2 posts de noviembre 2011

Corbatas y sonrisas

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El rey Mohamed VI ha nombrado primer ministro en Marruecos al islamista moderado Abdelilá Benkirán, el líder del Partido Justicia y Desarrollo. Ha cumplido así el mandato de la nueva Constitución aprobada el 1 de julio en referéndum por los marroquíes, que establece que el soberano debe designar jefe del gobierno entre la lista más votada en las elecciones. Y aunque no tiene mayoría absoluta, el PJD ha sido el claro ganador. Además, el rey ha nombrado a Benkirán rápidamente, dos días después de conocerse los resultados definitivos de los comicios, cortando de raíz las especulaciones sobre si prefería a otro dirigente del PJD considerado menos rudo que Benkirán, cuyo estilo directo y provocador no gusta, dicen los entendidos, al monarca. Aquí, está claro, los plazos para formar gobierno son mucho más rápidos que en España.

La foto que hoy es portada en todos los periódicos marroquíes tiene algunos aspectos interesantes: Primero: El rey sonríe a Benkirán, un gesto afable que no es demasiado frecuente en el soberano, poco dado a la campechanía y que se suele mostrar relativamente rígido en sus comparecencias públicas. El otro, muy comentado, la corbata que lleva Benkirán, una prenda que se precia de no utilizar jamás. Un gesto de respeto al monarca que ahonda en el mensaje de la moderación que ha predicado el PJD durante toda la campaña.

Algunas reflexiones que me vienen a la cabeza: De momento, el rey ha cumplido aparentemente la letra y el espíritu de la nueva Constitución, no se puede negar. Y encima, mostrándose simpático con un líder al que, dicen, no apreciaba demasiado. Benkirán, con su traje y corbata, lanza el mensaje de que no hay nada que temer, que su partido no se saldrá del camino trazado por la monarquía ¿Qué margen le dará el Rey a Benkirán para gobernar con autonomía? Todavía está por ver. Sean o no sinceros los gestos, y sin pecar de ingenuo, a mi la foto me ha gustado, qué quereis que os diga.

AQMI y las armas perdidas de Libia

Los temores sobre lo que podía ocurrir  con las armas abandonadas sin control en Libia tras la caída del régimen de Gadafi parecen hacerse realidad. Omar Belmokhtar, el conocido jefe de una de las katibas de AQMI (Al Qaeda en el Magreb Islámico), ha asegurado en una inusual Foto belmokhtarentrevista concedida a la agencia mauritana ANI que la red terrorista se ha hecho con armas libias durante el conflicto.

 “Es algo completamente normal” ha dicho Belmokhtar, en lo que parece la confirmación de lo que venían advirtiendo varios organismos, ONGs e incluso la ONU: que la existencia de depósitos de armas sin control en Libia tras su abandono por los gadafistas es un peligro enorme para toda la región. Armas como, por ejemplo, los misiles tierra-aire de fabricación rusa que vimos en uno de esos depósitos abandonados cerca de Trípoli que visitamos en Septiembre con Human Rights Watch, capaces, por ejemplo, de derribar un avión civil. Según esta organización, decenas de esos misiles se habían esfumado en los días posteriores a que Gadafi huyera de Trípoli.

 Belmokhtar, alias Belouar o Khaled Abou Al-Abass, recomienda de paso a los ex rebeldes libios que no entreguen las armas para lograr el objetivo de instalar en Libia un régimen islamista, y reconoce la existencia de “relaciones ideológicas” entre su organización y algunos de los jóvenes combatientes islamistas libios, pero afirma sin embargo que AQMI no ha combatido junto a ellos, sobre el terreno, contra las fuerzas de Gadafi. (Para el que le interese, ahí va el link de la entrevista con ANI traducida al francés).

 Omar Belmokhtar fue el responsable del secuestro en noviembre de 2009 en Mauritania de los tres cooperantes catalanes Roque Pascual, Andrés Vilalta y Alicia Gámez. En la entrevista, Mokhtar se refiere a cuatro rehenes franceses que AQMI secuestró en Níger en septiembre de 2010 y que todavía siguen en su poder. Pero no hace referencia alguna a Ainhoa Fernández y Enric Gonyalons, los dos cooperantes españoles secuestrados a finales de octubre en los campamentos saharauis de Tinduf, en Argelia. Varias fuentes dan por hecho que ambos están también en su poder en algún lugar del desierto en el norte de Mali.

Antonio Parreño


La otra orilla del Estrecho. Cercana y reconocible, pero a veces, también, demasiado lejos. Un lugar que uno debe mirar despojándose de tabúes y prejuicios. Desde Rabat tratamos de mantener una puerta abierta al Magreb y a toda África, un continente a veces olvidado en el que conviven miseria, desastres y peligros, aunque también grandes sonrisas y oportunidades. Os invito a compartir ese viaje conmigo, con TVE y con los muchos protagonistas de una realidad a veces compleja, siempre apasionante"
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