1 posts de noviembre 2011

Follow the money

Follow the money, seguid el rastro del dinero, es la frase que ponen en boca de Garganta Profunda en la película sobre el Watergate (All the President's Men). Mark Felt, Garganta Profunda, nunca pronunció esas palabras, pero según explicaron Carl Bernstein y Bob Woodward (los periodistas del Washington Post que destaparon el Watergate) a ellos les pareció bien la idea del guionista porque sintetizaba el sentido de las palabras de Felt. Y mucho más que eso.

Follow the money y entenderán el sí, pero no constante del gobierno de David Cameron y los políticos y analistas británicos en general respecto a la Unión Europea y a la llamada crisis del euro.

Los euroescépticos y eurófobos, que son la gran mayoría de británicos, se sienten reivindicados e incluso parece a veces que se alegran de la crisis del euro porque pueden entonar aquello de "ya os lo dijimos, la moneda única con economías y políticas tan dispares no va a funcionar" y afear en público a quienes osaron en su día plantear el ingreso del Reino Unido en el euro. 

Escuchando al coro británico podría pensarse que antes de la crisis del euro no había crisis en el mundo. David Cameron y su ministro de economía, George Osborne, forman parte de ese coro e insisten más que nunca en que con ellos el Reino Unido jamás renunciará a la libra esterlina ni a la autonomía nacional del Banco de Inglaterra, y utilizan sin disimulo la crisis en la zona euro para echarle la culpa de por qué la economía británica no se recupera y va peor de lo que preveían los planes de este gobierno. El 40% de las exportaciones británicas van a la zona euro. Un tercio de los créditos exteriores de la banca británica van a Europa.  

Pero, a pesar de formar parte del coro, Cameron y Osborne, por responsabilidad de gobierno, han tenido que enfrentarse a los diputados más eurófobos (unos ochenta son de su propio partido, el Conservador) y pedirles que se calmen porque, por mucho que el tiempo y esta eurocrisis les haya dado la razón, están interesados como el que más en que la crisis se supere pronto y el euro se salve porque su economía, la británica, está directamente ligada a la del euro.

Y ese equilibrio de euroescéptico pragmático, como Cameron se define, no es el único que practica el primer ministro. Abomina el euro, se niega a entrar en él o a poner dinero en los fondos para su rescate, pero quiere participar e influir en las decisiones que tomen los 17 países del euro por miedo a que las medidas que tomen puedan perjudicar al Reino UnidoFollow the money.

La City es el nombre  que se le da al distrito (los distritos, de hecho, con la ampliación a Canary Wharf) financiero de Londres. Centro de las transacciones bancarias y especulativas en Europa y en el mundo, junto con Wall Street. Y el dinero que mueve la City supone para la economía británica en torno al 10% de su PIB, similar a lo que es el turismo, o era la construcción, para la economía española. Follow the money. El coro británico tiene miedo -a veces parece que pánico- a que los gobiernos de la zona euro (en especial, Alemania y Francia) aprovechen esta crisis para quitarle peso a Londres como capital financiera y ésa es  una de las razones por las que el gobierno Cameron se opone a la llamada tasa Tobin (o Robin Hood) sobre las transacciones financieras. Sólo la aceptarían, si la adoptaran todos los países del mundo, cuando desapareciera el miedo a que bancos y entidades financieras radicadas en Londres se plantearan emigrar a otros países donde no les gravaran sus operaciones.

Y en ese coro hay un silencio notable. Se olvida demasiado a menudo que el origen de esta crisis global fueron las operaciones financieras de riesgo cuyo epicentro está en Wall Street y, sí, en la City de Londres. 

Hay voces disidentes, o disonantes, en la política y entre los analistas económicos, pero son minoría. Uno de ellos es William Hutton, columnista del Observer, que defiende que no hay alternativa al euro y que con la peseta, el dracma y las liras esta crisis sería mucho peor. Otro es Seumas Milne que ayer rebatía la idea de que los intereses de la City son intereses nacionales. 

En cuanto a ese argumento que con ligereza se le oye a más de un político y de un comentarista de que la solución a esta crisis es que tal o cual país salga del euro, la disidencia no está sólo en la prensa de tendencia progresista/izquierdista. El Financial Times cuenta en un artículo cómo la escisión dentro del euro es una de las hipótesis con las que trabajan en la City y la conclusión es que los únicos beneficiados serían algunos hedge funds, que para el resto de la economía sería un desastre.

Y después de todo esto, buen fin de semana o, por seguir con las citas cinematográficas, Good night, and good luck.

PD Algunos asiduos al blog me han preguntado por qué escribo tan poco últimamente. Porque apenas tengo tiempo de seguir la actualidad y leer lo mínimo necesario para intentar comprenderla. En constante catching up.  

@annabosch

 

Miguel Ángel Idígoras


El título de este blog “London.es” no es más que una declaración de intenciones. La realidad de esta ciudad británica –que para muchos es la menos británica de las ciudades británicas- y de un país pero desde la perspectiva de un español.
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