6 posts de junio 2008

Amy Winehouse, Naomi Campbell y la moral de Nelson Mandela

No puedo evitar que algunas cosas me resulten chocantes. Claro que mi educación no es anglosajona, sino propia del catolicismo donostiarra (es una variante) que nos tocó vivir a los de mi generación. El caso es que Nelson Mandela, figura histórica y referente moral donde los haya, fue el protagonista del concierto que artistas de todo el mundo le ofrecieron el viernes en Hyde Park con motivo de su 90 cumpleaños. La recaudación iba destinada a la lucha contra el sida en Africa. Participaron grupos y artistas de primer nivel: Queen, Amy Winehouse, Annie Lennox, Simple Minds... Y los maños Amaral. Una pareja simpática a la que pude entrevistar y felicitar por su último disco.

A lo que iba. El caso es que en este concierto también estaba prevista la participación como presentadora de la modelo Naomi Campbell, pero no acudió porque, al parecer, el propio Mandela le dijo que no viniera. Su presencia no era apropiada porque el pasado abril agredió a dos policías en el aeropuerto de Heathrow. Por lo visto le perdieron una maleta, se puso faltona y tuvo sus más y sus menos con dos agentes de seguridad. Al final ha sido castigada a 200 horas de servicios a la comunidad. Naomi, que por lo visto tiene gran respeto por Mandela, fue obediente y se quedó en casa.

Pero qué me dicen de Amy Winehouse. Porque ella sí participó en el concierto de Mandela sin que al histórico luchador contra el Aparheid le importara mucho la conducta pública de la joven cantante. Y es que esta chica le pega a todo lo que se le ponga por delante, incluidos los fans más pelmas, como pasó en el concierto de Glastonbury, donde lanzó puñetazos contra alguien que le molestaba en plena actuación. Este video ha sido uno de los más vistos últimamente en internet.

Ahora trata de recuperarse de su adicción al alcohol y al crack fumado.Se ha visto envuelta en escándalos sexuales, tiene anorexia de carácter nervioso y un efisema pulmonar casi tan perjudicial para su salud como su marido, Blake Fielder, encarcelado por distintos delitos...Pero eso sí, es una de las voces más impactantes de la actualidad. Una diva del soul que bate records de ventas con su último disco "Back to black". Muchos tendrán la oportunidad de escucharla en directo este fin de semana en Rock In Río en Madrid, si no le pasa lo mismo que en Lisboa, donde el champán francés y otras sustancias la dejaron para el arrastre.

Mi pregunta a modo de conclusión se la imaginan. ¿Por qué el señor Mandela le afea la conducta a Naomi Campbell y no a Amy Winehouse? ¿Cuál es el modelo de conducta a seguir para decidir qué es correcto y qué no? ¿Por qué se interpreta como mala leche de niña mimada lo de una y rebeldía de artista lo de la otra?

En fin, a ver si vuestros comentarios me aclaran algo.

España says hello!

Las corresponsalías de TVE en el extranjero, sea la ciudad que sea, son algo así como una embajada en pequeño. Alguna vez me lo han contado los colegas de más dilatada experiencia, que seguro tendrían para escribir varias páginas en sus respectivos blogs. A mí me ocurrió en Rabat y me pasa ahora aquí, en Londres.

Por la oficina de la capital marroquí pasó mucha gente pidiendo trabajo. Hasta aquí todo normal, sobre todo sabiendo cómo está el país, pero lo más sorprendente es que también eran numerosos los que acudían a nosotros para buscar a sus familiares desaparecidos. Traían fotografías de hombres y mujeres, jóvenes en su mayoría, que un día se marcharon a España de mala manera y de quienes nunca más supieron. Algunos me preguntaban (y no es broma) si Lobatón seguía buscando a la gente. Nunca supe qué contestar.

Aquí en Londres es distinto, muy distinto, y por nuestra oficina pasan, afortunadamente, jóvenes españoles que tratan de abrirse camino en esta magnífica pero a veces difícil ciudad.

Hace unos días llamó a nuestra puerta un grupo de periodistas recién salido de la facultad. Ninguno superaba los 25 años y en sus caras se podía ver la fuerza y la ilusión de quien consigue hacer realidad un proyecto editorial: “Babylón Magazine”. Una revista gratuita de muy buena factura que trata de promocionar la cultura española en Londres.

Presentaron luego su primer número (que aparece en la foto) en el Instituto Cervantes y ahí explicaron, por ejemplo, que será bimestral, que lanzarán 30.000 ejemplares y que se distribuirá, en principio, por distintos lugares de Londres (Tate Modern, Instituto Cervantes, Consulado de España, Iberica Food & Culture...) y en Madrid (Casa de América, Biblioteca Nacional, Mercado de Fuencarral...)

Tienen una página web, todavía en construcción, www.magazinebabylon.com y creo que vienen a cubrir un espacio que nadie todavía tiene y que hace unos días María Melgar, en un comentario en este blog echaba, y con razón, de menos.
Sus artículos, puedo atestiguar que en general muy buenos, están escritos en inglés y español. Hay entrevistas, viajes, tendencias, gastronomía y estilos de vida, pero no sólo de nuestro país, si no de todo Hispanoamérica. Y es que, dicen, cada vez hay más ciudadanos en Londres que hablan nuestro idioma.

Es más, en el optimismo que domina todo primer número, este de “Babylón” dice en su editorial que nuestra lengua vive tal auge que dentro de 50 años el español habrá superado al inglés en número de hablantes en EE.UU.

Y escribo esto el mismo día en que un grupo de intelectuales españoles hace público un manifiesto que reclama a los políticos que garanticen el derecho y el deber de todos los ciudadanos a aprender el castellano y usarlo en sus comunicaciones privadas y públicas.

Algo raro está pasando.

¡Grita Olé... Support Spain!

Queridos blogueros. Agradecido y abrumado por el nivel de los comentarios sobre el "no" irlandés, la verdad es que me da un poco de pudor hablar ahora de la Eurocopa, sobre todo porque, como ya dije en otra ocasión, hay voces más autorizadas que la mía para el análisis futbolero. Me vais a permitir sin embargo una licencia que, en el peor de los supuestos, os va a resultar curiosa.

El caso es que como los de las islas se han quedado sin representación en la cita de Austria-Suiza, poco puedo aportar yo al colorista mundo de las selecciones que todavía luchan por ganar el campeonato. A excepción del famoso video en el que, tópico tras tópico, los british se ríen de sí mismos y de nosotros para acabar gritando ¡Olé...Support Spain!


Por eso quiero que os fijeis en la foto que adjunto. Como podeis ver es un equipo de chavales de 13 años (FC Latimer) que juega en la liga de las afueras de Londres. No puedo reprimir el orgullo de deciros que uno de ellos es mi hijo. Pero lo verdaderamente importante, así lo creo, es que refleja no sólo la actual composición de la sociedad londinense, si no también la realidad que vive en estos momentos el fútbol de las islas. Aproximadamente un tercio de estos chavales de la foto son de origen español, otros polacos, portugueses, de Camerún... Un equipo multirracial, salvando las distancias, como el Chelsea, el Arsenal, el Man United... Y alguien dirá, y como el Madrid, el Barcelona o el Villarreal. Efectivamente solo que aquí, cuna del balompié, han comenzado a plantearse el negativo efecto que ejerce sobre sus selecciones tanta presencia extranjera en los clubes. Y es que de hecho, los delanteros de la selección inglesa, por poner un ejemplo, son suplentes en sus respectivos equipos.

El fútbol, decían los clásicos, es un deporte que se juega en Inglaterra los sábados a las tres de la tarde. Pasaron a la historia, o están en segunda división, los románticos de la cantera y los campos incrustados en los barrios obreros de la Inglaterra fabril. Atraídos por una afición incondicional, los clubes hacen ahora fichajes multimillonarios, tienen campos que parecen templos para dioses y llevan en sus camisetas publicidad multinacional.

Los ingleses saben que el fútbol es mucho más que una cuestión de vida o muerte, por eso ahora, huérfanos de selección y atraídos por Torres, Cesc y compañía, no les queda más remedio que decir ¡Olé...Support Spain"

Irlanda dice "no"

Ha sido la primera vez que he viajado a Dublín. Creía conocer la ciudad por las lecturas de Joyce. Pero he visto que los “dublineses” son ahora chinos, polacos, lituanos... A Irlanda le ha pasado un poco lo que a España, que de ser un país emisor de emigrantes ha pasado a ser receptor en los últimos años. Es el milagro económico del “tigre celta”, que consiste en entrar en un pub y pagar 15 euros por una pinta de Guiness y unas salchichas con puré de patata. Esto no es lo que era, me dice Rafa, nuestro reportero, que ha venido aquí varias veces. Los irlandeses han pasado de la modestia económica a tener la segunda renta per cápita del continente. Y creo que Bruselas ha tenido mucho que ver.

¿A qué viene entonces ese rechazo a Europa?

Una señora de cierta edad nos saca de dudas a la salida de un colegio electoral: “No estamos en contra de Europa. Estamos en contra de los políticos, sobre todo de los nuestros, que con tal de seguir en el poder son capaces de entregar cosas que a los irlandeses nos ha costado mucho conseguir. Como por ejemplo, la neutralidad y la independencia fiscal”.

Por lo que he visto, a los jóvenes dublineses les interesaba más la Eurocopa, que seguían en bares e incluso en monitores colocados en plena calle, que la lucha del “sí” y el “no”. La gente de cierta edad, sin embargo, se ha sentido mal informada y esa siempre es una buena razón para decir no.

Entiendo que pueda haber desinterés en unos, pero a estas alturas, ¿puede hablar alguien de desinformación? Pues por lo visto sí. Creo que los irlandeses no han entendido para qué sirve el Tratado de Lisboa, y no es su culpa, y sin embargo sí han entendido a los partidarios del “no” que, con argumentos claros (no entro en si demagógicos o cargados de verdad) han conseguido su objetivo: poner en cuestión qué Europa queremos.

Nos vamos a cenar a un chino. Por lo menos ellos tienen los mismos precios y la Guiness incluso un poco más barata.

Y ahora... Irlanda

No, no se trata del próximo enfrentamiento de la selección de Luis Aragonés. Me gusta el fútbol, pero para hablar de la Eurocopa hay voces mucho más autorizadas que la mía. Además, los de las islas (ingleses, escoceses, irlandeses, galeses y norirlandeses) se han quedado sin representación en la cita futbolera de Suiza-Austria, así que tienen poco que decir estos días, futbolísticamente hablando.

Su voz, la de los irlandeses, se va a dejar oir sin embargo en una cuestión que, a ver, cómo les diría yo, nos interesa pero hasta cierto punto. Se trata del referéndum del Tratado de Lisboa. ¿Importante..? Bueno, dirá alguno, pero tampoco tanto. ¿Nos jugamos en eso más que con la selección de fútbol? No por dios, dónde va usted a comparar.

Bromas aparte, el caso es que viajo esta semana a Dublín para cubrir el referéndum del tratado de Lisboa. Los irlandeses son lós únicos europeos que someten a consulta popular todo lo que pueda modificar su Constitución, y las encuestas pronostican una creciente tendencia del "no". De confirmarse este negativo resultado la Unión Europea entraría en un periodo de cierta crisis, o desaceleración, como prefieran, de este continente que se supone queremos construir entre cada vez más países. En mi ignorancia sobre las leyes, acuerdos y tratados europeos (conozco mejor las alineaciones de Italia, Alemania y por supuesto España) no puedo dejar de preguntarme por qué los ciudadanos de un país que ha mejorado sustancialmente en los últimos años, gracias en parte a las ayudas de la UE, se pueden mostrar contrarios a un tratado que, a priori, es bueno para ellos. Bueno, pues para quienes como yo quieren saber los argumentos de quienes dicen "no", les recomiendo entrar aquí.

Encontrarán, entre videos y comentarios, algo tan interesante como lo que dijo el ex presidente alemán Roman Herzog hace poco más de un año.

“La mayoría de la gente tiene, fundamentalmente una actitud positiva hacia la integración europea. Pero, a la vez, tienen una cada vez mayor sensación de que las cosas no van bien, de que está desarrollándose una institución no transparente, compleja, intrincada, mastodóntica, divorciada de los problemas de hecho y de las tradiciones nacionales, que acapara cada vez mayores competencias y áreas de poder; que los mecanismos de control democráticos están fallando: en definitiva, que no puede continuar así”.

Veremos qué pasa en Dublín.

Los "freegans" y la crisis alimentaria

La de cosas que uno aprende en Londres. Tengo que reconocer que hasta hace unos días no tenía ni idea de lo que era un freegan, pero como he tenido que documentarme para hacer una información sobre la cantidad de comida ¡intacta! que se tira a la basura en este país, he descubierto una nueva “corriente”que a mí me recuerda mucho a los hippies de los 60.

Para quien no sepa lo que es un freegan, que es lo que me pasaba a mí hasta hace dos telediarios, le diré que la denominación es un neologismo que viene del inglés “free” (en este caso “gratis”) y la abreviación de “vegetarian”. Resumiendo, que se trata de gente que va buscando por los contenedores la comida que todavía se puede consumir sin ningún problema, y que otros han tirado bien porque estaba a punto de caducar, porque ya no tenía el aspecto deseado o sencillamente porque prefirió tirar a la basura el arroz con curry del Tesco antes que cenárselo. No es de extrañar, por otro lado.

El caso es que un estudio reciente ha demostrado que en el Reino Unido acaban anualmente en la basura entre cuatro y siete millones de toneladas de comida, de la que casi la mitad está intacta. Yogures, fruta, verdura, pan, zumos... Y eso que la comida aquí no es precisamente barata. ¿Qué cifras saldrían en nuestro país si se hiciera un estudio parecido mirando nuestros cubos de basura?

Pero son ellos los que han descubierto, para su horror, que tiran demasiada comida al vertedero. Y se sonrojan, claro. Así que les salen grupos alternativos y contestatarios que se preguntan qué está pasando aquí mientras en buena parte del mundo hay mucha gente, quizá demasiada, que no sabe lo que es comer tres veces al día o simplemente ninguna.

Y ese grupo son los freegans, que además de cuestionar nuestro comportamiento, actúa y predica con el ejemplo. Alguien dirá que lo de buscar comida en la basura no es nuevo. Efectivamente, pero la diferencia es que los freegans no lo hacen por necesidad. Este movimiento ha cuajado sobre todo en el Reino Unido, EE.UU. y Australia. No son pobres, como tampoco lo eran los hippies, pero van de contenedor en contenedor abriendo “tupers” de ensaladilla y dejando claro que nuestra sociedad está seriamente afectada por un consumismo que no tiene límites, que actúa de manera compulsiva. Los freegans demuestran que el mundo está sometido a una injusta sobre-explotación y que millones de personas podrían alimentarse perfectamente simplemente con lo que nosotros tiramos (yo también).

Lo del “amor y paz” del movimiento hippie acabó siendo una utopía. No hay más que ver cómo está el mundo. Lo de alimentos para todos, quizá también. Pero sería todo un detalle por nuestra parte conseguir por lo menos que a los vertederos vaya única y exclusivamente la basura necesaria. Por aquello de la contaminación.

Y es que como me decía un amigo este fin de semana, los freegans ya existían en España hace años. Que se lo pregunten si no a las madres de familias numerosas que hacían croquetas con el pollo sobrante del día anterior, torrijas con el pan duro o pasaban la ropa de un hijo a otro sacando dobladillos...¡Ellas sí que eran freegans!

Miguel Ángel Idígoras


El título de este blog “London.es” no es más que una declaración de intenciones. La realidad de esta ciudad británica –que para muchos es la menos británica de las ciudades británicas- y de un país pero desde la perspectiva de un español.
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