29 posts de agosto 2008

Y ahora, a Vancouver :-)


En este momento se cierra la Casa de España. Gracias a todos por vuestra presencia. Hasta Londres 2012. Firmado: Comité Olímpico Español. El mensaje acaba de llegar a mi teléfono móvil chino, y no he podido evitar una cierta tristeza al leerlo. Han sido 22 días de trabajo agotador, extenuante, pero intensamente gratificante.


22 días de trabajo en Pekín, 17 de competiciones, con una agenda endemoniada que obligaba a levantarse muchos días al alba (bueno, no exactamente al alba, porque aquí amanece a las cinco de la mañana, pero sí muy pero que muy pronto) y llegar de vuelta al hotel bien entrada la madrugada. Pero lo cierto es que ayer, cenando con algunos compañeros, todos coincidíamos: no me importaría nada que los Juegos duraran 15 días más, aunque siguiéramos trabajando al mismo ritmo.

Con la llama a puntito de apagarse, llega la hora de hacer balance. ¿Quién ha sido el rey de los Juegos? ¿Phelps o Bolt ? Yo lo tengo claro: Bolt. Creo que nunca podré olvidar la carrera de los 100 metros que presenciamos casi 100.000 personas en ˜El Nido, en la que este jamaicano nos demostró a todos que es un más que digno sucesor de ˜El hijo del Viento, y además, mucho menos prepotente.

Evidentemente, Phelps es otro extraterrestre , y lo ha demostrado con creces en estos Juegos, pero la comidilla aquí entre la prensa es que alguien debería ir con un metro a medir la piscina de ˜El cubo, porque que en una semana de competición se pulvericen 15 récords del mundo tampoco es muy normal. Yo apuesto porque el largo mide 49 metros, ya veréis, ya.

¿Otros héroes? Pues muchos, algunos de ellos no acapararán muchas portadas de periódicos en España. Como Oksana Chusovitina , una gimnasta que con 33 años y una trágica historia personal (tuvo que dejar su Rusia natal, abandonar la gimnasia e irse a Alemania para poder allí costear el tratamiento contra el cáncer de su hijo pequeño, para una vez recuperado éste volver a la gimnasia activa) ha conseguido llevarse de Pekín una medalla de plata en salto. O como Almudena Cid , que lleva 16 años metida entre las mejores gimnastas del mundo. O como Llaneras, o Gemma Mengual, y todos los españoles que se han ido de Pekín con el orgullo de tener una medalla, o un diploma, en su poder.


¿Decepciones? Pues también algunas, que todo hay que decirlo. Tyson Gay, del que esperábamos mucho más. Gómez Noya, Paquillo, Paula Radcliffe, ...

Peor eso en el ámbito deportivo, que no es el único en estos Juegos. Esta mañana unos cuantos periodistas nos preguntábamos cómo será la ciudad de Pekín dentro de unas semanas, cuando todos los periodistas, atletas, federativos y demás troupe olímpica nos hayamos ido de aquí... y mucho nos tememos que la ciudad no tendrá nada que ver. Nos queda un poco el regusto amargo de pensar que hemos vivido en una ciudad de cartón piedra, envuelta en papel celofán para que todo salga estupendo en estos Juegos que permitan lavar su imagen al gobierno chino, pero que tiene un tufillo irreal por todas partes.


En Pekín hay miles de edificios y rascacielos espectaculares, pero si te fijas un poco, descubres que casi todos ellos están vacíos. Las oficinas aún en construcción, aunque con la fachada bien pulida para quedar bien en las fotos. Las casas sin inquilinos. En los bares sólo ves occidentales. ¿Dónde están los chinos? Y sobre todo, ¿qué van a hacer después? Aquí hay mucha gente, muchos millones de personas, que ni siquiera saben leer, pero que estos días han vivido sumergidos en la cultura occidental. ¿Podrán ahora obligarles a volver para atrás? Quiero, espero que no. Pero eso habrá que verlo.

Mientras, nosotros recogemos ya los bártulos de nuestro iceberg y hacemos planes rápidos para, al menos esta noche, quemar los últimos cartuchos en Pekín. Luego quedarán por delante un montón de jornadas viendo las fotos, los vídeos y repasando todos y cada uno de los detalles que hemos vivido. Y enseñando a todo el que quiera soportarme cómo hago la ceremonia del té, que me ha enseñado una china y he conseguido memorizarlo todo, todo. Y, jefes, yo quiero ir a Vancouver.

Ocurrencias

Cuando apenas quedan unas horas para que se apague la llama olímpica (y un tropel y medio de periodistas, deportistas y demás gente de mal vivir nos echemos a las calles a quemar Pekín), los compañeros de Efe han hecho una recopilación de las declaraciones más ocurrentes de los Juegos. Las copio, que no tienen desperdicio alguno...
*Liang Huo (China, oro en saltos): "La medalla de oro, cuando la mordemos, no sabe muy bien".
*Hayden Roulston (ciclista neozelandés, sobre la forma de derrotar al británico Bradley Wiggins en persecución individual): "Se puede derrotar a cualquiera, pero la única forma de batir a Bradley es cortándole la cabeza".
*José Pedraza González (boxeador portorriqueño, derrotado por el francés Daouda Sow): "Tenía un plan A, un plan B y un plan C, pero ninguno me funcionó".
*Juan Carlos Carmona (fondista colimbiano que corrió la maratón): "El puesto 43 me deja feliz"
*Darleys Pérez (púgil colombiano, tras ser eliminado en los cuartos de final por el campeón ruso Alexey Tischenko): "Lo destrocé con mis golpes, se pudo ver en la cara que llevaba, pero los jueces no lo vieron igual".
*Mauro Maugeri (entrenador de la selección femenina italiana de waterpolo): "Hace un año, necesitábamos uno o dos ojos para jugar contra China. Ahora necesitamos tres ojos para jugar contra ellos".
*Alistair Brownlee (triatleta británico): "Estaba pensando ¡vaya!, esto es lo que siempre he soñado. Iba por delante, sintiéndome bien y otros corrían con esfuerzo detrás de mí. Entonces llegó el kilómetro siete y ya no tuve nada que hacer".
*Juan Oliver (técnico de la selección brasileña de balonmano, después de perder con Suecia): "Tenemos que trabajar en los detalles, por ejemplo, no tener miedo a ganar".
*Javier Noriega (nadador español). "Este tío (Michael Phelps) es medio pez".
*Les Gramantik (jefe del equipo canadiense): "La mayor parte de mis decisiones son poco populares entre los atletas. Será por eso que nunca he visto un ramo de flores delante de mi puerta".

El secreto mejor cuardado del estadio



Nos ha costado unos días, pero por fin hemos descubierto cómo hacen los chinos para que, durante la ceremonia de entrega de medallas en el estadio de El Nido, éstas ondeen como si tuvieran un ventilador por debajo.

En el estadio no corre ni una briznita de aire, de hecho, hace siempre un calor sofocante. Y cada vez que izan las banderas, primero están caídas, pegada la tela al mástil, y cuando llegan arriba s eponen a ondear como locas. Pues bien, el secreto está no en ventiladores por debajo, sino que en han hecho unos agujeros en lo más alto del mástil, por el que sale un chorro de aire, para que luzcan estupendas.

Megabichos

Ayer me comieron viva los mosquitos en el canal artificial donde hacen las pruebas de piraguismo. Pero no mosquitos cualesquiera, no. Mosquitos pequineses, que son de aproximadamente dos centímetros de largo. Lo juro. Como los grillos, que miden un palmo. Aquí hay dos tipos de grillos, los que se comen en brochetas (a ver si esta noche me puedo escapar a la calle donde hacen los pinchos morunos estos y cuelgo fotos) y los que guardan en jaulas. Ahí va la prueba...

Un mazazo

Me enteré de la noticia en el estadio, un rato antes de ver a Bolt, el extraterrestre, volver a conseguir un récord del mundo. Aunque por entonces se hablaba de un accidente con víctimas pero no demasiadas (creo que oficialmente se hablaba de siete fallecidos) he pasado muchos años de mi vida en trabajos relacionados con la emergencias. Los suficientes para saber que la cosa tenía muy mala pinta.

Tan mala que el record del mundo y la brillante carrera de Bolt me supo a casi nada. Tampoco quedaban demasiadas ganas de celebrar mi cumpleaños pequinés. La noticia del accidente, ya con datos terribles del balance de fallecidos, nos ha golpeado a todos aquí como un mazazo.

Quizá se nota más por el hecho de llevar tres semanas a 13.000 kilómetros de casa, metidos en una burbuja olímpica que a veces te hace pensar que vives en un mundo de luz y de color. "La vida es una mierda", nos decía ayer un deportista español no demasiado afortunado -y bastante cabreado, todo hay que decirlo- en estos Juegos nada más terminar de competir. Y por unos minutos anoche pensé que tenía razón. Pero esta vez creo que tienen razón los políticos y autoridades reunidas en tropel en Pekín: no vale parar, hay que seguir adelante. Lo haremos, aunque solo sea por aportar nuestro granito de arena. Y aunque al COI no deje que los atletas españoles lleven un crespón negro, o guarden un minuto de silencio, nosotros sí lo hemos hecho.

La dura vida de un periodista en los Juegos

Luego lloverán comentarios de gente que dice que si venimos aquí de vacaciones, que si la pasta que cuesta todo esto, que si no hacemos nada... Trabajamos una media de 14-16 horas diarias, y no estoy exagerando. Es cierto que nos lo estamos pasando en grande, disfrutando de lo lindo todos y cada uno de los momentos de estos Juegos, especialmente los que no se ven por la tele. Os dejo algunos momentos...

Paco Caro, dejándose los ojos para intentar ver algo en la posición de comentaristas de triatlón. Doy fe de que el calor era insufrible y el sol martilleaba el cogote durante horas.


Paloma del Río, con todos los enseres necesarios para aguantar sin moverse del sitio 12 horas de retransmisión: agua, fruta, galletas, priamáticos, apuntes y grandes dosis de paciencia y sentido del humor.

Lalo, listo en el badminton.

En el circuito de ciclismo en ruta se pasó de todo: lluvia unos días, calor insufrible otros, y el acoso de los BOBs otros. Y si no, que se lo digan a Martín,el cámara.

Xavi y Alberto, en pleno partido de balonmano.

Jordi, Rogeli y yo, listos para recibir en la zona mixta al tiburón de la piscina.

Esteban, intentando no achicharrarse la cabeza a primera hora de la mañana en el estadio.

Y Antonio Peñalver, siguiendo las tendencias matinales pequinesas.

El terror de los BOBS, Arseni y Martín, posan como dos angelitos que no han roto nunca un plato junto a Vivi Ruano y Anabel Medina.


Diego, preparándose para impactar a las chinas más de lo imaginable.

Silvia y Bea apañan el bajo de unos pantalones en un momentín.

... y qué día!!!

Si hay una imagen que guardo en mi retina de los Juegos de Atenas es la de Paula Radcliffe derrumbada en una acera llorando desconsolada al tener que abandonar a seis kilómetros de la meta de la maratón, cuando luchaba por ganar la carrera. Así que con esa imagen en la cabeza ayer no me importó nada pegarme un madrugón de espanto para ir a ver a Paula salir de la Plaza de Tiananmen para afrontar su segundo maratón olímpico.

Lo peor no fue que el despertador sonara a las cinco y media de la mañana; ni pelearme con 200 policías y tipos de seguridad chinos que no hablan una palabra de inglés y que no dejaban a la prensa acercarse a la salida de la maratón por el acceso este de la plaza; ni tener que coger el metro para entrar en la plaza por el oeste, como mandan los cánones. Lo peor fue ver su cara de decepción cuando cruzaba cojeando la línea de meta. Y aun así, mereció la pena.


Porque al final, haciendo resumen, pese al chasco de Paula la jornada de ayer mereció la pena, y mucho. Vi en directo a Gervi ganar una plata en SU suelo, cosa que llevo esperando ocho años. Lo viví mordiéndome hasta los muñones con Paloma del Río y Almudena Cid, que me regañaban con una sonrisa en la boca cuando yo me alegraba con las caídas o fallos de sus rivales.


Sumamos otras tres medallitas para nuestro casillero, y por la noche tuve la oportunidad de felicitar y achuchar en persona al propio Gervi, a Vivi y Anabel, las chicas del tenis y a Nadal. Y a 11.000 kilómetro de aquí, en Madrid, nació mi sobrino Nicolás. ¡Vaya día!


¡Qué noche! ¡¡Qué noche!! ¡¡¡Qué noche!!!


16 de agosto de 2008. 22.31 horas de la noche. Creo que ninguna de las casi 100.000 personas que anoche estuvimos en el 'Nido' podremos olvidar esta noche. Podría intentar resumirlo con palabras. Cómo la electricidad se notaba en el ambiente. Cómo todo el mundo enmudeció durante unos instantes. Cómo un extraterrestre llamado Usain Bolt se permitió el lujo de mirarnos (porque nos miró a nosotros, de eso estoy segura) mientras daba las últimas zancadas. Cómo todos gritamos como locos cuando vimos el crono. Cómo Bolt se tiró más de media hora en el estadio respondiendo a los medios de comunicación, algo nada habitual en estas fieras, que normalmente son de todo menos sencillas. Pero lo mejor es que lo viváis como lo vivimos nosotros...


Velocistas veladas


Supongo que la vida de Robina Muqymyar no ha debido ser nada fácil. No tiene esponsors, ni entrenador oficial y sólo gracias a un permiso que le dio el gobierno griego hace unos meses ha podido entrenarse algo para estos Juegos, a los que ha llegaodo no por tener la marca mínima en su prueba (los 100 metros lisos femeninos) sino por invitación del Comité Olímpico Internacional.
Robina es una de las dos únicas mujeres afganas que compite en estos Juegos, y ha salido al estadio de 'El Nido' esta mañana con la cabeza bien alta... y envuelta en un velo. Y mallas largas hasta los tobillos, sin mostrar a las casi 100.000 personas que llenan cada días las gradas del impresionante estadio prácticamente ni un centímetro cuadrado de su piel.
La afgana, de 22 años y que ha escapado de su país hasta la tranquila isla de Lesbos, en Grecia, para poder prepararse para los Juegos, ha competido en la quinta de las series de los 100 metros lisos. En un estadio como jamás soñó que podría tener en su país, donde no hay ni uno solo de dimensiones suficientes como para acoger una prueba del circuito internacional. Ella misma entrenaba en el único de su ciudad, el mismo que el antiguo gobierno talibán del país utilizaba para hacer ejecuciones públicas.
En Pekín Robina no ha tenido suerte... aunque para ella la suerte es haber venido hasta aquí. Terminó la última de su serie, con un tiempo de 14.80. "He demostrado a las mujeres de mi país que puedo estar aquí, y eso para mí es más importante que una medalla", decía orgullosa antes de venir a Pekín a la BBC. Ahora, sueña con poder seguir entrenando para llegar, quién sabe, hasta Londres 2016.

Milimétricamente ordenados


La que ésto escribe no es una persona que se caracteriza precisamente por ser ordenada. Tengo otras virtudes -qué iba yo a decir de mí misma- pero el orden no está entre ellas, eso seguro. Puede dar fe de ello cualquiera que me conozca medianamente, pero dentro de mi desorden, yo me organizo perfectamente. Al grano, que me pierdo. El caso es que si hay algo que me tiene fascinada de los chinos es que son el orden personificado. Para todo. ¿Que les dicen que hay que recoger la ropa en la piscina desfilando y marcando el paso? Pues se hace. ¿Que les dicen que no se puede acercar nadie a una valla? Pues no se acerca ni Dios, que se lo digan a los amigos de los marchadores españoles, que han tenido que pelearse con una docena de guardias de seguridad chinos porque no les dejaban agitar las baderas españolas al paso de los marchadores. ¿Que les dicen que hay que hacer la ola en los estadios? Pues ea, 90.000 personas ordenaditas hacienod a ola. ¿Que les dicen que mientras esperan que los atletas se quiten la ropa? Pues esperan firmes, con las manos en la espalda. Y no se les ocurre ni menearse durante horas. Son alucinantes.

Equipo Olímpico de RTVE


En verano de 2012, el mundo se volverá a detener para mirar a una ciudad adonde irán a parar los mejores atletas del planeta con el fin de celebrar por todo lo alto la gran fiesta del deporte mundial: los Juegos Olímpicos. La 'city', lista para deslumbrar, acogerá la XXX edición de los Juegos Olímpicos con el objetivo de convertirse en los mejor cita olímpica de la historia.
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