3 posts de junio 2008

Los rusos tambien lloran...

...y a mi me dejaron SOLO, en mitad de Siberia, celebrandolo...

Yo, el España - Rusia, desde Siberia...

Original, no?

Aquí me ha tocado estar: en la ciudad siberiana de Janti-Mansisk.

En principio, el equipo de TVE-Moscú nos desplazamos a estas tierras ricas en oro negro y gas para cubrir la esperada Cumbre Rusia-Unión Europea.

Esperada porque ambas partes llevaban casi dos años enzarzadas en discusiones (atención al objetivo...) para Firmar el Inicio Oficial de las Negociaciones de un Nuevo Tratado de Cooperación Estratégica.

El caso es que ese objetivo, que se logrará mañana casi con total seguridad, es sumamente importante y crucial para Bruselas y Moscú, y no solo a nivel comercial.

Pero claro... llegó el fútbol...

Y, ahora, como aquí son dos horas más que en Moscú (por tanto, cuatro más que en España) y hasta el presidente Medvedev quiere ver el partido -dicen que con Solana al lado- están pensando en retrasar la principal reunion de la Cumbre de mañana por la mañana.

Algunos comentan que, directamente, podían haber optado por cancelar la Cumbre si lo que importa, al final, es la semifinal Rusia-España.

El caso es que veré el partido en un lugar en el que las Noches Blancas son incluso mas espectaculares que las conocidísimas de San Petersburgo. Lo podéis ver en la foto, que la saqué esta pasada madrugada a las 2 (parece que lo mío es la noche y el fútbol, porque es de lo más que he hablado hasta ahora en el blog).


Y os puedo asegurar una cosa: las calles de esta ciudad aparecerán así de vacías... si gana España.

Porque como ganen los rusos... Aparte de que los autóctonos prometen tirarse a la calle en bloque (desafiando, por cierto, el "toque de queda" impuesto en forma de "invitación a la ciudadanía" por parte de las autoridades con motivo de la Cumbre) me temo que más de uno, entre los que me encuentro, nos tocará echar a correr...

Primero porque estaremos allí con ellos, siguiendo sus gestos, grabándoles mientras ríen... o lloran. Y, después, tened en cuenta que cuando acabe el partido serán cerca de las 3 de la madrugada y el vodka, en cualquiera de los lugares en los que se haya seguido el encuentro, habrá corrido con total libertad...

Y españoles, aqui, somos muy pocooooooooos!!!

Ahora que lo pienso, si ganamos nosotros... A lo mejor nos ofrecen como desayuno para los osos, que por aquí hay muchos.

En fin, quiero pensar que sobreviviremos.

...o, acaso, en el fútbol no funciona eso del espíritu deportivo?

Bueno, GRACIAS, por cierto, POR EL APOYO a Javi, Malta, Xan, Blanca, Isabelita, Rose, Pili, Marta, la Berciana favorita de este berciano, Mateo, Alex y Joselito y a todos aquellos que lo habéis hecho personalmente.

El furor y la bandera

2.17 horas ya del domingo. Moscú, la ciudad-atasco, más despierta de lo habitual.

Los rusos, en masa, a la calle. Su equipo nacional de fútbol acaba de ganar a Holanda por 3 a 1 en los Cuartos de la Eurocopa. Y, cómo no, hay que celebrarlo… lo más normal del mundo, “como ocurre en cualquier otro país”, diría Putin. Porque el ahora flamante primer ministro suele utilizar esa frase hasta la saciedad, tanto para hablar de inflación (que a estas alturas va ya por el 14%), de corrupción (uno de los eternos lastres de esta nación) o de democracia imperfecta (en fin…).

Al ver tanta bandera, al asistir a esta efusiva agitación de uno de los grandes símbolos nacionales, no puedo dejar de pensar en un hecho incontestable con el que me he encontrado a lo largo de estos últimos doce meses: cualquier acontecimiento sirve para enaltecer el orgullo patrio.

Está bien, por qué no, que parezca que Rusia ya ha ganado el campeonato. Pero, para mí, es realmente complicado -creedme- no ir más allá, no pensar en que, en esta Rusia de hoy, sirve tanto el triunfo deportivo o el éxito en un Festival de Eurovisión, como el fracaso de una manifestación de la oposición para lanzarse a la calle al grito de “Somos los mejores y quien no esta con nosotros, esta contra nosotros”.

Esta no iba a ser mi primera intervención en esta magnífica herramienta que es nuestra web, pero no he podido evitar ponerme a escribir antes de lo previsto.

Curiosos, por cierto, algunos detalles de la instantánea que os muestro: a la izquierda, arriba, en azul brillante, el enorme anuncio con el que me encuentro cada vez que miro por la ventana de la cocina, el de Gazprom, la gran empresa energética orgullo del país; en el centro, cruzando a toda velocidad el puente Arbat sobre el Río Moscú, decenas de coches con mínima capacidad de frenada ante el atasco formado (así se conduce); en el margen superior derecho, en la sombra, casi imperceptible, la Casa Blanca (la sede del gobierno, donde está el nuevo despacho de Vladimir Putin) y con la única parte que, a esas horas, se mantiene iluminada: la de la bandera tricolor.

Veis? Al final, uno acaba hablando de lo mismo.

Es lo que tiene vivir en la Rusia actual: a uno le parece que todo, absolutamente todo, termina donde empieza, que todos los caminos (como el de la foto) conducen al Kremlin. Aunque desde hace mes y medio, desde el cambio presidencial, pasen antes por la Casa Blanca de Putin.

Ya os seguiré contando…

Carlos Franganillo


Para Sir Winston Churchill, Rusia era “un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma” y puede que la percepción de Occidente no haya cambiado mucho.
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