3 posts de noviembre 2008

Piratas de la medina

Hay tanta oferta pirata en la medina de Rabat, todo tan bien imitado y tan tirado de precio que puedes llegar a sentirte imbécil cuando compras algún producto original ya sea ropa, electrónica o comida. “Eso en la medina me hubiera costado una cuarta parte” es un pensamiento que apunta fugaz en el momento de pasar por caja en tienda fina de Agdal o Suissi, estupendos barrios capitalinos. Pero qué se le va a hacer, les he ido cogiendo tirria a esos listillos que intentan venderte unas gafas “Police” a 200 dirhams cuando sabes que no valen ni 20. Y no hablemos de cierta bisuteria “bereber” ni de relojes “de marca”, que me sulfuro. Regatear un rato es divertido, pero te agotan esos piratas de la medina que ponen al capitán Jack Sparrow de grumete a babor.

Con lo que he acabado transigiendo por pura necesidad es con el DVD pirata. Aquí no hay otra opción. Las películas legales en formato DVD no existen en el mercado marroquí. Así de simple. ¿Para qué? ¿Quien pagaría 200 0 300 dirhams por algo que puedes conseguir por menos de diez (1 euro). En Marruecos nadie, la verdad. Así que el cien por cien del producto audiovisual que se vende en tiendas, en puestos “top manta” en la calle o en venta ambulante, de mesa en mesa, en todas las cafeterías de la capital, es pirata. Sin ninguna restricción ni control.

Y sin censura, que todo hay que decirlo. He visto expuesta, junto a “Madagascar 2”, la última de John Cameron Mitchell,Shortbus”, con su dramática carga de sexualidad explícita. Makeins muskir,khoia. Y por supuesto que todos los títulos están en la medina antes de su estreno europeo. ¿Qué título quieres? ¿La última de James Bond, Quantum of Solace? Se vendía el mes pasado. ¿“Red de mentiras ”, la que rodaron aquí Russell Crowe y Leonardo di Caprio,? Me río de janeiro, baby, esa lleva mes y medio “en cartel” expuesta en mi chiringuito preferido. Qué te diría …. ¿”Appaloosa”, el neo-western con Vigo Montensen y Ed Harris” ? Ay, qué risa tía Felisa, eso para mí es casi tan clásico como “Centauros del desierto”, ya te digo. Los piratas medineros son tan ágiles que dejan a los colegas somalíes a punto de ERE. Ya estarían vendiendo una con Denzel Washinton a bordo del Air Force One si no fuera que en la Miramax andan con los reflejos renqueantes esta temporada. Lo enternecedor de verdad son esos aires de grandeza que se permiten algunos. “Vuelva pronto, monsieur”, me dice uno.“Saco películas nuevas cada semana”. Lo dice en el mismo tono que si fuera el ultimo magnate de la producción hollywoodiense.

También me hace gracia otra modalidad: El “pirata de clásicos”. Hace unas semanas caí en el prestigioso establecimiento de uno de esos, una tienda de metro y medio por metro y medio en un abigarrado centro comercial de la medina. Oferta de lujo cinéfilo, oigan. Todo Polanski, todo Hichtcock, Godard, joyas silentes de Eseinstein, rarezas setenteras como “Je t’aime moi non plus” con Jane Birkin y Joe d’Allesandro. Me puse las botas. Muy culpable, pero arramblando con todo.

O eso pensaba, justo hasta el momento de la verdad en la compra de todo devedé pirata: probar el producto. La diferencia entre comprar en la calle y comprar en “changarrito” medinero si se me permite el mexicanismo, es que en esos últimos hay lector de DVD para probarlos. Así, aunque el sonido sea tan infecto como suele, si hay subtítulos en algún idioma occidental puedes seguir la trama. Así te juren que es una version original en inglés con subtítulos en francés, mi opción más usual, hay que desconfiar. Si al llegar a casa no quieres encontrarte con subtítulos en caracteres cirílicos hay que probar cada copia. Pues con toda mi carga de películas de culto en los brazos, el señor director gerente del changarro va y sufre un ataque de dignidad y me dice que no los prueba , que él sabe qué producto vende, que todas las películas tienen subtítulos en francés y que, como mucho, me lo demuestra con una. Yo, como comprador, no tengo mi dignidad en juego en la transacción, pero sí tengo método de compra pirata: Insisto: ni un Dvd sin probarlo antes. Así que no hubo trato. Vaya con el sobrino marroquí de Jack Lang. Mala pata . O quizás es que era ramadán, el hombre no había comido en todo el día y llevaba mal humor, vete a saber.

Ahora bien , para emociones fuertes , las que me proporciona mi “dealer” habitual, el larguirucho Osama. La mayoría de sus títulos llevan sobreimpresa en la carátula la inscripción “By Oussama dvd”. Estilazo el chaval.Y esta semana, pirata él pero concienciado, ha colgado un par de letreros en su tiendita: "No a la piratería de las películas marroquíes", "No a la piratería de todas las producciones marroquíes"

O sea, pirateemos todo el cine occidental y oriental , antiguo o moderno, pero eso sí, respetemos el cine marroquí, no fuera que nos cargáramos del todo la casi extinta producción autóctona. Ternura de pirata nacional.

EXPRESIÓN DE LIBERTAD EN MARRUECOS.

Vaya un título raro y feo para el post. Pero es que no quiero titular “Libertad de expresión en Marruecos”, que es de lo que va esta entrada, porque no me gusta confundir a nadie con cosas que no son. Aquí salimos a susto diario, vaya. Hemos tenido la sentencia del caso Yassine Bellassel, el joven de la pintada “Dios, patria y ...Barça” . Le ha caído un año de cárcel, aunque la sentencia ha sido suspendida.

Resumen: Tras el mes infernal que ya pasó en la prisión de Marrakech, en una celda junto a otros cuarenta reclusos, el estudiante de 18 años que tuvo la infeliz ocurrencia de anteponer jocosamente a su equipo predilecto por encima de la institución real (aunque fuera en una juvenil pintada en la pizarra escolar) queda marcado por la condena y con antecedentes de por vida. Salva el pellejo (Yassine afirmó, al salir en libertad provisional, que no hubiera sobrevivido un año en la cárcel) pero queda señalado. Y advertido, él y quien quiera oír, de que los límites son estrictos y saltárselos tiene precio alto.

Y sino que se lo pregunten a Rachid Niny, el director del diario Almassae, el de mayor tirada en Marruecos. Nini, de 38 años, es un personaje singular. Prototipo del marroquí emprendedor y hecho a sí mismo. Licenciado en literatura árabe pero condenado al paro, como tantos otros, se embarcó en la aventura de la emigración clandestina hacia España en 1997. Fueron tres años nada fáciles, en los que desempeñó oficios diversos: camarero, peón albañil … lo que surgiese. Hasta que recibió una llamada de su país ofreciéndole trabajo como periodista. Regresó, en el año 2.000, y empezó una progresión imparable hasta convertirse en el periodista más leído de Marruecos.

Sus explosivos editoriales en “Almassae”, escritos en lenguaje llano y directo, producen admiración y rechazo. Casi nunca indiferencia. Con ellos, logra crearse una colección de enemigos: “Vive de insultar a la gente”, dice uno. “Es un populista y sus fuentes pocas veces están contrastadas”, se apresura a añadir otro. “Es un Quijote que ataca molinos de viento”, me dice el más amable.

Puestos a atacar molinos, o a denunciar, como él preferiría llamarlo, Niny escribió uno de sus editoriales sangrantes sobre los sucesos de Alcazarkibir, una conservadora población del norte de Marruecos convulsionada por una supuesta “boda gay” que algún invitado tuvo la infeliz ocurrencia de filmar y colgar en “Youtube”. Se armó el escándalo y Niny echó más leña al fuego al publicar que entre los invitados había un juez de la localidad. En Marruecos, donde la homosexualidad se castiga aún con pena de cárcel, es una afirmación grave. Así que no uno, sino cuatro jueces de Alkazarkebir se declararon ofendidos y presentaron, por separado, denuncias por difamación. Las aspas del Molino empezaron a vapulear de lo lindo por partida cuádruple y la justicia marroquí se mostró esta vez sorprendentemente ágil en la condena: multa millonaria, que sumada a las cuatro indemnizaciones por daños y perjuicios, alcanza la cifra record en Marruecos de unos 620.000 euros. En el diario “Almassae” consideran esta onerosa multa como un verdadero torpedo en la línea de flotación del diario, un medio independiente nada complaciente con el gobierno.

Muchas asociaciones del país también lo ven así y se concentraron hace pocos días frente al teatro Mohamed V de Rabat a favor del diario. Dentro del teatro, el ministro de comunicación marroquí , Khaled Naciri, presidía la entrega de los premios anuales de periodismo. Solo el premio del público fué para “Almassae”, pero el tambaleante rotativo recibió palabras de apoyo de varios de los premiados oficiales. Reporteros sin Fronteras se dicen “consternados” por la multa millonaria.

El tema de los límites de la libertad de expresión en el reino alauí sigue palpitante. El equipo de TVE en Rabat recibimos una invitación para la gala de los premios, pero decidimos apostar por los siempre más interesantes “contrapremios” y plantear la cuestión sobre las presiones “mordaza”. Niny es tan directo en sus declaraciones como en sus polémicos editoriales: “El mejor premio que pueden dar a los periodistas marroquíes es dejarnos trabajar en libertad”, dice. "La multa es una sentencia de muerte para el diario. Ya nos han bloqueado las cuentas bancarias y no podemos pagar los salarios , ni los proveedores”.

Yo insisto:”¿Se están fijando, con casos como el vuestro, los límites de la libertad de prensa en este país?"

- No, lo que hay es una regresión, notable, muy fuerte, de la libertad de expresión”.

Le traslado, erre que erre, la cuestión al periodista Ali Lmrabet, al lado de Niny.

“El cuento chino de que se están explorando los límites de la libertad de expresión lo estamos oyendo desde hace diez años o más. Ya es tiempo para que sepamos adónde hemos llegado ¿no?”, se pregunta retórico y socarrón. "La realidad es esta", añade, "el poder absoluto no acepta una prensa auténticamente libre. Acepta la prensa que se autocensura, la prensa que llama por teléfono antes de hacer un “tema caliente”. Veo a un Lmrabet en plena forma. Ali Lmrabet tiene buen pedigree de combate. En el año 2003 fue condenado a tres años de cárcel por publicar el presupuesto que asigna el estado a la casa real alauí. Las dos revistas saíricas que había fundado y que dirigía fueron prohibidas de modo fulminante. Su caso tuvo una repercusión enorme por las dos huelgas de hambre que siguió entre rejas y que le dejaron en las últimas. La presión internacional y algunas mediaciones propiciaron el indulto, al cabo de siete meses. Pero nadie le libró de una inhabilitación de diez años para ejercer el periodismo en Marruecos. En este tiempo ha publicado desde España, pero ha decidido que su lugar está más al sur: “Dejo de una vez por todas mi trabajo en España y regreso definitivamente a Marruecos", me anuncia. "Pienso que la lucha por la libertad de expresión está aquí. La “era Obama” está aquí y no en ningún otro sitio".

Y ahí están todos los “casos” recientes que parecen darle la razón. El joven Yassine, el bloguero Erraji, los inquietos chicos de Hit Radio, la radio fórmula líder de audiencia, que ha encajado dos multas en un año por abordar algunos temas “tabú” . Y ahora el polémico “Almassae”, aún con todas sus imperfeccciones. Me decido a entrar en el teatro, para ver aunque sea el final de la gala del Prix National de la Presse. Hablo con un periodista joven de lo que pasa “ahí fuera”.

"Todos esos casos que dices son accidentes en el camino”, sentencia. "Yo soy de la generación que empezó en esto ya con Mohamed Sexto y te digo que estamos en el buen camino. Mira, esta es una guerra que vamos a ganar, puedes estar seguro . Pero va a requerir de algunos cadáveres."

- Muy bueno. ¿Me lo dirías en cámara?

- No, ni hablar, ya me entiendes.

- ¿Puedo citarte en el blog?

- Okey, pero sin el nombre.

Obamanía en Marruecos

¿Fiebre por el candidato demócrata en Marruecos? Sin duda, pero precisemos: en la calle de Marruecos. Obamanía entre los jóvenes, parte de esa gran masa abstencionista que no esconde su desconfianza hacia las élites políticas marroquíes. Para miles de estos jóvenes Barack Obama personifica el sueño de que , en un día lejano, alguien ajeno a las tradicionales familias del poder alcance la responsabilidad de Primer Ministro. O aún solo de Ministro, para empezar.

Me lo cuenta un colega que da clases a adolescentes en un Instituto de Rabat: “Mis alumnos saben más de Obama de lo que nunca han sabido de ningún candidato marroquí”. Otro amigo, profesor de una universidad privada de periodismo en Casablanca, ratifica: “Van todos con Obama, casi sin excepciones. Se identifican con la idea de cambio. Y en internet es ya un clamor."

En un país como Marruecos, donde no se han hecho encuestas de popularidad rigurosas sobre los candidatos norteamericanos, dónde no se han publicado sondeos internos, hay que afinar la oreja para recoger el sentir de la gente. El quiosco, la barbería, el restaurante habitual, se convierten en portavoces de la calle. Y ahí reaparece la pasión por el candidato demócrata, cuyos ancestros africanos le hacen sumar adhesiones encendidas. Aquí, a diferencia de en Estados Unidos, tener un nombre de origen suajili, es un activo. También la calle es sensible a lo que consideran la necesidad de un cambio de rumbo en la política belicista desplegada por los republicanos en los últimos ocho años. Son muchos los que piensan que ha llegado la hora de que EEUU inicio una progresiva retirada de Irak. Y, por supuesto, de que con Irán hay que negociar.

En la prensa, el lenguaje es mucho más medido, aunque no faltan adhesiones claras a Obama, como la del periodista Jamal Hafsi, en Al Bayane, que ensalza la figura del candidato demócrata, aunque cree que los norteamericanos quizás no están aún preparados para un líder de su perfil:

“Además de su condición de negro" , opina en su columna Hafsi, "Obama lleva un nombre demasiado molesto: Hussein. Un nombre que reenvía necesaria, absurdamente, diría yo, a Sadam Hussein. Por ello tengo sólidas razones de creer que hay pocas posibilidades de ver a los americanos, evocando a este nombre, pensar en otro Hussein. Ni siquiera en el difunto rey Hussein de Jordania, que podría ser uno de sus mejores amigos en el mundo árabe. ¿A Taha Hussein? Peor todavía, no hay ni la más mínima posibilidad de que se les pueda ocurrir asociar este nombre al ilustre ensayista y escritor egipcio”.

En el diario Liberation, próximo al partido socialista, el antiguo periodista Talaa Saoud Al Atlassi muestra también su recelo de que la vaticinada victoria de Obama aporte cambios significativos en los grandes temas que afectan al mundo árabe.

“No me hago demasiadas ilusiones respecto a esto último”, afirma. "La pleitesía que rinden a Israel ha sido un tema de campaña. En cuanto a las relaciones con Marruecos, que siempre han sido buenas, pienso que estarán marcadas por el continuismo.”

El diario independienteAl Massae, el de mayor tirada en Marruecos, reconoce en grandes titulares que la calle marroquí está a favor de Obama y añade que el gobierno está “cauteloso a causa del conflicto del Sahara”. Una idea que también desarrolla el periodista Hakim Arif en el semanario L’Observateur du Maroc : “Los demócratas son más sensibles que los republicanos en temas como “minorías y derechos humanos. Y podrían considerar que la cuestión del Sahara forma parte de estos temas”. Y añade: “El Polisario y Argelia están a la espera y tienen grandes esperanzas en un cambio favorable en Estados Unidos. El trabajo podría ser más difícil con una administración demócrata.”

El órgano de prensa más cercano al trono de Marruecos, Le Matin, apela a la neutralidad en su editorial en el mismo día en que votan los estadounidenses. Con sutileza, recopilando momentos claves de los casi dos siglos y medio de amistad entre Marruecos y Estados Unidos, recuerda el papel clave jugado por el reino alauí en el Magreb. Referencia especial la lucha contra el terrorismo y al freno periódico de Marruecos a los islamismos integristas. El núcleo del editorial es una valoración del apoyo explicitado por Washington al proyecto marroquí de autonomía del Sahara como solución al conflicto. Sutil pero claro.

Mientras votan al otro lado del océano, el Marruecos oficial y el de la calle cruzan apuestas muy distintas. Mc Cain, simboliza el continuismo, para lo bueno y para lo malo. Obama, al igual que en su país, logra inspirar sueños.

Antonio Parreño


La otra orilla del Estrecho. Cercana y reconocible, pero a veces, también, demasiado lejos. Un lugar que uno debe mirar despojándose de tabúes y prejuicios. Desde Rabat tratamos de mantener una puerta abierta al Magreb y a toda África, un continente a veces olvidado en el que conviven miseria, desastres y peligros, aunque también grandes sonrisas y oportunidades. Os invito a compartir ese viaje conmigo, con TVE y con los muchos protagonistas de una realidad a veces compleja, siempre apasionante"
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