¿Complot?
Por distintas causas no he podido hacerlo antes, sólo quería escribir unas líneas sobre el tema de conversación estrella de estos días. Ha pasado ya casi una semana, pero todo el mundo sigue hablando de ello. Es inevitable. Y en Francia lo están haciendo con (casi) la misma incredulidad con la que nos levantamos el domingo, cuando escuchamos la noticia por la radio...
La detención de Dominique Strauss-Kahn (DSK) - al que algunos han llegado a calificar aquí como "el hombre más poderoso del mundo, por detrás tan sólo de Barack Obama" - rozó la irrealidad cuando lo vimos esposado, escoltado por la policía de Nueva York, o con barba de un par de días, ante la jueza que escuchaba los argumentos de su abogado. Era la viva imagen de la decadencia del que estaba llamado a ser el próximo presidente de este país, convertido en un (presunto) vulgar criminal...
Y supongo que esas imágenes - criticadas por sus compañeros de partido pero cuya difusión resulta más que inevitable en esta era de Internet - han ayudado especialmente a alimentar ese sentimiento de irrealidad. Porque parecen sacadas directamente de cualquier serie americana, de las que no nos creeríamos el argumento... salvo ahora que lo vemos en las portadas de todos los periódicos del mundo... De ahí que el 57% de los franceses (más de la mitad, no son pocos) crea que DSK ha sido víctima de un complot, a pesar de que no hay ninguna prueba fiable al respecto...
Esta teoría la alimenta una conclusión algo simplista, aunque no por ello directamente descartable: sencillamente, o está enfermo, o le han tendido una trampa. De acuerdo, todo el mundo recuerda ahora su fama de "mujeriego", que las "faldas" eran su mayor debilidad... Sin embargo, de ahí al (supuesto) uso de la violencia, va más que un trecho... ¿Y quién le habría podido poner la zancadilla? Que si enemigos dentro del FMI, que si la derecha francesa, sus "compañeros" en las filas socialistas...
Desde luego, no es suficiente que el primero en "twittear" su arresto fuera un joven militante del partido de Sarkozy, ni que inmediatamente después lo rebotara uno de los que estaban detrás de aquella ya famosa foto de Strauss-Kahn subiéndose a un lujoso Porsche. Ni que el hotel en el que se hospedara en la ciudad de los rascacielos perteneciese a una cadena francesa... Demasiada fábula (creo) para ser verdad, ante unas acusaciones tan sumamente graves.
Lo cierto es que, sea declarado culpable o no al final del proceso, lo que hemos vivido estos días va a dejar una huella muy profunda entre los franceses, y en sus políticos... Y quizá tambien en la relación que mantengan, a partir de ahora, entre ellos...



