El ejafjalla...qué????

Uno de los entretenimientos favoritos estos días entre los islandeses consiste en sintonizar cualquier canal internacional y reirse de lo mal que los periodistas extranjeros pronunciamos el nombre del volcan. Y es lógico: que se rían y que lo pronunciemos mal. El islandés es un idioma-trampa y el extranjero con un poco de sentido común debería tirar la toalla cuando se da cuenta, por ejemplo, de que HV se pronuncia K. Imposible.

Se pronuncie como se pronuncie, el Ejafjallajokull, le ha dado al país algunos quebraderos de cabeza, menos en cualquier caso que al resto de países europeos, y muchas alegrías. De hecho, los islandeses lo invocan estos días como a un héroe de saga o un dios nórdico dispuesto a hacer justicia, por poner en su sitio, sin ir más lejos, a los ingleses ( a los que acusan en parte de su quiebra económica) y haberlos tenido aislados y subiéndose por las paredes durante casi una semana. El regocijo-venganza generalizados se intuyen en los periódicos y se desprenden de los comentarios pero anoche vi la confirmación en el escaparate de una tienda de camisetas de Reikiavik: We have no cash, aparecía en una de ellas, but we´ve got ash (no tenemos dinero pero tenemos cenizas). He ido a comprarla esta mañana pero Islandia es un país civilizado y las tiendas abren bastante tarde.

Los islandeses son amables, no necesariamente rubios y hoy estaban contentos porque era fiesta. Celebran que ha llegado el verano y aunque todos sabemos que hoy no llega el verano, en Islandia el verano llega cuando les da la gana, que para eso viven en un país frío, ventoso, inhóspito y con 4 horas de luz al día durante casi seis meses. Les gustan los caballos, el regaliz y las cigalas y disfrutan de la naturaleza que es a la vez su liberación y su cárcel. Un volcán echando humo es algo normal que no merece demasiada atención y cazan y comen ballenas porque, para ellos es básicamente un pescado. Aunque a mí no me han convencido.

No saben lo que son las propinas porque este es un país civilizado y aquí no hay propinas, aquí hay sueldos y pagan de buena gana muchos impuestos porque reciben a cambio muchas prestaciones. Son poquitos, 317.000, y dicen que bien avenidos y no les incomoda haber sido durante unos días el ombligo del mundo.

Fronteras sin fronteras


Cada esquina de Nueva York es una frontera…a veces superada y otras por superar. En la esquina entre la calle 90 y la Segunda Avenida está el Taco-Taco, un trozo de México sin más fronteras que el chile picante. Allí, alguien me habla del origen neoyorquino de la salsa y de su “fundador”, Willie Colón, el Malo del Bronx, un neoyorquino-puertorriqueño que le puso ritmos caribeños a la calle en la que nació para no olvidar la tierra de la que se sentía.

En Allen con Delancey está el Congee, un trozo de China en la zona más antigua de la ciudad sin más fronteras que el sobresalto estético y algunas trampas del idioma. Allí, dos arquitectos chilenos recuerdan el olor y, sobre todo, el sabor de los gases lacrimógenos en Santiago de Chile a finales de los 70…y preguntan con perplejidad al periodista español sobre las fronteras españolas de la justicia universal.

En el Teatro Apollo, en el corazón de Harlem, anoche como cada miércoles era la noche de los principiantes, un territorio gobernado por el ritmo donde se estrenaron Ella Fitgerald, James Brown, Michael Jackson.... Entre el público, casi todo afroamericano, tres veinteañeras españolas, que ya prefieren el color, el olor, la mezcla de ese barrio a la foto antes deseada en la casa de Carrie Bradshaw….Acaban de llegar y no hay remedio: ya se han contaminado de lo otro, lo diferente.

En la esquina entre Madison y la calle 49 hay un edificio que, como tantos otros en la ciudad, tiene aún muy marcadas sus fronteras: la religión, el dinero, la clase social...En el ascensor, el chico que reparte los paquetes se anima en un español quizás de Colombia:

-¡Qué difícil es hacer lo perfecto! (dice)

-Ni falta que hace (contesta alguien en su español de España), ya sabe que a veces lo perfecto es enemigo de lo bueno

-Qué lindo lo explican ustedes los españoles….Gracias por hablar conmigo.

Gracias por hablar conmigo….y te das cuenta de que quedan todavía tantas fronteras…..

Spain is (muy) different...todavía

En este país no es frecuente que los medios de comunicación hablen de España. Mucho menos que, como ha sucedido hoy, un periódico como el New York Times le dedique su editorial.

En este país, cuando un medio de comunicación habla de España suele hacer un retrato con el que no necesariamente nos identificamos: Se come muy bien (cada vez mejor), se vive muy bien, trabajamos poco y tenemos muchas vacaciones. Nuestro crecimiento económico ha sido demasiado rápido y se ha cobrado a veces un precio muy alto (la construcción descontrolada, por ejemplo, ha arruinado nuestras costas y quizás nuestro modelo económico). Nos hemos incorporado con éxito a la democracia pero nuestro sistema, a veces, todavía cojea y tenemos cierta tendencia a la barbarie, la barbaridad y el barbarismo (especialmente en nuestras fiestas populares).

El editorial de New York Times va un poco de todo esto pero especialmente de lo último:

Una injusticia en España

El magistrado más conocido de España, Baltasar Garzón, está siendo perseguido en un caso manejado políticamente y que no debería haberle llevado nunca ante los tribunales.

Está acusado de ignorar la ley de amnistía de 1977 cuando decidió investigar la desaparición de más de 100.000 personas durante la guerra civil española de los años 30 y la decada de represión franquista que le siguió. La acusación fue realizada por dos grupos de ultra-derecha que temían una investigación abierta sobre la época de Franco. Desgraciadamente, un compañero de Garzón comparte la acusación y esta semana le ha imputado.

Como consecuencia, será suspendido de sus funciones hasta el juicio. Si lo condenan, podría ser apartado hasta durante 20 años y terminar, de hecho, con una carrera dedicada a perseguir a terroristas y dictadores por sus crímenes. Esto agradaría a sus enemigos pero sería una parodia de la justicia.

Los delitos reales en este caso son las desapariciones, no la investigación de Garzón. Si, como parece, hubo crímenes contra la humanidad según las leyes internacionales, la amnistía española de 1977 no puede absolverlos legalmente. Los presuntos culpables están todos muertos y el señor Garzón dejó hace tiempo esa investigación en manos de la jurisdicción competente, tribunales locales en las zonas donde las víctimas fueron enterradas.

Garzón es un arriesgado y controvertido magistrado que ha hecho muchos enemigos durante años. Ha instruido casos contra los terroristas vascos y Al Qaeda, poderosos políticos españoles, dictadores latinoamericanos y capos de la mafia rusa.

Le atraían casos de alto perfil como su intento de juzgar al ex dictador chileno Augusto Pinochet y muchas veces abarcaba demasiado. Pero su principal objetivo ha sido siempre acabar con la impunidad de los poderosos y extender el ámbito de las leyes internacionales sobre los derechos humanos.

Garzón debería seguir haciendo este trabajo lo antes posible. España necesita una explicación honesta de su turbulento pasado, no perseguir a los que tienen el valor de denunciarlo.

http://www.nytimes.com/2010/04/09/opinion/09fri2.html?scp=2&sq=spain%20&st=cse

Prueba de agudeza visual


Descubrir en 30 segundos, 1 minutos, dos días...o no descubrir...o pasar de puntillas (como han hecho la mayoría de los medios de comunicación estadounidenses) las diferencias entre esta imagen:



Y esta de 196 años antes:

Temer y desconfiar


Cada cuarto de hora aproximadamente, la cadena CNN (la que tengo permanentemente sintonizada) emite éste o cualquier otro anuncio similar de la empresa de seguridad Broadview Security...y yo, cada cuarto de hora aproximadamente, me quedo enganchada


Y me quedo enganchada porque es una situación por la que todos hemos pasado. Tú haces una fiesta en casa, conoces a un chico con cara de buen chaval que te mola, tú le molas a él, y en vez de intercambiar teléfonos o pasar directamente a mayores o quedar para mañana pues el tío se hace el longuis, da una vuelta por el barrio esperando que apagues las luces de casa, arranca la puerta de cuajo y te ataca. Lo normal en cualquier fiesta, vaya.

Al principio el anuncio me hizo gracia (quééé fuerrrrtes los americanos, piensa una en su inocencia de recién llegada, cómo se pasan en las fiestas cuando beben) pero poco a poco ves que las fiestas de los americanos son básicamente como las de los españoles o los italianos, que beben más o menos lo mismo y que no van atacando a las chicas a la primera de cambio. Es entoces cuando, además, el anuncio te inquieta porque pretende asustar para hacer negocio a costa de lo que sea. Un clásico, por otra parte, en un país que hace a diario negocios de miles de millones de dólares apelando al miedo y la desconfianza.

Porque no basta temer a los malos oficiales. Hay que desconfiar de ese vecino con cara de buena gente y blindar tu casa por si acaso y a un módico precio. No basta con hacer la guerra contra el que nos ataca. Hay que inventar la guerra preventiva por si acaso y destruir por si acaso y hacer negocio reconstruyendo por si acaso. Hasta el debate sobre el sistema sanitario se articula sobre la desconfianza: "si el de al lado no tiene seguro médico será porque es un vago y no trabaja. ¿Por qué tengo yo que pagarle el seguro con mis impuestos?" Lo que nadie, curiosamente, se pregunta es por qué el 40% de los impuestos que se pagan en este país se gastan en armamento. ¿Será porque les han metido mucho miedo?

Las mujeres de Obama

Esta vez no son ni Michelle, ni Malia, ni Sasha. Esta vez han sido Nancy y Kathleen las que acompañarán a Barack Obama en una de las fotos de su vida: la del día en el que, al fin, firmó la reforma sanitaria. Ha sido una pelea dura, larga...y personal para el presidente. Se ha sentido solo (y muchas veces con razón) dentro de su propio partido y entre sus principales asesores, partidarios de que retirara una ley que le podía costar la presidencia y su carrera política. Pero obama decidió aguantar el tirón, básicamente por ellas.

Por su madre, para empezar, a la que vió pelear contra la tiranía de las aseguradoras durante toda la enfermedad de la que finalmente murió. A ella le ha dedicado hoy esta ley.

Por la ministra de Sanidad, Kathleen Sebelius, que ha hecho un trabajo de fondo, dificil y discreto, ajustando la ley en función de necesidades y exigencias políticas, recogiendo miles de casos y testimonios: a favor, en contra, de médicos, enfermeras, enfermos, aseguradoras.

Y por Nancy Pelosi, la presidenta de la cámara de representantes y sorpresa de toda esta negociación, por su elegancia al sacar las uñas y su enorme habilidad política a una edad a la que otros hablan de casi todo en pasado. Pero ni el hábito hace al monje ni el monje, en este caso, está para prejuicios y la aparentemente frágil y quizás demasiado bien peinada Pelosi ha protagonizado algunos de los "grandes existos" de una reforma que necesitaba mucha perseverancia, trabajo duro, confianza en lo que se está haciendo...y un poquito de retranca. Vayan, en su honor, este par de frases que le he oido estos días:

"Pasaremos por la puerta. Si la puerta está cerrada, saltaremos la valla. Si la valla es demasiado alta, usaremos una pértiga. Si eso tampoco funciona, utilizaremos un paracaídas. Pero vamos a aprobar esta reforma sanitaria".

"Cuando aprobemos la reforma, ser mujer ya no será una enfermedad; ni tener hijos o decidir no tenerlos una razón para que en este país te nieguen el seguro"

Kathleen Sebelius y Nancy Pelosi

Delibes que estás en los cielos

Ha vuelto a pasar y pasará como siempre ha pasado. Alguien se muere y entonces, sólo entonces, recordamos… y entonces, casi sólo entonces, se disparan los epítetos. A mí, sin embargo, la figura de Miguel Delibes no me sugiere grandes palabras sino, simplemente palabras de su lengua, el castellano, de mi lengua, el castellano…y me unen a su recuerdo algunas cosas que hoy, sólo hoy después de tanto tiempo, he recordado:

En mi casa se comentaba que el vecino era escritor pero a mí, a los cinco años, el vecino me daba lo mismo porque era muy serio. Ahora ni siquiera recuerdo cómo era entonces. Recuerdo a su mujer, que no era escritora pero era mucho más simpática y siempre iba con niños, algunos de mi edad. Cuando me contaron que la vecina había muerto, no pensé siquiera en el señor, que era tan serio, sino en los niños, que se quedaban sin madre pero cuando leí “Mujer de rojo sobre fondo gris” sentí no haber sido un poco más cariñosa con el vecino.

El vecino y sus niños se cambiaron de casa y nosotros también, a otra pero en la misma calle. Ahora no me lo encontraba en el ascensor pero lo veía pasear por la calle, con aquel Loden verde y una visera de cazador como la de mi padre. Yo cumplía años y me empecé a fijar en él porque siempre iba sólo y triste…o a mí me lo parecía, porque había perdido a su mujer y en casa se comentaba que “no lo había superado”.

A los 13 leí “El príncipe destronado” como buscando algo pero no encontré lo que buscaba quizás porque nunca me había sentido “destronada”. A los 15 insistí con “La sombra del ciprés…” más por curiosidad hacia el vecino que con la esperanza de buscar lo que encontraba…y entre unas cosas y otras encontré el pesimismo y el sentimiento trágico de la vida que el vecino llevaba escrito en la cara (o que a mí me lo parecía, porque había perdido a su mujer…) pero encontré también el disfrute en las palabras bien escritas, el remusguillo del periodismo y la sospecha de que las cosas no eran como me las estaban contando.

A partir de ahí decidí leer ya siempre al vecino y “San Manuel bueno, mártir” de Unamuno porque en el colegio me habían dicho que no lo leyera. Nunca me alegraré lo suficiente. Me aprendí párrafos enteros de “Cinco horas con Mario” que cayó en la selectividad y saqué tan buena nota que lo interpreté como una señal. Fui periodista y practiqué en El Norte de Castilla, donde se hablaba del vecino con reverencia…y pasó el tiempo, muchas cosas y muchos otros escritores, novelas de otros, suyas, más tiempo….y “El hereje”. Cogí “El hereje” con miedo, miedo a haber cambiado yo o que hubiera cambiado el vecino, a no sentir el mismo entusiasmo ni el mismo deleite de antes y a la tercera página me dí cuenta de que no tenía motivos.

Hoy el vecino, se ha muerto y yo creo que me alegro. Hablaba con tanta curiosidad de la muerte, con tanto desapego de la vida, con tanta nostalgia de aquella vecina tan amable a la que sí recuerdo que, por primera vez, intuyo en su gesto un asomo de alegría.

Esto es Hollywood

El Boulevard Hollywood vuelve a ser tan cutre como lo fue hace una semana. El paseo de la fama tan de medio pelo (salvo para diagnósticos serios de mitomanía) y las tiendas de recuerdos de alrededor tan parecidas a las del Santuario de Fátima, que se echa mucho de menos la parafernalia oscarina. Es cierto que la alfombra roja es demasiado de plástico, las flores demasiado de quita y pon y las esculturas-Oscar demasiado de cartón piedra pero el decorado le da al entorno un no sé qué que, al día siguiente, se extraña.

No voy a hacer balances...estoy un poco post parto y me veo incapaz. Pero así, a cascoporro, que diría Muchachada (sniff, sniff...cuánto siento que se vayan), creo que a la Academia le han faltado agallas para casi todo. Le han faltado, de entrada, agallas para premiar una película que les va a desmontar el chiringuito tal y como se conoce hasta ahora. Como el modelo Avatar se imponga (y el público, de momento, parece ir por ahí) el cine de actores, directores y decorados convencionales tiene las horas contadas, y el que no quiera verlo (Antonio Banderas dixit) es que está ciego.

Vale que han premiado una buena película, una excelente película... pero no recuerdo que En tierra hostil provocara tantos aplausos cuando se proyectó en el Festival de Venecia hace año y medio (bien es cierto que la vimos a las ocho de la mañana...y eso influye) ni entiendo por qué ha tardado tanto en estrenarse...salvo que estuviéramos esperando a que el público se reconciliara con la guerra de Iraq. En Tierra hostil ha sido una excusa perfecta contra Avatar: cine bélico de calidad y bajo presupuesto (¨se puede hacer buen cine con dos duros¨, bonito mensaje) pero, puestos a hablar de Iraq, la de los hombrecillos azules también valía.....o ¿es que el desembarco del hombre blanco en el planeta Pandora habla de otra cosa?

Yo, si fuera la Academia, hubiera premiado UP: bendices las nuevas tecnologías...pero con contenido, que es lo que realmente le falta a esa mezcla de Bailando con lobos y Pocahontas que es Avatar.

A lo demás no le daré demasiadas vueltas. Si son agallas (y justicia) darle el oscar a Sandra Bullock por su papel en The Blind Side, que venga la virgen de Fátima y lo vea. Aunque su simpatía y su fair play son de premio...pero de otro premio .

Jeff Bridges y El secreto de sus ojos merecen lo que les den...lo siento, son debilidades.

Y poco más....o quizá no:

- La seguridad en torno a la ceremonia es, directamente, demencial. Te descuelgas la acreditación 30 segundos para ponerte una chaqueta y unos señores de uniforme te llevan detenido. No te digo nada si tu vestido lleva tachuelas metálicas, pita (claro) en el arco y no puedes (claro) quitártelo.

- Dedicarte al cine es agotador. No hablo ni de los periodistas, ni siquiera de los periodistas que trabajamos ¨contra¨ la diferencia horaria europea...sino del ritmo de fiestas, ruedas de prensa, mesas redondas, ensayos y sesiones fotográficas de actores, directores y productores. Que sí, que les va en el sueldo...pero que tiene que ser complicado cuando, además, no puedes dejar de sonreir.

-Y en este sentido, Penélope Cruz , se sale. Defienda el papel que defienda, esté mejor o peor en él, Penélope siempre está en su sitio...siempre responde bien. Prefiere Nueva York a Los Angeles pero a Los Angeles le está muy agradecida, prefiere En tierra hostil pero Avatar no está mal, su casa está en España pero a Estados Unidos le debe mucho, colabora con Haití pero hace tiempo y no sólo ahora que está de moda. Aquí, desde luego, es una super estrella como hay pocas y está cada vez más guapa pero yo, no sé por qué, me la imagino más ella con camiseta, vaqueros y botellín de cerveza a morro que mirándome desde vallas y portadas por todo el país....porque lo vale.

Economía de verdad para vagos y, seguro, un poco maleantes

Lo dice el New York Times así que punto redondo. La situación económica en España es la que es porque "nadie está siendo realista. Nadie dice públicamente que este es un sistema en el que el 70 por ciento (de los trabajadores) están sobreprotegidos, sobrepagados, son infraproductivos y el resto paga por ello".

Así, con estas palabras de Gayle Allard, profesor del Instituto de Empresa, termina el artículo que hoy dedica el NYT a la economía española. Sin anestesia. Y yo, que reconozco mis infinitas lagunas con respecto al comportamiento de la economía (probablemente a causa de una productividad errática y de no emplear debidamente mis horas de trabajo) agradezco saber, por fin, que LA CULPA de todo lo que está pasando, de todo lo que nos dicen que está pasando y de lo que muchos quieren que siga pasando la tenemos los trabajadores.

El periódico nos abre también los ojos sobre la verdadera dimensión del paro en España que, lejos de ser un drama, ha generado una auténtica casta de privilegiados porque "las prestaciones por desempleo han ayudado a crear una clase de confortables parados". Sic. ¿Qué no? Salgan a la calle y pregunten. El New York Times lo ha hecho y, de los cinco millones de parados que hay al día de hoy en nuestro país, sólo ha encontrado uno, un parado de Gerona de vacaciones en Madrid. Repito: de vacaciones. ¡Qué suertudos y qué abusones los trabajadores españoles! y no como, por ejemplo, los trabajadores estadounidenses que prácticamente carecen de prestaciones por desempleo, que tienen unas pensiones miserables (lo que, por cierto, les obliga a trabajar más allá de los 67), unas vacaciones de pre-revolución industrial, unos derechos laborales (sobreprotección, según el profesor Allard) prácticamente inexistentes ...y un paro del 10%.

Y yo que (hoy sí) he decidido ganarme el sueldo y sumar 2+2 me pregunto:

¿Si la culpa del paro en España la tiene el mercado laboral por qué en uno de los paises con el mercado laboral más flexible del mundo el paro es tan alto? ¿será acaso culpa también de los trabajadores españoles?

¿En qué datos se basa el New York Times para asegurar que los trabajadores españoles tienen sueldos muy altos? Los datos de los sindicatos (que, curiosamente, no aparecen en el reportaje) y de una escuela de negocios tan prestigiosa y liberal como el IESE, por ejemplo, dicen todo lo contrario.

¿A quién beneficia y a quién perjudica el acoso y derribo del estado del bienestar? ¿perjudica a quienes habíamos culpado hasta ahora de la situación por sus oscuras maniobras financieras, sus enjuagues y sus burbujas o perjudica a esos nuevos culpables sobrepagados y sobreprotegidos que son los trabajadores? ¿por qué si los bancos y las grandes empresas siguen ganando más que nunca el sacrificio siempre se pide a quienes ganan un sueldo?

Y, sobre todo ¿nos vamos a dejar?

Uno de esos días

Ayer, San Valentín, fue uno de eso días que este país venera con la misma inocencia sin preguntas con la que venera a John Fitzerald Kennedy, el pastel de manzana o las guerras "de liberación" , uno de esos días que me hacen sentirme muy extranjera, muy de otro mundo mucho más rasposo que se resiste a entrar (porque sí y a golpe de calendario) en el club de la comedia ligera. I'm sorry pero, ni proponiéndomelo muy en serio, me veo haciendo un papel a lo Doris Day y i'm sorry pero, en días como ayer, el entorno me empalaga, me alucina....y me intriga. Porque...¿era necesario que ese tipo de dos por dos se colgara del globo rojo con forma de corazón para demostrarle a su novia que la quiere? ¿eran necesarias las colas en el estreno de "El día de San Valentín" para cumplir el ritual y justificar la fecha? Ahhh, el amor...que ni se compra ni se vende como el cariño verdadero pero les da un empujón en plenas rebajas a las cajas de los grandes almacenes y a los restaurantes. Ahhh, el amor...que no se libra de esa moda-necesidad que convierte en público y visible todo lo que pensamos, lo que queremos, lo que vivimos, lo que amamos (sí, sí, me refiero a facebook, lo confieso) Antes, eso daba vergüenza. Ahora, sin embargo, tu vas tal día como ayer a un restaurante con un nombre tan pre-romántico como Sans Culottes y, como no te comas el postre en forma de corazón dándote (por lo menos) un pico, todo el personal piensa que tu pareja está al borde del abismo...menos aquellos dos franceses del fondo (sabes que son franceses por el nombre del restaurante y porque también se mueren de vergüenza) que son los únicos que te entienden.

P.D Por favor, que alguien me diga que ESTO no está pasando TAMBIEN (Halloween, Papa Noel, etc, etc) en España.

Gemma García


Gemma García es corresponsal de Televisión Española en Nueva York, una de las grandes capitales del mundo y un foco continuo de actualidad. Vivir en Nueva York no es ni vivir en América, ni en Norteamérica, ni siquiera en Estados Unidos, pero por alguna razón mi subconsciente se ha enganchado al Living in America de James Brown entre taxis amarillos y alcantarillas que fuman.
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