El ovillo olímpico
Los clásicos autobuses de dos pisos son una de las atracciones turísticas para aquellos que visitan Londres. Yo estoy empezando a odiarlos, pero no que sean feos o nada por el estilo, sino por los minutos que pierde uno en estos originales buses hasta llegar a nuestros puestos de trabajo en estos Juegos de Londres.
Sobre el papel te venden que vas a llegar al anillo olímpico en siete minutos en su fabuloso tren de alta velocidad, el "Javelin" y que en otros cuantos estarás en tu lugar de trabajo.
Y es verdad...a medias. En siete minutos estás dispuesto a pasar el control de seguridad que da acceso a esa zona y ahí va a empezar tu desesperación, entre la hilera de autobuses de dos pisos.
Para los que no lo sepan, se conoce como anillo olímpico a la zona principal de instalaciones olímpicas. La que suele albergar el estadio del atletismo, la piscina, y de forma variable, el baloncesto, la gimnasia, el balonmano y todas las cosas "gordas" de unos Juegos.
Por eso se suele ubicar en esa zona el Centro Internacional de Televisión (IBC), lugar de paso casi obligado para todo el personal de RTVE, al menos dos veces al día, y desde se suele ir de un lado para otro a las competiciones.
Pero este anillo que han montado los ingleses es, más que nada, un ovillo. Te meten en el autobús dichoso y empiezas una ruta serpenteante, de semáforos -que respetan escrupolosamente, claro-, giros, cambios de sentido, pasos subterráneos, curvas y recurvas, hasta que llegas al IBC, situado a una distancia que hace imposible ir andando, entre otras cosas por la dichosa seguridad.
Lo peor de todo es que el vehículo no pasa nunca, bajo ningún concepto de 30/32 kilómetros por hora. Pero es que, en la cercanía y zona de acceso a las instalaciones lo hace a la exasperante velocidad de 7,5 kilómetros a la hora.
Además, y para colmo de males hay dos circuitos de sentido único: el norte y el sur. Uno más largo que otro, de modo que cuando entras tienes que coger el sur, y cuando sales, el norte. Como te equivoques... pobre de ti.
Y todo porque han aprovechado para hacer este ovillo, digo anillo, olímpico en lo que va a ser una nueva zona en expansión, con viviendas -la villa de atletas- muy cerca de la estación del tren de alta velocidad y... al lado de un enorme centro comercial. Todos los mareos sean por el bien del reciclaje tras los Juegos, pero al menos podían a hacerlo a una velocidad más cercana a la de su "Javelin"



