2 posts de marzo 2009

"Obrama" o Avaricia I


Pido, de entrada, perdón por la broma fácil pero es lo que me ha venido a la cabeza al ver hoy al sosegado Obama llevado por la indignación a costa de la avaricia (son sus palabras) de muchas empresas. Esta vez ha sido la aseguradora AIG, que ha pagado a sus directivos 165 millones de dólares en pagas extra tras haber recibido miles de millones del estado para salvar a la empresa de la bancarrota.

Obama no se ha andado con rodeos: ha acusado a AIG de falta de escrúpulos, de falta de ética, de avaricia, de robar a los contribuyentes.....hasta se atragantaba de rabia (minuto 2:48 del vídeo) sólo de pensarlo.


De momento, ha dado órdenes al departamento del tesoro para que evite como sea esos sobresueldos millonarios pero, al hilo de este nuevo escándalo, leo y escucho comentarios que me hacen pensar.

"No hay que subestimar la indignación de la gente en situaciones tan complicadas como ésta"

"Cada vez más gente en el paro, cada vez más sin seguro médico, cada vez más que pierde sus casas...y los directivos de las empresas cobrando primas de nuestros impuestos...¿hasta cuándo seguiremos callados?"

"Las empresas no pueden estar ni por encima de los ciudadanos ni por encima de sus gobiernos y habrá que legislar en consecuencia. Revisar las políticas sobre riesgos, sobre beneficios....Imaginad que la empresa X, una empresa con beneficios y varias fábricas en el país Y, decide llevarse sus fábricas a otro país y poner a sus trabajadores en la calle. Imaginad que, en ese caso, el gobierno del país Y decide grabar los productos de la empresa X con el doble de impuestos. Hace unos meses el planteamiento sonaría descabellado....¿y ahora?"

Pues eso...¿os suena todo esto descabellado?


Desde aquí arriba o Soberbia I

Vivir en un piso 35 tiene, como todo, ventajas e inconvenientes. Una de las ventajas, aunque no lo parezca, es lo que tarda el ascensor. Te da tiempo a repasar la agenda, la lista de la compra...y a colgarte incluso de algún pensamiento...como antiguamente cuando no salíamos de casa saturados ya de información y hasta teníamos alguna idea propia.

Otra ventaja, desde luego, es esta:



pero a veces pienso que empiezas tomándote el café con el mundo a tus pies y te acabas desvinculando de la realidad. Por eso, quizás, la mayoría de las series de TV sobre Nueva York proyectan una imagen tan romántica como distorsionada de la realidad y por eso cuando uno acaba de llegar tiene que revisar sus propios estereotipos si quiere sobrevivir.

A saber:

en Nueva York hace un tiempo difícil....mucho frío, mucha nieve, mucho charco. Así que eso de pasearse en tacones y chaquetita como Carrie Bradsaw es, directamente, suicida.

en Nueva York todo, absolutamente todo, es carísimo...así que no se cena fuera de casa todas las noches como en las series, ni luego vas a tomarte una copa a un sitio precioso donde de pronto Woody Allen sale "casualmente" al escenario y sopla tu canción favorita.


en Nueva York la escena del taxi (ya sabéis: "a la calle 52"...y el taxi te lleva) es absolutamente excepcional. De entrada la mayoría de los taxistas no saben inglés, no conocen las calles y o no entienden el GPS o no se molestan en mirarlo porque van hablando contínuamente por el móvil (¡cuánto daño ha hecho la tarifa plana!).

Os cuento todo esto para compartir el asombro que te provoca una nueva ciudad, un nuevo país...y una reflexión-denuncia que apareció hace unos días en el New York Times: ¿por qué las series de televisión que consumimos aquí y exportamos al mundo no reflejan la realidad de la recesión? ¿por qué en House, In treatment, Anatomía de Grey etc,etc,etc nunca salen los mendigos rebuscando en la basura, las subastas de miles de casas embargadas a sus propietarios, las ferias multitudinarias para buscar empleo? ¿por qué los guionistas de las series siguen mirando para otro lado mientras, sin embargo, los publicistas hace meses que han cogido el toro por los cuernos y enseñan la situación sin tapujos?

Pues eso...¿por qué?

Gemma García


Gemma García es corresponsal de Televisión Española en Nueva York, una de las grandes capitales del mundo y un foco continuo de actualidad. Vivir en Nueva York no es ni vivir en América, ni en Norteamérica, ni siquiera en Estados Unidos, pero por alguna razón mi subconsciente se ha enganchado al Living in America de James Brown entre taxis amarillos y alcantarillas que fuman.
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