2 posts de febrero 2012

Dopaje y humor

En la viñeta de Plantu en la portada de Le Monde que acaba de llegarme aparece Sarkozy pedaleando, llevando en la bicicleta a Merkel, que le sujeta una transfusión de "UMP", las siglas del partido del actual presidente. En la leyenda se puede leer Después de Contador, Sarko se dopa con Merkator.

 

Es decir, aquí nadie se salva de la crítica, de la mofa o de la sátira. Tampoco Contador o Nadal. Ni siquiera Richard Virenque cuando, a raíz del escándalo Festina, apareció en un vídeo similar de los guiñoles en el que le picaba un mosquito, que reaccionaba excepcionalmente tras absorber la sangre del ciclista francés. Otra cosa es si nos gusta esa crítica, esa mofa o esa sátira, o si hay límites para todo ello. Límites que tendrían que definir las leyes como, por ejemplo, el uso de los anagramas oficiales de distintas federaciones españolas.

 

¿Podemos pensar que en Francia tienen envidia o manía a España por sus éxitos deportivos? Supongo que organizar las dos pruebas más importantes del ciclismo y el tenis mundial, y ver - año tras año - que ningún francés alcanza la victoria, no debe ser fácil de digerir. Pero generalizar es otra cosa, y no suele ser justo. Prueba de ello es el escaso eco que han tenido a este lado de los Pirineos los polémicos vídeos de Canal +. Han pasado casi desapercibidos, quizá porque están acostumbrados a ellos.

 

A partir de ahí, si las autoridades españolas quieren emprender demandas, adelante. Aunque aquí ya lo han intentado en vano hasta jefes de Estado. Ojo, a mí, personalmente, tampoco me gusta que de manera impune se dé barra libre a la sospecha: a la larga, no sólo acabarían manchados los nombres de los deportistas de nuestro país, sino los de todos los deportistas y, lo que es peor, del deporte en sí. Por cierto, ante determinadas acusaciones, ¿no era la indiferencia el más duro de los desprecios?

El cuadro más caro del mundo

Paul_Cézanne,_Les_joueurs_de_carte_(1892-95)Lo leo en Le Figaro. Se sabía cuánto había costado: 250 millones de dólares. Pero no quién lo había comprado. Pues bien, fue la familia real de Qatar la que adquirió el año pasado el cuadro Jugadores de cartas que Paul Cézanne pintara en 1895. Por ese precio, algo menos de 200 millones de euros, goza del siempre superable título de la obra de arte más cara jamás vendida. Ahí es nada... Cabe añadir que los vendedores fueron los herederos de un rico armador griego que ahora, evidentemente, son más ricos todavía... No, no se trata de Onassis... Pero sí, sí son griegos... Con lo bien que le vendrían esos millones a las finanzas públicas de su país...

 

Cuentan que Cézanne realizó una serie de cinco lienzos sobre esta temática, a la que quiso darle un aire más grave, más serio. Al parecer sus modelos eran humildes vecinos de la Costa Azul francesa. Más de un siglo después, sus protagonistas han salido de una caja fuerte de Suiza, en dirección a Doha. Su destino será el de un museo qatarí que espera abrir sus puertas el año que viene. Y con cuadros como éste, demuestran que sus aspiraciones pasan por situar el emirato en el circuito de los más grandes del arte. De hecho, Qatar se habría convertido en el primer comprador de arte moderno y contemporáneo en todo el mundo..

 

Resulta curioso cómo un hombre que fuma tranquilamente en pipa y que no se molesta ni en esconder sus cartas ante nuestras miradas, termina convirtiéndose en protagonista de uno de los lienzos más codiciados del mercado... Cómo termina viajando a un país del que quizá nunca supo nada... Y cómo alcanza un precio de casi 200 millones de euros... Con la que está cayendo... Vaya con los países emergentes...

David Picazo


Desde enero del 2009, soy el corresponsal de TVE en París. Antes, fui redactor de Nacional para el Telediario. Llegué a TVE en el 2000, y empecé en el Área de Internacional. Venía entonces de Lyon, donde estuve trabajando para EuroNews... Y ahora, el destino me ha vuelto a poner al otro lado de los Pirineos...
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