Anna Bosch, corresponsal en Londres de TVE
Hubo un tiempo, a principios del siglo XX, en que el mapa mundi que colgaba por estas tierras tenía una cuarta parte de color rosa, el color de los dominios del Imperio Británico. Una cuarta parte del mundo estaba bajo la corona del rey, o la reina, de Inglaterra. De aquel imperio hoy probablemente quede sólo la BBC World Service (God save the BBC World Service!) y la Special Relationship con el imperio actual, los EEUU, sus antiguas Trece Colonias corregidas y aumentadas.
Ah, y la primacía de la lengua inglesa, of course. La segunda guerra mundial -para muchos, el último momento glorioso del Reino Unido- marcó el final de aquel imperio.El imperio está reciente y eso se siente. Como se sienten las dificultades para adaptarse a su pérdida. Cada gramo de peso mundial o soberanía nacional que se les va duele.En un viaje inverso a la cronología de la historia esta corresponsal ha aterrizado en la antigua metrópolis pocedente de cinco intensos años en aquellas antiguas Trece Colonias y es de suponer que eso influye en su perspectiva.
Sin ánimo imperialista a esta corresponsalía le corresponde cubrir el Reino Unido de hoy y la República de Irlanda. El Goliat y el David de estas islas, una relación también muy especial en la que David, por ser David, suele inspirar más simpatías que Goliat.



