Gracias, al equipo

La televisión es un trabajo en equipo. Es un tópico y es la realidad. Los avances técnicos permiten a algunos empresarios o directivos de empresas fomentar la idea del periodista-orquesta (low cost lo llaman algunos ahora para hacerse los modernos y viajados) y algunos colegas ya lo están sufriendo. Ya pasé por un experimento similar hace veinte años y, para no alargarme, lo resumiré con el refranero. Quien mucho abarca poco aprieta. 

La televisión es un trabajo en equipo. Y en las corresponsalías ese trabajo en equipo es vital y arriesgado. Una corresponsalía como ésta es una redacción en pequeño, pero donde, a diferencia de la redacción central, no hay secciones, ni turnos. Las mismas dos o tres personas a quienes tienes que pedir que madruguen, si hay que madrugar, son las mismas a quienes tienes que pedir que trasnochen, si hay que trasnochar; que trabajen el fin de semana, si hay que trabajar, o alteren unas vacaciones, aunque eso vaya contra los planes familiares. Son siempre las mismas dos o tres personas trabajando y conviviendo entre las mismas cuatro paredes. Y en los viajes.  Y ya se sabe, el roce hace el cariño, pero, también se sabe, del roce saltan chispas. En mi caso en Londres ha sido lo primero y se lo tengo que agradecer a Rafa, a Monse (hay una razón para la missing T) a Fonta y a quienes en algún momento han pasado por esta oficina en estos tres años, a Pilar, a Tania y a Lourdes.

 

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A menudo, muy a menudo, casi siempre, si el trabajo de una luce es gracias al equipo. A sus habilidades profesionales, a su paciencia y, también en este caso, a su capacidad para canturrear una canción o echar unas risas.  Y hablando de cantar, me despido de este blog -que hasta ahora ha ido con el corresponsal de Londres- como lo saludé cuando llegué. Con una de las grandes contribuciones de la cultura popular británica, aun sabiendo que cada día hay más personas a quienes cada día les cuesta más saber adónde mirar para ver ese bright side de la vida.   

 

  

 Last but not least, gracias a quien durante este tiempo se ha encargado de tener la nevera de casa llena y, muy especialmente, gracias a quienes se han pasado en algún momento por este blog o el anterior, en Washington, y a quienes andan por twitter. Me han ayudado a enmendar y mejorar. Próxima etapa, Madrid.  Nos vemos por aquí. @annabosch

La crisis de la BBC

La BBC, una de las instituciones británicas más respetadas dentro y fuera del Reino Unido, atraviesa una de las peores crisis de su historia, algunos dicen que la peor. Y en esta ocasión no se trata de uno de sus enfrentamientos con el gobierno -sí, han ledído bien, con el gobierno- sino de factura propia.

Escándalo Savile

El primer capítulo de esta crisis estalló hace algo más de un mes cuando ITV, una cadena de la competencia, emitió un reportaje en el que víctimas de abusos sexuales acusaban a Jimmy Savile, una estrella de la BBC que murió en octubre el año pasado, de haber abusado de ellas sexualmente cuando eran jóvenes, incluso menores de edad. El escándalo tiene dos vertientes.

Una, la supuesta vista gorda que la BBC estuvo haciendo durante décadas sobre el comportamiento  de una de sus estrellas que, según la policía, puede haber sido uno de los mayores "depredadores sexuales conocidos". Agravado por el hecho de que en sus programas Savile estaba a menudo con menores y que, según el relato de algunas de las supuestas víctimas, algunos de los ataques sexuales se produjeron en dependencias de la BBC.

La segunda vertiente de este primer  capítulo de la crisis es que el programa Newsnight, uno de los informativos de referencia de la BBC, tenía un reportaje similar al de ITV listo para emitir en noviembre del año pasado, pero al final el director del programa decidió no emitirlo. Bajo sospecha está si esa decisión se tomó simplemente por cautela editorial, a tenor de la gravedad de las acusaciones, o por conveniencia empresarial ya que BBC tenía previsto en Navidades una programación especial de homenaje a Savile, célebre y respetado no sólo por sus propramas pioneros de música pop (era el conductor de Top of the Pops), sino por el mucho dinero que recaudó para obras benéficas.

 

 

Segundo capítulo. Norte de Gales

El segundo capítulo de esta crisis lo ha desencadenado un reportaje que sí emitió el mismo programa, Newsnight, el pasado día 2. En él se recogía el testimonio de una víctima de un caso escalofriante de abusos sexuales que ya se investigó en los años 90. El caso de un centro de acogida en el Norte de Gales que "servía" algunos de sus internos a pederastas. Una de las víctimas señaló como uno de sus violadores a un político conservador relevante en la época de Margaret Thatcher. BBC no identificó al acusado, pero fue cuestión de horas que el nombre apareciera en internet y fuera Trending Topic en twitter.  El político en cuestión, Lord McAlpine, decidió finalmente el viernes hacer pública una declaración en la que decía que él no había tenido nada que ver con todo eso. Más grave, el denunciante al ver la foto del político dijo que ésa no era la persona que lo había violado y que la confusión venía de que esa no era la foto que le había enseñado la policía cuando se llevó a cabo la investigación.

Él pidió perdón, Newsnight pidió perdón y la BBC pidió perdón. Pero no bastaba y la prueba de que no bastaba es que el viernes por la noche el conductor de Newsnight despidió así: "Newsnight volverá el lunes. Probablemente".

De no haber habido el capítulo uno de esta crisis, la no emisión de aquel reportaje denuncia contra Savile, es probable que no se hubiese producido el segundo, la emisión de una denuncia que resultó errónea.  

Reacción BBC

La BBC es consciente de que su supervivencia no depende del gobierno ni de los políticos (a quienes somete permanentemente a escrutinio hasta llegar incluso a la impertinencia), sino de la confianza que le tienen los ciudadanos, y contribuyentes (cada hogar británico paga obligatoriamente al año 145,50 libras (unos 180€) para financiar la BBC). 

Y ante esta crisis de factura propia, y para mantener por encima de todo esa confianza,  además de pedir perdón, ha abierto una investigación para saber qué pasó y por qué fallaron los filtros que fallaran, y además -para demostrar que siguen siendo una de las mejores empresas de periodismo del mundo- informa sobre su crisis como informaría de otra. O lo intenta. 

Y así tuvimos el mes pasado el caso de una programa de la BBC, Panorama, investigando a otro, Newsnight. Y emitiéndolo. El director de Newsnight, Peter Rippon, apartado temporalmente  de su cargo. Y ayer, sábado por la mañana, el Director General de la BBC, George Entwistle, se sometió al interrogatorio de uno de los entrevistadores más incisivos, John Humphrys, en Radio4 sobre el segundo capítulo de esta crisis. La dureza de esa entrevista y la sensación que dejó de que el Director General no estaba realmente al tanto de lo que pasaba contribuyó a que esa misma noche el Director General dimitiera. El Director General no puede estar supervisando todos los contenidos de lo que se emite, pero como máximo responsable, dijo anoche, lo honorable era dimitir. Lo hizo en directo, ante las cámaras de BBC y acompañado del presidente de BBC Trust, que es el órgano que supervisa la BBC. Entwistle aún no llevaba ni dos meses en el cargo.

Y pueden visitar en la web todo un apartado dedicado a Crisis en la BBC.

 Reservoir Dogs

Esa expresión está en uno de los titulares sobre el caso en el Sunday Times, periódico de la competencia y del grupo Murdoch, críticos acérrimos de la BBC. No es dificil imaginar unas tensiones internas brutales entre pesos pesados y mega-egos de la BBC. Uno de esos pesos pesados es Jeremy Paxman, el conductor emblemático de Newsnight (que no conducía el programa el día en que se emitió el reportaje. Él suele presentar de lunes a miércoles). Como Humphrys, Paxman pasa de los 60 años y lleva más de 20 conduciendo el programa. Anoche emitió un comunicado en el que arremetía contra la manera de funcionar de la actual BBC, alababa el talento del Director General dimisionario (que había dirigido Newsnight en el pasado) y decía que había sido derribado por unos "cobardes e incompetentes". 

Termino de escribir esto mientras la crisis de la BBC sigue siendo la principal noticia en todos los los boletines e informativos de la BBC y, una vez que su director general ha dimitido, en ellos preguntan insistentemente si no debería dimitir también el presidente, Chris Patten, un veterano político conservador, hoy máxima autoridad encargada de defender y controlar a la British Broadcasting Corporation.  Patten y quienes lo han entrevistado hoy en la BBC subrayan que si la BBC tiene el presitigio que tiene es por su calidad haciendo periodismo y periodismo de investigación y que tienen que seguir practicándolo también en el tratamiento de esta crisis, por mucho que duela. 

Mientras la BBC hace un ejercicio extraordinario -y doloroso- de autocrítica y transparencia no es difícil imaginarse a los políticos y la competencia esbozando una media sonrisa. Esta crisis de la BBC es de factura propia.        

 

@annabosch

 

 

Barack Obama, desde esta orilla del charco.

En el Reino Unido no se produjo hace cuatro años la Obamanía de otros países europeos. Que me rectifiquen quienes estaban aquí, si no fue así. Y tampoco la ha habido durante su -¿primera?¿única?- presidencia. 

No Obamanía, sino más bien manía a Obama.

Sigo desde hace años la prensa británcia -yes, sobre todo la BBC- y Barack Obama ha sido tratado por la prensa británica con cierto recelo. Lo acusaron al principio de ser poco menos que el presidente que ponía fin a la Special Relationship iniciada por Churchill y Roosevelt en la segunda guerra mundial. Una relación tan querida por los británicos como sucedáneo de su imperio como ignorada por los estadounidenses. 

Para apoyar sus argumentos la prensa británica recordaba que el padre de Obama era de Kenia, ex colonia británica que sufrió una violencia brutal en el proceso de independencia, y de ahí deducían resentimiento en el hijo. Poco menos que un insulto fue para la prensa británica enterarse de que el presidente Obama había retirado del despacho oval el busto de Sir Winston. Y un desaire inaceptable fue para ellos también que a la primera ocasión que hubo al primer ministro británico, Gordon Brown, de visita a la Casa Blanca no se le ofreciera una rueda de prensa conjunta con el presidente como había ocurrido cada vez que Blair visitó a Bush. El escándalo que montaron fue tal que al final la Casa Blanca accedió al formato ése que consiste en dejar entrar a unos pocos medios al despacho oval para que, apoyados en un sofá o tirados por el suelo y cámara al hombro, hagan un par de preguntas. El trasfondo tenso de esa rueda de prensa quedó en evidencia cuando el presidente preguntó "Where are the Brits?" con tono de "este número se ha montado por ellos, en cuanto me confirméis que están aquí empezamos lo de las preguntas y cuanto antes terminemos, mejor". Por no hablar de cómo criticaron que le regalara a Brown unos DVD que no podían verse en el Reino Unido y, ¡a la Reina! un i-pod.  Americans...

No es con los Brits, es con Europa

El candiato Obama vino a Europa durante la campaña de 2008, se vio con Brown, dio una rueda de prensa con un Sarkozy entregado que se comparó con él en calidad de outsider, y en Berlín se dio aquel famoso baño de multitudes, pero Europa no ha sido una prioridad para el candidato ni para el presidente Obama. El mundo ha cambiado, sigue cambiando, y Europa -salvo por la crisis económica ahora- preocupa poco a los Estados Unidos. El interés está en otro lugar, Asia primordialmente. Sufrí y fui testigo de cómo la campaña de Obama ninguneó a la prensa europa. Incluida la alemana. Incluida la británica. Icluida la BBC.

 La relación ha mejorado

 Desde esos primeros desencuentros la relación ha mejorado y los Obama han sido recibidos en dos ocasiones en Buckingham Palace. En la primera Michelle le puso la mano encima a la intocable reina de Inglaterra y en la segunda, Barack se puso a hablar encima del himno, ¡el God Save the Queen!  Pero, no pasa nada, hey, ¿quién es el emperador ahora?

Dave y Barack jugaron una pequeña partida de ping-pong ante las cámaras de televisión. Y en un instituto del norte de Londres Michelle dejó una huella profunda en el corazón y las ganas de superación de unas estudiantes que por su origen tendrán que esforzarse como mínimo el doble que otras para perseguir sus sueños. Un mérito de Michelle que nadie le discute.  

La relación personal y la realpolitik han mejorado tanto la relación del Reino Unido con el presidente Obama que cuando Obama correspondió a su visita de Estado al Reino Unido con una invitación al primer ministro Cameron sí hubo rueda de prensa conjunta de primera clase en la Casa Blanca, y en la cena de Estado el primer ministro, David Cameron, se deshizo tanto en elogios al presidente Obama que muchos en su partido, el Conservador, se sintieron incómodos.

 

 

¿Qué fue del idilio ideológico y económico Reagan-Thatcher? Muchos en el partido conservador no sólo consideraron que era una alianza contranatura (como la de Bush y Blair, pero a la inversa), sino una imprudencia diplomática. ¿Qué hace el primer ministro británico haciendo poco menos que campaña por Obama? Y si los estadounidenses van y eligen a Mitt Romney, ¿en qué posición queda el gobierno británico?   

A estribor

Hay varios factores que explican que Cameron se sienta más cerca de Obama que de Romney. El prinicipal es que el espectro político en los EEUU se ha escorado a la derecha desde los años Reagan. Y, además, a la derecha religiosa. Algo que choca con una vida política británica muy laica, a pesar de que institucionalmente no hay una clara separación Iglesia-Estado en el Reino Unido. En lo social/moral, además, Cameron pretende liderar una mayor apertura y modernización de su partido, justo lo contrario de lo que está ocurriendo en el Partido Republicano. Influye también el factor generacional. Cameron tiene más en común con Obama que con Romney, a pesar de venir de orígenes familiares y económicos muy distintos.

Tal vez sin euforia, pero con Obama

El resultado es que hoy la gran mayoría de los británicos, un 70% según sondeos de YouGov de esta semana, quiere que este martes los estadounideneses reelijan a Barack Obama, sólo un 7% se decanta por Romney. En esto, y aunque sea a pesar de muchos de ellos, los británicos también son europeos.    

                                                                                                                                                                                                                

@annabosch

 

 

 

El referéndum de independencia de Escocia

El acuerdo ya es oficial y se ha escenificado esta tarde en Edimburgo, capital de Escocia. El parlamento británico le transfiere temporalmente al escocés las competencias para convocar un referéndum de independencia. Lo hace después de pactar una serie de condiciones y con una fecha límite, finales de 2014.

Como ya escribí en este blog a principios de año, el gobierno Cameron prefería que ese referéndum fuera antes y no es dificil adivinar que una de las razones son las encuestas, según las cuales en estos momentos la mayoría de los escoceses prefiere seguir dentro del Reino Unido.

Ambas partes ceden

El gobierno de Londres ha cedido en la fecha, será como quería el primer ministro escocés, Alex Salmond, en otoño de 2014 y no antes. Cede también en la edad para votar. Podrán votar los escoceses (residentes en Escocia) mayores de 16 años, no 18.

El gobierno escocés ha cedido en las preguntas. Habrá sólo una como quería el gobierno Cameron, independencia sí o no. La formulación la decidirá el gobierno escocés y previsiblemente por lo que anunció Alex Salmond en enero será algo así "¿Está de acuerdo en que Escocia debería ser un país independiente?". Salmond quería añadir una segunda pregunta sobre si los escoceses quieren mayor autonomía. Tampoco cuesta adivinar que Salmond también tiene en cuenta esas mismas  encuestas.   

 Mandato democrático

En las elecciones autonómicas del año pasado el SNP (Partido Nacional Escocés) prometió un referéndum de independencia. Ganó por mayoría absoluta y, según los analistas y las encuestas, la razón no fue tanto el ansia de independencia de los votantes como la gestión del gobierno Salmond, pero nadie en el Reino Unido cuestiona que si lo llevaba en el programa electoral y tiene mayoría absoluta, tiene un mandato democrático. "Siempre quise demostrar mi respeto a los escoceses. Votaron a un partido que quiere un referéndum y yo lo he hecho posible garantizando que sea decisivo, legal y justo" ha dicho hoy el primer ministro británico, David Cameron, tras firmar el acuerdo con Alex Salmond. Salmond por su parte ha subrayado que el acuerdo era "vital para asegurar que todos respetarán el resultado de ese referéndum".

Por qué 2014

2014 será un año lleno de simbolismo y de acontecimientos que los nacionalistas escoceses confían en que eleven el orgullo patrio al norte del muro de Adriano. Se cumplirán 700 años de la batalla de Bannockburn en la que los escoceses derrotaron a los ingleses. Se celebrarán en Glasgow los Juegos de la Commonwealth en los que los británicos no participarán unidos en  el Team GB, sino compitiendo por sus respectivas naciones/países y banderas, y, si tienen un efecto patriótico similar al de los Juegos de Londres, a fe que subirá el orgullo escocés. Y se celebrará también la Ryder Cup en Escocia. Un verano, confía Alex Salmond, de euforia escocesa mientras que al sur del muro los tres partidos unionistas estarán enfrentados en plena pre-campaña electoral de las generales que tienen que celebrarse en la primavera de 2015. 

 Tono

Las comparaciones son odiosas, y a menudo improcedentes porque no suele haber paralelismos exactos, pero son inevitables. Y para cualquiera familiarizado con el tono, lenguaje y talante del debate sobre el independentismo en España no puede por menos que sorprender satisfactoriamente el tono respetuoso, sosegado y discreto con que se lleva esta cuestión escocesa. De momento. Parece como si la bilis y la visceralidad estuvieran reservadas para los eurófobos cuando hablan sobre la UE.

Un factor importante es que los partidarios de mantener la unión quieren evitar a toda costa que con sus argumentos y tono puedan provocar un efecto contrario al que quieren, y por ello se esfuerzan en buscar argumentos y tono positivo. Evitan decir "no a la independencia", prefieren decir que es mejor para todos seguir juntos, better together.  Y empezando por Cameron subrayan que por supuesto que Escocia puede apañárselas sola, pero que creen que better together.  

Otros factores que puede que contribuyan a ese debate sosegado son la cultura del debate y tradición democrática. Otro, que desde su inicio como entidad política nunca se ha perdido la conciencia de que el Reino Unido es eso, fruto de la unión de varios países distintos. Otro factor es que en muchos ingleses (que son quienes tienen el peso histórico, político, económico y demográfico del Reino Unido) ha calado la convicción de que Escocia vive -y en estos momentos goza de mejores coberturas públicas- gracias a la subvención de Inglaterra. Dicho corto, que Escocia les cuesta dinero a los ingleses. La réplica escocesa es que si los ingresos del petróleo y el gas, que en un 90% están en aguas escocesas, se le imputan a Escocia, entonces resulta que ya no está subvencionada por Inglaterra.  

Hay otro factor posible, y esto es una apreciación personal mía, y es que creo que el hecho de que en Escocia no haya una lengua diferente del inglés ampliamente implantada quita potenciales choques y apasionamiento en los argumentos de ambas partes. 

La paradoja

La paradoja para los conservadores,  en principio los más fervientes defensores de la unidad del reino, es que para sus intereses electorales, si Escocia se independiza, ellos saldrían ganando porque tendrían mucho más fácil lograr mayorías absolutas en lo que quedara del Reino Unido. La pérdida de peso de los conservadores en Escocia ha sido tan espectacular en las últimas décadas que en el parlamento británico sólo hay un diputado conservador, lo que lleva al chiste de que en Escocia hay más osos panda (dos) que diputados conservadores. El partido fuerte en las últimas décadas, sobre todo después de los gobiernos de Margaret Thatcher, ha sido el Laborista. También, los Liberaldemócratas y ahora, el SNP.  

Matrimonio de conveniencias

Una manera de ver este proceso es que la unión política de los dos reinos en 1707  fue un matrimonio de conveniencias. Escocia estaba en bancarrota tras el fracaso estrepitoso de su aventura colonial en Panamá e Inglaterra necesitaba más soldados y aventureros para su imperio creciente. Escocia y los escoceses han estado en primera linea del Imperio Británico, sus beneficios, y también sus vergüenzas,  y desde esa perspectiva podría decirse que ahora que en Londres ya no hay imperio, sino recesión y recortes, y, sin embargo, hay petróleo en el Mar del Norte, la conveniencia del matrimonio es menos evidente para los escoceses.

Alex Salmond

Con el acuerdo para ese referéndum, Salmond es el triunfador hoy porque ha logrado el primer paso de lo que se propuso. Ahora bien, si las encuestas no cambian y los escoceses rechazan la independencia, dentro de dos años será un perdedor.   

David Cameron

David Cameron ha hecho una apuesta arriesgada, precipitar el referéndum, que los escoceses voten, las encuestas se cumplan, y no se hable más durante una temporada de independencia. Si le sale bien, él habrá salvado la unión; si no, habrá sido el último primer ministro del Reino Unido.

 

 

@annabosch

  

Los JJOO del Team GB y el Proud to be British

Es bastante habitual que los británicos critiquen con cierto desdén, incluso desprecio, la forma ostentosa en que los estadounidenses muestran su patriotismo. Ese abuso de la bandera, ese himno a la mínima que organizan un evento, esa mano en el corazón y, sobre todo, esa desacomplejada manera de decir que se sienten orgullosos de ser americanos, ese convencimiento de ser los mejores, y ese grito de guerra, U-S-A! U-S-A! ¡Qué vulgaridad!

Si ustedes han estado por aquí estas últimas dos semanas, puede que se pregunten si esa crítica en el fondo no encierra algo de envidia. 

Union Jack. La bandera

Tiendas, pubs y calles han amortizado las Union Jack que colgaron para el Jubileo de la reina en junio y las han mantenido o duplicado. Muchas personas, sobre todo quienes iban al parque olímpico, se han vestido -o disfrazado- con la bandera, pintado la cara, las uñas, puesto pelucas, pulseras, bolsos, la montura de las gafas...con los colores y las cruces superpuestas de la bandera británica. Una muestra, en esta galería de fotos del Guardian. O este trio de señoras que me tropecé en Hyde Park, uno de los parques habilitados para seguir los JJOO por televisión:

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Los medios de comunicación y mis amigos británicos lo celebran. Celebran que todo el país -o aparentemente todo el país- haya abrazado un símbolo común, independientemente de origenes sociales, geográficos, nacionales o étnicos en estos tiempos de crisis y cinismo. Hay también voces disidentes que lo consideran excesivo y, por lo que decía al inicio, un-british, impropio de los reservados, comedidos, elegantes y selfdeprecating (autocríticos) británicos.  

Team-G-B! Team-G-B!  

 Mi experiencia es que todo país visto de cerca tiene sus peculiaridades, y éste no es una excepción.  Es  un catálogo. De entrada, no es un país, sino varios; no una nación, sino varias, según el vocabulario que emplean ellos. Para terminar de complicarlo, miles, millones, de personas desde fuera no lo perciben así y siguen llamando al todo por la parte. La parte poderosa demográfica, económica, política e históricamente, Inglaterra. Pero el país (o la suma de países), el estado, se llama Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Como para ir a un estadio y gritarlo para animar.

¿Y por qué no se llama Team UK entonces, en lugar de Team GB? La explicación es que en los primeros JJOO de la  era moderna, en 1896, fue la Gran Bretaña y no el Reino Unido uno de los catorce países que participaron.  En los JJOO de 1908 (los primeros aquí en Londres) se confirmó la denominación olímpica oficial como GBR. Y así se quedó. Nominalmente quedan fuera por lo tanto los deportistas de Irlanda del Norte porque ellos no son Gran Bretaña. Y -si aún me siguen- la cosa tiene aún matices. Los atletas de Irlanda del Norte pueden elegir -y así lo hacen- participar en los JJOO con los británicos o con la República de Irlanda. Y -si aún me siguen- no hemos terminado. Ni siquiera Team UK sería absoluamente apropiado porque en el equipo olímpico participan la Isla de Man, las Islas del Canal y otros territorios que no son exactamente parte del Reino Unido.

Total, que el grito de guerra ha sido Team-G-B! Team-G-B! Y nada alimenta tanto el patriotismo, nacionalismo o como lo quieran llamar, que las victorias. Por mucho que el Barón de Coubertin dijera que lo importante no es ganar, sino participar, lo que sube la temperatura patriótica es ganar. También en los JJOO. Y el Team GB ha ganado como nunca antes. 29 medallas de oro, 65 en total. Terceros, en el medallero superados sólo por los dos colosos, los EEUU y la China. ¡Y en casa! Team-G-B! Team-G-B!

Proud to be British

Ese récord de medallas sumado a una organización y funcionamiento de los Juegos que en general pueden considerarse impecables han hecho que una de las frases más repetidas en cuanto le ponían un micrófono a alguien fuera "I'm proud to be British". Orgulloso de ser británico. Según un sondeo de la BBC, el 80% de los británicos cree que los JJOO han aumentado su patriotismo.

Orgullo también para muchos por el hecho de que esos medallistas son un reflejo de un país multicultural y multiétnico. Probablemente tres deportistas encarnan mejor que nadie eso: el doble campeón Mo Farah, emocionante y emitivo oro en los 10.000 y los 5.000m, Jessica Ennis, oro en heptalon,  y Nicola Adams, oro en boxeo. En un país susceptible entre las distintas naciones, etnias, religiones y, muy importante, clases sociales que lo forman es interesante el desglose que el diario The Guardian ha hecho de los medallistas británicos por deporte, sexo, condados , países, educación y edad.  Échenle un ojo.

Para aguarles la fiesta de esa visión conciliadora y optimista de la "britaneidad" una podría recordarles que en Francia hicieron una lectura parecida cuando ganaron el mundial de fútbol en 1998. Y poco después volvieron a arder las banlieues, volvió a denunciarse y debatirse la fracture social y las razones de la malaise nacional. O la literatura que se escribió tras el Mundial de 2010 sobre una España armoniosa y con las tensiones relajadas por la victoria de la Roja...

Mal voy, he osado compararlos con estadounidenses y franceses. Goodness me!

Una cosa hay que concederles a los británicos y lo voy a hacer. En esta euforia patriótica se han envuelto con la bandera -¡hasta cubrieron con ella el suelo del estadio en la ceremonia de clausura!- y se han quedado afónicos gritando Team-G-B! Team-G-B! pero -aunque tal vez lo piensen- no llegan a decir en voz alta que son los mejores, el público se ha volcado en ir a ver deportes de los que posiblemente no tenía ni idea y han animado a todos los deportistas independientemente del país que fueran, y eso sí es fair play.

Y last, but not least. El humor. En la cumbre de esa euforia patriótica hubo espacio para el humor. Como escribió John McDermott en el Financial Times a propósito de la ceremonia de apertura, sólo una verdadera democracia cómoda con las payasadas puede mezclar tan bien lo profundo con lo absurdo.

  

 

 @annabosch

Tres días que no cambiaron el mundo. O el Jubileo de la reina.

Tres días de fiesta y celebraciones que no han cambiado el mundo, sino que lo han perpetuado. Tres días en que centenares de miles de británicos, ciudadanos de otros países de la Commonwealth e incluso extranjeros sin vínculo especial con el Reino Unido han participado de una manera u otra en los tres días  de fastos. Miles de personas aguantaron horas de espera bajo una lluvia, intensa a ratos, acompañada de frío y viento como fue el caso el domingo, el día de la flotilla de mil embarcaciones por el Támesis.  Oficialmente esos tres días de fiesta y fastos han sido para agradecerle a la reina sus sesenta años de servicio.

Forma y fondo. El outsider, el observador ajeno, una misma, cuando quiere entender la relación de los británicos con su monarquía, y en especial con esta reina, lo primero que advierte, y le advierten, es que la forma no tiene por qué corresponderse con el fondo.

La forma dice que el gobierno y todos sus organismos los son "de su Majestad", pero a la hora de la verdad, el fondo, el gobierno sale del parlamento que, a su vez, sale de los votos. Un parlamentario por circunscripción y cada elector sabe quién es "su" parlamentario (su MP, Member of Parliament).

La forma dice que son súbditos y que la justicia está administrada por "Dieu et mon droit" (Dios y mi derecho,  en francés, oui), pero el fondo es que éste es un Estado de derecho y los británicos son ciudadanos.      

La forma dice que este es un país aún tremendamente clasista, con corte y aristocracia. Donde las contribuciones a la sociedad se premian otorgando un título nobiliario o una condecoración del Imperio Británico. Yes, del Imperio, se llaman aún. Pero el fondo es que cuando hablas, por ejemplo, con españoles que llevan tiempo trabajando aquí la mayoría, por lo menos la mayoría de aquellos con quien he hablado, te cuentan que es una sociedad mucho más meritocrática en el ámbito laboral.

La forma ha dicho que estos tres largos días de celebraciones lo han sido para agradecerle sus sesenta años de reinado a Isabel II, pero el fondo es, que cualquier celebración de la familia real -y esta ha sido excepcional, sólo la reina Victoria estuvo más de 60 años en el trono- es una ocasión para salir a la calle con la Union Jack, la bandera británica, y sentirse orgulloso de ser británico. Me lo repitieron varias veces el año pasado cuando la boda real, me lo han repetido aún más en esta ocasión. No se trata tanto de la reina, como de nosotros.

El Reino Unido (el conjunto, no las partes) no tiene un día de Fiesta Nacional. No tiene su 4 o 14 de julio. Las celebraciones de la reina y la familia real se convierten así en la ocasión de sacar pecho festivo patriótico.  Y ahí salen, a decorar sus casas y jardines, a tocarse la cabeza con sombreros imposibles, pintarse las uñas o la cara, teñirse el pelo, vestise de los pies a la cabeza, lo que sea, con los colores de la Union Jack. Y si llueve, se aguanta, que para esos somos British. ¿Qué parecemos excéntricos? Es parte de nuestro ADN. Así es el tópico, así lo han repetido ellos hasta la saciedad estos tres días y por eso me permito repetirlo yo aquí.

 

 

 

Además del patriotismo, la mayoría de los británicos señalan la ejemplaridad con que Isabel II ha desempeñado sus funciones en estas seis décadas. Y que eso destaca especialmente en un momento en que otras instituciones (los políticos, las prensa, la banca) están seriamente desprestigiadas. El monarca es históricamente la encarnación del país y en este caso la gran mayoría de los británicos se sienten digna y orgullosamente representados por Isabel II. Parte del acierto ha sido que nadie sabe qué pasa por su cabeza. La reina, a diferencia de su hijo el heredero, nunca ha dado una entrevista, no se le conocen opiniones.     

Desde una perspectiva más crítica el escritor Jon Temple nos comentaba en una entrevista para Informe Semanal que los británicos han perdido el imperio y aún no han encontrado su papel y que eso marca sus relaciones con Europa, los Estados Unidos y el resto del mundo, y que mantener esta monarquía pomposa es en parte para perpetuar su propia ilusión de grandeza.

"Los británicos -me comentó un periodista británico en una ocasión- criticamos a menudo lo que nos cuesta la monarquía, pero al mismo tiempo nunca aceptaríamos una monarquía barata". "Sí, nos cuesta dinero, pero el entretenimiento que nos dan se lo merece", me dijo otro periodista. "Seamos sinceros -me decía un monárquico- si tuviésemos hoy que inventar un sistema partiendo de cero, no inventaríamos una monarquía, pero ¿por qué lo cambiamos? ¿por Presidente Blair?"  

Sobre lo excesivo que pueden llegar a ser tres días de fastos y ensalzamiento de la monarquía, de una familia privilegiada, en momentos de crisis, más de uno subraya que precisamente por las circunstancias ha sido un éxito porque a la gente le venía bien una dosis de celebración y optimismo en plena crisis. Un efecto parecido -pero no equiparable- al de la coronación en 1953, durante las penurias que dejó la segunda guerra mundial.

¿Qué dicen las encuestas? Que en el Reino Unido los republicanos pocas veces han pasado del 20%,  y que a ese debate los británicos aplican -además de su monarquismo más o menos militante- una máxima, un lema que explica su conservadurismo en tantos otros aspectos de su sociedad, if it's not broke(n) don't fix it. Si no está roto, no lo arregles.

     

@annabosch

 

Otro referéndum

Otro referéndum que cubrir para esta corresponsalía. Y es, otra vez, en Irlanda. Y resulta difícil no hacer algún chiste después de los referéndums y re-referéndums de los últimos años. Votad, votad, malditos, hasta que salga sí entonaron la Unión Europea y el gobierno irlandés con el Tratado de Niza, primero, en 2001, y el de Lisboa, después, en 2008.  Los irlandeses los rechazaron a la primera, pero acabaron aceptándolos a cambio de algunas concesiones a su soberanía por parte del resto de la Unión Europea. A la segunda fue la vencida. Ahora le toca al pacto de disciplina fiscal.

Los gobernantes europeos se esmeraron al redactar ese pacto en que no se considerara técnicamente un nuevo tratado y así evitar esos incómodos referéndums que vetan o retrasan la entrada en vigor de nuevas reglas. Este viernes 25 de los 27 países firmarán ese pacto. También lo hará el gobierno irlandés, sólo quedarán al margen el Reino Unido y la República Checa. Y en esta ocasión para hacerlo efectivo bastará con que lo ratifiquen 12 paísesEn el caso de Irlanda, hoy la cosa se ha complicado un poco.

El Fiscal General (máxima autoridad en cuestiones legales) ha dicho que era necesario someterlo a referéndum. Y así será.

Los tres principales partidos (los dos que gobiernan, Fine Gael y Laboristas, y el que gobernaba y ha pasado a la oposición, Fianna Fáil) apoyan el pacto fiscal y ya han anunciado que harán campaña a favor del síEl Sinn Féin, reforzado como partido de oposición en el sur, en la República, está en contra porque considera que es un pacto de austeridad.

Que los principales partidos apoyen el sí no es ninguna garantía porque ya saben que cuando a los ciudadanos se les pregunta, contestan, y uno nunca puede dar por seguro qué van a  decir. En esta ocasión a nadie se le escapa lo impopular que es la Troika (Unión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) que los ha "rescatado" económicamente a condición de imponer -y supervisar-fuertes políticas de austeridad.   

Si los irlandeses rechazan el pacto, la consecuencia es que Irlanda no podría optar a otro rescate económico. ¿No aceptas las reglas?, pues no hay más dinero. Pero, en principio, no afectaría a los planes de los demás gobiernos europeos firmantes porque, como decía, basta con que lo ratifiquen 12, no los 25 firmantes.Tampoco significaría la expulsión de Irlanda del euro, pero es fácil adivinar que ése será el gran argumento de la campaña del sí, si queréis seguir en el euro -y a pesar de todo, nos conviene seguir en él- votad que sí.

No hay fecha para el referéndum irlandés, pero se especula con que sea esta primavera.

PD Para el referéndum que sí ya hay fecha es  el de independencia de Escocia. O al menos ésa fue la exclusiva de la edición escocesa del nuevo Sun on Sunday del grupo Murdoch. Sábado 18 de octubre de 2014. Lo dicho, en esta corresponsalía se nos acumulan los referéndums.   

 

@annabosch

Casi prefería las palomitas con mantequilla. Alcoholismo británico

Explico el título. Una tiene un olfato muy sensible, demasiado a veces, y en los cinco años que viví en Washington DC había un olor en las salas de cine que me molestaba y producía rechazo. Más cuando descubrí qué era. La mantequilla líquida con la que buena parte del público gusta rociar sus paquetes tamaño gigante de palomitas.

De la noche a la mañana despegué de los EEUU y aterricé en Londres. Y uno de los shocks que tuve, tras ese tiempo en que me acostumbré al American way of life, fue el del alcohol. La sensación de estar rodeada de alcohol y potenciales alcohólicos empeñados en que yo también lo acabara siendo.  Pasé de tener que esconder, con bolsas o papeles, las botellas de vino que compraba o llevaba a casa de unos amigos, si iba andando, a tropezarme en cada esquina del centro de Londres decenas de personas dándole a la cerveza y al vino a partir del mediodía. A que las cenas o actos vespertinos a los que me invitan vayan precedidos de bebidas alcohólicas, y que si pido algo sin alcohol me miren raro o me manden al rincón del agua. Extraño, al mismo tiempo, en una sociedad tan respetuosa con las minorías étnicas y con una notable presencia de musulmanes. O que al ir al cine o al teatro me encuentre, ¡dentro de la sala!, rodeada de público con pintas o copas de vino hasta arriba emanando sus efluvios, que cuando son de tu copa apetecen, pero cuando son ajenos y tú no estás bebiendo, pues, lo dicho, que casi prefiero el olor a mantequilla líquida. Explicado el titular.

La británica es una sociedad donde el alcohol lejos de estar escondido sale a tu encuentro, a captarte. Vas por la calle y ya de buena mañana los pubs tienen en la acera el reclamo de 3 copas por el precio de 2.

 

3x2

Pones la tele y las cadenas de supermercados anuncian las ofertas de la semana o el mes y siempre lo más destacado son las ofertas en alcohol. Entras en uno de esos supermercados y, tal como ha captado Óscar García (@oalfonsogarcia) en esta foto que me ha mandado, te invitan a llevarte una caja. Una caja. ¡Es más fácil, dice el cartel!

 

     Pic up a case

 

 Una sociedad donde he visto en los informativos hacerle entrevistas a ministros sentados en uno de esos bancos típicos de pub pinta en mano. O usar como plano de recurso, de cut away, en una entrevista un plano de una mesa llena de copas de vino. Donde es habitual que personajes públicos, políticos incluídos, hablen sin rubor de sus borracheras como sinónimo de ocio, de divertimento. Donde en series de televisión o entrevistas la frase "llegas a casa cansada..." suele terminar con un "te abres una botella de vino" mucho más a menudo que con un "te estiras en el sofá y pones música" o "te das un baño caliente con sales".

Y, además, beben a palo seco, sin comer. Creo que es Jimmy Burns Marañón (y, si no, que me perdone el fallo de memoria) quien cuenta que él se delata como no británico 100% y medio español porque no logra beber sin acompañar el alcohol de algo de comida, aunque sean unas patatas fritas. Sólo de ver en esos bancos en las aceras, a las seis o siete de la tarde, una botella de vino que han vaciado mano a mano dos mujeres (las del vino suelen ser mujeres) sin rastro de nada sólido ya me duele el hígado.

Es una sociedad donde el alcohol hasta el exceso está tan extendido y aceptado que cuando era habitual que las sesiones en el parlamento se extendieran más allá de la cena (no hace tanto) no era infrecuente que más de un "honorable", incluso alguno insigne, apareciera y hablara beodo.

Una sociedad donde el binge drinking (el beber de manera desmesurada hasta perder la dignidad e incluso la conciencia) es un problema nacional, pero también se considera lo "normal", parte del ocio, en la vida de los jóvenes. Sally Berkow, esposa del Speaker (presidente) de la Cámara de los Comunes, contó como ella de joven también fue una binge drinker hasta el punto de acostarse con alguien que acababa de conocer y sin mucha conciencia.

Esta noche en el programa Panorama de BBC1 otra figura del mundo de la política (y, antes, del periodismo), Alastair Campbell, que fue jefe de comunicación y mago, spin doctor, de Tony Blair,  cuenta su experiencia de alcohólico sin conciencia de serlo y se adentra en ese alcoholismo "oculto" de la sociedad británica. 

Uno de los datos que han adelantado de ese reportaje es que en el Reino Unido mientras que las muertes por tabaquismo están bajando, las causadas por enfermadades hepáticas están subiendo.

El gobierno de Tony Blair amplió los horarios en que se podía vender alcohol al público con la esperanza de que así los británicos abrazaran usos más continentales y dosificaran su ingesta de alcohol a lo largo del día en lugar de lanzarse como posesos al vaso, la jarra o la copa a partir de las cinco de la tarde. Campbell dice que a él nunca acabó de convencerle la idea. Los gobiernos británicos, como los rusos, llevan varios intentos de paliar el alcoholismo que, además del evidente daño a los que lo sufren y sus familias, tiene también un notable coste económico para la sociedad. Pero no parece que hayan tenido mucho éxito hasta ahora.   

Antes de que algunos se me echen encima, me apresuro a decir que nada de lo dicho en este escrito tiene intención de infravalorar los problemas de alcoholismo que hay, también, en los Estados Unidos o en España y su cultura de las cañas, los potes, la litrona o el carajillo de buena mañana.  

 

@annabosch

 

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Actualizaciones, abajo, en los comentarios.   

 

 

On benefits. Los subsidios británicos

Estar on benefits es una expresión muy común en la vida cotidiana británica. Se refiere a las personas, o familias, que viven de las subvenciones públicas que reciben, y que pueden percibir por distintos conceptos: por estar en paro o tener unos ingresos muy bajos, por invalidez, por tener hijos o para pagar la vivienda, por ejemplo.

Con el tiempo ha crecido la convicción entre la mayoría de los británicos de que es demasiada la gente que puede sobrevivir sin necesidad de trabajar, y que es injusto que personas con ingresos no muy altos tengan que pagar con sus impuestos las ayudas que, también otra convicción generalizada, generosamente otorgan las diversas instituciones públicas.

De todas, la ayuda a la vivienda (housing benefits) es la que desata más pasiones. Quienes están en contra señalan los casos más escandalosos. El Sunday Times citaba este domingo pasado casos en que los ayuntamientos (es un subsidio que depende de los ayuntamientos de distrito) pagaban unas 2.000£ por semana de alquiler a algunas familias. Hablaba de docenas de casos, no de centenares. Y, por supuesto, hablaba de Central London, de los barrios céntricos que son dominio de la avaricia de los landlords, los propietarios (a veces grandes empresas, a veces aristócratas que poseen esos terrenos desde hace siglos) que siguiendo la ley de la oferta y la demanda suben los precios hasta cotas obscenas sin que nadie los regule. Para hacerse una idea de cómo están los alquileres en Londres, esta web donde consta la media  actualizada por barrios y por número de dormitorios. El precio es del alquiler semanal (pw= per week). 

El sentimiento de que hay demasiada gente que abusa de las ayudas públicas y que no acepta trabajos poco remunerados porque no le compensa y prefiere vivir -sobrevivir más bien- de los subsidios ha calado en la población británica. Consciente de ello el gobierno Cameron está decidido a recortar esas ayudas, con el argumento de que así esas personas estarán más motivadas para buscar y aceptar trabajos poco remunerados.

La propuesta es que lo máximo que pueda recibir una familia, sumando todas las ayudas, sea 26.000£ (unos 31.200€) al año.  Dentro de ese máximo, el tope para pagar un alquiler será de 400£ (unos 480€) por semana.

Uno de los grupos que más ha hecho oir su oposición ha sido la Cámara de los Lores y, en concreto, los obispos. En la Cámara de los Lores hay 26 obispos anglicanos. Su argumento, y el de quienes comparten sus críticas, es que este tope en las ayudas perjudicará especialmente a las familias con hijos que vivan en Londres. Y piden, por ejemplo, que en esa suma de subsidios no se compute la ayuda por hijo.

Una pregunta habitual del gobierno Cameron y de quienes están a favor del recorte -que son mayoría-  es ¿y por qué el contribuyente tiene que pagar a gente en paro alquileres que muchos de ellos, los contribuyentes, no pueden pagar? ¿Por qué alguien que no trabaja ni paga impuestos puede permitirse vivir en barrios que están fuera de mi alcance y encima lo hace con mis impuestos? ¿Por qué mis impuestos que tanto esfuerzo me cuestan van a parar, al final, a esos landlords?

En el caso de las ayudas públicas en general en el Reino Unido hay una filosofía y es que el Estado no puede dejar a nadie desamparado, a su suerte. En el peor de los casos uno puede contar siempre con el Estado como último recurso. En el caso de la vivienda el razonamiento de quienes defienden el actual modelo es evitar la segregación, evitar que haya unos barrios de ricos y otros de pobres. Un ejemplo habitual es éste: a alguien que ha tenido la desgracia de quedarse en paro no se le puede además obligar a mudarse a otro barrio más barato con lo que supone de desarraigo, cambio de escuela y de amigos para los hijos, perder la red de apoyos familiares o de amigos que tenía en el barrio donde residía. Bastante tiene con haberse quedado sin trabajo. Y, ¿cómo no?, a menudo comparan con lo que llaman el modelo francés para evitarlo, el donut francés: un centro de la ciudad donde sólo puede vivir gente con ingresos altos y una periferia, las banlieues, donde viven los más pobres.       

Quienes se oponen a la propuesta de limitar el dinero de los alquileres que pagan los ayuntamientos no dudan en usar a veces los términos limpieza étnica y guetos. E insisten, a menudo con escaso éxito, en que a base de subvenciones sólo se logra mal vivir. 

Según los cálculos, el tope afectaría a unas 67 mil familias y con ello el gobierno ahorraría 290 millones de libras.  Pero tendrán que revisarlo porque esta tarde lo han tumbado en la Cámara de los Lores.  En el enlace anterior hay un cuadro comparativo intresante de la BBC calculando cuánto reciben 2 familias, una con tres hijos, y otra con diez.

The Guardian publica en su web el testimonio de algunas personas que viven on benefits.

 @annabosch

¿Queréis un referendum? Pues, ya.

(Post actualizado, al final, con la declaración oficial)

Es más o menos lo que han estado diciendo algunos conservadores (y unionistas) británicos estos últimos meses al gobierno independentista escocés. Y lo que hoy ha discutido el gobierno de David Cameron (de conservadores y liberaldemócratas) en el primer consejo de ministro de este año. ¿Que los escoceses quieren convocar un referendum para independizarse del resto del Reino Unido? Pues que lo hagan ya. Cuanto antes.

El argumento que usan David Cameron y George Osborne, los dos conservadores que parecen llevar la voz cantante en esta cuestión, es que el plazo de "en la segunda mitad de la legislatura", entre 2014-2016, que estableció Alex Salmond, el primer ministro escocés (del independentista SNP, Partido Nacionalista Escocés, con mayoría absoluta) genera una incertidumbre que daña la economía escocesa.  Pero a nadie se le escapa que en su caso, como en el de Salmond, hay que ver sus posturas al tiempo que se leen las encuestas de opinión pública.

Según las encuestas, sólo un tercio de los escoceses está a favor de la independencia. La cifra más alta reciente es de un 38%.  De ahí la jugada de Cameron. Según se ha filtrado a la prensa, porque aprobarse no se ha aprobado nada, lo que Cameron pretende es ofrecerle a Salmond un referendum vinculante sobre la independencia a condición de que se celebre cuanto antes y que la pregunta se limite a SÍ o NO a la independencia. Confiando en que las encuestas no fallen, la mayoría de escoceses rechace la independencia, y a otra cosa.

Pero es una jugada arriesgada, como ya han advertido casi todos los analistas, porque nada alimenta más el independentismo escocés que la interferencia de políticos ingleses, sobre todo si son conservadores. Un chiste reciente dice que en Escocia hay más pandas que parlamentarios tories (conservadores). Hay dos pandas, recién llegados al zoo de Edimburgo.

El gobierno escocés ya ha reaccionado diciendo que no acepta que Londres le dicte cuándo convocar el referéndum y qué preguntar.  Dos cuestiones clave, determinantes, para el resultado de ese referendum.

Alex Salmond se plantea dar una tercera opción al electorado en el referendum, la devolution max, autonomía máxima. Que sería independencia económica, pero siguiendo dentro del Reino Unido, dejándole cuestiones como Defensa y Exteriores a Londres. Muchos analistas escoceses subrayan hoy que Salmond, que conoce perfectamente las encuestas y sabe también que constitucionalmente la última palabra la tiene el parlamento británico, lo que busca es esa mayor autonomía financiera y alargar y ampliar su mandato.

The Times, nada sospechoso de ser filoindependentista, nombró a Alex Salmond británico del año este pasado 2011. Hay consenso en considerarlo el político más astuto de la isla y en las filas unionistas hay frustración porque no ven ningún lider escocés (un inglés, imposible) capaz de enfrentarse a Salmond y defender la unión del Reino Unido.   

PD 1 Aquí nadie discute que los escoceses pueden expresar su opinión en un referendum, la discusión está en quién convoca, cuándo y con qué pregunta.

PD2 La unión de los reinos de Inglaterra y Escocia es de 1707. Y el símbolo más gráfico de esas

unión es la bandera británica:

 Union-jack

 

Hecha con la superposición de la cruz de San Jorge (Inglaterra):

 

 

 

Gb-eng

 San Andrés (Escocia):

 Flag-of-scotland

 

 

 

y San Patricio (Irlanda):

 St patrick

 

Actualizado el 10/01/12:

El ministro para Escocia, Michael Moore, escocés y liberaldemócrata, ha expuesto esta tarde en la Cámara de los Comunes la postura del gobierno británico sobre el referendum y lo ha planteado así:

Escocia no tiene competencias consitucionales para convocar un referendum sobre su independencia, ahora bien, reconocemos, dice Londres, que el gobierno escocés tiene un mandato democrático para convocarlo porque ganó las elecciones autonómicas con mayoría absoluta, y ese referéndum fue una de sus promesas.

Para resolver ese problema, dice el gobierno Cameron, os ofrecemos transferir temporalmente las competencias necesarias para poder convocar legalmente ese referendum, pactando previamente con Londres las condiciones de ese referendum. Y advierte de que, si lo convocan unilateralmente, perderán en los tribunales.  

En el debate parlamentario el ministro británico ha dejado claro que su postura es que sólo los escoceses ("people in Scotland" ha dicho) podrán votar en ese referéndum. Aquí puede leerse la declaración oficial.

El gobierno escocés ha reaccionado criticando una vez más lo que considera una interferencia intolerable de Londres y ha anunciado una fecha para el referéndum: otoño de 2014. Más tarde de lo que quieren el gobierno Cameron y todos los unionistas. 

 

@annabosch

 

 

  

 

   

Anna Bosch


Hubo un tiempo, a principios del siglo XX, en que el mapa mundi que colgaba por estas tierras tenía una cuarta parte de color rosa, el color de los dominios del Imperio Británico. Una cuarta parte del mundo estaba bajo la corona del rey, o la reina, de Inglaterra. De aquel imperio hoy probablemente quede sólo la BBC World Service (God save the BBC World Service!) y la Special Relationship con el imperio actual, los EEUU, sus antiguas Trece Colonias corregidas y aumentadas.
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