La escandalosa barriga de Nadia.
Pocos embarazos han hecho correr tanta tinta en Marruecos como el de Nadia Larguet. Esta productora, comunicadora y esposa del director del Centro de Cinematografía marroquí, Noureddine Saïl, ya había ocupado la portada de la revista "Femmes du Maroc" hace tiempo, justo en el momento en que empezaba a despegar su carrera en la televisión. Pero su segunda portada, este mes, mostrando con orgullo su barriga de mujer embarazada de ocho meses ha desatado las iras de los sectores más conservadores. El diario islamista "Attajdid" expulsó su furia en un editorial cargando contra la "desnudez" de Nadia que califica de "un escándalo bajo todos los puntos de vista." Para argumentar la furibunda condena el diario islamista no duda en incluir al esposo de la comunicadora, profesor también en la universidad:
"Mas allá de presentar las definiciones filosóficas de la modernidad, como las que enseñan a los jóvenes en la universidad, dice el periódico conservador, ésta joven mujer se contenta con desnudarse ante la cámara fotográfica, llevando su audacia hasta el extremo de desafiar las constantes de nuestra sociedad."
El desafío de Nadia puede verse de esta bella portada, expresiva y natural, en los quioscos del país. Sorpresa para algunos, escándalo para los de siempre y múltiples voces de apoyo para la inminente mamá. Entre las últimas, destacaría el editorial del semanario independiente "Telquel", hilando muy fino en la réplica a los islamistas. En primer lugar la referencia a lo que se enseña en las universidades:
"No hace falta ser profesor de universidad para hablar de modernidad", razona el director de la revista. (La modernidad) puede defenderse de formas distintas y el arte no es la menor... Además, "desafiar las constantes de la sociedad" ¡es la definición misma de la modernidad! Una sociedad moderna o al menos una sociedad que camina hacia la modernidad empieza, en primer lugar, por poner en cuestión sus tradiciones. Es así y no de otra forma como avanzan las sociedades: Sacudiendo las normas establecidas que las atan al pasado. Y además, ¿ qué es una tradición sinó la expresión de una modernidad que ha envejecido? Todo lo que destaca hoy de la tradición fué, en una u otra época, una innovación que escandalizó a los conservadores".
El mismo artículo editorial considera la foto "muy púdica", en comparación con lo que se publica en la prensa occidental y destaca que no hay "ni un solo elemento erótico en la misma. Lo importante de la foto es el embarazo de la joven", añaden. "Lo que salta inmediatamente a la vista no es otra cosa que su barriga redonda, de una vida incipiente. Y eso, el "eructante" editorial de "Attajdid" no lo menciona ni una sola vez".
El editorial de "Telquel" culmina con una reflexión inapelable: "Los que encuentran esta imagen "perversa" son los verdaderos perversos puesto que ven el sexo dónde no está. Y ahí está, sin embargo, el corazón de la contradicción islamista: cuanto más busquen poner velos, ocultar, negar el cuerpo de la mujer más la erotizan...son ellos y no los partidarios de la modernidad quienes relegan a la mujer a la categoría de objeto sexual."
He citado mucho en esta entrada, en primer lugar, porqué siempre encuentro estimulante reflejar las voces de una sociedad en transformación. Y la marroquí, con todas sus contradicciones y vaivenes, ciertamente lo es. Pero también porqué a menudo tengo la sensación que las posiciones de progreso que pugnan por agrandar sus espacios en Marruecos no obtienen el eco que merecen en la mirada "europea". O en la mirada "de Occidente" en general. Las reflexiones de Ahmed R. Benchemsi, el director y editorialista de "Telquel", son las que hacen suyas una parte significativa de la sociedad marroquí. Con harta frecuencia destacamos en nuestro trabajo periodístico casos y situaciones lacerantes. Será una verdad de perogrullo, pero hoy toca reiterarla: El de Marruecos no es un pensamiento único y retrógrado. Hay un Marruecos de progreso que mira al futuro y rechaza, con la misma firmeza con que se haría desde la civilizada Europa, las posiciones integristas, cerriles o salvajes. Por trasladarlo a algunos casos expuestos en este blog, reiteremos que cuando un jeque quiere desposar a una niña de nueve años, la mayoría de éste país se indigna y lo rechaza. Cuando un marido desobedecido arroja gasolina a su esposa y la convierte en una pira humana se ve como lo que es: un crimen, una salvajada. Y así caso por caso. A menudo tengo la sensación de que tendemos a una visión en exceso en blanco y negro sobre Marruecos y , en general, sobre el mundo árabe. Por eso la "escandalosa" barriga de Nadia Larguet sirve, una vez más, para enriquecer el debate. Sobre un país donde el peso de la tradición es enorme, pero también sobre un país en el que las voces de modernidad consiguen, pese a todo, hacerse oír e incluso a veces resonar con fuerza.



