3 posts de diciembre 2010

Al final dijeron si

Las dudas eran muchas, pero todos, excepto Bolivia dijeron que sí. Nadie se engaña y comentan que no es un acuerdo perfecto, pero es lo suficientemente “abierto” para que todos lo aceptaran, bueno, casi todos.

Hay que ser experto para poder comentar, punto por punto el acuerdo de Cancún, pero resumiendo y para el público en general, lo que se ha conseguido en México es “no matar el Protocolo de Kyoto” y encontrar un camino para reconducir la lucha contra el cambio climático, un camino que quedó lleno de piedras después de Copenhague. Ahora parece que ya es más transitable.

Doce días de negociaciones, reuniones, conferencias, borradores y no fue hasta el último momento, cuando casi ya nadie tenía confianza, cuando se vio la luz. Muchos reconocen la labor de México y en especial de la presidenta de la COP16, Patricia Espinosa -que es la canciller mexicana- para que al final Cancún no haya terminado en un fracaso. Ella fue la que puso sobre la mesa el texto que luego se aprobó.

¿Qué se puede destacar de la Cumbre del Clima de Cancún?

Pues que Naciones Unidas –a pesar de que algunos países tenían sus reticencias- seguirá siendo el organismo a través del cual se tratará todo lo relacionado con el cambio climático.

Que los dos países que más contaminan en el mundo, China y Estados Unidos, han mostrado su interés en poner a funcionar mecanismos para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. NO hay ningún compromiso vinculante, pero sí al menos una declaración de intenciones.

Hasta hoy solo existe un documento, el Protocolo de Kyoto, que obliga a reducir emisiones. Pero obliga a los países ricos y solo a lo que los ratificaron, y Estados Unidos no lo hizo. Los países emergentes, entre los que se encuentran China, India o Brasil, no tienen ninguna obligación y aquí en Cancún eran muchas las voces, especialmente las de los japoneses, rusos y canadienses, que se negaban a continuar “sacrificándose” solos para lanzar menos gases de efecto invernadero. Por eso se temió que el Protocolo de Kyoto, que vence en 2012, no se pudiera “ampliar” o “renovar”.

De Cancún solo ha salido que se va continuar estudiando si se “amplia” o “renueva” y eso es importante, porque hasta el último momento los países que cito en el párrafo anterior –Japón, Rusia o Canadá- se oponían a su renovación. Así que al menos algo es algo.

Por dar un dato: las emisiones que lanzan los países ricos que están en el Protocolo de Kyoto –que son todos menos Estados Unidos- solo suponen el 27 por ciento. Es decir, menos de un tercio del total, por eso era importante que de Cancún salieran, y han salido, unas intenciones de que todos –desarrollados y en vías de desarrollo- se comprometan a reducir sus CO2.

Esas intenciones no están dentro del protocolo de Kyoto pero si en un documento paralelo que al menos vincula los dos.

También es importante destacar una cifra que ha salido del acuerdo de Cancún: A partir de 2020 y de manera anual, se destinaran 100 mil millones de dólares para atender las necesidades de los países en desarrollo. La pregunta es ¿Quiénes y en qué porcentajes se van a poner todos esos millones?

La respuesta al parecer todavía no existe .Esa propuesta no es nueva, salió en Copenhague, pero se tomó fuera del auspicio de Naciones Unidas.

Más puntos. Se han marcado las vías para crear un “Fondo Verde Climático”, habrá transferencia de tecnología a los países emergentes para que puedan lanzar menos gases a la atmósfera y también se ha regulado de alguna manera que haya más transparencia para demostrar la reducción de emisiones, con especial alusión a China que se oponía a una supervisión internacional.

Son muchas hojas para poder hablar de todos los puntos, pero creo que los que menciono son algunos de los más importantes.

Ya ha acabado una cumbre que yo personalmente creo que se tendría que haber celebrado en la Capital de México, por cierto, últimamente muy contaminada. En Cancún ha sido como estar durante unos días en un mundo aparte. Un mundo al que por ciento no han llegado los miles de manifestantes que llegan a otras cumbres. El motivo se llama dinero. Llegar a Cancún es caro y los alojamientos no son baratos. Eso sí, con las enormes distancias y las medidas de seguridad acercarse a las zonas del debate era prácticamente imposible.

Nos trasladaban en autobuses ecológicos y yo hacía mucho tiempo que no veía tantos papeles en decenas de mostradores. Supongo que sería papel reciclado.

En Cancún han sido 12 largos días de trabajo, pero con el nuevo acuerdo impreso nada ha acabado, no ha hecho sino empezar.

¿Qué pasa en Cancún?

En estos momentos casi nadie podría hacer un buen resumen contando lo que pasa en la Cumbre del Clima. Porque pasan muchas cosas, hay muchas reuniones, muchas propuestas, pero acuerdos concretos, pocos.

Al llegar a Cancún, antes de bajar del avión una voz te dice que cierres las persianas de las ventanillas y que pongas en “off” el aire acondicionado.

¿Para qué?

Pues para contribuir a “disminuir” el cambio climático.

No es la primera vez que lo escucho en un avión en México, pero como aquí se está celebrando la COP16 quizá llama más la atención. Por cierto, creo que nadie hizo caso de esas indicaciones y es que en realidad no quedaban muy claras.

Y llegas a la cumbre y esto es un hormiguero de personas distribuidas en muchos hoteles que se mueven en autobuses ecológicos. Y menos mal, porque aquí las distancias son enormes. Las distancias para llegar a los dos hoteles donde se está “cocinando” todo. Aunque por el momento no se ha terminado ningún “platillo”. No es una palabra despectiva, así es como te preguntan en los restaurantes mexicanos: ¿Qué platillo quiere usted?

Creo que el platillo que quieren los 192 países que están aquí representados es una buena ración de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Pero hay dos cocineros, China y Estados Unidos, que dicen que sí lo quieren hacer pero los ingredientes son el problema y también donde lo van a servir.

Es decir, China y Estados Unidos son los países que más contaminan del planeta - juntos más de un 40 por ciento- pero no se deciden a comprometerse, junto con el resto de los mortales, en un mismo acuerdo que vincule a todos.

Por cierto, aunque sí la mayoría, no todos comparten que sea Naciones Unidas la que coordine todos los menús.

También puedo hablar del Protocolo de Kyoto, que expira en 2012 y por el momento no hay nada para sustituirle. Aquí quieren algunos que se prolongue, pero con distintas condiciones. En el actual protocolo están casi todos, pero no llegan a 40 los países que están obligados a reducir sus emisiones. Esta reducción solo compromete a los países ricos. Y por ejemplo, China está en el protocolo, y aunque es el país que mas contamina, no está obligado porque es un "emergente".

Por eso aquí en Cancún quieren que si se renueva el protocolo, China sea clara y asuma sus responsabilidades. Y China dice que sí que quiere contaminar menos pero no le gusta que nadie del exterior le vigile como lo hace.

Estados Unidos no ratificó el Protocolo de Kyoto, con lo cual hoy por hoy no tiene ninguna obligación "internacional".


En fin, en eso y en muchas otras cosas están en estos momentos los delegados, ministros y algunos presidentes que han venido aquí. El reloj sigue marcando las horas y los platillos siguen sin sacarse a las mesas.

Pero todavía hay que tiempo para el optimismo y esperanzas para que el menú sea al gusto de todos y todos se lo coman.

Post data:

Podría hablar de muchos más temas que se están discutiendo, fondos verdes, deforestación, ayudas para que los países pobres inviertan en tecnología que disminuya sus emisiones,etcétera, pero eso también lo contamos en las noticias.

Clima, libros y sicarios.

Clima, libros y sicarios.

Son los tres temas de los que quiero hablar en este post. En un principio me quería centrar en la FIL, la feria del libro de Guadalajara, pero también es noticia aquí la cumbre del clima de Cancún y en las últimas horas la detención de "el Ponchis" un chico de 14 años al que llevaban tiempo buscando y famoso por "degollar a sus víctimas".

Estábamos en la FIL grabando cuando de pronto se para una señora, mira la cámara, me mira a mi y se acerca.

---¿Le puedo dar un abrazo? me pregunta.

Le contesto que sí.

Me abraza y me dice:

---"Me encanta Televisión Española y verles aquí es estar un poco más cerca de España".

Tengo que decir que era mexicana.

Por supuesto que esto es solo una anécdota, pero explica en parte la buena onda que tiene esta feria, que este año cumple 24 años y por la que han pasado muchos de los últimos premios nobeles de literatura -Vargas Llosa, Saramago, García Márquez- y también bastantes Cervantes.

No son todos nobeles o Cervantes, pero cada edición de la FIL cuenta con aproximadamente 500 escritores. Y cuando en una entrevista a Juan José Millás le comento que es una de las ferias más importantes no me deja terminar la frase y me precisa:

"No, no es de las más importantes, es la más importante en lengua española y es la segunda del mundo después de Frankfurt seguramente".

Este año la protagonista es "la lengua española". Y hasta aquí vinieron los directores y presidentes de las 22 academias de nuestro idioma para aprobar un nuevo texto de Ortografía, el primero que se discute y aprueba conjuntamente por todas ellas. Ha sido uno de los triunfos de la FIL que este año tiene como invitada de honor a Castilla y León.

Y aparte de los datos, las percepciones. Confieso que no me compré ningún libro por falta de tiempo para pasear tranquilamente por sus pasillos, pero me gustó el ambiente. Gente joven, niños, mayores, en silla de ruedas, modernos, clásicos. Una feria para todos los públicos que pueden escoger entre 400 mil títulos diferentes.

"Es una fiesta de la literatura. Es un enorme mercado editorial, somos durante 9 días la mayor librería de América y también el corazón de la industria editorial latinoamericana que palpita que hace negocios, que vende, que compra".

Así es como la define su jefa de prensa, Miriam Vidriales.

Pero además de libros hay actuaciones, exposiciones, seminarios, charlas. Vamos, dentro de la FIL no sobra el tiempo. Faltan horas para poder hacer un poco de todo.

Sobre narcotráfico y crimen organizado también hay libros y así como Pérez Reverte escribió "La reina del sur" ahora se podría hacer un nuevo libro sobre la historia de un chico de 14 años que se llama Édgar Jiménez Lugo. Le ha detenido el ejército y en sus primeras declaraciones ha dicho que le secuestraron a los 11 años y le dijeron que le iban a matar. Pero cambió el argumento de su historia y el que mataba ahora era él.

"He matado a cuatro personas, los degollaba. Sentía feo al hacerlo. Me obligaban. Que si no lo hacía que me iban a matar. Yo nada más los degollo (sic), pero nunca fui a colgar a los puentes, nunca." (Periódico Reforma)

¿Lo que me gustaría a mi? Pues poder conocer cómo y por qué llegó a ser un sicario este chico. La verdad es que el ser humano no deja de sorprenderme.

------

Lo siento, podría pero sería muy forzado ligar la historia de "el Ponchis" con la cumbre del clima de Cancún. Casi 200 países están reunidos en una de las ciudades más turísticas de México para buscar fórmulas para "contaminar" menos. Se escuchan decenas de declaraciones y buenas intenciones, pero hoy por hoy casi nadie tiene esperanzas de encontrar un acuerdo global que les guste a todos. O sea, que si nada cambia, o cambia muy poco, se continuará contaminando hasta la cumbre del año que viene.

Pero por el momento no digo más. La cumbre dura hasta el 10 de diciembre y dicen que la esperanza es lo último que se pierde.

Javier Gutiérrez


Javier Gutiérrez es el corresponsal de TVE en México y Centroamérica. Antes de la aventura americana, Javier ha sido coordinador del fin de semana en el Telediario de TVE y ha cubierto información nacional e internacional.
Ver perfil »

Síguenos en...

Últimos comentarios