2 posts de enero 2009

¡Jallalla, Bolivia!

 

¡Viva Bolivia! 

Falta hace un grito de buenos augurios ante el complejo panorama que vuelve a plantearse después del Referendum Constitucional del domingo 25. La foto que de nuevo sale de las urnas es la de dos países, dos clases sociales y dos formas de entender el mundo; una queriendo retener parte del viejo poder. Otra, determinada a conquistarlo y tal vez a pasar factura.

El nuevo texto constitucional tiene un montón de cosas interesantes y positivas. Las principales se resumen en el profundo sentido de justicia social que lo inspira: reparar la desposesión política, cultural y económica de una parte de la población, ese 60% por ciento indígena que componen un total de 36 pueblos  originarios.

Y aquí, donde parece estar la solución, podría encontrarse también el problema.

Mucho se habla de la posibilidad de enfrentamiento entre los históricos desheredados y los  -llamémosles blancos- que verían en entredicho sus privilegios anteriores por más que no todos son privilegiados en ese 40% que de forma repetida vota NO porque no se siente representado por el gobierno del MAS de Evo Morales, sus propuestas y su proyecto de país diseñado en la Constitución.

La nueva Constitución podría abrir la vía a otra modalidad de enfrentamiento. Esta vez entre aquellos a los que pretende favorecer: las distintas comunidades o pueblos originarios.

La atribución de poder y recursos económicos estatales a las comunidades indígenas podría ser, a la luz de la historia remota y reciente, la llave que reabra rivalidades tribales como las que permitieron el dominio de los colonizadores españoles y, antes, del Imperio Inca.

El aymara, etnia dominante en Bolivia y a la que pertenece el propio Evo Morales, se define por una una especie de lucha entre opuestos: lo comunitario y lo disgregador, la unión y la división.

Siempre viene bien la mirada de gente que lleva años ocupándose de Bolivia y sus gentes. En este caso, hablo del estudioso catalán  Xavier Albó. A él hemos recurrido buscando respuestas en alguno de nuestros viajes a La Paz. Le hemos seguido después en su blog y su observación sobre la ceguera de la izquierda en general y latinoamericana en particular a la hora de ver al indígena como representante de la clase oprimida me animó a ser muy cauta a lo hora de separar las aguas políticas entre buenos y malos.

Para entender este horizonte de predominio étnico y aymara, recomiendo especialmente uno de sus libros en línea: "Identidad étnica y política".  

http://albo.pieb.com.bo/enlinea.htm

Saludos y provechosa lectura a los interesados


Dakar: ¿Sobre ruedas?

"Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes" dice un refrán mexicano. Con esto del Dakar, Dios y el resto del Olimpo, deben haber estado riendo a mandíbula batiente. 


Muy pocas cosas han salido conforme a los sueños de los participantes más allá de su deseo de participar. En cuanto el éxito parecía tocarse con la punta de los dedos, se abría un abismo o lo que es lo mismo, un terraplén de más de cuatro metros de altura como el que le tocó a Carlos Sainz y ya no hubo nada que hacer. De ser primero, al adiós, chao, a casa y con un canto en los dientes por salir de ésta sano y salvo. Su copiloto francés, herido en un hombro. 


Otros tuvieron menos suerte, como el motorista también francés, Pascal Terry,  que murió sin que la ayuda le llegase a tiempoo  o el español Cristobal Guerrero que continúa luchando por salir de un accidente que lo ha dejado en coma y que hizo temer por su vida. 


Marc Coma, a quien le funcionaron sus ángeles custodios,  ha sido la excepción 


He seguido este Dakar suramericano como ningún otro. Ya se sabe, cuanto más cerca lo que ocurre más nos interesa. Este primer Dakar que ha presentado en sociedad lo más ríspido de la geografía argentina y chilena no ha tenido nada que envidiarle en dureza al africano. Supongo que tampoco en belleza. 


Aquí,como en ediciones anteriores, el Dakar ha vuelto a ser por encima de todo una prueba de supervivencia. El Dakar está hecho para no sólo para correr sino para jugársela; quizás no diseñado para perecer en el intento pero sí para ser vencido por las dificultades. 


La media de corredores, participantes y espectadores muertos por edición del Dakar es de dos. Van 54 en 30 pruebas. Para sus defensores, no son demasiados pero decir que todo va sobre ruedas en el Dakar es, como mucho, una observación mecánica. Después de ver las penalidades que pasan los participantes, es fácil caer en la tentación de pensar que nos encontramos ante una prueba hecha por sádicos para masoquistas. Elegida libremente, eso sí. Sarna con gusto, no pica. ¿Que no? El otro día escuché a un piloto argentino decir cómo tienen que viajar. No se refería sólo a lo que todos conocemos o imaginamos: privaciones en la comida, el agua, la dureza de los horarios, los rigores del clima, el riesgo de perderse, de herirse, el escasísimo descanso, el promedio de horas de sueño: 4 diarias si se tiene suerte. Es decir, si se llega pronto al final de etapa.  Si todo esto parece duro,  ¡Atentos! Faltaba lo de las necesidades "físicas": Nada de hacer pipí cuando uno quiere. Si uno tiene ganas y va en vehículo cerrado, se aguanta, firme al volante y las opciones son dos: usar pañales o hacérselo encima. 


Para el que elija hacérselo encima -no  todos se acostumbran al uso de dodotis- queda lavar a fondo los asientos y lo que sea menester cuando se llega a la pausa de carrera. 


¿Alguien se lo había imaginado? Yo no.  Confieso que la imagen siempre inmaculada de Carlos Sainz tampoco ayuda a creer algo así. Pero claro, quien hablaba del tema era un piloto y algún crédito había que dar a sus palabras. Así que pensé que quizás me había perdido esta información en la letra pequeña de alguna noticia o que tampoco es frecuente que se hable de estos temas en un discurso deportivo destinado a destacar la épica por encima de todo. Acabé por preguntarle a otro Marc, Marc Martín,  el enviado especial de TVE, que lleva ya tres Dakar a sus espaldas y me lo confirmó como la cosa más natural del mundo:"Sí, es cierto". 


Antes había echado varios vistazos a ver qué se decía en internet sobre el tema y no encontré nada preciso. Abundan, eso sí, los que preguntan y los que tratan de responder. Unos y otros dando palos de ciego sobre un tema, el de cómo los corredores despachan sus necesidades físicas, tan épico como incómodo y que el periodismo se deja en el tintero. 


Aquí va este apunte por si quedaba alguna duda de la dureza de Dakar 


¡Felicidades a supervivientes y campeones!  


 


José Carlos Gallardo


Argentina es uno de esos países que sabe reiventarse a sí mismo, una nación que ha visto pasar a personas, personajes y personalidades de diversa índole y que, por complicado que haya sido, ha sabido superarlos a todos. Unos dicen que tiene muy claro quién es, otros... que todavía anda buscando su identidad.
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