...Esta noche, el hotel Ucrania, que cada noche ejerce de guía por la luminosidad que desprende, parece en llamas. Y todo es por el humo que le rodea, que nos rodea.
Todo Moscú parece en llamas porque huele a quemado, a chamusquina... Como si se estuviese quemando la casa del vecino. En serio, esta noche la capital rusa está irrespirable.
Hasta ahora, el manto de humo era más visible por la mañana temprano, al amanecer, a eso de las 5 de la madrugada. Hoy, el corazón de Rusia parece un infierno. Lo de los incendios es tema serio.
Cada día que pasa, nos encontramos con el baile de cifras. La última: más de 500 incendios activos -en estos momentos- en todo el país.
El territorio ruso europeo amenaza con desaparecer arrasado por el fuego.
El calor, que tampoco nos deja dormir desde hace semanas, me ha obligado todo este tiempo a mantener las ventanas de casa abiertas... por si a la brisa -la que sea, de donde sea- se le daba por aparecer (no tengo aire acondicionado). Pero, esta noche, es imposible, he tenido que cerrarlas a cal y canto para no morir intoxicado mientras duermo.
Como he contado en el telediario, la región de Moscú es una de las 7 en las que se ha decretado el estado de emergencia por los incendios. Y hay más de un foco que nos ronda por algún costado.
Más de 2.000 personas se han quedado sin casa. Las llamas se la comió. Y ya van 40 muertos, aunque tal y como está el tema de "calentito", francamente, me parecen pocos.
En algunas de las regiones afectadas, la gente está muy cabreada porque los servicios de emergencia aparecieron cuando las gallinas ya olían a pollo frito. Y eso que lo de la sequía, el calor y las temperaturas en torno a los 40 ya habían sido suficientemente anunciadas...
Putin estuvo la semana pasada con algunos de los ciudadanos afectados. Les ofreció dinero... y les prometió que reconstruiría sus casas. Hoy, el primer ministro anunciaba que va a seguir de cerca esa reconstrucción. ¿Que cómo? Pues ha asegurado -lo juro- que pondrá cámaras para vigilar las obras desde casa y desde su despacho. Supongo que, con las cenizas que nos cubren cada día, no le apetecerá mucho volver a salir. Yo, que él, me largaba de vacaciones.
Medvedev también ha tenido su momento. El ministro encargado de las emergencias nacionales le ha preguntado si Rusia acepta ayuda externa y el Jefe del Kremlin le ha dicho que sí. Bueno, concretemos: la ayuda propuesta venía desde Ucrania -que ahora es un país amigo con Yanukóvich- y desde Azerbaiyán.
Tampoco vaya a decir nadie que "RUSIA NECESITA AYUDA".
Qué va...