¿Arde Rabat?
Pues tanto como arder, no, la verdad. Pero la indignación por el ataque israelí a los barcos con carga humanitaria ha llegado a las calles de Marruecos.
Poco que ver con que haya siete ciudadanos marroquíes entre los viajeros solidarios con destino a los territorios palestinos. Leo en la Map, la agencia oficial, que se les está repatriando por la vía rápida a través de Jordania.
Arde la indignación -y algunas banderas israelíes, por cierto- por la identificación inmediata, emocional y "fraternal" con la población árabe de palestina y por la mismas razones que tan bien razona Robert Fisk en "The Independent", en su artículo "La cobardía de los políticos".
"Es un hecho, sí o no, que si algunos europeos (y sí, los turcos son europeos, ¿o no?) hubieran sido asesinados por cualquier otro ejército de Medio Oriente (y eso es el ejército israelí, ¿o no?), entonces sí habría oleadas de indignación", escribe Fisk.
Y se pregunta: "¿Y qué dice esto de Israel? ¿Acaso Turquía no es su aliada cercana? ¿Es esto lo que los turcos pueden esperar? El único país aliado de Israel en el mundo musulmán dice que ha sido una masacre… y a Tel Aviv parece no importarle.
Pero, bueno, tampoco pareció preocuparse cuando Londres y Canberra expulsaron a diplomáticos israelíes luego que se falsificaron pasaportes británicos y australianos y se entregaron a los asesinos de Mahmoud al-Mabhouh, comandante de Hamas. No le importó cuando anunció nuevos asentamientos judíos en tierra ocupada en Jerusalén oriental en momentos en que Joe Biden, el vicepresidente de su antiguo aliado, Estados Unidos, estaba en la ciudad. ¿Por qué habría de inquietarse ahora?"
¿Cómo llegamos a este punto? Tal vez porque nos acostumbramos a ver a los israelíes matar árabes; tal vez los israelíes se acostumbraron a matar árabes. Ahora matan turcos. O europeos".
Reflexiones como estas, aunque pasadas por una mayor carga de emotividad, las pudimos escuchar entre los manifestantes rabatíes,que llegaron a tener cortada la avenida de Mohamed V, la principal arteria de la capital, algo más de una hora.



