Piratas de la medina
Hay tanta oferta pirata en la medina de Rabat, todo tan bien imitado y tan tirado de precio que puedes llegar a sentirte imbécil cuando compras algún producto original ya sea ropa, electrónica o comida. “Eso en la medina me hubiera costado una cuarta parte” es un pensamiento que apunta fugaz en el momento de pasar por caja en tienda fina de Agdal o Suissi, estupendos barrios capitalinos. Pero qué se le va a hacer, les he ido cogiendo tirria a esos listillos que intentan venderte unas gafas “Police” a 200 dirhams cuando sabes que no valen ni 20. Y no hablemos de cierta bisuteria “bereber” ni de relojes “de marca”, que me sulfuro. Regatear un rato es divertido, pero te agotan esos piratas de la medina que ponen al capitán Jack Sparrow de grumete a babor.
Con lo que he acabado transigiendo por pura necesidad es con el DVD pirata. Aquí no hay otra opción. Las películas legales en formato DVD no existen en el mercado marroquí. Así de simple. ¿Para qué? ¿Quien pagaría 200 0 300 dirhams por algo que puedes conseguir por menos de diez (1 euro). En Marruecos nadie, la verdad. Así que el cien por cien del producto audiovisual que se vende en tiendas, en puestos “top manta” en la calle o en venta ambulante, de mesa en mesa, en todas las cafeterías de la capital, es pirata. Sin ninguna restricción ni control.
Y sin censura, que todo hay que decirlo. He visto expuesta, junto a “Madagascar 2”, la última de John Cameron Mitchell, “Shortbus”, con su dramática carga de sexualidad explícita. Makeins muskir,khoia. Y por supuesto que todos los títulos están en la medina antes de su estreno europeo. ¿Qué título quieres? ¿La última de James Bond, Quantum of Solace? Se vendía el mes pasado. ¿“Red de mentiras ”, la que rodaron aquí Russell Crowe y Leonardo di Caprio,? Me río de janeiro, baby, esa lleva mes y medio “en cartel” expuesta en mi chiringuito preferido. Qué te diría …. ¿”Appaloosa”, el neo-western con Vigo Montensen y Ed Harris” ? Ay, qué risa tía Felisa, eso para mí es casi tan clásico como “Centauros del desierto”, ya te digo. Los piratas medineros son tan ágiles que dejan a los colegas somalíes a punto de ERE. Ya estarían vendiendo una con Denzel Washinton a bordo del Air Force One si no fuera que en la Miramax andan con los reflejos renqueantes esta temporada. Lo enternecedor de verdad son esos aires de grandeza que se permiten algunos. “Vuelva pronto, monsieur”, me dice uno.“Saco películas nuevas cada semana”. Lo dice en el mismo tono que si fuera el ultimo magnate de la producción hollywoodiense.
También me hace gracia otra modalidad: El “pirata de clásicos”. Hace unas semanas caí en el prestigioso establecimiento de uno de esos, una tienda de metro y medio por metro y medio en un abigarrado centro comercial de la medina. Oferta de lujo cinéfilo, oigan. Todo Polanski, todo Hichtcock, Godard, joyas silentes de Eseinstein, rarezas setenteras como “Je t’aime moi non plus” con Jane Birkin y Joe d’Allesandro. Me puse las botas. Muy culpable, pero arramblando con todo.
O eso pensaba, justo hasta el momento de la verdad en la compra de todo devedé pirata: probar el producto. La diferencia entre comprar en la calle y comprar en “changarrito” medinero si se me permite el mexicanismo, es que en esos últimos hay lector de DVD para probarlos. Así, aunque el sonido sea tan infecto como suele, si hay subtítulos en algún idioma occidental puedes seguir la trama. Así te juren que es una version original en inglés con subtítulos en francés, mi opción más usual, hay que desconfiar. Si al llegar a casa no quieres encontrarte con subtítulos en caracteres cirílicos hay que probar cada copia. Pues con toda mi carga de películas de culto en los brazos, el señor director gerente del changarro va y sufre un ataque de dignidad y me dice que no los prueba , que él sabe qué producto vende, que todas las películas tienen subtítulos en francés y que, como mucho, me lo demuestra con una. Yo, como comprador, no tengo mi dignidad en juego en la transacción, pero sí tengo método de compra pirata: Insisto: ni un Dvd sin probarlo antes. Así que no hubo trato. Vaya con el sobrino marroquí de Jack Lang. Mala pata . O quizás es que era ramadán, el hombre no había comido en todo el día y llevaba mal humor, vete a saber.
Ahora bien , para emociones fuertes , las que me proporciona mi “dealer” habitual, el larguirucho Osama. La mayoría de sus títulos llevan sobreimpresa en la carátula la inscripción “By Oussama dvd”. Estilazo el chaval.Y esta semana, pirata él pero concienciado, ha colgado un par de letreros en su tiendita: "No a la piratería de las películas marroquíes", "No a la piratería de todas las producciones marroquíes"
O sea, pirateemos todo el cine occidental y oriental , antiguo o moderno, pero eso sí, respetemos el cine marroquí, no fuera que nos cargáramos del todo la casi extinta producción autóctona. Ternura de pirata nacional.



