4 posts de septiembre 2008

El joven Iturralde

Siempre he admirado a esas gentes que van sumando años y experiencias, que llegan a lo más alto de su profesión o de su arte y que, sin embargo, parecen comenzar cada día con la misma ilusión y la misma humildad del primer día.

Mi personaje preferido en esta categoría excelsa: el pintor catalán Josep Coll Bardolet, a quien conocí cuando él contaba ya más de 90 primaveras. Vivía entonces en unas austeras dependencias en la Cartuja de Valldemosa y allí tenía también su estudio. Desde aquella atalaya mallorquina su arte no dejó de crecer. Cuanto más pesadas andaban sus piernas, más ligeros los pinceles, más depurado el trazo, más limpio.

Sus paisajes de una Mallorca idílica, las figuras danzantes, dieron paso a colores primarios y formas puras, para acabar en el abstracto más personal y libre, como un artista joven experimentando sombras cromáticas por primera vez.

Pensé en Coll Bardolet este fin de semana, cuando tuve la suerte de conocer y entrevistar para el Telediario a Pedro Iturralde, toda una leyenda del jazz en España.

La formación musical de Iturralde es enciclopédica. Todo el mundo le conoce como virtuoso del saxofón y del clarinete, pero también es un consumado maestro del violín, el piano y la guitarra. Ha tocado con muchos de los grandes de la escena jazzística internacional pero su saxofón se puede oír en algunas grabaciones de Serrat, de Mari Trini, Aute o incluso de Pablo Abraira.

Para todo terreno, él. Miles de kilómetros a sus espaldas ,por carretera y avión, en giras interminables. Imagínense: Empezó su carrera internacional rozando apenas los veinte y anda ya con ochenta recién cumplidos. Y qué ochenta! Ahora se ha embarcado en una gira de nueve conciertos que le ha traído a Rabat y Casablanca y que culminará en París.

Quedé con él para la entrevista en La Villa des Arts de Rabat una hora antes del concierto. Entró en los jardines de la Villa acompañado de su representante y de su mujer, Paquita, menuda y coqueta. Él conserva todo el empaque del mocetón navarro de antaño, del hijo del molinero de Falces que las traía locas.

Iturralde es de esos entrevistados de una sola pregunta, es decir, torrencial. Son tantos los recuerdos acumulados que, en cuanto abre el grifo, salta de una época a otra, de un personaje al siguiente y así hasta tejer en el aire toda una vida, un dibujo efímero hecho de flashbacks impagables, en los que aparecen desde Django Reinhardt a Paco de Lucía, pasando por Gerry Mulligan y Donna Heightower. Dibujo efímero, decía, o tal vez no tanto, ya que quedó todo grabado, pese a que en algún momento temí que nos quedáramos sin cinta.

El problema es que necesitaría quince 'tedés' en exclusiva para hacerle justicia y, ¡cielos! me temo que no me dieron más de minuto diez.

Me dejó que le acompañara del brazo hasta el escenario, donde ya le esperaban , para el ultimísimo ensayo, otros tres músicos de primera: Carlos Carli, batería, Miguel Ángel Chastang, contrabajo y Mariano Díaz al piano.

No va a haber crónica del concierto aquí, para no desbordarnos, pero sí el recuerdo de un brillante “Summertime” inicial, seguido de algunas piezas del jazz más genuino, una version del “Zorongo Gitano”, en homenaje a García Lorca, como para quitar el hipo, un paseo de la mano de Gerswin con I got rythm que me hizo volar a las calles de Montmatre, al lado del espéedico Gene Kelly de “Un Americano en París”. Y ya que estábamos en París se recreó en una interpretación de l’Hymne à l’amour de Edith Piaf que puso a más de uno la piel de gallina.

Un concierto generoso, con sus bises de rigor dado que el público -marroquies , españoles y otros de la colonia internacional rabatí- reclamaba más y más. Y Don Pedro ya me había dicho antes del concierto:

- “A mi mientras me pidan , yo toco”. Fuelle no le faltó, desde luego, aunque flojeaba algo de andares, por “un poco de artrosis en la cadera”, me confesaba.

Pero en el escenario apenas se notó. Todos vieron al joven Iturralde y todo el anfiteatro de la Villa se puso en pie para despedirle. Me giré y vi a Federico Arbós, director del Instituto Cervantes de Rabat, exhultante. Un buen colofón a los “conciertos de Ramadán" que los del Cervantes han montado este mes, uno por semana. Al lado de Arbós, el embajador de España en Marruecos, Luis Planas, un político en las artes de la diplomacia. Dado que Planas trabaja incluso cuando se divierte y quizás viceversa, su cara era más de “Ese Iturralde nos ha hecho quedar bien, caramba.”

Para el músico que fue pionero en fusionar jazz y flamenco fue también una de esas veladas que cierran círculos. Su primera gira internacional fue por el norte de Africa, buscando aires de libertad en las noches magrebíes y un respiro de la negra y opresiva posguerra española. Recuerda con detalle aquellas boites de Casablanca, Argel y Tánger, locales como el Minzah, el Hensala o el Negresco, dónde la juerga duraba hasta las cinco de la mañana. Impensable en el Marruecos de hoy. “Aquí empecé yo, pero espero no terminar aquí”, me decía jovial.

Antes del concierto, su esposa, Paquita, me había contado lo mismo, que Pedro empezó a viajar muy joven y que le perdió la pista pronto. Hablamos poco ya que se quería ir a sentar en la primera fila, como suele, y estar pendiente de Pedro.


La fotografié allí, sola, en el anfiteatro vacío. No me pude resistir a sentarme un rato a su lado y que me acabara de contar la historia. No se hizo de rogar. Ellos se conocieron de jovencitos y se enamoraron, pero el músico quiso volar lejos y ella se casó con otro pretendiente. Iturralde también matrimonió al cabo de un tiempo. Pasaron muchos años antes de que los dos enviudaran y algunos otros hasta que se reencontraron. Pero cuando pasó, fue como en “El amor en los tiempos del cólera”, una bella locura. “Pedro me llama siempre “Francisca”, me dice en voz baja, por que sabe que “el otro” me llamaba Paquita". Ella sonríe y pienso si no será ese amor otoñal, una de las causas de la juventud de Iturralde.

Me quedo con ganas de más jazz y de más historias, quizás un reportaje largo, algo sin mirar el cronómetro. Y entonces vuelve a asomar el recuerdo del pintor Coll Bardolet con quien me había hecho este mismo proyecto: Un documental sobre su obra, el trabajo en la Cartuja, los campos mallorquines, sus reflexiones en la vejez creadora….

Lo habíamos hablado un millón de veces con el sobrino del artista, Josep Coll, excelente camarógrafo y colega en Televisión Española en Sant Cugat. Pero yo empecé a viajar por el mundo, de Afganistán a Bagdad, de Haití a El Salvador. Y luego vino la corresponsalía de México y luego Rabat. Hasta que un día Josep me llamó por teléfono y hablamos de cómo nos iba y pregunté por su tío, el pintor.

-“No, el “tiet” ya murió", anunció.

Apenas pude reunir unas palabras de pésame y formular un gran abrazo virtual mientras pensaba en lo efímero de todo, en los sueños perdidos.

Larga vida a los Iturralde. Ojalá el destino sea esta vez generoso con nosotros y permita que me los encuentre en Rabat, o en Madrid, en Salvador de Bahía o dónde sea que nos lleven los pasos. Y que hagamos ese reportaje.

El mundo de Erraji

El episodio que ha convertido a Mohamed Erraji en un fenómeno de la blogosfera en Marruecos, norte de Africa y más allá se puede explicar en pocas líneas.

Erraji osó criticar desde su blog ciertos gestos dadivosos del rey Mohahamed VI al considerar que fomentan el asistencialismo. Fue detenido, interrogado, juzgado por la vía expeditiva, y condenado a dos años de prisión. Todo en un par de días. El revuelo de padre y señor mío en la red fue decisivo para que el Tribunal de Apelación de Agadir decidiera dar carpetazo al proceso y liberar al joven bloguero. Todo a velocidad de montaña rusa o de la más vertiginosa atracción de parque temático que ustedes prefieran. Y así encontramos a Mohamend Erraji en Agadir, en las puertas del Tribunal de Apelación que acababa de sobreseer su expediente. Tal que si acabara de hacer puenting desde el Golden Gate y todavía no se creyera con los pies en el suelo. Pálido de la muerte, ojos muy abiertos y sonrisa tímida. Cara de “qué fué eso”. Igual que los miles de internautas de todo el mundo que siguieron su caso a lo largo de la semana clave. Y lo que fue, un episodio que, pese a la velocidad de infarto, no es un caso menor. Ni el único que, en los últimos meses, ha enfocado los reflectores hacia los límites de la libertad de expresión en Marruecos.

La preocupación es real y extendida ya que internet se ha convertido en los últimos años en una gran ventana abierta al mundo para miles de jóvenes marroquíes. Una ventana para ver, pero también para mostrar realidades de todo tipo, incluídas algunas que no gustan al poder.Desde la “boda gay” en Alcazarkibir a la corrupción de los policies en Targuist, algunos de los temas más polémicos en el país se han ventilado en Youtube y en los blogs. Espacios de libertad hasta ahora intactos en un reino dónde los medios oficiales viven en “Marruecos en el país de las maravillas” y los casi independientes caminan como si pisaran bolitas de cristal.

En este espacio libre, primero desde las páginas del periódico digital Hespress y luego volcando sus escritos en blog propio encontró Mohamed Erraji su 'voz'.El mundo de Erraji , título del blog, refleja las opiniones de este joven marroquí sobre aspectos culturales, políticos y sociales de su país. Decenas de artículos, escritos en árabe clásico, construídos con esmero y dedicación por un autodidacta feroz. Erraji no es periodista profesional, ni un intelectual, ni siquiera un tertuliano. Es un hombre de veintinueve años, de apariencia más bien frágil, con pocos años de estudios.

Sus padres hubieran querido que se formara más, pero el decidió que no, que se metía en el hammam de su tío, para ayudar en la administración y empezar a ganar un dinero. Su vida entonces se repartió en largas jornadas tras el mostrador en los tradicionales baños árabes y en leer mucho y de forma compulsiva. Libros de todo tipo, pero sobre todo mucha prensa, diarios y revistas. Así se hizo con una visión propia y , poco a poco, con su estilo. El mundo de Erraji.

Esto me lo cuenta su hermano Lhoucine, feliz como unas castañuelas con la liberación de Mohamed. “Él es un ideal", dice. "Estoy muy orgulloso de tener un hermano como él.”

Lhoucine habla un francés perfecto y lo emplea para propulsar frases de contundencia inapelable: “ Nadie en mi familia había estado antes en la cárcel. Jamás. Y ahora lo de Mohamed no ha sido por robar , ni ningún delito. Él no ha hecho nada. Solo escribir.”

Hay un orgullo enternecedor en esa reivindicación de la limpieza de antecedentes familiares. Y una admiración hacia Mohamed sin fisuras: “Yo he podido estudiar gracias a él. El ha pagado cada año mis libros y mis desplazamientos. Y hasta se ha puesto duro conmigo cuando yo quería dejar los estudios como hizo él y buscar un trabajo. Ya le digo, para mi es un ideal."

Le pregunto a Lhoucine su edad, solo para completar el dato, saber los años que se lleva con Mohamed. “La semana próxima cumplo veinte años”, dice sonriente. “La liberación de Mohamed es el mejor regalo de cumpleaños que podía tener”. Otra de sus frases. Ese chico es una mina para un periodista.

Aquí voy a meterme en un meandro narrativo, sorry para los que tienen prisa y que no cunda el pánico ni se me vayan al blog de arriba, que enseguida retomo el hilo discursivo. Resulta que por esas deformaciones profesionales que todos debemos tener en mayor o menor grado, el periodista y sobre todo el periodsita televisivo, adora a los personajes con capacidad de condensar pensamientos potentes en frases cortas. Son las únicas que caben en los Telediarios. Las otras son puro “discursus interruptos” o recorta y pega a machetazos. O sea que cuando tienes a un Lhoucine hablando a la nueva alcachofa de diseño, alargas la entrevista en espera de más perlas. Titulo de la película: “Los insaciables”. Y las va disparando claro: “Si ha salido libre es por los bloggers, por todos los que han escrito sobre él.”. Un portavoz de la Asociación de derechos Humanos en Agadir, añade otra frase de titular: “Esto es un aviso a toda la gente que se expresa en Internet.” Atesoro esas frases. Si estuviera contando todo eso en directo tendríamos ahora al realizador del telediario gritando “Ese se ha metido en un jardín y no sale”. El editor estaría infartando y habría varias taquicardias en las secciones. Así que , aunque no sea el telediario, fin del meandro.

Le pedimos permiso a Mohamed para acompañarle hasta alguno de sus lugares cotidianos para grabar unas imágenes distintas. “Ma kayn mushkil” ( "No hay problema"), responde. Pero antes pasamos por el despacho de uno de sus abogados. En el primer juicio, el que duró apenas cinco minutos, Mohamed no tuvo abogado ni tiempo para preparar una defensa. En cambio, para la sesión en el Tribunal de Apelación, tras el runrun mediático y el grito en el cielo entre otras organizaciones, de Reporteros sin Fronteras, hasta cuatro letrados le asistieron de forma solidaria.

Abdellatif Ouammou, “Avocat au barreau d’Agadir. Agrée près la Cour Supreme” es uno de ellos. Un sin fin de legalismos mediante acaba concluyendo: “El Tribunal de Apelación ha constatado que hubo muchas anomalías y que el código de prensa no fue respetado.”

O sea que Erraji fue detenido, interrogado, encarcelado, juzgado y zarandeado, pese a que, en realidad nunca “humilló” en su artículo al rey de Marruecos, tal como se le acusó. Erraji se limitó a escribir uno más de sus decenas de artículos, el titulado:

El rey estimula al pueblo al asistencialismo”. En el texto comentó que ciertos favores ofrecidos por el rey, como una concesión de licencia para taxi o ayudas económicas, favores otorgados en función de elogios recibidos, contribuyen a crear ciudadanos acostumbrados a vivir de prebendas, más que de su trabajo. Y acababa sugiriendo que a su país le hacen falta menos dádivas y mejor reparto de la riqueza.

Vamos, por fin, a grabar las imágenes a su ciber de siempre y vemos como aprovecha para envíar un mensaje. No a una novia, a un amigo o a un familiar. Su primer mensaje tras la vista, a través de a página creada para solidarizarse con su causa, es para agradecer los miles de apoyos recibidos. Blogger en estado puro, ese Erraji. De nuevo en cámara, cuenta que no sabe cómo va a poder continuar escribiendo. Acaba de pasar “la peor experiencia de su vida" y necesita tomarse un respiro.

Poco a poco el color ha ido volviendo a su cara. Está más relajado. Le pido una conclusión sobre cómo ha pasado todo, en pocas palabras ( siempre esa maldita deformación!) Y entonces, tal vez por contagio de Lhoucin, que está ahí al lado, traduciendo, sonríe y dice:


"Nunca, nunca pensé que podría ir a la cárcel por escribir una opinión.”

EL JEQUE, EL SEXO Y LAS NIÑAS DE NUEVE AÑOS.

A vueltas con el viejo tema de quien le pone el cascabel al gato o cómo Marruecos se enfrenta con sus tabúes. En este caso, el del sexo con menores, el matrimonio de niñas pequeñas, pre-adolescentes, y también, para decirlo de entrada, la pedofilia.

El escándalo es mayúsculo y lo abrió el jeque Mohamed Al Maghrawi al promulgar una fatwa, un edicto islámico, a través de su página web:

"Las niñas de nueve años", sostiene, "tienen incluso más capacidad sexual que las mujeres de 20." “Ofrecen mejores prestaciones sexuales”, llega a decir en un alarde de "sensibilidad". "Por tanto", continúa, “no es un crimen que se puedan casar a esta edad".

Casi de forma inmediata a la aparición del edicto, el escándalo empezó a recorrer la sociedad marroquí, volcada en el mes de ramadán. Ayuno y rearme religioso, se supone. La “fatwa” de Al Maghrawi se conoció a principios de mes, circuló a velocidad de vértigo por páginas digitales, foros y blogs, provocando un auténtico alboroto y rechazo mayoritario. Los diarios y revistas le dedicaron portadas y ríos de tinta. Pero, dos semanas después de que se abriera la caja de los truenos, no hay aún reacción oficial de las autoridades políticas ni religiosas de Marruecos. Silencio.

El abogado rabatí Mourad Bekkouri fué uno de los primeros en romperlo. Bekkouri esperó una reacción oficial día tras día , desde su despacho en el centro de la capital, muy cerca del Tribunal de Primera Instancia.

Dejó pasar cuatro días desde que supo del caso, pendiente de que las autoridades políticas activaran los mecanismos de la ley, atento a que la Fiscalía actuara de oficio ante lo que supone una flagrante vulneración de la ley marroquí. Esperó la reacción de las asociaciones de derechos humanos y esperó a que el Consejo Superior de los Ulemas ( los doctores de la ley Islámica) es decir, las auténticas autoridades religiosas, desautorizaran a Al Maghrawi. Ante el mutis generalizado demandó al jeque.

Le pedimos una entrevista para que nos cuente qué curso toma el caso y nos da cita al final de la mañana.

Alto y fornido, mirada bonachona, Bekkuri, nos cuenta cómo se decidió a intervenir:

“Considero que ( la fatwa) es una llamada a la violación de menores, una invitación a la pedofilia, ya que nadie puede imaginarse ahora el matrimonio de una niñita a la edad de nueve años”.

Nos confirma que no ha obtenido respuesta de la Fiscalia, pero que confía en tenerla pronto. Y que quiere contactar de forma personal con los ulemas, “en las próximas 24 horas”.

Desde la corresponsalía tenemos menos margen una vez hemos empezado el tema y los telediarios muestran su interés. Así que llamamos al Consejo Superior de los Ulemas para pedirles su opinión en cámara.

Se pone al aparato Brahim Alouah, secretario particular del secretario general. Dice que entiende el caso, que lo traslada a quien corresponde, es decir, a su jefe, y devuelve la llamada una hora después con esta respuesta: “No habrá ninguna valoración ya que se considera que este caso no la merece”. Sin más.

Si los doctores de la religión no se pronuncian veamos lo que dice la ley marroquí. El tema está recogido en el Código de Familia, la mudawana, que establece que la edad para casarse es a partir de los 18 años.

El código de familia fue renovado a finales de 2003 y su implantación avanza de forma lenta. Hace casi cinco años, la modernizada Mudawana fue saludada como una reforma valiente, que se correspondía con las aspiraciones de las mujeres marroquíes, y al mismo tiempo con el espíritu de justicia de la sharia, la ley islámica.

A principios de este año se presentó un primer balance de su implantación: Supimos entonces que la sociedad marroquí va aceptando que la mujer pueda ir al matrimonio sin la figura del wali, una especie de tutor, mucho más que un padrino. Supimos que hay más matrimonios y que también aumentaron los divorcios, aunque la diferencia es que ahora, cada vez más, se resuelven en términos amistosos. Se nos dijo, como conclusión, que la mujer toma la palabra en la familia y también, cuando corresponde, la iniciativa. Por ejemplo, para acudir al juez y pedir el divorcio, algo imposible antes. O para reclamar su pensión alimenticia o la custodia de los hijos.

En las cifras presentadas en ese primer balance había alguna sorprendente: la mudawana dejó muy tocada la figura del “repudio”, sólo al alcance del marido. Aumentan año a año las mujeres que deciden dar ellas el paso hacia la ruptura, apelando al “achicak”, el conflicto.

Cambios a ritmo lento, nos valoraban las organizaciones civiles, pero que van haciendo mella en la mentalidad de la gente.

Las disposiciones del jeque salafista Al Maghraoui, suponen una involución en este lento proceso de afirmación de la mujer en Marruecos. Pero no solo eso. Reconocidos islamistas se refieren a la polémica fatwa a título individual y la califican de “una aberración".

El diputado del islamista Partido del Renacimiento y la Virtud, Abdelbari Zemzimi, dice en el semanario “Le reporter” que “Al Maghraoui forma parte desgraciadamente de los salfistas extremistas que interpretan los textos religiosos de manera rígida y seca”. Najat Anwar, presidenta de la asociacion  “No toques a mi hijo” (www.touchepasamonenfant.org), que lucha contra la pedofilia , añade que se disparan las alarmas por la difusión de unas ideas "desestabilizadoras y deshumanizantes”.

El jeque Mohamed Al Maghraoui, contraataca: “Perseguirme a través de la justicia significaría plantar cara al Profeta y al Islam”, replica desde el semanario "Telquel", invocando el texto sagrado que narra cómo el profeta se casó con una de sus esposas, Aicha, cuando ésta contaba solo nueve años.

En la red, miles de mensajes. Desde los que recuerdan que son otros tiempos a los del Profeta, a los que denuncian que se siguen produciendo matrimonios de niñas, empujadas por la pobreza de la familia.

Un joven marroquí se acerca al problema del cascabel y el gato: “Tal parece”, escribe, “que tocar a un líder religioso, aunque sea el más arcaico y fanático, sigue siendo un tabú".

La otra Rachida

También es mala suerte, caramba. Ahí tengo como último post, bien a la vista, lo de “El culebrón de Rachida” cuando empieza a circular en los medios otro culebrón de fin de temporada veraniega con una Rachida distinta de protagonista. “La otra”, por utilizar el lenguaje apegado al culebrón, es la ministra francesa de Justicia, Rachida Dati.

La propia ministra de origen marroquí, soltera, ha confirmado la noticia: está embarazada de varios meses.

El rumor adicional, y lo que ha provocado carreras en alguna redacción y llamadas entre corresponsales y redacciones centrales ( incluídas las pertinentes entre Torrespaña y ésta oficina de Rabat) es que el supuesto padre sería el ex-presidente del gobierno español José María Aznar.

La mayoría de las consultas habrán ido en la línea de sopesar la fiabilidad de los medios que publican el rumor, más que recabar algún improbable dato adicional sobre el mismo.

Los focos se han encendido a partir de que en una rauda y, para muchos, sorprendente reacción, el ex presidente Aznar ha desmentido el rumor a través de un comunicado oficial: Se trata de una total y completa falsedad", dice la nota.

El comunicado añade que Aznar ha dado instrucciones a sus abogados "para que de manera inmediata estudien emprender todas las acciones legales contra quienes han vertido tales falsedades o quienes se hagan eco de ellas".

Reacción sorprendente, explico, ya que entrar al trapo desmintiendo algo publicado en medios muy minoritarios y que no citan además ninguna fuente medianamente cercana a ninguno de los supuestos interesados es la mejor forma de contribuir a su difusión.

Aquí me tienen, sin ir más lejos, apresurándome a desligar a “mi” Rachida, discreta hasta lo recalcitrante, de la “otra” Rachida, la ministra, de una proyección mediática infinitamente superior. Nada que ver, oigan.

Personalmente el embarazo de la ministra de justicia francesa, la primera de ascendencia magrebí en ocupar esa cartera, no me merece una atención extraordinaria. 
Dati, de 42 años, segunda de una familia de doce hermanos, no es la "primera miembro" de un gobierno francés que se encuentra en estado de buena esperanza. 

Los diarios galos nos recuerdan ahora los casos precedentes de la ex candidata socialista al Elíseo, Ségolène Royal, así como los de Florence Parly y Frédérique Bredin.

El rumor adicional que acompaña a la noticia confirmada del embarazo, la identidad del padre, tampoco me motiva a emprender una “misión imposible” en el periodismo de investigación, máxime cuando la propia Dati ya ha zanjado el tema con estilo de quien cierra una cartera de piel fina y cerrojos “high tech”:



"Tengo una vida privada complicada y no diré nada sobre eso".

Pero este post a vuelapluma responde a dos interrogantes que me quedan rondando:

El primero es el motivo por el que el medio digital marroquí lanza el rumor. Quien quiera ver más detalles, ahí va el link
Un bulo, además, escrito en un tono que se las trae, con frases como esta:


“Quant à l’heureux papa, il était premier ministre et suité à sa défaite face au socialiste Zapatero, il a disparu de la scène politique. On sait donc à quoi il occupait ses loisirs.”

Traduzco, por si hiciera falta: ("En cuanto al feliz papa, fué primer ministro y, tras su derrota frente al socialista Zapatero, desapareció de la escena política. Ahora se sabe en que ocupaba su tiempo libre.” )

¿Contra quién van esos dardos envenenados? ¿Contra Rachida Dati? ¿Contra Aznar? ¿ A qué viene esta supuesta notícia de tono insidioso y componente tóxico?

La segunta pregunta:

¿Qué necesidad hay de dar respuesta formal a algo tan del género ínfimo? ¿Porqué dar “carnaza” a quien desea reproducirlo pero no sabe como “entrarle” a algo así.?

Es sabido que un rumor no es noticia. Pero un desmentido oficial sí puede serlo.

Al primer interrogante intentaré responder pronto, tratando de escarbar en lo posible quien está tras de los medios que han levantado este rumor de fin de temporada vacacional.

El segundo interrogante puede suscitar otras reflexiones.

Antonio Parreño


La otra orilla del Estrecho. Cercana y reconocible, pero a veces, también, demasiado lejos. Un lugar que uno debe mirar despojándose de tabúes y prejuicios. Desde Rabat tratamos de mantener una puerta abierta al Magreb y a toda África, un continente a veces olvidado en el que conviven miseria, desastres y peligros, aunque también grandes sonrisas y oportunidades. Os invito a compartir ese viaje conmigo, con TVE y con los muchos protagonistas de una realidad a veces compleja, siempre apasionante"
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