4 posts de septiembre 2008

Los ángeles de Beslán

LLevo muchos días sin escribir en el blog, pero tenía claro desde mi último post de qué hablaría en el siguiente.

Se lo comenté a un amigo y su pregunta fue: "¿Por qué ahora?". Y tengo dos razones. La primera, que el reciente "Informe Semanal" (emitido este pasado sábado día 7) sobre el juicio por el asesinato de la periodista Anna Politkóvskaya me ha hecho recordar -como digo en el reportaje- dos de los episodios más trágicos de la reciente historia, los secuestros del teatro Dubrovka de Moscú (2002) y del colegio de Beslán (Osetia del Norte, Rusia, 2004). La segunda razón es que no podemos limitarnos a los aniversarios de las tragedias para RECORDAR lo que ocurrió: hay que MANTENER VIVA LA MEMORIA, para que no se olvide. Y para ello cualquier momento es bueno...

Las fotos que os muestro datan de septiembre del 2008, del cuarto aniversario del asalto al colegio número 1 de Beslán. Allí estuvimos algunos días después. Regresábamos de Osetia del Sur que, como sabéis, fue el lugar en el que estalló la guerra de agosto entre Georgia y Rusia.

La única entrada a Osetia del Sur es Osetia del Norte, Rusia. Su capital es Vladikavkás y, muy muy cerca de esa ciudad, a tan sólo unos kilómetros, está Beslán. Y ni yo ni los míos (Karina, la productora y Sasha, el cámara de la corresponsalía) queríamos volver a Moscú sin pasar por Beslán y ver lo que queda de aquel colegio que, todavía hoy, connota dolor.

El aspecto actual del lugar nos dio la sensación de que todo había sucedido ayer, aunque ya han pasado 4 años y medio.

Flores frescas por el reciente aniversario fuera y dentro del gimnasio, que fue donde los secuestradores -mayoritariamente chechenos- mantuvieron durante 3 largos e infernales días a profesores y alumnos, muchos de corta edad.

El silencio era total y sobrecogedor.

Allí están las fotos de las víctimas, 333. 186, niños. La mayoría murió en este lugar, donde todavía quedan las marcas del asalto final de las fuerzas de seguridad rusas.

La investigación de los hechos no ha esclarecido casi nada más allá de la versión oficial. Pero la gente de Beslán, especialmente quienes perdieron a los suyos, a sus niños, saben más cosas.

Como supo Anna Politkóvskaya, que intentó actuar de mediadora entre los secuestradores y las autoridades (por cierto, que -para rizar aún más el rizo de toda esta historia- Anna fue envenenada viajando en avión hacia Beslán. Las pruebas que posteriormente le hicieron desaparecieron...).

Pues bien, el intento de diálogo no sirvió de nada. Cierto es que se trataba de terroristas. Terroristas que exigían la salida de las tropas rusas de Chechenia, como habían hecho durante el secuestro del teatro de Moscú.

Y en éste, como en otros asuntos, hay unos culpables claros: los terroristas, nadie puede negarlo.

Lo que se ha conocido más tarde, con voces como las de la asociación "La Voz de Beslán", que reúne a una treintena de madres de escolares muertos, señala a otros que, como poco, también tuvieron su parte de responsabilidad en la horrorosa sucesión de los hechos: las autoridades y, en concreto, el Kremlin.

Algunas madres de Beslán han pedido a la Fiscalía General de Rusia, sin muchas esperanzas, que abra un proceso penal contra ÉL, contra el ex presidente y actual primer ministro Vladimir Putin. Le acusan de asesinato, abuso de poder y negligencia por su gestión de la crisis, "de negarse a negociar con los secuestradores y de condenar a los niños a una muerte segura".

El objetivo del Kremlin, en aquellos duros años del terrorismo checheno, era acabar con el secuestro cuanto antes y a toda cosa. A TODA COSTA. La versión oficial dice que los secuestradores iban a acabar con todo y con todos, quizás provocados -se dijo- por el intento desesperado de algunos padres por liberar, por sí mismos, a los niños.

Y, supuestamente, hubo explosiones DENTRO que habrían desencadenado el asalto final de los militares rusos. Investigaciones independientes han demostrado, incluso con vídeos, que NO, que el FINAL se precipitó DESDE FUERA, que fueron las fuerzas de seguridad rusas -con sus tanques y sus lanzallamas- las que, en un momento dado, iniciaron el ataque final. Dentro, en el gimnasio, los terroristas tenían explosivos. Explosivos que NO llegaron a explotar. El fuego llovió sobre el gimnasio desde fuera, con los rehenes vivos que no pudieron escapar... (Creo que todo el mundo recuerda aquellas imágenes de niños -en ropa interior por el calor que se acumulaba dentro del colegio- saltando por las ventanas en busca de unos brazos que les rescatasen)

Los huecos dejados por el asalto final lo ocupan, desde entonces hasta hoy, muñecos de peluche.

...Y las botellas de agua. Tan significativas. Toda una metáfora de aquellos 3 días de secuestro. Los niños pedían agua. Tenían sed, tenían calor. Y, hoy, la gente sigue llevando botellas al lugar. Se te hiela la sangre.

Las calles de Beslán que llevan al colegio número 1 son estrechas, muy estrechas. Y has de pasar, antes, por -al menos- una comisaría de policía.

Una de las grandes incógnitas es cómo es posible que NADIE, aquel día 1 de septiembre de 2004, se dio cuenta de la llegada de los terroristas. Las autoridades hablan de un grupo reducido, pero quienes continúan desenterrando la verdad tan sólo han tenido que hacer cuentas del número de terroristas -más de 30- y de las armas que portaban para sostener que era imposible que pasaran desapercibidos camuflados en un solo camión.

Hubo muchas negligencias, pero una comisión parlamentaria exculpó en diciembre del 2006 de toda responsabilidad en la matanza a las autoridades rusas, alegando que las fuerzas de seguridad no disponían de información sobre un posible atentado terrorista en Beslán.

Era una época en la que, supuestamente, la alerta siempre estaba activada.

A muy poca distancia de Vladikavkás está la frontera con Chechenia y con Ingushetia, puntos calientes del eterno conflicto del Caúcaso.

Otro escenario, -todavía hoy- del dolor es el cementerio en el que fueron enterrados los "ángeles de Beslán", que es como se recuerda a los niños víctimas del secuestro.

Es un lugar desolador.

Tumbas con fotografías.

Con hasta 5 fotografías juntas, miembros de la misma familia.

Nos encontramos, allí, con un padre que apenas podía hablar. Un padre que vive prácticamente en el camposanto. Se encarga de cuidarlo. Y a cada rato, se acerca a la tumba de su hija muerta. Nos regala un libro sobre la tragedia. Quiere lo que yo os comentaba al principio: que no se olvide nada de lo que ocurrió y que salga a la luz toda la verdad.

Al final de uno de los pasillos del cementerio, una escultura recuerda a los niños, a esos ángeles víctimas del terrorismo, pero -también- de las atrocidades que muchas veces se cometen en nombre de la lucha contra el terrorismo.

"La Voz de Beslán", entre otros, quiere una justicia al completo, que las autoridades reconozcan su parte de responsabilidad en las muertes.

En febrero del año pasado, esta asociación fue acusada de extremismo -ley en mano- por acusar a Putin.

Anna Politkóvskaya escribió sobre todo esto.

El 7 de octubre de 2006, 5 tiros le hicieron callar, aunque su testimonio sigue vigente.



Y nadie debería olvidar. Por la memoria de las víctimas.

Hablar a la ligera

Algunos -imagino- os habréis preguntado que a ver cuándo este proyecto de kremlinólogo que es uno deja de hablar de cosas tristes, de pérdidas y de guerras, de injusticias y miserias.

Yo a veces lo pienso.

Mira que Moscú y sus alrededores dan para hablar de temas ligeros, empezando por la kilométrica longitud de los tacones que se ven por aquí.

Lo malo es que, por ejemplo, las consecuencias de un conflicto son tantas, en ocasiones tan poco visibles, que uno no puede dejar de hablar de ellas, por convicción. Por convicción profesional y personal.

Además, para ligereza -eso me digo- frases que hemos escuchado últimamente en ambos lados del renovado Telón de Acero.

Desde Estados Unidos, en boca de la mediática (así la califican, qué mal están las cosas también por allí) candidata a la vicepresidencia estadounidense por el Partido Republicano.

En su primera entrevista televisiva tras ser señalada por McCain como su número dos, Sarah Palin aseveró que Estados Unidos podría declarar la guerra a Rusia si este país volviera a entrar en territorio georgiano y Georgia ya fuera miembro de la OTAN.


...Sus palabras han servido para que algunos medios rusos piensen que se ha ganado con creces el título de "Miss Georgia 2008"...

Que no falte el humor.

He leído que Sarah Palin también ha rescatado lo que, incluso para la Administración Bush, ya es agua pasada: aquella conexión 11-S/Al Qaeda/Iraq...

Pues bien, hablando de los atentados de aquel "martes negro" de septiembre del 2001, el presidente ruso, Dimitri Medvedev, ha dicho que "el 8 de agosto -día del ataque georgiano sobre la capital surosetia- es nuestro 11 de septiembre"...

En fin... Perlas y más perlas...

Casi que me sigo dedicando a hablar... EN SERIO, ¿no?

Los olvidados (de siempre)

Lo primero que se me ocurre es que Buñuel habría retratado sus rostros sin más efectos que el blanco y negro.

Me refiero a la población civil que sufrió directamente la guerra-relámpago de agosto iniciada por Georgia en territorio surosetio y que Rusia, más tarde, extendería con todo su poderío militar por suelo propiamente georgiano (sé que me repito, pero seamos honestos: la visión ofrecida por la mayoría de los medios de comunicación occidentales -en parte por la escasa colaboración rusa para que esos mismos medios entrasen en Osetia del Sur y vieran lo que allí también ocurría- ha conseguido que la cronología real de los hechos casi se haya olvidado).

Y me refiero, en último término, a las víctimas más olvidadas de entre todos los olvidados. Teniendo en cuenta eso, que la guerra mediática la ganó Georgia, hablo de las del primer escenario bélico: no sólo la población civil surosetia que sufrió los ataques georgianos y, posteriormente, la contraofensiva del país que acudió en su ayuda. También los surosetios que huyeron de Georgia a la misma velocidad que tuvo que hacerlo de Osetia del Sur la mayoría de los georgianos que vivían allí. Y, sin olvidar, por supuesto, a los georgianos que se quedaron en Osetia -la mayor parte personas de mucha edad- y que ahora viven, en algunos casos, entre ruinas o rodeados de casas -incluso la suya- quemadas por el deseo de venganza de una parte de ese otro pueblo con el que hasta hace poco convivían.

En esta segunda entrega de fotos que os hago, no aparecen sus rostros... pero es fácil imaginárnoslos...

Ésta es una escuela a las afueras de Tsjinvali, la capital de Osetia del Sur.

...Uno de los primeros objetivos de los tanques georgianos la noche del 7 al 8 de agosto.

El barrio judío de Tsjinvali, ya destruido durante la guerra contra Georgia de principios de los 90, ha vuelto a quedar en ruinas.

El hospital, del que durante aquellos días de agosto vimos alguna imagen, intenta poco a poco recuperar su ritmo. Es lo primero que el Ministerio de Emergencias ruso ha comenzado a reconstruir, pero en sus sótanos, donde fueron improvisados los quirófanos y que también sirvió de refugio para los vecinos cercanos, parece que se ha parado el tiempo...

Allí nadie ha entrado para limpiar. Lo que te encuentras es lo que se quedó el último día de combates. ¿Propaganda? Todo es posible, aunque tengo mis dudas porque ni creo que el gobierno local sepa "vender" intencionadamente una imagen, ni existe el suficiente flujo de medios extranjeros en Osetia del Sur como para pensar en utilizarlos como instrumento de propaganda. Nosotros hemos sido de las pocas televisiones occidentales que hemos estado allí tras el conflicto.

Aún así, insisto: todo es posible.

Como ya os mostré en el post anterio r, parte del resto de la ciudad muestra heridas de la contienda. Por ejemplo, allí no funciona ninguno de sus tres hoteles. En éste, el más grande de Tsjinvali, se han rehabilitado a marchas forzadas dos plantas para refugiar a surosetios que se han quedado sin casa o que huyeron de Georgia.

El mercado central de Tsjinvali era, antes del conflicto, el máximo exponente de la convivencia. Los comerciantes que allí vendían sus productos procedían de muchas otras regiones del Caúcaso, pero la mayoría de los tenderos eran georgianos. Eran quienes llevaban toda la fruta. Ahora, el mercado muestra un aspecto desolador. Allí, nadie cree que vuelva a ser lo que fue, que la fruta llegará próximamente de Osetia del Norte, de Rusia...

...Tendrá que pasar mucho tiempo para que las heridas reabiertas vuelvan a cerrarse.

El asalto, saqueo, incendio y destrucción de las aldeas de mayoría georgiana en Osetia del Sur (por algunas parece haber pasado la maquinaria militar rusa directamente por encima) refleja que el conflicto no está resuelto y, lo que es peor, que los últimos acontecimientos han despertado el odio interétnico...

En algunas de esas aldeas, "los únicos georgianos que quedan", como nos dijeron los pocos lugareños georgianos que encontramos, "son los que ya estaban enterrados en el cementerio".

(En la foto, el cementerio está allí en lo alto, en la colina).

Las puertas abiertas... Uno se pregunta cómo tuvieron que ser aquellos momentos en los que los habitantes de estas casas, probablemente temiendo por sus vidas, cogieron lo poco que tenían a mano y escaparon... Las autoridades surosetias reconocen que no creen que sus dueños vuelvan. Alegan que muchos de los georgianos que vivían aquí participaron en la planificación del intento de Georgia de tomar el control de la región y que, por tanto, son fugitivos de la justicia.

Entrar en estas propiedades para grabarlas con nuestra cámara y dar una idea al público de lo que aquello pudo ser no fue fácil. No porque tuviésemos ningún impedimento por parte de las autoridades. Afortunadamente, nos pudimos mover con bastante libertad. Simplemente, que tuvimos la sensación de estar violando una propiedad privada que ya había sido suficientemente profanada.

Lo curioso de esta imagen es el símbolo olímpico de la puerta de entrada de esta finca georgiana reducida a cenizas... por aquello del día que fue elegido para iniciar el conflicto: la inauguración en Pekín de unos JJ.OO., el mayor ejemplo de amistad y competencia leal entre los pueblos...

Todos esos rostros que no vemos, pero que podemos perfectamente intuir, los podréis ver esta misma semana, el sábado, en Informe Semanal.

Un saludo y GRACIAS a todos los que nos seguís a través del blog.

Toque de queda en Tsjinvali

Por aquí, por la capital surosetia, no está muy bien esto de las comunicaciones. Después de 3 días sin internet, por fin os puedo enviar algo -muy poco- de todo lo que hemos visto hasta ahora...

Hoy hace exactamente un mes que las tropas georgianas entraron en Tsijinvali en un intento por tomar el control de la region secesionista. Este es sólo uno de los caminos de entrada que utilizaron. La línea administrativa de separación con Georgia está a tan sólo unos kilómetros de aquí.

El barrio de Shanghai de la capital es uno de los que vivieron el comienzo de una ofensiva que provocaría la contundente respuesta militar de Rusia.

Las calles de la ciudad todavía reflejan el infierno en el que se convirtió este primer campo de batalla entre el ejército georgiano y las fuerzas militares rusas. Posteriormente, el conflicto se trasladaría a localidades propiamente georgianas.

Tsjinvali no es, como se ha dicho, una ciudad totalmente destruida, pero si profundamente herida... como sus habitantes, que -hoy- tienen la impresion generalizada de haber sido, simplemente, la excusa de un conflicto entre Rusia y Georgia.

Al menos -nos han dicho muchos- tras la intervención militar rusa se sienten más seguros y, por fin, reconocidos como pais independiente, aunque solo por Moscu y por Nicaragua. (La imagen es la del Parlamento de Osetia del Sur)

Dentro de 24 horas, por cierto, el Kremlin inicia oficialmente relaciones diplomáticas con el gobierno surosetio como representante de un Estado independendiente.

La poblacion, mientras tanto, epera las ayudas. Sobre todo, comida y materiales para reconstruir sus casas.

Aqui vivia Elisena, una mujer mayor que paso, como la mayoria de la poblacion de Tsjinvali, 3 dias refugiada en el sotano de su casa mientras se libraba la batalla. Junto a ella, su madre paralitica. Sin comida y sin agua.<

Su historia es una de tantas.

La mayoria, a pesar del trauma de la guerra -de OTRA guerra- desea regresar a la normalidad, por ahora bastante dificil.

A las 9, cada dia, hay toque de queda.

La ciudad se oscurece y el silencio es fantasmal.

Carlos Franganillo


Para Sir Winston Churchill, Rusia era “un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma” y puede que la percepción de Occidente no haya cambiado mucho.
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