3 posts de marzo 2011

En Libia

Llevo desde el viernes en Libia, cubriendo la guerra civil que ha provocado el empecinamiento de Muamar el Gadafi en aferrarse al poder. Una guerra de final todavía incierto, pero en la que va a tener un papel decisivo la intervención internacional para evitar que el dictador masacre a su propio pueblo desde el aire.

En el momento en que escribo los rebeldes parecen haber visto frenado el rápido avance hacia el oeste que iniciaron el sábado tras haber recuperado el enclave estratégico de Ajdabia, al este del país. Rápidamente se hicieron con las ciudades de Brega, Ras Lanuf y Ben Yaguad, pero las fuerzas de Gadafi les han rechazado a las afueras de Sirte, la localidad natal del dictador y uno de los feudos de las fuerzas gubernamentales, han retomado ahora Ben Yaguad y acosan de nuevo Ras Lanuf, ciudad petrolera de gran importancia estratégica. Estoy junto a los reporteros Joaquín Relaño y Andrés Rojano, un seguro de vida en este tipo de conflictos y coberturas.

Para llegar a Bengasi hay que viajar a El Cairo y luego recorrer en coche 1.500 kilómetros con parada para pasar la noche en Tobruk (si hay tiempo, porque algunos lo hacen todo del tirón). Todo el este del país está totalmente controlado por los rebeldes, y no me pusieron ningún problema para pasar la frontera (sin visado). Pero esos 1.500 kilómetros ya me parecen poco porque luego hemos ido y vuelto desde Bengasi a Ajdabia en el mismo día (casi 400 kilómetros) tras la reconquista de la ciudad por parte de los rebeldes , luego Bengasi-Ras Lanuf ida y vuelta (700 km) y de nuevo Ras Lanuf al día siguente. Tras pasar la noche allí, ayer fuimos testigos de cómo los rebeldes tuvieron que salir por patas ante el empuje de las fuerzas de Gadafi, que han contraatacado y están intentando reconquistar la ciudad, así que ahora estamos de nuevo en Bengasi. En cuanto pueda os cuelgo algunas de las fotos que ha tomado Andrés Rojano de todo lo que hemos ido viendo estos días: mucha destrucción, algunos cadáveres y muchos vehículos y tanques desvencijados por las explosiones.

En nuestro hotel de Bengasi no tenemos internet, los teléfonos no funcionan salvo en muy contadas ocasiones y tenemos que trabajar con teléfonos satélites, así que las comunicaciones son muy difíciles, pero intentaré iros contando algunas de las cosas que no salen en las piezas del td. Un abrazo


20 de marzo

Miles de marroquíes salieron a la calle de nuevo el domingo 20 de marzo, respondiendo a la convocatoria realizada por los jóvenes del movimiento 20 de febrero. Aunque el número de manifestantes no parezca muy numeroso (5.000 en Rabat, unos 10.000 en Casablanca, otros 5.000 en Tánger y así) hay que recordar que hace tan solo unos meses nos parecería ciencia ficción que hubiera un número tal de marroquíes en la calle pidiendo al Rey una Asamblea Constituyente, más indepedencia de la justicia, menos corrupción en la política y la economía (y en el entorno real) y, en definifiva, más democracia. Esta vez alguien debió de poner sensatez y la policía dejó hacer a los manifestantes (no como el domingo anterior en Casablanca) y eso que la presencia de los islamistas fue relativamente significativa. Lo cierto es que de nuevo las marchas fueron pacíficas y, sobre todo, después no hubo incidentes. Todo el mundo se sigue preguntando si Marruecos será realmente la excepción que tanto pregonan sus autoridades y si aquí habrá una transición tranquila a la democracia al estilo español, lejos de lo ocurrido en Túnez o Egipto. El paso dado por el Rey con sus promesas de reforma de la constitución fue sorprendente y audaz, tanto si fue sincero como si fue una maniobra para ganar tiempo. Lo cierto es que los manifestantes le recordaron el domingo que tendrá que pasar de las palabras a los hechos para responder a sus expectativas: "Queremos una constitución democrática, no una constitución otorgada" fue la idea que más me repitieron los jóvenes con los que pude hablar el domingo. ¿Les escuchará el monarca?

¿Va en serio?

Muchos me estáis preguntando estos días cómo está la situación en Marruecos, sobre todo los que están pensando en ir de turismo y teniendo en cuenta que la semana santa ya no está tan lejos. Pues lo que os puedo contar es que de momento las cosas siguen aquí relativamente tranquilas, la verdad. La vida sigue sin apenas sobresaltos y lo que os puedo decir es que esto no es Túnez ni Egipto, y no hablo de Libia porque ese país es desde luego otro universo.

En todo caso, todos estamos aquí a la espera de lo que pueda ocurrir el próximo 20 de marzo, cuando los jóvenes del Movimiento 20 de Febrero han convocado de nuevo manifestaciones en numerosas ciudades del país para pedir más reformas democráticas. No les convence el discurso de Mohamed VI del miércoles 9 de marzo, en el que sorprendiendo a muchos el monarca alauí prometió una reforma global y profunda de la Constitución que implica sobre el papel un recorte de sus poderes ejecutivos.

Por supuesto, el discurso ha sido saludado por la prensa oficial como un acontecimiento histórico, pero hasta los pocos medios independientes que hay en Marruecos se han quedado pasmados por el hecho de que el Monarca parezca haber "captado el mensaje" y se haya movido tan rápido en la dirección de las reformas. Su proyecto ha sido alabado por varios gobiernos “amigos” como el francés y el español, presentándolo como una muestra definitiva de que el proceso de reformas democráticas en Marruecos es imparable.

El Rey ha encargado la reforma a un prestigioso constitucionalista y se ha presentado por fin el esperado proyecto de regionalización avanzada del país, que en parte se inspira en el sistema de comunidades autónomas de España y que se presenta como un paso definitivo en la modernización del país y el marco con el que se resolverá el eterno problema del Sáhara. ¿Son estos signos de que Marruecos es realmente diferente al resto de países de la región? ¿El discurso aparentemente democratizador del Rey es sincero, o ha sido sólo una forma de ganar tiempo por parte del monarca? Es la pregunta que todos los observadores se están haciendo.

Los jóvenes del 20 de febrero y algunos partidos y asociaciones izquierdistas no se fían: reclaman que la Constitución se haga “desde abajo”, es decir, que la elabore una Asamblea Constituyente elegida por el pueblo, y no “desde arriba” por un puñado de notables como siempre. Muchos recuerdan que las esperanzas reformistas que trajo Mohamed VI al inicio de su reinado han quedado agotadas, es decir, que temen que las palabras del Monarca se las lleve el viento. Y alzan la voz sobre un detalle inquietante post-discurso: las pequeñas protestas pacíficas en Casablanca o en Juribga de los últimos días han sido violentamente reprimidas por la policía utilizando subterfugios legales sobre la diferencia entre “sentadas”, que no necesitan autorización, y “marchas” que sí las necesitan. Parece que se ha querido lanzar un mensaje teniendo en cuenta que a esas protestas se habían sumado los islamistas de Justicia y Caridad, asociación prohibida pero tolerada por las autoridades.

¿Qué ocurrirá el 20 de marzo?

Antonio Parreño


La otra orilla del Estrecho. Cercana y reconocible, pero a veces, también, demasiado lejos. Un lugar que uno debe mirar despojándose de tabúes y prejuicios. Desde Rabat tratamos de mantener una puerta abierta al Magreb y a toda África, un continente a veces olvidado en el que conviven miseria, desastres y peligros, aunque también grandes sonrisas y oportunidades. Os invito a compartir ese viaje conmigo, con TVE y con los muchos protagonistas de una realidad a veces compleja, siempre apasionante"
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