1 posts de julio 2010

Hasta la vista Marruecos.

"De Marruecos nadie sale indemne". Es la frase que más veces ha reverberado por mi cabeza de entre el florilegio de consejos, comentarios y frases de bienvenida que recibí cuando aterrice en Rabat hace casi tres años.
Otra frase lapidaria: "Marruecos es un país frío, calentado por el sol". Tampoco está mal y, posiblemente, tenerla en cuenta, me habrá ahorrado algún que otro resfriado. Pero la primera ha sido un estribillo, reiterado como un eco, cada vez que la complicada realidad del trabajo de corresponsal en el vecino del sur me zarandeaba con mayor o menor fuerza. Así que no soy la excepción: No salgo indemne de Marruecos.
Termino mi trabajo aquí con mis cicatrices de "guerra", algo cansado y con necesidad de tomarme un tiempo entre Barcelona y mi querido Ampurdán para recargar baterías e ideas. Acabo mi corresponsalía marroquí también con la satisfacción, creo que legítima, de haber podido contar "in situ" los acontecimientos más destacados de "mi trienio" en el reino alauí: La crisis con España por la visita de los reyes a Ceuta y Melilla, el expediente "marroquí" en torno al 11-M, el fenómeno en alza de Al Qaeda en el Magreb, el drama migratorio, los cambios de velocidad - e incluso frenazos- en el ámbito de la libertad de expresión, el conflicto del Sáhara a partir del caso Aminatu Haidar, la fluidez de la relación bilateral con España en lo económico e incluso en lo cultural... No debe haber espacio aquí, en la despedida, para vanaglorias. Este es un trabajo de equipo y así lo he percibido siempre. Así que el homenaje y la gratitud va para mi equipo marroquí, para Omar Makhlouq, buen camarógrafo y editor, para Mehdi Lakehal, incansable productor e imaginativo "conseguidor", suponiendo que exista ésta última categoría profesional. Tanto ellos como este corresponsal "saliente" compartimos la percepción de que formábamos parte de algo de mayor dimensión que nuestro trabajo cotidiano: Hemos tratado de dar lo mejor para continuar el trabajo de excelentes profesionales de TVE en esta corresponsalía, desde el admirado Agustín Remesal a los trabajos de otros compañeros a quien tuvimos la suerte de acompañar, de uno u otro modo, en sus trabajos en o sobre el territorio, como el análisis sobre la expansión de Al Qaeda en el Magreb, dirigido por Angela Rodicio para "Informe Semanal", o el excelente reportaje sobre el tenso "status quo" saharaui realizado para "En Portada" por el más que compacto equipo formado por Yolanda Sobero, José Jiménez Pons, Alejandro Coves y Gemma García ("Voces y silencios del Sáhara). Desde el trabajo de mi predecesor al buen desempeño y acierto que le deseo a quien va a tomar ahora el testigo, Antonio Parreño, (¡suerte colega!) veo todo eso como distintas partes de un todo destacable: La presencia y la continuidad de TVE en una región complicada pero apasionante. Malí, Mauritania, Ghana...han sido algunas de las rutas africanas también recorridas en este cuaderno que desde su inicio confesaba su vocación viajera. Como compañeros de camino, el privilegio de andar al lado de buenos profesionales del periodismo en nuestro país, como Jorge Bolívar, el corresponsal de Canal Sur, Enrique Rubio, de EFE, o David Alvarado quien acaba de publicar su riguroso ( ¡y polémico!) "La Yihad a nuestras puertas" (Ed. Akal). Y , entre los profesionales que encabezan el relevo generacional, la aguerrida y talentosa corresponsal de El Periódico de Catalunya y la Cope, Beatriz Mesa. Recuerdo a Beatriz casi recién aterrizada en Rabat, tratando de conseguir sus contactos de primera mano en eternas llamadas de teléfono:
- "Je suis Beatriz Mesa, la correspondant espagnole", decía en su francés entonces incipiente. Yo intentaba precisar: - "Hombre, Beatriz, no digas "La" correspondant, que parece que no hay otras. Puedes decir "une correspondant espagnole".

Se reía, claro. Ahora, casi tres años después , pienso que Beatriz es, efectivamente, "la" corresponsal española en Marruecos, por su compromiso y porqué nunca he visto a nadie trabajarse mejor y con mayor energía sus fuentes directas ( dicho sea sin el menor desdoro a otras buenas periodistas como Marta Garde, de Efe, o la estupenda Paula Rosas, del Grupo Correo.) Lo dicho, un privilegio haberles encontrado.
Si hubo desencuentros ya he empezado a olvidarlos. Toda decisión profesional comporta riesgos y tiene un precio. Pagué el mío con gusto con tal de no aceptar sistemas de trabajo no deseados ni admitir certificados de buen compañerismo o buen profesional. Como quedó establecido, "De Marruecos nadie sale indemne".
Hay otros abrazos pendientes en este despedida ya larga, Pablo primero y más tarde María José, desde la consejería de prensa de la Embajada, y los compañeros de la prensa marroquí que tuvieron la generosidad de compartirnos su visión: Nabil, Zubaida, Anàs, Adil....sukrane, sukrane amigos.
Y el último abrazo, enorme, para todos los que han seguido el blog (y el trabajo claro) Teresa (Madrid) Blai, Miguel Angel, Zendo, Muscat.... Hasta la vista a todos. Hasta pronto Marruecos.

Antonio Parreño


La otra orilla del Estrecho. Cercana y reconocible, pero a veces, también, demasiado lejos. Un lugar que uno debe mirar despojándose de tabúes y prejuicios. Desde Rabat tratamos de mantener una puerta abierta al Magreb y a toda África, un continente a veces olvidado en el que conviven miseria, desastres y peligros, aunque también grandes sonrisas y oportunidades. Os invito a compartir ese viaje conmigo, con TVE y con los muchos protagonistas de una realidad a veces compleja, siempre apasionante"
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