Enfila hacia la puerta con una amplia sonrisa de satisfacción por la misión cumplida. En su mano lleva unos papeles. Con su lento, escueto y torpe paso abandona la consulta. Seguramente tendrá el coche aparcado a la puerta. En doble fila, por supuesto.

10 Comentarios

Hola Iñaki:

Qué buena historia! Pero, la verdad, no es tan diferente a nuestros psicotécnicos. De hecho, ahora pretenden investigar la calidad de las pruebas para renovar los permisos de conducir y las licencias de armas.
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La última vez que fui a renovar el carnet de conducir me tomaron la tensión, me revisaron la vista (tuve que leer las letras de un cartel colgado a tres metros de donde estaba sentada) y me soplaron 30 euros por ello (fotos aparte, porque te hacían las fotos también). No quiero imaginarme a los cazadores que van allí a renovar las licencias (aquí en Galicia debe haber una media de un cazador por casa...): supongo que cuando acuden a los centros esos no van tan tajados como cuando entán en el monte (sí, ya sé que hace mucho frío y el aguardiente es vasodilatador...), pero si se hiciera un control de alcohol en sangre, aquí no cazaba ni Dios...
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Pero la perspectiva de que el permiso de conducir me lo renueve mi médico de cabecera no creas que me parece mejor que el negocio de los psicotécnicos: sé que a mi médico le gusta ir de batida por ahí de vez en cuando...
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Un saludo y gracias por tus historias.
J.H.
PD: Uy, qué maleducada. Espero que la visita al médico no fuera por nada grave.

si la abuelita con el sombrero de mimbre que despues saca el rifle, un truco tan viejo.Mi doc, es muy buena persona;Las asistentas si que son sadicas,para darte la receta o los resultados de un analisis te ponen la cara de.... ve arreglando lo de la funeraria y al fina no pasa nada.Que se mejore su salud macche!

Así se ve conduciendo a ancianos que no pueden ni girar la cabeza en un cruce, que se quedan parados en mitad de la strada obstaculizando el tráfico. Italia es un país de viejos. Sólo hay que`observar la pirámide de poblecion

sometimes I read the "articles" of mister Inaki from Rome...Honestly, I do not understand this man. He's deeply affected by a strange and curious racism: he feels the need to humiliate Italy and its people. Why do you still keep him in Rome? Probably because most of you has the same opinion...Mister Inaki, YOU ARE NOT OBLIGED TO LIVE IN ROME AND ITALY. GO BACK TO YOUR BEAUTIFUL SPAIN....ok? Thanks

Echaba de menos estas historias de vida cotidiana italiana, donde la realidad supera la ficción, donde los personajes cobran vida a través de las palabras.
La conducción romana es lo que es, con 80, 20 o 40 años, da igual, porque "hay que ganarse el carril, el derecho a conducir". Eso se aprende rápido.....pero en el fondo echo de menos también eso...

hola Iñaki,
he leido la historia, pero hay algo que no me sale a cuenta.
como sabes bien soy italiano y muy critico por como van las cosas en mi pais.
El anciano que pidio permiso os has tomado el pelo a todos lo que estaban esperando su turno, y la enfermera seguio tomando el pelo a vosotros diciendo el motivo para que el anciano pedio permiso.
El medico de cabecera no tiene la autoridad para otorgar el certificado medico para el renueve del carnè de conducir.
las autoridades que pueden otorgar ese dicho certificado son:
- Un Centro de salud (ASL) que tiene la oficina medico-legal
- Un doctor de las Fuerzas armadas
- Un medico del cuerpo nacional de Policia
- Un medico del cuerpo nacional de los Bomberos
- Un ispector medico del Ministerio de Trabajo
- Un inspector medico de la Red de Ferrocarriles
Lo que te ocurrio pasa cada dia en Italia donde hay cola de espera, eso te paseras en las oficinas de Correos, de Hacienda, de la INEM ..... etc etc, y sobre todos lo hacen esto los ancianos son esxpertos para colarse la cola, siempre dicen , que le hacen falta un sello.
Ves con cuidados con las colas en Italia

Es patético ver como algunos personajes barrio bajeros casi quinquis de tres al cuarto que emulan a John Ford en sus horas ¿lúcidas? dan estás serenatas a nosotros que vigilamos el cuidado del buen entendimiento.Por una manzana podrida no se pudre el resto si bien es cierto.Salud que no les falte.Un abrazo Iñaqui.

Hola Iñaki:

Creo que te has lucido con esta noticia, sobre todo con la última linea:http://www.rtve.es/noticias/20101022/sinodo-obispos-coran-da-derecho-a-matar-a-cristianos-jihad/364198.shtml
http://en.wikipedia.org/wiki/Lebanon#Religion
En Libano hay como un tercio de cristianos y desde luego lo que no hay son casi judios

Gracias por tu comentario. Asumo mis errores, pero sólo controlo lo que digo por la radio,no lo que se publica en la web. La noticia del Sínodo no la vi publicada. Las obligaciones laborales me ocuparon hasta muy tarde. En cualquier caso, mis compañeros de la redacción central de la web completaron mi noticia COMO HACEN MUCHAS VECES CON BUEN CRITERIO. Y NO SOLO EL DATO DE LA ULTIMA LINEA, SINO OTROS QUE APARECEN EN LA NOTICIA NO LOS HE ESCRITO. Seguro que el redactor lo ha hecho con toda su buena intención, aunque con una fuente errada. Pido disculpas en su nombre y te pido disculpas también en el mío propio porque al fin y al cabo aparecía mi firma aunque no fuera un texto completamente escrito por mí. Es un privilegio poder contar las cosas que ocurren en este país. Oyentes y lectores como tú suponen también un desafío para buscar siempre el rigor.
Gracis de nuevo
Iñaki

Pero, qué poca fe en la senectud! Quien te dice que la misma habildiad que ha demostrado a la hora de "colarse" y evitarse la espera no la tiene también en la conducción?
Y una cuestión más. si los médicos dan la autorización para conducir a un hombre al que le ha dado un ictus, para qué vas tu a la consulta¿ Si vas a estar divino tengas lo que tengas!!
Si gue contándonos esas situaiones especiales qeu vives y que, lamentablemente apra el resto, no son sólo propias de aquel pais.
Cuidate y sigue asombrándote

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Iñaki Díez


Iñaki Díez es el corresponsal de Radio Nacional en Italia, un país que conoce perfectamente y que analiza con gran habilidad.
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