1 posts de octubre 2012

El referéndum de independencia de Escocia

El acuerdo ya es oficial y se ha escenificado esta tarde en Edimburgo, capital de Escocia. El parlamento británico le transfiere temporalmente al escocés las competencias para convocar un referéndum de independencia. Lo hace después de pactar una serie de condiciones y con una fecha límite, finales de 2014.

Como ya escribí en este blog a principios de año, el gobierno Cameron prefería que ese referéndum fuera antes y no es dificil adivinar que una de las razones son las encuestas, según las cuales en estos momentos la mayoría de los escoceses prefiere seguir dentro del Reino Unido.

Ambas partes ceden

El gobierno de Londres ha cedido en la fecha, será como quería el primer ministro escocés, Alex Salmond, en otoño de 2014 y no antes. Cede también en la edad para votar. Podrán votar los escoceses (residentes en Escocia) mayores de 16 años, no 18.

El gobierno escocés ha cedido en las preguntas. Habrá sólo una como quería el gobierno Cameron, independencia sí o no. La formulación la decidirá el gobierno escocés y previsiblemente por lo que anunció Alex Salmond en enero será algo así "¿Está de acuerdo en que Escocia debería ser un país independiente?". Salmond quería añadir una segunda pregunta sobre si los escoceses quieren mayor autonomía. Tampoco cuesta adivinar que Salmond también tiene en cuenta esas mismas  encuestas.   

 Mandato democrático

En las elecciones autonómicas del año pasado el SNP (Partido Nacional Escocés) prometió un referéndum de independencia. Ganó por mayoría absoluta y, según los analistas y las encuestas, la razón no fue tanto el ansia de independencia de los votantes como la gestión del gobierno Salmond, pero nadie en el Reino Unido cuestiona que si lo llevaba en el programa electoral y tiene mayoría absoluta, tiene un mandato democrático. "Siempre quise demostrar mi respeto a los escoceses. Votaron a un partido que quiere un referéndum y yo lo he hecho posible garantizando que sea decisivo, legal y justo" ha dicho hoy el primer ministro británico, David Cameron, tras firmar el acuerdo con Alex Salmond. Salmond por su parte ha subrayado que el acuerdo era "vital para asegurar que todos respetarán el resultado de ese referéndum".

Por qué 2014

2014 será un año lleno de simbolismo y de acontecimientos que los nacionalistas escoceses confían en que eleven el orgullo patrio al norte del muro de Adriano. Se cumplirán 700 años de la batalla de Bannockburn en la que los escoceses derrotaron a los ingleses. Se celebrarán en Glasgow los Juegos de la Commonwealth en los que los británicos no participarán unidos en  el Team GB, sino compitiendo por sus respectivas naciones/países y banderas, y, si tienen un efecto patriótico similar al de los Juegos de Londres, a fe que subirá el orgullo escocés. Y se celebrará también la Ryder Cup en Escocia. Un verano, confía Alex Salmond, de euforia escocesa mientras que al sur del muro los tres partidos unionistas estarán enfrentados en plena pre-campaña electoral de las generales que tienen que celebrarse en la primavera de 2015. 

 Tono

Las comparaciones son odiosas, y a menudo improcedentes porque no suele haber paralelismos exactos, pero son inevitables. Y para cualquiera familiarizado con el tono, lenguaje y talante del debate sobre el independentismo en España no puede por menos que sorprender satisfactoriamente el tono respetuoso, sosegado y discreto con que se lleva esta cuestión escocesa. De momento. Parece como si la bilis y la visceralidad estuvieran reservadas para los eurófobos cuando hablan sobre la UE.

Un factor importante es que los partidarios de mantener la unión quieren evitar a toda costa que con sus argumentos y tono puedan provocar un efecto contrario al que quieren, y por ello se esfuerzan en buscar argumentos y tono positivo. Evitan decir "no a la independencia", prefieren decir que es mejor para todos seguir juntos, better together.  Y empezando por Cameron subrayan que por supuesto que Escocia puede apañárselas sola, pero que creen que better together.  

Otros factores que puede que contribuyan a ese debate sosegado son la cultura del debate y tradición democrática. Otro, que desde su inicio como entidad política nunca se ha perdido la conciencia de que el Reino Unido es eso, fruto de la unión de varios países distintos. Otro factor es que en muchos ingleses (que son quienes tienen el peso histórico, político, económico y demográfico del Reino Unido) ha calado la convicción de que Escocia vive -y en estos momentos goza de mejores coberturas públicas- gracias a la subvención de Inglaterra. Dicho corto, que Escocia les cuesta dinero a los ingleses. La réplica escocesa es que si los ingresos del petróleo y el gas, que en un 90% están en aguas escocesas, se le imputan a Escocia, entonces resulta que ya no está subvencionada por Inglaterra.  

Hay otro factor posible, y esto es una apreciación personal mía, y es que creo que el hecho de que en Escocia no haya una lengua diferente del inglés ampliamente implantada quita potenciales choques y apasionamiento en los argumentos de ambas partes. 

La paradoja

La paradoja para los conservadores,  en principio los más fervientes defensores de la unidad del reino, es que para sus intereses electorales, si Escocia se independiza, ellos saldrían ganando porque tendrían mucho más fácil lograr mayorías absolutas en lo que quedara del Reino Unido. La pérdida de peso de los conservadores en Escocia ha sido tan espectacular en las últimas décadas que en el parlamento británico sólo hay un diputado conservador, lo que lleva al chiste de que en Escocia hay más osos panda (dos) que diputados conservadores. El partido fuerte en las últimas décadas, sobre todo después de los gobiernos de Margaret Thatcher, ha sido el Laborista. También, los Liberaldemócratas y ahora, el SNP.  

Matrimonio de conveniencias

Una manera de ver este proceso es que la unión política de los dos reinos en 1707  fue un matrimonio de conveniencias. Escocia estaba en bancarrota tras el fracaso estrepitoso de su aventura colonial en Panamá e Inglaterra necesitaba más soldados y aventureros para su imperio creciente. Escocia y los escoceses han estado en primera linea del Imperio Británico, sus beneficios, y también sus vergüenzas,  y desde esa perspectiva podría decirse que ahora que en Londres ya no hay imperio, sino recesión y recortes, y, sin embargo, hay petróleo en el Mar del Norte, la conveniencia del matrimonio es menos evidente para los escoceses.

Alex Salmond

Con el acuerdo para ese referéndum, Salmond es el triunfador hoy porque ha logrado el primer paso de lo que se propuso. Ahora bien, si las encuestas no cambian y los escoceses rechazan la independencia, dentro de dos años será un perdedor.   

David Cameron

David Cameron ha hecho una apuesta arriesgada, precipitar el referéndum, que los escoceses voten, las encuestas se cumplan, y no se hable más durante una temporada de independencia. Si le sale bien, él habrá salvado la unión; si no, habrá sido el último primer ministro del Reino Unido.

 

 

@annabosch

  

Miguel Ángel Idígoras


El título de este blog “London.es” no es más que una declaración de intenciones. La realidad de esta ciudad británica –que para muchos es la menos británica de las ciudades británicas- y de un país pero desde la perspectiva de un español.
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