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Delibes que estás en los cielos

Ha vuelto a pasar y pasará como siempre ha pasado. Alguien se muere y entonces, sólo entonces, recordamos… y entonces, casi sólo entonces, se disparan los epítetos. A mí, sin embargo, la figura de Miguel Delibes no me sugiere grandes palabras sino, simplemente palabras de su lengua, el castellano, de mi lengua, el castellano…y me unen a su recuerdo algunas cosas que hoy, sólo hoy después de tanto tiempo, he recordado:

En mi casa se comentaba que el vecino era escritor pero a mí, a los cinco años, el vecino me daba lo mismo porque era muy serio. Ahora ni siquiera recuerdo cómo era entonces. Recuerdo a su mujer, que no era escritora pero era mucho más simpática y siempre iba con niños, algunos de mi edad. Cuando me contaron que la vecina había muerto, no pensé siquiera en el señor, que era tan serio, sino en los niños, que se quedaban sin madre pero cuando leí “Mujer de rojo sobre fondo gris” sentí no haber sido un poco más cariñosa con el vecino.

El vecino y sus niños se cambiaron de casa y nosotros también, a otra pero en la misma calle. Ahora no me lo encontraba en el ascensor pero lo veía pasear por la calle, con aquel Loden verde y una visera de cazador como la de mi padre. Yo cumplía años y me empecé a fijar en él porque siempre iba sólo y triste…o a mí me lo parecía, porque había perdido a su mujer y en casa se comentaba que “no lo había superado”.

A los 13 leí “El príncipe destronado” como buscando algo pero no encontré lo que buscaba quizás porque nunca me había sentido “destronada”. A los 15 insistí con “La sombra del ciprés…” más por curiosidad hacia el vecino que con la esperanza de buscar lo que encontraba…y entre unas cosas y otras encontré el pesimismo y el sentimiento trágico de la vida que el vecino llevaba escrito en la cara (o que a mí me lo parecía, porque había perdido a su mujer…) pero encontré también el disfrute en las palabras bien escritas, el remusguillo del periodismo y la sospecha de que las cosas no eran como me las estaban contando.

A partir de ahí decidí leer ya siempre al vecino y “San Manuel bueno, mártir” de Unamuno porque en el colegio me habían dicho que no lo leyera. Nunca me alegraré lo suficiente. Me aprendí párrafos enteros de “Cinco horas con Mario” que cayó en la selectividad y saqué tan buena nota que lo interpreté como una señal. Fui periodista y practiqué en El Norte de Castilla, donde se hablaba del vecino con reverencia…y pasó el tiempo, muchas cosas y muchos otros escritores, novelas de otros, suyas, más tiempo….y “El hereje”. Cogí “El hereje” con miedo, miedo a haber cambiado yo o que hubiera cambiado el vecino, a no sentir el mismo entusiasmo ni el mismo deleite de antes y a la tercera página me dí cuenta de que no tenía motivos.

Hoy el vecino, se ha muerto y yo creo que me alegro. Hablaba con tanta curiosidad de la muerte, con tanto desapego de la vida, con tanta nostalgia de aquella vecina tan amable a la que sí recuerdo que, por primera vez, intuyo en su gesto un asomo de alegría.

19 Comentarios

Chapeau

Y es que cúando quieres gemma y es de una peli y se nota que cubres los Oscars finalizas tu trabajo genial.

Y dicen que a veces eres única tú y todos :)

¡Qué bonito Gemma!
Yo no he tenido la suerte de leer ninguno de sus libros (todavía me pregunto por qué, porque parece ser que todo el mundo los ha leido) pero definitivamente están en mi lista de libros por leer...
Gracias por tus palabras hacia "el vecino" y ten un buen fin de semana :)
Un saludo

Qué comentario tan bonito!
Para mí un genio.
Que la paz la tenga junto a su mujer.

Cuando leí "El camino" Hubiera deado haber conocido al escritor que tan bien ponia una palabra tras otra para expresar de forma tan sabia una historia tan sencilla que me hizo saltar lagrimas de hemoción. Y ahora que usted dice que era su vecina , no sabe la envidia que me dá pues hubiera sido para mi un gran gozo tener a un vecino tan genial.

Clica sobre mi nombre (Es mi Slogan para conseguir que alguien lea mis pequeñas narraciones)

Gemma, tu texto ha quedado excelente, a la par que la excelencia tratada, la maestría de un valiente del día a día y sus extraordinarios tesosros literarios, labarados de su tiempo para frutos del tiempo de todos, al que recuerdo cuando rara vez me preguntan cuánto se puede escribir hasta llegar a un punto y seguido, entonces al interesado lo tomo como a un santo inocente y lo remito a un párrafo de Miguel Delibes, se puede escribir y decir tanto sin ver siquiera un punto a lo lejos, esto me lo enseñó el maestro Delibes, cuerpo de un ser humano hoy enterrado, ¿dónde dejaste al hombre que en ti viajaba?, menos mal que, a muchos siglos vista, vive el maestro entre nosotros:

.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,,
A su hermana, la Régula, le contrariaba la actitud del Azarías, y le regañaba y él, entonces, regresaba a la Jara, donde el señorito, que a su hermana, la Régula, le contrariaba la actitud del Azarías porque ella aspiraba a que los muchachos se ilustrasen, cosa que a su hermano, se le antojaba un error, que, luego no te sirven ni para finos ni para bastos, pontificaba con su tono de voz brumoso, levemente nasal, y, por contra, en la Jara, donde el señorito, nadie se preocupaba de si éste o el otro sabían leer o escribir, de si eran letrados o iletrados, o de si el Azarías vagaba de un lado a otro, los remendados pantalones de pana por las corvas, la bragueta sin botones, rutando y con los pies descalzos e, incluso si, repentinamente marchaba donde su hermana y el señorito preguntaba por él y le respondían, anda donde su hermana, señorito, el señorito tan terne, no se alteraba, si es caso levantaba imperceptiblemente un hombro, el izquierdo, pero no indagaba más, ni comentaba la nueva, y cuando regresaba, tal cual, el Azarías ya estaba de vuelta, señorito, y el señorito esbozaba una media sonrisa y en paz, que al señorito sólo le exasperaba que el Azarías afirmase que tenía un año más que el señorito, porque, en realidad, el Azarías ya era mozo cuando el señorito nació, pero el Azarías ni se recordaba de esto y, si, en ocasiones, afirmaba que tenía un año más que el señorito era porque Dacio, el Porquero, se lo dijo sí una Nochevieja que andaba un poco bebido y a él, al Azarías, se le quedó grabado en la sesera, y tantas veces le preguntaban, ¿qué tiempo te tienes tú, Azarías?, otras tantas respondía, cabalmente un año más que el señorito, pero no era por mala voluntad, ni por el gusto de mentir, sino por pura niñez, que el señorito hacía mal en renegarse por eso y llamarle zascandil…
Los santos inocentes, de Muguel Delibes (fragmento)
,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,..,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,.,

Ha muerto un hombre,
viva el maestro,
descanse en paz el hombre,
trátese al maestro,
que los pensamientos van,
y algunos se escriben,
hombres que mueren,
maestros que viven.

En honor al maestro Delibes
ciudadanoNick

gracias por responder M.

Miguel

gracias ciudadano nick

Gemma, yo tambien soy corresponsal desde USA, pero no para una cadena de television o para un periodico, ni siquiera soy periodista, pero soy corresponsal para mis amigos que estan en todas partes del Globo terraqueo y escribo para ellos y para mi novio que vive en Colindres, Santander y que es un Español que ama la Obra de Delibes y que me hablo de ella por primera vez y me hizo enamorarme de sus imagenes sobre una España real y muy vivida (perdonen mi falta de acentos gramaticales). Ayer me hablaba de la muerte de tu vecino, como le llamas y yo le comentaba el sentimiento que despertaba en mi perder a ese ser humano que imaginaba y que nunca tuve el placer de conocer, un sentimiento de perdida pero no de tristeza porque Miguel Delibes, pudo hacer lo que muchos de nosotros jamas podra soñar siquiera; decir, contar, escribir lo que sentia y lo que creia y eso, eso no puede borrarlo la muerte. Gracias por esa linda cronica que le has dedicado al hombre, al ser humano, a la parte que no conociamos y que no tiene que ver con la fama de alguien tan laureado. Un placer disfrutar de tus letras. Un abrazo desde Miami y a España entera mi pesame por este hijo maravilloso que me enseño a quererla.

Hola gemma:

Que precioso tu post!!!! de verdad que me ha encantado la forma tan sensible de describir tu infancia en Valladoliz con un vecino ta especial.

Yo tambien, en mi Salamanca, creci leyendo a Delibes, como me gustaban sus libros!!! hace algunos años un amigo me envio "El Hereje"y lo he disfrutado igual que disfrute los anteriores, era un maestro, era simplemente:GENIAL. con su muerte hemos perdido todos.

Gracias Gemma por tu post, te ha quedado hermoso.

Un abrazo

siempre das motivos para admirarte!!!!!

Qué artículo más bonito.Según lo leo reconozco tu voz de los telediarios jeje.No le conocí pero sí que tenía un semblante grave y serio (sólo lo he visto por la tele)
He leído varios libros suyos.Creo que a pesar de su seriedad era alguien muy tierno por cómo escribía
Gracias Gemma

El mejor homenaje que se le puede rendir. Usar este valioso lenguaje lo mejor que podamos o sepamos, de una manera sencilla y sin pretensiones. Realmente emocionante.

PRECIOSO

A mí no me calló en selectividad pero casi. Me calló en una prueba de nivel que hice en septiembre.

En mi comunidad autónoma cada año para selectividad mandaban cuatro libros, uno de poesía, uno de teatro, uno de ensayo y otro de prosa. El de prosa era "Los Santos Inocentes" de Miguel Delibes, me lo leí dos o tres veces, vi la película con el genial papel de mi paisano Paco Rabal haciendo del Azarías. Era como una rebeldía hecha libro, un libro sin casi puntos que separaran oraciones. Y ese reflejo de una España inculta, de una España de castas remueve el alma.

Quizás lea algún otro, o quizás no, pero siempre me quedaré con ese libro que leí, con ese libro que me hizo sentir.

Saludos!!

En casa de tu padre, es decir tu casa de niña, leí el primer libro de Don Miguel, Historias de un cazador. Me enganchó de tal manera que desde entonces todo lo que caía en mis manos de ese "hombre serio" fue para mi una joya, antes de llegar a su lectura.
A él le debo la afición al campo y a la caza. A respetar los animales y a las personas.
Ahora ya no cazo y solo me quedan unos preciosos recuerdos.......
¡Ojalá! exista ese cielo que mencionas y dentro de muchos, muchos años, te encuentres con el señor serio y me lo presentes

Tenia 11 años.Era navidades.Salíamos todas las mañanas del hotel e íbamos a desayunar a la misma cafetería donde solía desayunar nuestro Delives."Tenemos las ensaimadas que pide todas las mañanas el Sñr. Delives.Chispitas!:" Yo,quiero de esas mama".Todos los días desayunaba "ensaimadas...de esas".Un día,cambio el horario ...y llegamos casi a medio día a desayunar.En la mesa de al lado,se escucha un ruido,me acerco corriendo,...se había caído el servilletero de metal(pero de alambre).Lo cojo,lo coloco enzima de la mesa y un Sñr. me da las gracias y me regala una servilleta de papel.Le miro y veo las ensaimadas!.Hola Sñr. Delives!.
Pero,te conozco niño?....
No señor pero (señalando la barra),ese sñr de ahí conoce sus ensaimadas!.
(Risas por doquier).
Me sonrojo y me arden las mejillas.
Volví a verlo al día siguiente.
CORRIA EL AÑO 1970.(Todavia escribiría unas cuantas joyas mas).
Desaparecerán de la vida,de la realidad diaria pero de nuestros recuerdos nunca se irán.Estarán vivos, ahí y en su legado escrito; que los harán eternos en el tiempo.(Chispitas).Un saludo Gemma.
PD: haber pasado la selectividad con esas notas obliga a acordarse de los amigos y de tu bloq.
Hay que actualizar,¿opinas lo mismo?.

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Gemma García


Gemma García es corresponsal de Televisión Española en Nueva York, una de las grandes capitales del mundo y un foco continuo de actualidad. Vivir en Nueva York no es ni vivir en América, ni en Norteamérica, ni siquiera en Estados Unidos, pero por alguna razón mi subconsciente se ha enganchado al Living in America de James Brown entre taxis amarillos y alcantarillas que fuman.
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