Lo que barre la derrota
Este fin de semana he recibido mi bautismo tenístico. Hago cumbres, elecciones, manis, guerras, entierros de dictadores, presidencias femeninas e indígenas... Como suele decirse, bodas y bautizos pero, pocas veces, deportes. Nunca, tenis. Jamás había estado en una cancha ni, mucho menos, había presenciado en directo un campeonato de Copa Davis. A estas alturas del partido, me declaro conversa a esta nueva fe.
¡Qué físicos! y sobre todo ¡Qué cabezas!
FE ha sido la llave de este campeonato: Fe en uno mismo, fe en un equipo, fe en cada pelota...
Felicito a los jugadores españoles. Se lo merecen más que nadie pero me gustaría decir algo de todos esos argentinos a los que la derrota ha barrido y dejado ya fuera de foco.
Como periodista no deportiva frecuento otras canchas, las de una realidad argentina casi siempre dura y decepcionante, donde el desamparo y la falta de protección de los gobiernos dejan al ciudadano a merced del sálvese quién pueda. Así pues ¿quién dijo espíritu de equipo?
Estuve en distintas gradas del polideportivo, entre espectadores argentinos que me identificaron como española y me invitaron a mate, patatas fritas y caramelos de menta mientras me aconsejaban taparme los oídos ante el grueso calibre de los insultos de los suyos. ¡Era la guerra! No se preocupen -les dije- si los jugadores aguantan ahí abajo, cómo no voy a aguantar yo aquí arriba.
Fue una afición volcada, llena de ilusión y con un hambre de gloria deportiva como sólo se ve en las aficiones de países donde las otras cosas, las de la vida diaria no van tan bien: ni la política, ni el empleo, ni la seguridad ciudadana, ni la sanidad, ni la educación, ni los transportes....
La ensaladera de la Davis significaba para ellos la evasión momentánea de todo eso, una forma efímera de convencerse de que las cosas pueden ir a mejor.
No han podido ganar en la cancha de la Davis.
¡Ojalá sean capaces de hacerlo en las otras!
Han sabido perder, quizás por la costumbre, y lo han hecho con elegancia.
Ni un solo argentino de cuantos se nos han acercado o nos han reconocido por el micro de TVE, lo ha hecho para otra cosa que no fuera felicitarnos por el triunfo del equipo español.



