... Esta mañana, al salir de casa, camino de la oficina, me ha sorprendido la tranquilidad en las calles de la capital de esta ciudad. Se escuchaban bastantes menos pitidos de los habituales, había menos coches y la gente de las tiendas que ya estaban abiertas tenían los ojos fijos en la pantalla de la televisión.
Por supuesto que yo sabía el motivo: acababa de comenzar el partido de su selección. Pero no por eso me deja de sorprender lo que significa el fútbol para muchas personas.
He dedicado los 20 minutos que hay de mi casa a la corresponsalía a observar como cambiaba el paisaje un partido de fútbol.
No sé, pero me ha parecido ver a muchas más mujeres que hombres yendo de un lado para otro... y era más frencuente ver a éstos interrumpir su camino por unos segundos y mirar las televisiones que tenían instaladas los puestos callejeros...
Para los que conozcan esta ciudad, antes de bajar las escaleras del Pasaje de Chapultepec, algunos hombres se paraban -delante del televisor que había instalado un comerciante de DVDs ambulante- a ver alguna jugada... hacían algún comentario y continuaban...
Cruzando este pasaje, hoy había muchas menos tiendas abiertas que ayer... he echado en falta al tendero de los tacos de cochinita pibil, a dos o tres vendedores de flores y también a la dependienta de una tienda de productos naturales.
Al subir las escaleras del otro lado del pasaje, las escenas se repetían... Al que no le parecía interesar nada su selección era a un señor mayor, muy guerito, que muchas mañanas me encuentro sentado en un peldaño con el sombrero bocarrriba esperando alguna moneda.
Hasta en el puesto de jugos en el me suelo parar a comprar uno de naranja, habían instalado una pantalla plana enchufada a una antena de HD apoyada en la acera.
El señor de los zumos, sin quitar la vista del exprimidor manual, seguía el partido. Unos metros adelante, una especie de local entre restaurante y salón de fiestas, estaba abarrotado, mucho más que otros días. Había al menos 5 o 6 pantallas a todo volumen. Y estoy segura que no había muchas mesas libres...
(Hago un alto para decir que según un periódico mexicano, hoy los restaurantes han aumentado un 30 por ciento más sus ingresos durante el tiempo que ha durado el partido).
Así que después, con mis compañeros y ya para trabajar, he vuelto a ese local entre restaurante y salón de fiestas a ver como seguían a su selección los mexicanos. He de decir que las que más abiertamente expresaban sus sentimientos eran las mujeres. Y me ha gustado ver la alegría que les daba a todos cuando México ha marcado el gol del empate.
Aquí hemos entrevistado a mexicanos realistas que nos contaban que les encantaría, pero que no creen que ellos consigan la copa del Mundial... Otros no lo eran tanto. Un hombre, emocionado, decía que su hija, allí con él, estaba embarazada y que eso iba a dar suerte a la selección.
Después del partido, muy ordenadamente, han salido y se han ido a sus trabajos.
En la Glorieta del Ángel de la Independencia (que es donde van a celebrar los aficionados) había ¿100? ¿200? ¿500? personas celebrando el empate y asegurando que en el partido que jugaran la semana que viene contra Francia ELLOS iban a ganar.
---"La semana que viene comemos queso roquefort" nos decía una "señora bien" con la camiseta de la selección.
Bueno, es normal y positivo ser optimista. Todo lo que está por ocurrir, puede que pueda suceder.
Yo, en lo primero que he notado que hoy era un día distinto para muchos mexicanos, ha sido en el tráfico fluido durante el partido.