Jornada de solidaridad
Hoy es lunes de Pentecostés, y fiesta (a medias) en Francia. Digo a medias porque desde hace cuatro años, en este festivo se puede elegir trabajar, o no. Se creó en el 2004, después de la canícula que había sufrido el país. Una jornada de solidaridad donde se trabajaba y se cotizaba, pero no se cobraba el día: ese dinero se dedica para financiar ayudas a los mayores dependientes y a personas con algún tipo de minusvalía.
Como apuntaba, ahora, cada uno decide qué quiere hacer (vaya por delante que a mí me rige el calendario laboral de Madrid): te puedes coger el día libre, o quedarte trabajando solidariamente por quien más lo necesita. El año pasado se consiguió recaudar así una cifra superior a los 2.300 millones de euros, con los que reformar asilos y centros especializados para minusválidos.
Sin embargo, esta mañana he leído a algunas asociaciones que critican que todavía hay importantes cantidades de ese dinero - hasta 500 millones - que no se gastan como debiera en un sector donde, además, se están perdiendo puestos de empleo. El Gobierno central reconoce ciertos retrasos en algunos pagos, aunque reduce la cuantía denunciada a la mitad.
Quiere esto decir que se deberían agilizar todos los trámites. Y quizá también revisar el formato de esta jornada de solidaridad: por cómo se encontraban las carreteras de salida de París el viernes por la tarde y el sábado por la mañana, mucho me temo que gran mayoría de los franceses han olvidado ya la canícula del 2003... a pesar del calor que nos aprieta estos días...




gonzalo dijo
David,
Echale un vistazo a esto:
http://www.lacronicabadajoz.com/noticias/extremadura/duenos-de-su-propia-energia_89951.html
http://www.neweconomics.org/publications/21-hours
http://commonhorizon.blogspot.com.es/2012/06/en-espana-solo-trabajan-desde-casa-el-5.html
Un Saludo,
Gonzalo
10 jun 2012