Cuando menos te lo esperas
Cuando el presidente de China estuvo en Washington hace algunos días, en esa rueda de prensa conjunta que ofrecieron Hu Jintao y Barack Obama, se formuló una pregunta que vuelve a estar en los titulares de hoy: ¿Cómo puede ser EEUU tan amigo de un país que no tiene ningún problema en vulnerar los derechos humanos universales de los ciudadanos? Entonces, Obama salió como pudo. Ahora las voces resuenan con más volumen viendo lo que está pasando en Egipto, cuando pocos lo eperaban. Objeto de despligues informativos a lo largo de todo el fin de semana, titulares de prensa y asunto central de los análisis políticos de estos días. Son muchos los que acusan a EEUU de tibieza. "Dejemos de apoyar a Mubarak" era el editorial del Washington Post ayer. "Por un lado, ustedes hablan de democracia, de estado de derecho, de derechos humanos, y por el otro, ustedes apoyan a un dictador que continúa oprimiendo a su pueblo" dijo anoche el opositor egipcio Mohamed ElBaradei, convencido de que EEUU pierde así credibilidad. Pero la secretaria de Estado, Hillary Clinton, insiste en que la transición en Egipto debe decidirla su pueblo. En que EEUU no debe meterse en quién está en el poder. Y en que Egipto ha sido un importante aliado desde hace tres décadas. Un gobierno post Mubarak cambia el mapa de Oriente Medio. No sólo para EEUU. "El pueblo está en su legítimo derecho de hacerse oír" dijo Obama. Y eso es más que evidente: lo que Egipto quiere ahora mismo es que le escuchen.



