1 posts de mayo 2010

Respondiendo a Misha

Disponer de un blog es un lujo.
Te permite contar todo aquello que no te cabe ni en el minuto del telediario ni en esos otros reportajes -más largos- que también hacemos para los programas que sólo se emiten en el Canal 24 Horas (que, por cierto, acaba de recibir un merecido premio de la Academia de la Televisión).
Te permite, también, dar a conocer información que tampoco contarías si dispusieras en pantalla de todo el tiempo del mundo.
Y yo, desde que me estrené en esta aventura hace ahora dos años, he disfrutado mucho de los comentarios que generan los textos, los pensamientos que -de cuando en cuando- traspasan lo profesional y te descubren un poco. Porque uno llega a mojarse en ciertos asuntos (otra ventaja de los blogs, que te das la licencia de opinar a las claras, aunque algunos te digan que te quedas corto y otros que te has pasado... Nunca al gusto de todos, claro).
Ya lo he dicho alguna vez, pero para los que no lo sepan, los comentarios que se publican pasan un filtro, un filtro que no controlamos nosotros mismos, aunque podemos acceder a aquellos que no llegan a publicarse.
Y en más de una ocasión he llamado a Madrid para pedir que los publiquen, ¿por qué no? Las críticas, buenas y malas, han de darse a conocer, ¿por qué no?
Y, esta mañana, he estado a punto de volver a coger el teléfono para pedir que publicasen el último comentario llegado hasta este blog, el de "Misha". Pero he preferido dedicarle espacio y tiempo.
"Misha" me pregunta cuánto gana un corresponsal, aunque me dice que "no estaría mal un buen recorte ahora que se impone la austeridad", que "con la que está cayendo una nota de bitácora al mes" -me reprocha- "tan anodina y superficial" como la del 17 de mayo, la última hasta la de hoy, "resulta sonrojante" y que "alguna aparición en TV con la importantísima noticia de la apertura de un restaurante español en Moscú no justifican de ningún modo el sueldo -sea poco o mucho- de una corresponsalía arrastrada como cruz a la espera de chollos mejores". Y finaliza con que es "patético y penoso".
Si no fuera porque no soy malpensado, diría que me lo escribe alguien que hasta me detesta por lo que hago.
Desde luego que si fuera así -un post y un reportajillo intemporal al mes- también a mí me parecería patético y penoso mi trabajo. ¡Qué pena que, en ocasiones, sea tan invisible! ...El mío y el de todos aquellos que tenemos la enorme suerte de cobrar un sueldo por un trabajo que nos apasiona, pero que lamentablemente no somos Washington, Nueva York, Londres, París, Bruselas o Berlín, que generan tanta información diaria -interesante para España- que no tienen que pelear por buscar un hueco en el telediario.
Sin contar con la dificultad que puede suponer cualquier país (yo hablo de la mía, la de Rusia, que es la que mejor conozco a día de hoy) -y me saco el sombrero ante la gran Rosa Molló, ahora en Pekín-, cada uno nos buscamos la vida como podemos, pero te puedo asegurar, "Misha", que hay mucho trabajo que hacemos que no se ve.
No te olvides de que ahí está nuestro Canal Internacional, con sus informativos, con su programas, a los que los corresponsales contribuìmos dentro de lo posible. Y que asistimos a los centros territoriales y a cualquier programa de TVE que nos lo pida.
Aparte, también consume tiempo estar al día en todos los asuntos que nos conciernen, desde la última declaración de Medvedev (y lo de éste y lo de Putin es diario) ó el último atropello cometido por un policía corrupto ó el último atentado terrorista en el Caúcaso, que allí no hay día sin sangre.
No tengo que justificarme, pero me da pena que -más allá de la pantalla- uno sea capaz de provocar una reacción tan negativa como la tuya, "Misha". Pero, como ves -y siempre lo hago- agradezco cualquier reacción. Te ayudan, de otra manera, a estar al día.
Ay!, ya me gustaría a mí poder estar todo el día dándole al teclado del blog.
Pero, entre otros, tengo un problema: siempre que me pongo, como ahora mismo, le dedico el tiempo que se merece. No soy de los que son capaces de escribir un post en la ducha o en tan sólo 5 minutos.
Y siempre me llevo la cámara fotográfica conmigo, pensando en compartir lo que veo con quienes me leen, con quienes están interesados en Rusia.
Ejemplo: Finales de mayo. Viajamos a Kazán, sur de Rusia, a orillas del río Volga, a una cumbre bilateral de Interior y Justicia entre responsables de la UE y rusos.
LLegamos en un "Tupolev", un tipo de avión que a los españoles nos trae muy malos recuerdos desde que 62 de nuestros militares se estrellaron en Turquía regresando a casa desde Afganistán...
...Por supuesto que no era la primera vez, pero hacía tiempo que no me tocaba uno de ellos.
Pasados los debidos controles del aeropuerto, llegamos a Kazán, que es, oficialmente, la tercera capital del país después de Moscú y San Petersburgo. La capital de la república rusa de Tatarstán, es decir, la capital tártara de Rusia.
Estando allí, me pregunto: "¿Dónde están los tártaros?". Esperaba encontrar otros rasgos, otra forma de ser, de vestir, de comer... Pero aquello que ví -la ciudad, la gente- me pareció un pequeño Moscú.
Hoy somos lo que somos como resultado del pasado. Y, hablando allí precisamente del pasado, acabamos escarbando, de nuevo, en la era Stalin, en las represiones, en purgar lo que no le gustaba.
Claro que la población tártara que más sufrió las políticas opresivas de la policía política estalinista es la de Crimea, que fue acusada -por ejemplo, durante la Segunda Guerra Mundial- de colaborar en bloque con los nazis y, así, fueron deportados en masa, principalmente, a Asia Central.
En Kazán también se aplicó la política de expulsiones, de persecuciones, la política de trasladar allí a otros pueblos de Rusia para cambiarle el color y, hoy por hoy, los tártaros apenas superan el 40% de la población.
En Kazán, una ciudad fundada hace 1.000 años y a cuya universidad acudieron Tólstoi y Lenin, es fácil alegrarte la vista con su Kremlin particular...
...una maravilla en blanco que sorprende si la comparas con el que uno más conoce, con el rojo de Moscú, y que es Patrimonio de la Humanidad.
El famoso "Iván, El Terrible" conquistó Rusia en el 1552 y fue él quien mandó construirlo sobre un antiguo castillo.


Y esta fortaleza, que es digna de ser visitada (lástima que viajar a Rusia no sea menos complicado porque es el típico lugar que puede atrapar al viajero amateur), cuenta con numerosas edficicaciones en su interior, como la Casa del Gobernador -que es la sede oficial de la presidencia-...





...varias catedrales, varias iglesias y varios museos... Y una mezquita:



...Pintoresca y llamativa, fue terminada de construir hace tan sólo 5 años y es, sin duda, lo que más desentona del conjunto. Pero a mí me gustó el punto que le da al complejo.

Hoy, dado el comienzo del post, no me meteré en temas políticos por miedo a acabar aburriéndoos, pero no evitaré deciros que al frente de esta república se encuentran 3 hermanos: vamos, que allí parece que todo queda en familia.






Al otro lado del Kremlin de Kazán, más allá del río, hay toda una serie de playas fluviales y se vislumbra el camino que ha emprendido la ciudad: el que marcan los nuevos edificios de gran altura que pretenden dar un aspecto a la zona "más europeo", como nos dijeron, alejado del que muestran los barrios viejos.



...Y, al parecer, Kazán es la ciudad con mayor número de MacDonald's de toda Rusia. Hay 7 en toda la localidad. Y sus horarios nos demuestran que tienen éxito: cierran a las 3 de la madrugada y abren a las 5, curioso.



Me despido hasta el próximo post, espero -deseo- que sea pronto, muy pronto.

Carlos Franganillo


Para Sir Winston Churchill, Rusia era “un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma” y puede que la percepción de Occidente no haya cambiado mucho.
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