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Sogona contra la mutilación genital.

    viernes 19.feb.2010    por RTVE.es    11 Comentarios

Lo de esta mujer risueña y concienzuda es algo especial. Lleva más de dos años al frente del programa de sensibilización contra la ablación genital femenina desde el centro de la Cruz Roja en Segou, a 245 kilómetros de Bamako.
Ese es un asunto muy delicado en Malí, uno de los países africanos dónde más se practica la mutilación ritual del sexo de la mujer. Imposible abordarlo de forma directa, dado el peso de la tradición y también por motivos religiosos, aunque como ella se encarga de precisar: “No hay ni una sola referencia, ni una recomendación de esta práctica ni en el Corán ni en la Biblia”. Aún así sus campañas en pequeñas comunidades rurales, en las escuelas, en centros sociales siguen una prudente estrategia: “Hablamos de una manera general de los problemas en las relaciones de pareja. Del matrimonio precoz, de la planificación familiar, de las enfermedades de transmisión sexual… y, al final, surge la cuestión de la mutilación sexual. Aunque no utilizamos esta palabra. Nosotros hablamos de “escisión”, que es la práctica más habitual.”

En Segou, el 92,2 por ciento de las mujeres es víctima de esta radical “circuncisión”. La cifra desciende un poco, hasta el 85 por ciento, si hablamos de Malí en general, según los últimos datos , recogidos cada cinco años.
Sogona Traoré Diarah cuenta en su español fluído y suave, que aprendió en su estancia de seis años en Cuba, que aunque la incidencia de la ablación ha descendido algo el problema se agrava en los últimos tiempos ya que cada vez se adelanta más la edad en la que se somete a las niñas a esa práctica.
Antes se hacía en niñas de 12 hasta 15 años, cuenta, "ahora se practica en niñas casi recién nacidas, con pocas semanas, a menudo haciéndolo coincidir con la perforación de los lóbulos de las orejas. Una escisión a esa edad es más peligrosa, ya que el cuerpo es tan pequeño que no es raro que en la intervención queden afectadas las vías urinarias”. “De hecho , añade, "la relación de problemas vinculados a la ablación genital es muy extensa. Para empezar, no son excepcionales las infecciones y en especial de tétanos, dadas las escasas medidas de higiene con que se practica. También son frecuentes los problemas en las relaciones sexuales, la aparición de fistulas, “Y desde luego, siempre hay problemas en el parto. Sobre todo en el primero”, explica.
Sogona ha convertido casi en una cruzada el que las familias puedan establecer una relación de causa/efecto entre la ablación practicada a corta edad y algunos de estos problemas que se afrontan en la adolescencia o en la edad adulta. “Simplemente, no lo relacionan. No creen que su problema en el parto pueda ser la consecuencia de una acción realizada tantos años antes. ¡Si hasta encontramos médicos de formación que deciden que sus hijas sean mutiladas!”, exclama. Sogona narra el caso de la hija bebé de un funcionario de prisiones. La madre no quería mutilar a la pequeña y la abuela le brindó también su apoyo. Pero el día en que llevaron a la niña a que le perforaran las orejas el padre impuso su criterio:“No es tu madre ni tú quien decide aquí”, les dijo, “mi hija va a ser circuncidada”. Y así se hizo. "Pero la bebé empezó a tener cada vez más dificultades para orinar. Y se le hincho la vejiga, porqué retenía los líquidos”. Tuvo que ser intervenida. “Entonces el padre, en uno de los actos públicos en la comunidad, delante de todo el mundo, tomó la palabra y explicó su caso y reconoció su error.”

Además del peso de la tradición y la religion, la ablación es a menudo una cuestión de”prestigio” social, cuenta Sogona.
“Hay que tener en cuenta que la persona que practica la ablación, el “forgeron”, como se le llama, cobra 1.000 francos por intervención. Más un pollo de regalo en las comunidades rurales. Y además la compra de una pastilla de jabón, que cuesta 250 francos.” Hay que poder permitírselo, claro. En realidad el de la ablación es un buen negocio para la curandera ya que llega a practicar entre 20 y 25 intervenciones al día.
Desde la Cruz Roja en Segou, y con ayuda de la Agencia española de Cooperación Internacional al Desarrollo, la AECID, coordinan la intervención hospitalaria de las víctimas de la ablación con consecuencias más graves.
Sogona valora esta ayuda de los organismos internacionales, pero quiere asegurarse de que esta lucha va a tener continuidad para siempre. Para ello ha creado la asociación Toumasse que en la lengua bambara significa “llegó el momento”. Una especie de “basta ya”, digo. Y Sogona concede.
Conversamos durante una hora y este post es un resumen de nuestra charla. Pero solo ahora, cuando me dispongo a colgarlo, me doy cuenta de que en ningún momento hablamos de que, aparte de todos los horrores médicos que me describió y que inclusó me ilustró con algunas fotografías de espanto, la ablación es una agresión feroz al placer sexual de la mujer. Veo que enfocamos el problema desde las nefastas consecuencias médicas y una cuestión que en nuestra Europa de la supuesta igualdad sería principal en esta África de la supervivencia queda “para otro día”. ¿De nuevo la prudencia? ¿Estrategia para no llevantar ampollas excesivas? Me quedo con la duda mientras admiro el trabajo de Sogona sobre el terreno. Un trabajo social que se extiende a la radio, conferencias audiovisuales y hasta pequeñas obras de teatro que recrean casos de la vida cotidiana en Malí.
A veces acuden a las escuelas con los manuales explicativos y el material videográfico, que es bastante duro. Otras, con una especie de maniquí en la que al órgano sexual femenino se le pueden ir desmontando diversas piezas, como ocurre de forma mucho más sangrante en la vida real. Las niñas observan con ojos como platos como al maniquí se le extirpa el clítoris, o como , yendo más lejos, se le practica la escisión de labios menores o incluso mayores. O como, en el caso extremo, tras cortar, se llega a coser la bulba, dejando solo un orificio mínimo para permitir la menstruación y la micción. Esta forma extrema de ablación se denomina “infibulación" y convierte cualquier intento de penetración en un ejercicio doloroso o , directamente, imposible. Es una causa de divorcio frecuente en Malí.

Muchas niñas, cuenta Sogona, cuando les explican todo eso con el maniquí salen corriendo a los baños para mirarse. “Algunas veces regresan llorando.”

RTVE.es   19.feb.2010 18:52    

11 Comentarios

Extremadamente interesante exposición de lo absurdo de muchas tradiciones.

viernes 19 feb 2010, 20:13

Me parece horrible la castración genital y más aún hoy en día que se siga dando este tipo de trato discrimintario contra la mujer.La vida sexual debe ser plena.Más allá de prejucicios y tratos vejatorios del paleolitico.

sábado 20 feb 2010, 04:27

Increible que sigan pasando estas cosas en el siglo XXI, y en el primer mundo nos estemos preocupando de la crisis economica.

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domingo 21 feb 2010, 11:04

Junto con la escandalosa barriga de Nadia y la cara quemada de Sanna, este post de Sogona forma una trilogía estremecedora y aguda de los dramas que provoca el fanatismo y la tradición mal entendida, especialmente en el mundo femenino, tan castigado al sur del Estrecho.
Gracias por estos perfiles: De lo personal se puede extrapolar a lo general y hacernos una idea de los déficits que todavía existen en el norte de África en cuanto a libertad e igualdad para la mujer.

domingo 21 feb 2010, 19:58

Cualquier agresión es rechazable y punible.
Esta es una barbaridad.
Se me pone la piel de gallina y cara de terror cada vez que oigo hablar de este tema.
No sé cómo se podría eliminar de la faz de la tierra.
Tiene que ser horrible. Absurdo estúpido sin sentido ni razón. Demostración de la imbecilidad machista, de la incultura del sentido común.
Salvajada infanticida que perjudica a todos y no beneficia a nadie.
Debieran dejar entrar a gente extranjera occidental,tener relaciones abiertas con el mundo para crecer felices.
Una triste animalada
Carlos

domingo 21 feb 2010, 22:36

Hace unos días reí con tu crónica viajera del camino de Segou, con esos 250 (perdón, 245 Km) Km. que separan esa localidad de Bamako. La anécdota de cómo puntualizan los malienses los Kilómetros da una medida de nuestras diferencias. ¿Te imaginas preguntando a un barcelonés cuántos Km. le separan de Madrid?. Te dirá algo aproximado sin buscar la excelencia en el dato. En fin... supongo que es lo bueno de salir de casa, la diferencia en las pequeñas cosas. Hoy no he reido. La realidad que explicas es terrible, incomprensible para nosotros, cualquier madre en nuestra cultura querría cargarse a la persona que le hiciera algo así a su hija. Esos son los kilómetros que nos separan: las costumbres, las creencias, los prejuicios...
El trabajo de Sogona empieza a dar sus frutos en Mali, donde ha descendido elnúmero de escisiones en los úñtimos años. Lo sé porque la conocí en Barcelona de la mano de la Fundación AKIVA que colabora con Toumasse

lunes 22 feb 2010, 10:17


Hola Zendo. Un saludo y te agradezco el dato de la Fundación Akiva. Sogona me habló de ellos y al final su referencia me quedó fuera de la "crónica". Si tienes sus datos ( página web, mail..) y los quieres poner aquí podría ser útil.
Y para Blue Collar. Te agradezco tu visión de los "posts" que citas como una trilogía sobre la mujer "al sur del Estrecho". La verdad es que yo lo había pensado también. En realidad la "trilogía original" incluía un artículo que pensaba titular "la venganza de una rubia" ( en su momento se entenderá) y que se centrará sobre el acoso sexual en Marruecos. Luego ha surgido el encuentro con Sogona y se ha adelantado al otro texto .
Por desgracia es un tema que no se abarca con cuatro post ni con diez. Es mucho el camino que queda por recorrer y el de los derechos de la mujer va a ser una cuestión necesaria en el blog y en las crónicas de este corresponsal y de otros... por largo tiempo. Y coincido también con Blue Collar en que cada caso particular sirve para una lectura global sobre una realidad muy dura. Abrazo fuerte a todos!

lunes 22 feb 2010, 12:51

Me ha parecido extremadamente duro y conmovedor el trabajo que realiza Sogona. Ha de ser terrible, no tenia constancia... bueno, quiero decir que no conocía que dentro de la ablación a parte de mutilar el clítoris, también en algunos casos se les cortaba los labios menores y mayores e incluso se les podía coses la bulba!!!!! Dios esto me parece escalofriante y brutal....
Después de leer tu post, desde aquí, en casita, sentado frente a mi pc, en Europa.... Vas y enciendes la tele, y el programa estrella de las tardes es Salvame!!!!
Y yo me pregunto: nosotros somos los civilizados. Europa es la que tiene que “salvar” a los países en vías de desarrollo... somos los mas indicados?....

lunes 22 feb 2010, 17:12

Muchas gracias por compartir esa información con nosotros. Un saludo.
Aránzazu

jueves 25 feb 2010, 13:02

salvajada sin nombre que se haga esto contra cualquier ser y mucho menos que sean en humanos siendo una bestialidad infinita que sea victima hombre o mujer.Quienes lo hagan merecen pena de muerte.

miércoles 21 abr 2010, 01:15

Es que estos de Mali son unos simios bajunos. Ni los animales salvajes hacen cosas así! Es patético, una de las muchas verguenzas de nuestra raza.

sábado 29 jun 2013, 15:34

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Antonio Parreño

Bio Desde Rabat: Crónicas de la otra orilla

La otra orilla del Estrecho. Cercana y reconocible, pero a veces, también, demasiado lejos. Un lugar que uno debe mirar despojándose de tabúes y prejuicios. Desde Rabat tratamos de mantener una puerta abierta al Magreb y a toda África, un continente a veces olvidado en el que conviven miseria, desastres y peligros, aunque también grandes sonrisas y oportunidades. Os invito a compartir ese viaje conmigo, con TVE y con los muchos protagonistas de una realidad a veces compleja, siempre apasionante"
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