2 posts de octubre 2009

Sanna, quemada por su esposo.

Hay mucho sufrimiento acumulado en el rostro de Sanna. Las cicatrices de las quemaduras empiezan en el lado izquierdo de su boca y le provocan un rictus doliente. Luego las heridas descienden por todo el cuerpo y por el brazo lacerado. Los ojos le quedaron en apariencia intactos aunque, en realidad, su mirada conserva ahora tanta pena que se podría decir que salieron perdiendo como lo que más.

Y ahora , con permiso, me pongo a describir los hechos más friamente. No me gusta hacer pretendida literatura a costa del dolor ajeno. Si me permito compartir de entrada estas sensaciones es porqué sé que la única foto que me ha dado tiempo de tomarle a Sanaa, con la cámara del móvil además, no refleja con fuerza suficiente la fragilidad de esta mujer menuda y vulnerable. Sanna Anmoun, marroquí bereber, aún en la veintena , aunque aparenta algo más, supongo que por el tipo de vida que le ha caído en suerte llevar, acaba de llegar a la capital desde Agadir, al sur de Marruecos. Se ha unido al grupo de mujeres maltratadas que salen a la calle para decir con gritos y pancartas “Basta, ni una más”. Frente al ministerio de Justicia en Rabat nos cuenta como un día, hace ya seis años, se atrevió a desobedecer una indicación de su marido para sentarse en la mesa. Fué un minúsculo acto de autonomía personal. Pero desató la ira del cónyuge, “un islamista integrista”, me dice una compañera de la víctima. El testimonio de Sanna , en darisha, el dialecto árabe marroquí, es sobrecogedor. Mehdi, el nuevo administrativo y productor de la corresponsalía, nos lo transcribe lo más literal posible:

“No escuchas mis órdenes", me dijo. Y me empezó a golpear fuerte. Primero con la mano y luego con un cable eléctrico. Me dejó encerrada, bajo llave, en nuestro dormitorio. Eso fue a la hora del desayuno. Cuando volvió por la tarde traía una botella con líquido inflamable y me lo vació encima, en la cara y en el cuerpo. Al poco, le prendió fuego. Empecé a gritar para pedir socorro y a llorar. Tenía el cuerpo en llamas. Él se asustó y fué a buscar un cubo de agua para sofocar las llamas. Luego llegaron sus padres y me llevaron al hospital. “

Los médicos certificaron la gravedad de las heridas. Y agárrense que viene otra buena: Sanna pidió el divorcio y el juez se lo denegó “por falta de un motivo razonado”. Ahora vuelve estar embarazada.


Las fotos que exhiben en las pancartas las mujeres manifestantes son tanto una colección de horrores como un dramático recordatorio de que el de Sanna no es, ni mucho menos, un caso excepcional.

Fouzia Assouli, presidenta de la LDDF (La ligue Démocratique pour les Droits des Femmes), explica que no hay en Marruecos una ley específica para combatir la violencia de género. Se sabe que hay un proyecto legal en gestación, encargado al Ministerio de Desarrollo Social. Pero hace ya dos años de eso y no parece que nadie lo identifique como una prioridad. Fouzia afirma que “hay voluntad política , pero no vemos respuestas concretas. Y cada día hay más agresiones contra mujeres. Aquí hay muchas mujeres golpeadas, mujeres torturadas, mujeres asesinadas. Hace poco una estudiante de doctorado fué asesinada en la misma aula de Facultad por otro universitario. Y no hay respuestas".
Tampoco cifras fiables del número de agresiones. La demanda inmediata es que , en ausencia de una ley integral, los jueces , al menos, apliquen las distintas leyes que protegen a la mujer en el Código de Familia. El nuevo código, la “mudawana”, recoge ciertamente principios de igualdad y derechos de la mujer. El problema es que , casi seis años después de su promulgación, se continúa aplicando de forma desesperadamente arbitraria y lenta en una sociedad tradicional, conservadora y machista.
Mientras las mujeres se concentraban frente al Ministerio de Justicia, dentro comenzaba la primera sesión de un seminario sobre violencia de género de dos días de duración. Sobre la mesa, las políticas públicas, las coordinación entre las instituciones especializadas y el papel de la cooperación internacional en la lucha contra la violencia sexista. Juan Carlos Campo, el Secretario de Justicia español recordaba, junto a la gente de la AECID, la agencia de cooperación española, que los programas para cambiar esa realidad vergonzante son a largo plazo. Una “visión integral” en todos los planos, sanitario, asistencia, formativo y legislativo.
O sea, como conclusion primera: Hay voluntad política. Y segunda: Las urgencies se diagnostican de forma muy distinta desde el lado de las víctimas y desde el lado de las instituciones.

Nota final:
Fouzia Assouli, la president de la LDDF, me pide si podemos hacer un llamamiento para proporcionar a Sanna una intervención de cirugía reconstructiva. Queda hecho. Ojalá alguien con medios o contactos vea en España este post y haya alguna respuesta. Puede ser a través del blog.
Y dejo datos de Fouzia, en la Liga Democrática para los derechos de las Mujeres :
lddfmaroc@menara.ma
assoulifouzia@yahoo.fr
Site Web: www.lddf.ma
tel 00212.522.297869.
fax: 00212.522203746.

Retrato del caricaturista

Este es el retrato de un hombre libre. Khalid Gueddar, 34 años, es el caricaturista del diario marroquíAkhbar Al Youm, cerrado por el Ministerio del Interior por haber publicado en su portada una caricatura en la que aparece elpríncipe Mulay Ismail, primo del Rey de Marruecos,Mohamed VI. El dibujo, asegura Khalid, le fué encargado por el director del periódico para acompañar un extenso reportaje sobre la boda del príncipe. "Una caricatura amable", le pidieron. Y es la que presentó: El príncipe, con la bandera marroquí de fondo, saludando con un gesto tradicional. Pero las autoridades marroquíes lanzaron su artillería pesada. Acusaron al diario de presentar al príncipe saludando al estilo nazi. Y la estrella de cinco puntas verde de la bandera marroquí la vieron transformada, al aparecer incompleta, en una estrella de David , el símbolo judío. Todo alusiones, interpretaron las autoridades, a la flamante esposa del príncipe, de origen alemán. Director del periódico y caricaturista fueron acusados de "ultraje a la bandera", la polémica edición del diario fué secuestrada y luego cerraron el periódico. "Nos han hecho muchas acusaciones, pero ninguna que se pueda justificar", me dice Khalid, con una serenidad sorprendente, como si no estuviera en el ojo del huracán y con la maquinaria aplastante del poder en marcha en su dirección. " No hay nada concreto", añade, "así que yo me imagino que lo que de verdad les ha molestado es ver al príncipe representado en una caricatura y por tanto haber traspasado una "línea roja", la de la família real" .

Khalid no esconde una visión muy crítica del estado de la libertad de prensa en Marruecos: "Cada día hay más "líneas rojas".A pesar de que con la llegada al trono del actual rey se pensó que llegaban las libertades, tengo la sensación de que vamos a peor. Jamás, en la época de Hassan II , se cerró un diario de forma tan arbitraria."

Khalid y el director de Akhbar Al Youm comparecen este lunes ante el Tribunal de primera Instancia , en Casablanca. Se enfrentan a penas que pueden ser de cárcel y se apunta a una multa millonaria que rondaría los 270.000 euros. De nuevo me sorprende la calma, casi zen, del caricaturista: "No tengo ningún miedo. Yo tengo respeto por el príncipe, el mismo que por toda la familia real. Lo único que hago, cada día, es expresarme. No pienso en si una caricatura va a gustar o disgustar, o siquiera si va a poder ser publicada. Lo importante para mí es hacerla". Y su obra habla por si misma. Todos los temas que han sacudido últimamente a la opinión pública en Marruecos, por polémicos y conflictivos que sean, han sido plasmados satíricamanente, con agudeza implacable, en sus dibujos: La escasa participación electoral;El grupo Mali, que convocó una acción para romper el ayuno en Ramadán, reclamando el derecho individual o seguir la ortodoxia religiosa o a no hacerlo ( la media docena de participantes fueron reprimidos con un despliegue policial elefantiásico. El diario El Mundo tituló la noticia de forma impagable: "Cien policías contra diez bocadillos". Khalid prefirió simbolizar la situación presentando al grupo "rebelde" rodeado de talibanes). Y así , día a día , hasta que la ira censora le ha alcanzado.

No puedo evitar preguntarle como consigue enfrentar tanta presión con esta calma, al menos aparente. Y ahí sus ojos grises aparecen más claros que nunca: "Porqué creo en lo que hago. Un día me pueden condenar a prisión o a muerte. Pues moriría orgulloso, porqué hago lo que creo que tengo que hacer. Yo creo en la libertad de expresión". Y, sin necesidad de evidenciar de forma más enfática lo que demuestra día a día con sus caricaturas, me muestra la última, recién hecha. "Estaba pensando en dar una respuesta a todo lo que esta pasando. Una respuesta en caricatura, claro. Y esta mañana me he despertado a las seis con esta idea". La caricatura muestra a una amordazada libertad de prensa a punto de ser ahorcada en una soga en forma de estrella de cinco puntas y con el príncipe presto a dar la orden de ejecución. Decididamente un irreductible hombre libre este Khalid.

Antonio Parreño


La otra orilla del Estrecho. Cercana y reconocible, pero a veces, también, demasiado lejos. Un lugar que uno debe mirar despojándose de tabúes y prejuicios. Desde Rabat tratamos de mantener una puerta abierta al Magreb y a toda África, un continente a veces olvidado en el que conviven miseria, desastres y peligros, aunque también grandes sonrisas y oportunidades. Os invito a compartir ese viaje conmigo, con TVE y con los muchos protagonistas de una realidad a veces compleja, siempre apasionante"
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