Y ahora, a Vancouver :-)
22 días de trabajo en Pekín, 17 de competiciones, con una agenda endemoniada que obligaba a levantarse muchos días al alba (bueno, no exactamente al alba, porque aquí amanece a las cinco de la mañana, pero sí muy pero que muy pronto) y llegar de vuelta al hotel bien entrada la madrugada. Pero lo cierto es que ayer, cenando con algunos compañeros, todos coincidíamos: no me importaría nada que los Juegos duraran 15 días más, aunque siguiéramos trabajando al mismo ritmo. Con la llama a puntito de apagarse, llega la hora de hacer balance. ¿Quién ha sido el rey de los Juegos? ¿Phelps o Bolt ? Yo lo tengo claro: Bolt. Creo que nunca podré olvidar la carrera de los 100 metros que presenciamos casi 100.000 personas en ˜El Nido, en la que este jamaicano nos demostró a todos que es un más que digno sucesor de ˜El hijo del Viento, y además, mucho menos prepotente.
Evidentemente, Phelps es otro extraterrestre , y lo ha demostrado con creces en estos Juegos, pero la comidilla aquí entre la prensa es que alguien debería ir con un metro a medir la piscina de ˜El cubo, porque que en una semana de competición se pulvericen 15 récords del mundo tampoco es muy normal. Yo apuesto porque el largo mide 49 metros, ya veréis, ya.
¿Otros héroes? Pues muchos, algunos de ellos no acapararán muchas portadas de periódicos en España. Como Oksana Chusovitina , una gimnasta que con 33 años y una trágica historia personal (tuvo que dejar su Rusia natal, abandonar la gimnasia e irse a Alemania para poder allí costear el tratamiento contra el cáncer de su hijo pequeño, para una vez recuperado éste volver a la gimnasia activa) ha conseguido llevarse de Pekín una medalla de plata en salto. O como Almudena Cid , que lleva 16 años metida entre las mejores gimnastas del mundo. O como Llaneras, o Gemma Mengual, y todos los españoles que se han ido de Pekín con el orgullo de tener una medalla, o un diploma, en su poder.
¿Decepciones? Pues también algunas, que todo hay que decirlo. Tyson Gay, del que esperábamos mucho más. Gómez Noya, Paquillo, Paula Radcliffe, ... Peor eso en el ámbito deportivo, que no es el único en estos Juegos. Esta mañana unos cuantos periodistas nos preguntábamos cómo será la ciudad de Pekín dentro de unas semanas, cuando todos los periodistas, atletas, federativos y demás troupe olímpica nos hayamos ido de aquí... y mucho nos tememos que la ciudad no tendrá nada que ver. Nos queda un poco el regusto amargo de pensar que hemos vivido en una ciudad de cartón piedra, envuelta en papel celofán para que todo salga estupendo en estos Juegos que permitan lavar su imagen al gobierno chino, pero que tiene un tufillo irreal por todas partes.
En Pekín hay miles de edificios y rascacielos espectaculares, pero si te fijas un poco, descubres que casi todos ellos están vacíos. Las oficinas aún en construcción, aunque con la fachada bien pulida para quedar bien en las fotos. Las casas sin inquilinos. En los bares sólo ves occidentales. ¿Dónde están los chinos? Y sobre todo, ¿qué van a hacer después? Aquí hay mucha gente, muchos millones de personas, que ni siquiera saben leer, pero que estos días han vivido sumergidos en la cultura occidental. ¿Podrán ahora obligarles a volver para atrás? Quiero, espero que no. Pero eso habrá que verlo. Mientras, nosotros recogemos ya los bártulos de nuestro iceberg y hacemos planes rápidos para, al menos esta noche, quemar los últimos cartuchos en Pekín. Luego quedarán por delante un montón de jornadas viendo las fotos, los vídeos y repasando todos y cada uno de los detalles que hemos vivido. Y enseñando a todo el que quiera soportarme cómo hago la ceremonia del té, que me ha enseñado una china y he conseguido memorizarlo todo, todo. Y, jefes, yo quiero ir a Vancouver.
En este momento se cierra la Casa de España. Gracias a todos por vuestra presencia. Hasta Londres 2012. Firmado: Comité Olímpico Español. El mensaje acaba de llegar a mi teléfono móvil chino, y no he podido evitar una cierta tristeza al leerlo. Han sido 22 días de trabajo agotador, extenuante, pero intensamente gratificante.




