1 posts de noviembre 2017

La carabina de Julia Roberts

 

No lo he aireado hasta ahora porque me tengo por un caballero. Y más si se trata de un asunto con Julia Roberts. Que no está la cosa como para cerrarse ninguna puerta, y menos las de Hollywood. Aunque últimamente esas puertas se parecen más a las giratorias en las que a nada que te descuides acabas dando vueltas sin poder siquiera mirar para ver quién está detrás. Claro que a veces las carreras más fulgurantes han consistido en eso, en no dejar de dar vueltas sobre sí mismo sin mirar más allá. Para qué.

La cuestión es que hace unos días la productora de la película "Wonder", en la que Julia Roberts tiene un papel destacado, me invitó a entrevistar en Londres a esta pedazo fistro diodenarl, que diría nuestro malogrado Chiquito de la Calzada. A ver, más que una entrevista estos encuentros son un formato de promoción de una película, denominados junket, que consisten en citarte en un hotel de lujo con periodistas de tv de medio mundo y esperar a que te toque el turno. Cuando por fin uno de los muchos asistentes de la productora se acuerda de ti, te acompaña amablemente a una habitación donde se han colocado ya las cámaras, las luces, el decorado, los actores y las sillas. Te indican dónde te tienes que sentar, para que el fondo de promoción de la película se vea claramente en tu medio y te aclaran, por si te habías hecho una idea equivocada, que tienes unos tres minutos de entrevista.

La primera puerta que se abrió me llevó directamente a Daveed Diggs. Un papel secundario en la película. Tipo amable, con ganas de agradar que respondió a mis improvisadas preguntas con más interés que el que ponía yo en hacerlas. Ya fuera pregunto por Julia. Al fin y al cabo era la entrevista que "vendía" la productora. Me dicen que tranquilo. Que siga girando. Otra puerta. Esta vez quienes me esperan al otro lado son R.J. Palacio y Stephen Chbosky. La autora de la novela en la que está basada la película y el director de la misma. Simpáticos, especialmente ella, de origen colombiano, que se expresa en un cálido y reconfortante español. Cuatro minutos, me dicen, que nos has caído bien.

Y ya por fin, Julia. Era la tercera puerta, pero merecía la pena. ¿Merecía? Bueno sí, porque la sonrisa con que me recibe es de las que no se olvidan. Pero alguien, la productora supongo, se ha encargado de que nuestro encuentro (y el de todos los colegas que me precedieron) no fuera a solas. Sentado junto a ella está el pequeño de once años Jacob Tremblay, protagonista de la película. ¡Tres minutos para los dos! Preguntas obvias sobre "Wonder", sus papeles, el mensaje para los más jóvenes...Y... ("vaya acabando", me dicen) una última que hago con mi mejor sonrisa y educación: ¿Tienes algo que decir Julia sobre lo que está pasando en Hollywood con los escándalos de Weinstein y Kevin Spacey..." Otra sonrisa para enmarcar impide que acabe la pregunta. Julia Roberts me dice entonces que con su pequeño compañero al  lado no va a responder a ese tipo de cuestiones. Con bastante menos educación el personal de la productora me deja claro que se acabó lo que se daba y que siga girando, que todavía me queda otra entrevista con Owen Wilson e Izabela Vidovic, otros dos de los papeles destacados de la peli.

Y yo me pregunto: ¿fue Julia Roberts con "carabina" a este junket con la prensa para evitar responder a una pregunta que sabía que le iban a hacer o soy muy mal pensado?  Siempre he pensado que la gente del cine es especialmente sensible y que tiene un punto de sinceridad y arrojo por encima de la media cuando de denunciar injusticias se trata. Recuerden algunas galas de los Oscar, Emmy o los Goya.

Sin ir más lejos incluso los de la productora de "Wonder", en un ataque de integridad, me han hecho llegar su malestar por mi poco tacto en la pregunta, ¡en presencia de un menor!

Como dice mi admirado Jorge Bustos hablando precisamente de Kevin Spacey en su artículo "Sospechosos habituales", todos nos felicitamos de que la moral, al fin, vuelva a triunfar sobre el vicio. Especialmente sobre el vicio de preguntar.

 

 

 

Miguel Ángel Idígoras


El título de este blog “London.es” no es más que una declaración de intenciones. La realidad de esta ciudad británica –que para muchos es la menos británica de las ciudades británicas- y de un país pero desde la perspectiva de un español.
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