El precio de la leyenda
El próximo 18 de abril la sala Christie´s va a subastar en su local londinense de South Kensington la copa otorgada al griego Spiridon Louis, como ganador del primer maratón olímpico, en Atenas 1896.
La crisis económica asuela a la sociedad griega 116 años después de la gesta de aquel joven de 23 años, que se dedicaba al abastecimiento de agua para la población ateniense. Su nieto, que tiene el mismo nombre que el atleta, Spyros Louis, ha decidido que tiene que dar de comer a sus hijos y pone en venta la legendaria pieza.
La sala de subastas presenta así el objeto en su catálogo: "Una copa de plata con decoración en relieve que representa la tierra de Maratón, adjudicada a Spyros Louis como premio por ganar el maratón en los primeros Juegos Olímpicos modernos en Atenas en 1896, lleva estampada la cabeza de Minerva. 6 pulgadas. (15cm.) de altura, 3 pulgadas. (7cm.) de diámetro. Precio estimado entre 140.000 y 180.000 euros."
Ya se sabe que no hay que confundir valor y precio y que, aunque ese es el precio que se pone al objeto material, el valor de la leyenda que recuerda no tiene la misma medida. Aquella mítica primera carrera de maratón se disputó el 29 de marzo de 1896, según el calendario griego de la época, equivalente a nuestro 10 de abril.
La carrera desde Marathon hasta Atenas concitó el mayor interés popular y constituyó el punto más intenso de los primeros Juegos Olímpicos, como recoge el informe oficial de Atenas 1896. El coronel Papadiamantopoulos fue el encargado de dar la salida desde el puente de Marathon, a las dos de la tarde.
Louis tomó la cabeza en el kilómetro 36 y no la abandonó para concluir con un tiempo de dos horas 58 minutos y 50 segundos. Su llegada al estadio fue recibida con gran entusiasmo por los griegos, el rey incluido, que vieron cumplidas sus aspiraciones de que un atleta de su país se llevara el más preciado título de aquellos Juegos.
Desde entonces ganar la carrera de maratón ha sido el símbolo del prestigio olímpico. Solo el etíope Abebe Bikila y el alemán Waldemar Cierpinski consiguieron repetir triunfo. En aquella primera victoria, además de la copa, Louis recibió una corona de olivo, una medalla de plata y una copa antigua, que donó a un museo local.
116 años y ocho días después de que Spiridon Louis lograra aquel primer éxito, importantísimo en el desarrollo del olimpismo, bien haría el Comité Olímpico Internacional en pujar por la copa de plata, para preservarla en el Museo Olímpico de Lausana, como muestra imperedecera de la humana voluntad de superación. El mito no tiene precio.




Lorien dijo
Triste final para algo tan legendario. Símbolo que un trofeo olímpico, acabar en una fría sala de subastas
22 mar 2012