10 posts de mayo 2010

El peor día y un alivio

De media mañana del viernes a la noche del sábado fue "el peor día de mi vida, pero también, de alguna manera, un alivio". Lo dijo David Laws, el breve Secretario del Tesoro del gobierno británico, que dimitió el sábado por la noche. Y cuando se conocen algunos de los detalles en torno a lo que ha llevado a su dimisión es fácil entender el sentido de su frase.

David Laws era una de las figuras emergentes de la política británica. Uno de los políticos de más peso del Partido Liberaldemócrata y, sobre todo, el hombre que por trayectoria y pensamiento económico hizo de bisagra perfecta en la negociación y formación de la coalición con el partido Conservador, y ha sido durante apenas dos semanas el número dos del ministerio de Economía, el hombre encargado de encontrar dónde pegar el hachazo en el gasto público para reducir el déficit, un trabajo impopular para el que, sin embargo, él decía -con una franqueza chocante- que era el trabajo de su vida. Le ha durado poco. Diecisiete días. Y su dimisión es un golpe duro para su partido, para el gobierno británico y para él.

Laws se graduó con sobresalientes en Economía en Cambridge, con 22 años fue vicepresidente de JP Morgan y antes de los treinta, millonario. En los 90 dejó la City para dedicarse a la política. Y no se afilió a los tories, que parecía lo más lógico por sus ideas económicas, sino a los liberaldemócratas, situados en el centro-izquierda. Hoy, tal vez, entendemos mejor por qué.

El viernes a media mañana a Laws le llegó un correo del Daily Telegraph (periódico conservador, el que destapó gracias a una filtración el escándalo de los gastos de los parlamentarios) informándole de que iban a publicar un artículo contando que el casero que cobraba el alquiler que Laws estuvo pasando durante cinco años (2004-2009) -y que le fue reembolsado por el erario público- por una habitación en Londres era su pareja. Su pareja masculina. Desde 2006 las normas del Parlamento prohiben que el beneficiario de esos pagos sea la esposa, el esposo o el partner (pareja). En la investigación que se hizo el año pasado no encontraron esta irregularidad porque no constaba que James Lundie, el casero, fuera la pareja de David Laws. Ahora el Telegraph lo ha destapado. La primera reacción de Laws el viernes fue anunciar que devolvería el total de lo recibido como reembolso, 40.000 libras, y que se sometía al comité de disciplina del parlamento.

Era difícil que pudiera seguir en el cargo. No era un cargo cualquiera. Laws era el encargado de recortar los servicios públicos a los británicos, hacerles apretar el cinturón, subirles, tal vez, los impuestos. La autoridad moral de Laws para imponer semejantes esfuerzos estaba tocada. Así lo reconoció él cuando anunció su dmisión el sábado por la noche.


El caso David Laws es un golpe muy fuerte para su partido, el Liberaldemócrata, porque ha estado haciendo campaña en nombre de una nueva forma de hacer política, más limpia. También es un golpe duro para el gobierno de coalición porque pierde a uno de los puntales que tenía para ejecutar la que es su prioridad, recortar el déficit público.

Pero el golpe personal para David Laws es aún mayor. Según ha contado él estos días, hasta ahora Laws había escondido su homosexualidad a todo el mundo, empezando por su familia. Explica incluso -y es una versión que no todo el mundo acepta- que ese pago de entre 700 y 900 libras al mes por una habitación era parte de la coartada, para reforzar la idea de que no tenía un vínculo sentimental, y sexual, con el hombre con quien compartía la vivienda. Que el único motivo de su actuación fue mantener en secreto su sexualidad, no el enriquecerse a costa del contribuyente. Y, de hecho, hay cierto acuerdo en que, si hubiese vivido abiertamente su relación, habría podido sacar mayores beneficios económicos.

De repente todo el mundo que Laws se había construido y sus ambiciones políticas han saltado por los aires y a la luz pública. Por eso es fácil entender que ha sido el peor día de su vida. Y por eso, también, es fácil entender que ha sido en parte un alivio. A partir de ahora, a sus 44 años, David Laws ya no tendrá que fingir sobre lo más íntimo, que mentir, que reprimirse, que tragar saliva y disimular en multitud de situaciones cotidianas. A partir de ahora David Laws podrá ser David Laws las 24 horas del día.

David Laws, de madre y educación católicas, dice que creció con la presión de que ser abiertamente homosexual era algo que no todo el mundo, empezando por su entorno inmediato, sus seres queridos, iban a aceptar fácilmente.

Que en el año 2010 en la Gran Bretaña, donde él no habría sido el primer ministro abiertamente gay, donde la homosexualidad está mucho mejor aceptada que en otros países de su entorno, alguien como David Laws siguiera sintiendo esa presión es motivo de reflexión. Lo es también hasta qué punto el miedo, nuestros miedos, pueden ofuscar nuestra razón.

Y, claro, motivo de debate y polémica están siendo si su homosexualidad y outing (salir del armario) forzado han agravado el escándalo, y dónde están los límites de la vida privada.

Día D

D de difíciles, duras, dolorosas. Porque ésos son algunos de los adjetivos usados estos días por la coalición de gobierno para calificar las medidas que han anunciado hoy y las que anunciarán más adelante.

Las han presentado hoy el Chancellor of the Exchequer y el Secretario para el Tesoro, es decir, el ministro de Economía y su segundo. Y una reflexión previa que quiero hacer es sobre el funcionamiento de la coalición en estos primeros días de vida. Si bien los ministros "fuertes" son conservadores, no se ha producido un reparto de ministerios del tipo para ti este ministerio y éste, para mí. Una norma más o menos general es que en la cúpula de los ministerios hay miembros de los dos partidos para que todo el gobierno sea de coalición, que en todas las áreas haya un equilibrio entre los dos partidos.

Hoy, por ejemplo, las líneas maestras las ha expuestro George Osborne, el titular de Economía, conservador, y los detalles del hachazo al presupuesto público los ha expuesto David Laws, el titular del Tesoro, liberaldemócrata, cuyo partido se oponía durante la campaña electoral a recortar tanto tan pronto. Teniendo en cuenta lo impopulares que son la mayoría de las medidas que anuncian y anunciarán el aparecer como un frente unido, tanto monta, monta tanto, beneficia estratégicamente a los conservadores porque no los hace responsables en exclusiva del descontento popular que se avecina. También desde ese punto de vista David Cameron ha sido hábil al preferir gobernar en coalición a hacerlo en solitario con un gobierno de minoría.



George Osborne y David Laws

El hachazo

El hachazo se ha presentado sobre todo como un recorte de aquellos gastos que pueden parecer razonables en época de riqueza, pero que hay que sacrificar en la era de austeridad en la que se ha entrado. Es urgente, han defendido, reducir el déficit público del Reino Unido, en torno al 11%, uno de los más altos de la Unión Europea. "No podemos seguir aumentando la deuda pública -ha argumentado David Laws- al ritmo de 3 mil millones de libras por semana". Laws decía el sábado en el Financial Times que este gobierno ha tenido que elegir entre lo intragable (unpalatable)* y lo desastroso. Lo que empieza a partir de hoy es lo intragable.

Un recorte calculado para este primer año en 6,2 mil millones de libras, unos 7 mil millones de euros. Ninguna administración pública, ni ningún departamento se salva de los recortes. Con dos matices, en cuanto a las administraciones, se permite a las autonomía (Escocia, Gales e Irlanda del Norte) que retrasen los recortes al año que viene; en cuanto a los departamentos, lo que se ahorre en las áreas de educación, sanidad, defensa y cooperación internacional se reinvertirá en esos mismos departamentos, para los que en teoría, pues, se trata -según lo han presentado- de un cambio de prioridades con el mismo presupuesto.


A grandes trazos, y según el análisis de la BBC:


• 1.15mm £ en viajes y consultas

• 95m £ en gastos de informática

• 1.7mm £ en contratos y proyectos públicos

• 170m £ en costes inmobiliarios

• Más de 120m £ al paralizar la contratación de personal en el sector público.

• 600m £ en agencias semigubernamentales (quangos)

Ejemplos concretos: desaparece la versión británica del "cheque bebé" por hijo recién nacido, se recorta la subvención para ampliar plazas universitarias o para el transporte público y las inversiones previstas en algunas industrias. Se recortarán los gastos en publicidad institucional y los viajes en primera clase para cargos públicos. Los ministros, además de bajarse el sueldo en 5%, dejarán de tener coche oficial individual, que vayan andando, en transporte público o compartiendo coche.

Alistair Darling, hasta hace dos semanas ministro de Economía, ahora en la oposición, ha criticado estas medidas con el mismo argumento que daba cuando estaba en el gobierno: faltan los detalles de cómo se lograrán esas cifras, qué se recortará exactamente dentro de cada departamento, qué partidas, y cómo se traducirá en pérdidas de empleo. Según los laboristas, tanto recorte tan pronto pone en peligro la recuperación económica y la cohesión social.

Y esto no ha hecho más que empezar. Ha sido la frase más repetida de Osborne & Laws: Esto es sólo un primer paso, vendrán más decisiones duras.

(*) Para los puristas, cuando es dificil traducir literalmente en una sola palabra suelo poner la original.


Actualizado con chiste ilustrativo (The Times, 25/05/10)



(¡Maldito Osborne!)

Pedagogía de la coalición

Lo hemos repetido mucho en estas últimas dos semanas, los gobiernos de coalición son algo ajeno a la cultura política británica. El último fue el gobierno de unidad nacional durante la segunda guerra mundial.

Como resulta que la coalición que se ha formado ahora, 65 años después, es entre dos partidos ideológica e históricamente distantes, y a menudo enfrentados, Conservadores y Liberaldemócratas, es comprensible que a los votantes y/o miembros de esos partidos, y a los ciudadanos en general, les cueste asimilar lo que está pasando. Que David Cameron y Nick Clegg se codeen, literalmente, estén hombro con hombro, literalmente. Una parte importante de sus respectivos votantes y compañeros de partido están francamente molestos por semejante matrimonio político.


(David Cameron y Nick Clegg en la Cámara de los Comunes el martes pasado)


Parafraseando a los geniales García Berlanga y Pepe Isbert, Cameron&Clegg (C&C) les deben una explicación y se la están dando.

C&C han emprendido una campaña de pedagogía de la coalición con dos objetivos fundamentales: explicar, paso a paso, los acuerdos a los que llegan para transmitir a los ciudadanos la idea de que los pactos se hacen con transparencia y no con trapicheos a puerta cerrada; y explicar que gobernar en coalición significa que las partes tienen que hacer concesiones y algunas pueden ser difíciles de tragar.

Hoy C&C han presentado el acuerdo de gobierno, 34 páginas en las que detallan un poco más las líneas generales que adelantaron la semana pasada, pero donde aún falta concretar cómo se alcanazarán las metas que se proponen (reducción del déficit público, por ejemplo) y en algunos casos se delega en una comisión que se formará...

Tanto Cameron como Clegg lo presentan como la mejor opción posible dados los resultados electorales. "Con lo que vosotros los electores nos habéis dicho con vuestro voto esta coalición es lo mejor para los intereses del país". Lo presentan en un tono optimista, incluso eufórico: "En otros países llegar a un acuerdo de gobierno lleva 40 días -ha dicho hoy Cameron- nosotros los hemos conseguido en una semana", "estamos ante una revolución en la manera de hacer política en este país". El optimismo, el vender el mensaje como algo positivo, es algo fundamental para que el público compre.

Hablando de "vender", el Instituto para el Gobierno les ha dado un consejo: que, si tienen que aplicar medidas duras e impopulares, lo hagan cuanto antes y se esmeren en convencer a la población de que esas medidas son necesarias. Aprovechando el momentum del cambio y con credibilidad.

Un gobierno de coalición también es algo nuevo para la BBC reconoce el equipo editorial de la cadena pública británica, y en su blog explica las reflexiones que se han hecho ante las nuevas circunstancias, y cómo piensan aplicar su política informativa para mantener la independiencia y la imparcialidad. La pregunta fundamental que se han hecho y que contestan en el blog es ¿cuándo bastará con recoger la opinión de uno de los partidos del gobierno o será necesario recoger la de los dos?


No he vivido en Cataluña, ni en el País Vasco (por citar ejemplos cercanos) durante sus gobiernos de coalición por lo tanto me faltan datos para comparar, pero seguro que entre los blogueros hay quien puede opinar con conocimiento de causa. Viví en la Francia de la "cohabitación", pero no es comparable porque es otro sistema, una república presidencialista.

PD Mr.Cameron goes to "Europe". Esta tarde, París, y mañana, Berlín. A pesar de las posiciones euroescépticas de los tories y de haberse salido del Partido Popular Europeo para unirse a grupos minoritarios y más extremistas, todo indica que una vez en el gobierno se impondrá el pragmatismo y que, incluso, puede que aprovechen el enfriamiento del eje francoalemán para llevar una voz más cantante en la Unión Europea. Cuentan hoy los periódicos que Cameron le ha pedido a Clegg que use su experiencia europea y europeísta y las cinco lenguas que habla para ganarse las simaptías de los socios continentales.

18 de junio...70 años después

El 18 de junio de 1940 esta ciudad vivió en un estudio de radio uno de esos momentos que el tiempo y la historia han hecho memorables. Un general francés acababa de llegar a Londres huyendo de su país, que acababa de claudicar ante el avance de las tropas alemanas. A ese general lo movía el patriotismo y la convicción de que él encarnaba la resurrección libre y soberana de Francia. Ahí es nada. El general era Charles de Gaulle. Los estudios de radio, los de la BBC en la Broadcasting House, en Langham Place, en lo alto de Regent Street. Y el momento fue su discurso llamando a los franceses a resistir la ocupación nazi y el gobierno colaboracionista del mariscal Pétain que apenas tenía 24 horas. El "appel du 18 juin". Se convirtió en un momento decisivo que acabó haciendo realidad las aspiraciones de De Gaulle y ha marcado, y marca, la Francia de post-guerra, la Quinta República.



Como suele ocurrir, cuando nos acercamos a la Historia aparecen matices. Según el libro "The General" que caba de publicar Jonathan Fenby, el gobierno británico no quería que De Gaulle pronunciara ese discurso porque no querían enemistarse con el gobierno de Pétain, pero al final Winston Churchill se impuso. Sabemos que la relación entre esos dos aliados contra Hitler no fue amistosa, ni mucho menos, y que reforzó el recelo eterno que mantienen mútuamente estos dos vecinos. De Gaulle (Francia) iba a volcarse luego en estrechar lazos con la Europa continental, Alemania sobre todo, y no fiarse de los británicos porque éstos daban prioridad a su relación con los Estados Unidos. Churchill (Britain) no se fiaría de los franceses, ni del resto de los continentales, y apostaría por la alianza con los Estados Unidos. Y así hasta hoy.


Sabemos también que el llamamiento del día 18 no quedó grabado y De Gaulle y su sentido de la posteridad enfurecieron por ello. El General no paró hasta que le dejaron repetir la lectura cuatro días después, el 22 de junio, y entonces sí quedó grabado y archivado.

Sabemos también que no todos los franceses fueron resistentes y que la Liberación para algunos -y algunas- fue más bien un calvario de represalias. Pero hoy esos matices, esas caras oscuras del poliedro, han quedado ocultas. Ha sido un día de homenajes y de ensalzar la alianza francobritánica.

El presidente de la República Francesa, Nicolas Sarkozy, ha empezado la conmemoración del aniversario en la Broadcasting House de la BBC, y en el vestíbulo le han puesto por megafonía la cabecera legendaria de los mensajes del exilio francés a la resistencia, aquel "Ici Londres. Les Français parlent aux Français" ("Aquí Londres. Los franceses hablan a los franceses").

Un día, dos discursos históricos
Ese mismo 18 de junio de 1940 el primer ministro británico, Winston Churchill, pronució uno de sus discursos más famosos, el de la "finest hour", llamando a los británicos a resistir los ataques alemanes que se avecinaban:

" (...)the Battle of France is over: the Battle of Britain is about to begin. Upon this battle depends the survival of Christian civilisation. Upon it depends our own British life, and the long continuity of our institutions and our Empire(...) "

Hoy hay quien, en medio de la crisis y el desconcierto general, echa en falta líderes que, aunque imperfectos, tengan la talla de aquéllos, y reivindica el poder la oratoria. En Barack Obama, me digo, tenemos un ejemplo reciente y presente del poder de la oratoria. Y de sus límites. Timothy Garton Ash reflexionaba ayer en el Guardian sobre las figuras de De Gaulle y Churchill y terminaba preguntándose cómo deberían comportarse en el mundo de hoy para estar a la altura de entonces.


BBC Radio
Hoy en Londres no se ha rendido homenaje sólo a de Gaulle y Churchill, hoy también se ha homenajeado a la BBC porque durante esa guerra el servicio exterior de la BBC fue instrumento de resistencia y propaganda.



(BBC Broadcasting House. Londres, octubre de 1940)

Cuentan en la BBC que fue alguien del equipo belga quien tuvo la idea de adoptar un símbolo para la resistencia y la victoria que perseguían. La "V" de victoria. Sí, la que popularizó luego Winston Churchill. Y lo que ingeniaron en esos estudios fue traducir en sonido la V en lenguaje morse (tres puntos y un guión), en las cuatro primeras notas de la 5ª (V) Sinfonía de Beethoven.


Aquí dejo una pieza de archivo: una de esas emisiones, precedidas por la "V" beethoveniana y el "Ici Londres". Incluye una perla, el presidente de los Estados Unidos, FD Roosevelt, dirigiéndose a los franceses. En francés. Que lo disfruten.


Se acabó el cachondeo

Se acabó el cachondeo que se han traído los medios de comunicación con la comparecencia conjunta de ayer del primer ministro, David Cameron, conservador, y el viceprimer ministro, Nick Clegg, liberaldemócata. Todos, desde los más serios a los más escandalosos, han comparado la puesta en escena y la actuación de los dos con una boda (en el Reino Unido el matrimonio homosexual es legal *,en la forma de "uniones civiles", es uno de los legados de los trece años de gobierno laborista). El jardín, las flores, los invitados (la prensa) sentados en el jardín con un pasillo central...

Para muestra de lo que comento, la portada del Independent:

Pies de foto: "Yo, Nick, te tomo, Dave, como mi líder..." "...para lo bueno y para lo malo..." "...en la riqueza y en la pobreza... "...en la salud y la enfermedad..." "...hasta que la deuda nos separe".

Pero se acabó. Hoy ha sido la primera reunión del nuevo gobierno y los semblantes y el tono son más graves y, para ir preparando a los ciudadanos de lo que se les viene encima, la primera medida que han anunciado es que ellos, los miembros del gobierno, se bajan el sueldo un 5% desde hoy mismo y durante los cinco años que confían dure la legislatura.

"Situación muy, muy grave", "decisiones muy, muy dificiles", "desafíos muy importantes" son frases que han repetido el primer ministro y varios ministros hoy. Lo han dicho a la prensa y se lo han dicho a empleados de varios ministerios.

Es significativo también que la primera visita que ha hecho el primer ministro, David Cameron, haya sido al ministerio de "Business and Innovation" acompañado del titular, el liberaldemócrata Vince Cable. Cable es, según las encuestas, la persona que más confianza genera a los británicos en materia económica.

"Las cosas van a cambiar, este gobierno trabajará de otra manera. Tenemos un trabajo colosal por delante y habrá que tomar decisiones dificiles en materia de empleo (...) hay que ir a una economía más equilibrada territorialmente y más diversificada en los sectores", les ha dicho Vince Cable a los empleados del ministerio en ese encuentro en el vestíbulo. "Es el mayor desafío económico al que nos enfrentamos en cuarenta años", ha añadido David Cameron.

El ministro de cultura ha dicho en una entrevista en la BBC que las partidas públicas para los próximos Juegos Olímpicos (Londres 2012) no están a salvo de los recortes. El ministro de sanidad adelanta que la sanidad pública tendrá que ahorrar en los próximos tres años más de los 20 mil millones de libras previstos por los los laboristas.

Un grupo de economistas que suele asesorar al gobierno da por casi seguro que en el plazo de año y medio subirán el IVA (VAT) del 17,5% actual al 20%.

El gobernador del Banco de Inglaterra respaldó ayer la intención de atacar agresivamente el déficit y recortar este mismo año el gasto público en 6 mil millones de libras. "La crisis financiera no ha pasado, la crisis bancaria puede convertirse en una crisis de deuda pública".

Para terminar, unas cifras sobre el reparto de poder en este gobierno:

De 23 puestos en el consejo de ministos: 5 para los liberaldemócratas, 4 para mujeres, 1 para minorías étnicas (Lady Warsi, mujer y musulmana, de padres paquistaníes). Casi todos los periódicos destacan el bajo índice de mujeres comparado con otros países europeos. Los tres principales cargos del gobierno (Cameron y Clegg entre ellos) fueron a escuelas privadas de élite. De hecho, el 59% del gobierno ha ido a escuelas privadas y el 69%, a Oxbridge (Oxford o Cambridge).



(*)Same-Sex Civil Partnerships in Britain

¿Gobierno a dos?

No sé qué piensan los ciudadanos británicos, pero si los periodistas son representativos -algo sobre lo que cada día tengo más dudas, aquí y en todas partes-, están absolutamente desconcertados por el hecho de que desde hoy haya dos partidos en el gobierno y no uno. De que políticos que se han enfrentado en la campaña electoral ahora formen parte del mismo consejo de ministros. De que para formar ese gobierno cada partido tenga que renunciar a puntos importantes de su programa.

Lo digo porque en la primera rueda de prensa de este gobierno, conjunta de David Cameron, el primer ministro, y Nick Clegg, viceprimer ministro, casi todas las preguntas de los periodistas han sido sobre la mecánica de la coalición. ¿Darán siempre las ruedas de prensa conjuntamente? ¿Quién contestará a la oposición en el Prime Minister Question Time del Parlamento? ¿A quién hay que llamar, si hay una emergencia a las 3 de la mañana? (¿por qué esas llamadas tienen que ser supuestamente a las 3 de la mañana? Era también la hora del anuncio de Hillary contra Obama).

En una puesta en escena extraordinaria (en el jardín, algo muy inusual) y en un breve espacio de tiempo en que ha salido el sol y subido la temperatura, que ni hecho de encargo, David Cameron y Nick Clegg, Nick Clegg y David Cameron, han explicado una y otra vez que esto no es el fin del mundo, sino, tal vez, el inico de una nueva era en la política británica y que, incluso, puede que sea positiva. "Esta mañana cuando me he levantado me he dicho 'esto es mucho mejor que la alternativa'" ha contado Cameron. La alternativa era un gobierno de minoría en un momento en que hay que tomar medidas que serán extremadamente impopulares.


Y es que, como recuerda hoy Peter Riddell en The Times, a pesar de que en Escocia y en Gales hay experiencia en gobiernos de coalición, a nivel del Reino Unido es algo que prácticamente se ha dado sólo en períodos de guerra, en gobiernos de unidad nacional.

La situación actual no es de guerra, pero debido a la grave crisis económica y a las medidas de austeridad que van a tomar sí puede considerarse de emergencia nacional, excepcional. Y ha sido uno de los argumentos de Cameron y Clegg para convencer a los escépticos, empezando por algunos de los miembros y votantes de sus propios partidos. Además, también han recordado, los electores no le han querido dar la mayoría absoluta a ningún partido, así que han sido ellos con su voto quienes han pedido un gobierno de coalición.

Una de las cosas que han logrado los liberaldemócratas en este pacto es que se fijen las legislaturas en una duración de cinco años, para evitar que un primer ministro convoque elecciones cuando le convenga, y muchos dudan de que dos partidos tan distintos puedan cumplir ese plazo de convivencia, pero hoy, los dos líderes aseguran que sí, que a pesar de los problemas y las discrepancias, aguantarán juntos cinco años.

Dejo aquí el momento más distentido de la rueda de prensa. Resumo la escena: un periodista le pregunta a David Cameron si se arrepiente de que cuando le preguntaron cuál era su chiste favorito él respondió "Nick Clegg". Clegg mira a Cameron y le pregunta "¿Eso dijiste?" "Me temo que sí" responde Cameron. Clegg entonces hace como que se va y Cameron le pide "¡Vuelve!". Y luego Cameron razona que lo importante es la big picture, el marco general, el gran objetivo, y que si para ello hay que comerse algunas de las cosas dichas, buena dieta le parece.


Strong and stable

Fuerte y estable, los dos adjetivos que más se repiten estos días. Hace falta un gobierno fuerte y estable. Porque ésa es la cultura política británica, la alternancia entre dos mayorías fuertes, y porque éste es un momento de grave crisis, hay que tomar medidas duras e impopulares y para ello hace falta un gobierno que tenga una mayoría parlamentaria garantizada, en la medida de lo posible.

Por eso el viernes David Cameron, al ver que no había obtenido mayoría absoluta, dijo que prefería ofrecer una coalición a los liberaldemócratas a un gobierno en minoría. Por eso para muchos era inviable una alianza de centro-izquierda entre laboristas y liberaldemócratas, porque juntos no llegarían a la mayoría absoluta y dependerían en cada votación de otros partidos, por no hablar de la debilidad de una coalición en la que el partido principal está en el lío de elegir nuevo líder.

Cinco días con un gobierno interino desde las elecciones es mucho para la tradición política británica, acostumbrada a que el camión de la mudanza se lleve los trastos del primer ministro saliente a la mañana siguiente de las elecciones. Por eso cinco días de negociación de Nick Clegg a derecha e izquierda se le estaban volviendo en contra, porque se le empezaba a recriminar estar más preocupado por lo que su partido podía obtener de una coalición que del interés nacional.

En el momento de escribir esto los laboristas han reconocido que las negociaciones con ellos han fracasado, se da por seguro que está al caer, ¿esta noche? ¿mañana por la mañana?, el anuncio de algún tipo de acuerdo entre conservadores y liberaldemócratas, y la dimisión del primer ministro, Gordon Brown.

Si se cumple todo lo que se está dando casi por seguro a estas horas y mañana David Cameron entra en el 10 de Downing Street como primer ministro de una coalición, se cumplirán las siguientes marcas:

-13 años desde el último gobierno conservador.

-31 años desde que un primer ministro conservador, Margaret Thatcher, sustituyó a uno laborista.

-65 años desde el último gobierno de coalición.


Actualización:

19:18h local- Gordon Brown y su esposa salen del 10 de Downing Street. Brown anuncia que no puede cumplir su mandato consitucional de formar gobierno y que se va a palacio a pedirle a la reina que se lo encargue a David Cameron.

19:28- Gordon Brown y su esposa entran en palacio. David Cameron y su esposa esperan en unas dependencias del Parlamento a que la reina los llame.

19:43- Gordon y Sarah Brown salen de palacio. Terminan 13 años de gobierno laborista, tres legislaturas, un récord histórico.

Atención, en estos momentos, técnicamente no hay primer ministro en el Reino Unido y aún no sabemos oficialmente si ha habido acuerdo entre Conservadores y Liberaldemócratas, ni qué tipo de acuerdo ha sido. Y los respectivos equipos negociadores aún no se han reunido con sus grupos parlamentarios para discutir ese acuerdo.


20:03 El jaguar plateado en el que van David Cameron y su esposa Samantha se dirige a palacio. En este momento están en un atasco y algunos transeúntes se acercan al coche y les hacen fotos. Como aún no es primer ministro no lleva escolta, ni comitiva que le abra paso por las calles del centro de Londres. Delicioso.

20:08 David y Samantha Cameron entran en palacio. Un poco de frivolité, familiarmente se les conoce como Dave y Sam.

20:34 El Primer ministro David Cameron y su esposa salen del palacio de Buckingham.

20:42 LosCameron llegan a Downing St.

20:43 Primer discurso de David Cameron como primer ministro. Empieza con un reconocimiento al gobierno y al primer ministro salientes. Anuncia que formará una coalición con los liberaldemócratas. Ha advertido que por delante tiene un trabajo "duro y dificil".

20:47 Los Cameron entran en el 10 de Downing St. En hora y media se ha producido el cambio de inquilino.

Negociaciones, presiones, dilemas y reproches

Negociaciones

Las que hay desde el viernes por la tarde para formar gobierno en el Reino Unido. Las más públicas y prioritarias son entre los conservadores, el partido con más votos y más escaños, y los liberaldemócratas, el partido "bisagra" con 57 escaños vitales para una mayoría parlamentaria. Pero simultáneamente, y en segundo plano, también hay conversaciones entre los dos aliados más "naturales" ideológica e históricamente, laboristas y Lib Dems. Esta tarde, por ejemplo, Nick Clegg, el líder liberaldemócrata, se ha entrevistado con el aún primer ministro laborista, Gordon Brown, en el ministerio de exteriores mientras su equipo negociador mantenía una larga tercera reunión con el equipo negociador conservador. Después Clegg se ha entrevistado con el líder conservador, David Cameron, en el parlamento. Ayer ya tuvieron un primer encuentro.

Presiones

Las que tienen los líderes y sus equipos negociadores para llegar a un acuerdo de gobierno. Presión interna de cada partido a sus líderes y, sobre todo, presión exterior económica. Aquí hay mucho miedo a que, si no se ha anunciado un gobierno fuerte para cuando abran los mercados financieros este lunes, éstos castiguen a la libra y la economía británica. Y en un alarde, si se quiere, de ingenuidad, una se escandaliza de que los mismos que nos han metido en esta crisis descomunal, a quienes hemos tenido que rescatar con nuestros impuestos, a costa de nuestras pensiones, salarios y servicios públicos, sigan presionando, influyendo, dictando a quién tenemos que votar y quiénes tienen que formar gobierno. Venga -se dicen aquí los líderes políticos-, a pactar deprisa y corriendo, no vaya a ser que mañana la libra se desplome y le quiten alguna "A" a la deuda británica. Como no han alcanzado aún un acuerdo ambos partidos han anunciado que cualquier pacto tendrá como prioridad recortar el déficit público. Para que los mercados no se pongan nerviosos.

Dilemas

Los de Nick Clegg a la hora de elegir a quién dar su apoyo -formando una coalición o con acuerdos en las votaciones-, ¿a la derecha o a la izquierda? El Partido Liberaldemócrata se sitúa tradicionalmente en el centroizquierda y sus posiciones están más cerca de los Laboristas que de los Conservadores. Nick Clegg, sin embargo, es un líder a la derecha de su partido que, además, personalmente tiene más afinidad con David Cameron que con Gordon Brown. Cuentan que realmente no soporta a Gordon Brown, y ya dejó caer durante al campaña que cualquier acuerdo con los laboristas pasaba por la dimisión de Brown. También en campaña Clegg adelantó que la autoridad moral de formar gobierno la tendría el partido que tuviese más votos y más parlamentarios. Fue tal vez una error de novato, descubrir las cartas antes de empezar a negociar, pero ahora Clegg es consecuente con esa declaración y está negociando con los conservadores en primera instancia. Pero es un pacto difícil y entraña riesgos. Es difícil porque parten de posiciones muy distintas en algunas cuestiones fundamentales. Sobre Europa e inmigración están en polos opuestos. Además, los conservadores no están dispuestos a cambiar el sistema electoral actual por uno más proporcional del agrado de los liberaldemócratas. Demasiadas concesiones para los Lib Dems, máxime cuando cualquier acuerdo del líder o la cúpula necesita la aprobación del 75% de sus parlamentarios y de su ejecutiva federal. Los liberaldemócratas escoceses ya han puesto el grito en el cielo. Escocia, desde la época de Thatcher, es terreno hostil a los conservadores. ¡Sólo ha salido elegido un parlamentarios tory en toda Escocia! Y en cambio es una de las zonas fuertes de los liberaldemócratas. "Si ponemos a los conservdores en el gobierno, el electorado escocés nos castigará" advierten desde north of the border (al norte de la frontera) como dicen aquí.

Con los laboristas sería una alianza más natural y Brown ya ha prometido una reforma a un sistema electoral del agrado de los Lib Dems, pero tiene el problema de que no dejaría de ser una alianza entre partidos que han perdido representación parlamentaria, y necesitarían el voto de más partidos, presumiblemente, de los nacionalistas escoceses y galeses, los socialdemócratas norirlandeses... Demasiado batiburrillo para la cultura política británica.

Las elecciones ya han producido la doble paradoja de que el partido revelación de la campaña ha acabado con menos parlamentarios de los que tenía y, sin embargo, más poder para decidir el gobierno. Y puede producir una tercera paradoja, que el uso de ese poder le salga mal y lo hunda en lugar de catapultarlo en las próximas elecciones.

Nick Clegg ante el dilema de pactar con la derecha (en el maletero y con tormenta en el horizonte) o la izquierda (de copiloto, pero con la carretera cortada), en The Independent.


Para David Cameron tampoco está fácil la cosa. Resumiendo, el Partido Liberaldemócrata está en su mayoría a la izquierda de su líder, Nick Clegg; y el Conservador, a la derecha del suyo, David Cameron.

Estos días la televisiones emiten una y otra vez los enfrentamientos que han tenido David Cameron y Nick Clegg durante la campaña como si eso fuera impedimento para pactar ahora. Algunos lo vemos con la sonrisa ladeada. ¡Si supieran lo que llegaron a decirse Hillary Clinton y Barack Obama en las primarias! Si Pujol y Aznar fueron capaces de pactar en 1996, después de tres años de espíritu "Pujol, enano, habla castellano"...

Reproches

Los que hay dentro de cada partido. De cajón, todos han perdido.

Cuando David Cameron asumió el liderazgo del Partido Conservador hace cinco años lo hizo en nombre de la modernización. Se rodeó de gente joven, de su quinta más o menos, de su confianza, y relegó a casi todas las vacas sagradas. La "vieja guardia" aceptó, a regañadientes, pero aceptó el liderazgo de Cameron porque todo indicaba que después de tres derrotas y cuatro líderes quemados ganarían con una holgada mayoría. Pero no ha sido así y ahora, encima, Cameron quiere pactar con el partido más europeísta y cambiar el sistema electoral.

Entre los Liberaldemócratas, después de las ilusiones que se habían hecho de colocarse entorno a los 90 parlamentarios ver que han pasado de 62 a 57 no les hace ninguna gracia. Tienen a cambio la llave del gobierno, pero si para ello tienen que renunciar a su reivindicación histórica, un sistema proporcional de voto que deje de marginarlos, maldita la gracia.

Y en cuanto a los Laboristas, bueno, ya era una jaula de grillos antes de contar los votos y ya en el último año hubo varios intentos de forzar la dimisión de Gordon Brown. La derrota no ha sido humillante, ha sido más suave de los que predecían, pero ha sido una derrota y las voces que pide la retirada de Brown crecen y son más públicas.

De momento, seguimos viendo el baile entre Clegg y sus dos pretendientes, esperando la reacción de los temidos mercados y a ver cuándo se anuncia o no un acuerdo y de qué tipo. Y como le ha dicho Nick Robinson, uno de los periodistas políticos estrella de la BBC, al presentador del telediario de las 22h: "y no puedo añadir mucho más porque no sé más de lo que sabía el viernes a las diez de la noche cuando empezó el recuento de los votos".

PD El Lobo nos ha vuelto a obsequiar con su generosidad con actualizaciones sobre el post-terremoto en Chile.


Actualizaciones. Lunes:

1700h local: Esto se anima/complica. El primer ministro en funciones, Gordon Brown, acaba de salir para decir que se abren "formalmente" negociaciones para formar una coalición entre liberaldemócratas y laboristas. Brown apela a la "mayoría progresista" que ha salido de las urnas (y yo me acuerdo de Pasqual Maragall en 2003 cuando en lugar de reconocer una derrota anunció "han guanyat les esquerres", han ganado las izquierdas). Y que él, Brown, no será un obstáculo para formar esa coalición de gobierno y que dimitirá de aquí a la próxima Conferencia del partido, en septiembre. Brown era oficiosamente el obstáculo para que Clegg y los liberaldemócratas negociaran con los laboristas y Brown se aparta. Camino despejado. Despejado, que no resuelto. A nadie se le escapa que esa coalición progresista sería, es ya, acusada de ser una coalición de perdedores.

Previamente el equipo negociador de los liberaldemócratas se ha reunido con el grupo parlamentario para discutir la oferta conservadora y la reacción de los parlamentarios ha sido que quieren más "clarificaciones", según ha dicho uno de ellos, "la oferta es buena, pero no suficentemente buena". Es fácil concluir que los liberaldemócratas no están satisfechos con lo que les proponen los conservadores y que han abierto la vía laborista, bien para formar una coalición o para presionar más a los conservadores en las negociaciones en curso.

Hay más reuniones prevista para la tarde y la noche: otra de los parlamentarios liberaldemócratas y una de los parlamentaios conservadores. Y también, una del gobierno laborista. Embolica que fa fort, se dice en catalán, vamos, que la cosa se sigue liando...

19:20h Los Conservadores han cedido ya un poco más como reacción: ofrecen un referendum sobre el llamdo sistema de voto alternativo, que se acerca a lo que piden los liberales y lo que ofrecen los laboristas. Lo ha anunciado ante las cámaras William Hague, ex líder tory y actual ministro de exteriores en la sombra y jefe del equipo negociador. Hague estaba visiblemente molesto por la decisión de los liberales de abrir negociaciones con "los otros" y ha reiterado el mensaje de que esa coalición de centroizquierda sería una coalición de perdedores (entre el segundo y tercer partido) y haría que, de nuevo, tuvieran un primer ministro (el nuevo líder de los Laboristas) a quien nadie ha elegido pensando que será primer ministro. Lo dicho, embolica que fa fort.


Martes, 16h

La BBC anuncia que los Laboristas reconocen que las negociaciones con ellos han fracasado. Crece la expectación ante el "Cabinet office", el recinto donde están reunidos negociando Conservadores y Liberaldemócratas. Se espera el anuncio de un pacto de centro-derecha. Y... Laura Kuenssberg, la periodista de la BBC frente al 10 de Downing St dice que en la parte trasera (donde están los coches y el camión con baños para la prensa y los policías) están ya cargando bultos en automóviles. Empieza la mudanza.

Los tres han perdido

Comentario rápido sobre el resultado de las elecciones. Son en este momento las 12:30 del mediodía en Londres y aún quedan circunscripciones pendientes de anunciar el resultado de sus votos. Así que no sabemos aún exactamente cómo queda el reparto de escaños en el Parlamento*, pero ya sabemos que se han cumplido las encuestas y ningún partido tiene mayoría absoluta.

Y los tres principales partidos han perdido: los laboristas, porque han perdido objetivamente en votos y escaños; los liberaldemócratas porque no sólo no han traducido en parlamentarios el auge que parecía haberles dado el estrellato de Nick Clegg en los debates, sino que parece que tienen menos de los que tenían; y han perdido también los conservadores porque, a pesar de que han subido en votos y escaños y son quienes han quedado en primera posición, lo de hoy sabe a derrota.

Después de 13 años de gobierno laborista, con un primer ministro impopular de candidato y apenas saliendo de la peor crisis económica después de la segunda guerra mundial, era fácil presuponer que a estas horas el líder de la oposición, David Cameron, ya habría ido al Palacio de Buckingham, recibido el encargo de la reina de formar gobierno y entrado en el 10 de Downing Street. Y no es así.

En estos momentos aún no hemos visto a David Cameron (ha anunciado una declaración para dentro de 2 horas). Gordon Brown sigue como primer ministro de momento, para evitar el vacío de poder, y ha usado la prioridad consitucional para intentar formar gobierno, y busca una coalición con los liberaldemócratas, pero Nick Clegg ya ha dicho que sostiene lo que dijo en campaña, que quien debe tener la prioridad es el partido que ha recibido más votos y obtenido más escaños, es decir, los conservadores.

Todo en el aire. Una situación que no quería ninguno de los tres.

"¡Mierda! Hemos ganado/perdido/empatado" (The Guardian, hoy)

Ampliación y actualizaciones


No es habitual que en el Reino Unido se produzca esta situación, y no lo es por el sistema electoral que facilita los cambios drásticos de gobierno y la alternancia entre dos mayorías amplias en el Parlamento. Al margen de las injusticias que pueda producir, se basa en la filosofía de que siempre es mejor tener un gobierno fuerte, que no dependa de alianzas en el parlamento. Hasta ahora.

Los británicos están acostumbrados a que el relevo en el 10 de Downing Street se haga, literalmente, de la noche a la mañana y esta situación de hoy poduce nerviosismo. No sólo por inusual, sino también porque sienten la presión de los mercados financieros. David Cameron ha destacado que busca un acuerdo rápido y se habla de llegar a un pacto de aquí al lunes.


De ahí lo rápido que están yendo hoy las cosas. Por la mañana nada más llegar a Londres Nick Clegg ha reiterado lo que dijo en la campaña, que quien debe llevar la iniciativa para formar gobierno y buscar pactos es el partido con más votos y más escaños. A Gordon Brown no le ha quedado más remedio que aceptar esa lógica, pero se ha propuesto como plan B, si Clegg y Cameron no llegan a un acuerdo.


Cameron ha hecho la oferta/petición a los liberaldemócratas en público y de manera contundente. Consciente de que hay muchos reticentes en su partido ha justificado el paso con el argumento de que en la situación en que se encuentra el país hace falta un gobierno fuerte, y no uno minoritario y débil.

La alianza entre Conservadores y Liberaldemócratas no es fácil de alzanzar, ni de aceptar por sus respectivos partidos. En algunos asuntos importantes como Europa y la inmigración mantienen posiciones opuestas. Tradicionalmente los liberaldemócratas han estado más cerca de los laboristas, y la oferta de reforma electoral que Brown le hace a Clegg es mejor para los liberaldemócratas, pero apoyar a un gobierno laborista tiene riesgos para Clegg. El candidato del cambio manteniendo al partido que lleva trece años en el gobierno.

(*)Actualizado, según los datos de la BBC a los que me remite la Comisión electoral:

Conservadores: 306 escaños (198 en 2005)-- 36.1% votos (+3,8 respecto a 2005)

Laboristas: 258 escaños (356)--- 29,0% votos (-6,2)

LibDems: 57 escaños (62) ----23,0% votos (+1)

Por qué menos puede ser más y más, menos

No me refiero a la filosofía de vida -que, también- sino al sistema electoral británico, ése capaz de darle el primer grupo parlamentario al tercer partido en votos, si éste es el Laborista, o relegar al primer partido en votos al tercer lugar parlamentario, si éste es el Liberaldemócrata.

Mayoritario a una vuelta

De estas elecciones saldrá una Cámara de los Comunes (a la de los Lores se llega por designación o por herencia, aún) con 650 miembros, uno por cada una de las 650 circunscripciones electorales del Reino Unido.

Sale elegido MP (Member of Parliament) el candidato que consigue más votos, no el 50%+1, de modo que los parlamentarios actualmente son elegidos con entre un 30-40% de los votos de sus circunscripciones. Los votos que han recibido todos los demás candidatos van a la papelera, no se ven reflejados en el Parlamento.

Resultado en votos y escaños en las elecciones generales de 2005:

Laboristas: 35,3% votos, 356 MP (55,2%)

Conservadores: 32,3% votos, 198 MP (30,7%)

Liberaldemócratas: 22,1% votos, 62 MP (9,6%)

(Sí, suman 646 parlamentarios, 4 menos que este año. Es que este año han reformado el mapa electoral y hay 4 circunscripciones más)

Caso hipotético, con una de las encuestas que se han manejado estas semanas:


1º-Conservadores: 33%

2º-Liberaldemócratas: 29%

3º-Laboristas: 28%.

Traducido en parlamentarios:


1º- Laboristas: 280

2º- Conservadores: 247

3º- Liberaldemócratas: 94


¿Por qué beneficia a los Laboristas?

Por la implantación de sus votantes, concentrados, sobre todo en las ciudades, y porque suele ganar en circunscripciones de baja participación (número bajo de votos) y por un margen estrecho. Es decir, que es el partido que más optimiza los votos que obtiene, el que menos votos "desperdicia" con este sistema.

¿Por qué los Liberaldemócratas son los más perjudicados?

Porque son quienes tienen a sus votantes más homogéneamente repartidos por todo el país y eso hace que en muchos queden en segundo o tercer puesto y, por lo tanto, a pesar de los votos a nivel "nacional", se queden con muy pocos parlamentarios proporcionalmente. Es evidente por qué la reforma electoral a un sistema más proporcional es una prioridad para los LibDem y una condición para pactar con ellos.

¿Y qué pasa con los Conservadores?

Que son fuertes en zonas menos urbanas, con niveles más altos de participación -necesitan más votos para ganar- y además ganan por amplios márgenes. Es decir, que tienen un superávit de votos, en "sus" circunscripciones, al que no le sacan partido porque da lo mismo que ganes -caso extremo- por 1 voto más que el segundo (sería el caso de los laboristas) que por 250, por dar una cifra, que sería el caso de los conservadores. En ambos casos te llevas 1 parlamentario. Y el segundo, el tercero y todos los demás, ninguno.

¿He aclarado algo?

Dejo aquí un enlace entretenido e ilustrativo de la BBC, es una calculadora de escaños en función del porcentaje de votos.


Y aquí, el mapa electoral, según la proyección de la LSE (London School of Economics) con encuestas recientes. Atención, el mapa no es a escala real, cada circunscripción tiene el mismo tamaño, independientemente del territorio real. Rojo, para Laboristas; azul, para conservadores, y amarillo, para liberaldemócratas:

Las encuestas últimas siguen la tendencia que comentaba en el post anterior -y que subrayaron los expertos de la LSE- que los conservadores se consolidan como primer partido en votos, los laboristas como segundo, y los liberaldemócratas se deslizan a su tercer lugar, hacia la cota de las últimas generales.

Pero, de momento, son sólo encuestas.


PD Este sistema electoral es el que afecta al Parlamento de Westminster, uno de los seis sistemas electorales que hay en estos momentos en el Reino Unido. Los parlamentos o asambleas de Escocia, Gales e Irlanda del Norte se rigen por otros sistemas, y lo mismo ocurre con las elecciones al Parlamento europeo.

Miguel Ángel Idígoras


El título de este blog “London.es” no es más que una declaración de intenciones. La realidad de esta ciudad británica –que para muchos es la menos británica de las ciudades británicas- y de un país pero desde la perspectiva de un español.
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