En Libia
Llevo desde el viernes en Libia, cubriendo la guerra civil que ha provocado el empecinamiento de Muamar el Gadafi en aferrarse al poder. Una guerra de final todavía incierto, pero en la que va a tener un papel decisivo la intervención internacional para evitar que el dictador masacre a su propio pueblo desde el aire.
En el momento en que escribo los rebeldes parecen haber visto frenado el rápido avance hacia el oeste que iniciaron el sábado tras haber recuperado el enclave estratégico de Ajdabia, al este del país. Rápidamente se hicieron con las ciudades de Brega, Ras Lanuf y Ben Yaguad, pero las fuerzas de Gadafi les han rechazado a las afueras de Sirte, la localidad natal del dictador y uno de los feudos de las fuerzas gubernamentales, han retomado ahora Ben Yaguad y acosan de nuevo Ras Lanuf, ciudad petrolera de gran importancia estratégica. Estoy junto a los reporteros Joaquín Relaño y Andrés Rojano, un seguro de vida en este tipo de conflictos y coberturas.
Para llegar a Bengasi hay que viajar a El Cairo y luego recorrer en coche 1.500 kilómetros con parada para pasar la noche en Tobruk (si hay tiempo, porque algunos lo hacen todo del tirón). Todo el este del país está totalmente controlado por los rebeldes, y no me pusieron ningún problema para pasar la frontera (sin visado). Pero esos 1.500 kilómetros ya me parecen poco porque luego hemos ido y vuelto desde Bengasi a Ajdabia en el mismo día (casi 400 kilómetros) tras la reconquista de la ciudad por parte de los rebeldes , luego Bengasi-Ras Lanuf ida y vuelta (700 km) y de nuevo Ras Lanuf al día siguente. Tras pasar la noche allí, ayer fuimos testigos de cómo los rebeldes tuvieron que salir por patas ante el empuje de las fuerzas de Gadafi, que han contraatacado y están intentando reconquistar la ciudad, así que ahora estamos de nuevo en Bengasi. En cuanto pueda os cuelgo algunas de las fotos que ha tomado Andrés Rojano de todo lo que hemos ido viendo estos días: mucha destrucción, algunos cadáveres y muchos vehículos y tanques desvencijados por las explosiones.
En nuestro hotel de Bengasi no tenemos internet, los teléfonos no funcionan salvo en muy contadas ocasiones y tenemos que trabajar con teléfonos satélites, así que las comunicaciones son muy difíciles, pero intentaré iros contando algunas de las cosas que no salen en las piezas del td. Un abrazo



