3 posts de febrero 2010

Economía de verdad para vagos y, seguro, un poco maleantes

Lo dice el New York Times así que punto redondo. La situación económica en España es la que es porque "nadie está siendo realista. Nadie dice públicamente que este es un sistema en el que el 70 por ciento (de los trabajadores) están sobreprotegidos, sobrepagados, son infraproductivos y el resto paga por ello".

Así, con estas palabras de Gayle Allard, profesor del Instituto de Empresa, termina el artículo que hoy dedica el NYT a la economía española. Sin anestesia. Y yo, que reconozco mis infinitas lagunas con respecto al comportamiento de la economía (probablemente a causa de una productividad errática y de no emplear debidamente mis horas de trabajo) agradezco saber, por fin, que LA CULPA de todo lo que está pasando, de todo lo que nos dicen que está pasando y de lo que muchos quieren que siga pasando la tenemos los trabajadores.

El periódico nos abre también los ojos sobre la verdadera dimensión del paro en España que, lejos de ser un drama, ha generado una auténtica casta de privilegiados porque "las prestaciones por desempleo han ayudado a crear una clase de confortables parados". Sic. ¿Qué no? Salgan a la calle y pregunten. El New York Times lo ha hecho y, de los cinco millones de parados que hay al día de hoy en nuestro país, sólo ha encontrado uno, un parado de Gerona de vacaciones en Madrid. Repito: de vacaciones. ¡Qué suertudos y qué abusones los trabajadores españoles! y no como, por ejemplo, los trabajadores estadounidenses que prácticamente carecen de prestaciones por desempleo, que tienen unas pensiones miserables (lo que, por cierto, les obliga a trabajar más allá de los 67), unas vacaciones de pre-revolución industrial, unos derechos laborales (sobreprotección, según el profesor Allard) prácticamente inexistentes ...y un paro del 10%.

Y yo que (hoy sí) he decidido ganarme el sueldo y sumar 2+2 me pregunto:

¿Si la culpa del paro en España la tiene el mercado laboral por qué en uno de los paises con el mercado laboral más flexible del mundo el paro es tan alto? ¿será acaso culpa también de los trabajadores españoles?

¿En qué datos se basa el New York Times para asegurar que los trabajadores españoles tienen sueldos muy altos? Los datos de los sindicatos (que, curiosamente, no aparecen en el reportaje) y de una escuela de negocios tan prestigiosa y liberal como el IESE, por ejemplo, dicen todo lo contrario.

¿A quién beneficia y a quién perjudica el acoso y derribo del estado del bienestar? ¿perjudica a quienes habíamos culpado hasta ahora de la situación por sus oscuras maniobras financieras, sus enjuagues y sus burbujas o perjudica a esos nuevos culpables sobrepagados y sobreprotegidos que son los trabajadores? ¿por qué si los bancos y las grandes empresas siguen ganando más que nunca el sacrificio siempre se pide a quienes ganan un sueldo?

Y, sobre todo ¿nos vamos a dejar?

Uno de esos días

Ayer, San Valentín, fue uno de eso días que este país venera con la misma inocencia sin preguntas con la que venera a John Fitzerald Kennedy, el pastel de manzana o las guerras "de liberación" , uno de esos días que me hacen sentirme muy extranjera, muy de otro mundo mucho más rasposo que se resiste a entrar (porque sí y a golpe de calendario) en el club de la comedia ligera. I'm sorry pero, ni proponiéndomelo muy en serio, me veo haciendo un papel a lo Doris Day y i'm sorry pero, en días como ayer, el entorno me empalaga, me alucina....y me intriga. Porque...¿era necesario que ese tipo de dos por dos se colgara del globo rojo con forma de corazón para demostrarle a su novia que la quiere? ¿eran necesarias las colas en el estreno de "El día de San Valentín" para cumplir el ritual y justificar la fecha? Ahhh, el amor...que ni se compra ni se vende como el cariño verdadero pero les da un empujón en plenas rebajas a las cajas de los grandes almacenes y a los restaurantes. Ahhh, el amor...que no se libra de esa moda-necesidad que convierte en público y visible todo lo que pensamos, lo que queremos, lo que vivimos, lo que amamos (sí, sí, me refiero a facebook, lo confieso) Antes, eso daba vergüenza. Ahora, sin embargo, tu vas tal día como ayer a un restaurante con un nombre tan pre-romántico como Sans Culottes y, como no te comas el postre en forma de corazón dándote (por lo menos) un pico, todo el personal piensa que tu pareja está al borde del abismo...menos aquellos dos franceses del fondo (sabes que son franceses por el nombre del restaurante y porque también se mueren de vergüenza) que son los únicos que te entienden.

P.D Por favor, que alguien me diga que ESTO no está pasando TAMBIEN (Halloween, Papa Noel, etc, etc) en España.

La tía Zeituni

Zeituni Onyango tiene 57 años, es keniata y, como tantos otros emigrantes ilegales en Estados Unidos, ayer compareció ante el juez que decidirá sobre su deportación. Zeituni declaró durante 3 horas, a puerta cerrada como es habitual y ni ella ni sus abogados hicieron declaraciones a los periodistas. A los periodistas en realidad no les interesa Zeituni, que entró hace 10 años como turista en el país, que pidió asilo político después, que se lo negaron y que vive desde entonces como millones de inmigrantes ilegales. A los periodistas, les interesa su sobrino, que no ha intervenido ni a favor ni en contra y que insiste en que el juez y sólo el juez tiene la potestad y la palabra. El sobrino, resulta, es el presidente de los Estados Unidos y sorprende, para bien, lo poco que le han acosado con este tema periodistas y oposición. Nadie se ha preguntado, si el presidente Obama sabía que la tía Zeituni estaba ilegal en el país, nadie ha sucumbido ni a la tentación de los titulares, ni a la de la disección familiar. Y me resulta especialmente interesante en un país en que la más mínima sospecha de cintura para abajo, por ejemplo, se puede llevar por delante tu carrera.

Gemma García


Gemma García es corresponsal de Televisión Española en Nueva York, una de las grandes capitales del mundo y un foco continuo de actualidad. Vivir en Nueva York no es ni vivir en América, ni en Norteamérica, ni siquiera en Estados Unidos, pero por alguna razón mi subconsciente se ha enganchado al Living in America de James Brown entre taxis amarillos y alcantarillas que fuman.
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