4 posts de octubre 2011

También a este lado del Atlántico...

Desde Washington, también llegan reacciones al anuncio de ETA del “cese definitivo” de su “actividad armada”. Durante las primeras horas, con mucha cautela, eso sí. Escuchábamos ayer a uno de los portavoces del Departamento de Estado, Mark Toner, decir que de momento no se extraerá a ETA de la lista de organizaciones terroristas de la Casa Blanca, porque es un proceso complicado y también porque hay dudas. "Este es un anuncio de la organización, y hemos visto anuncios similares en el pasado. No sabemos aún hasta qué punto es serio, ni, sinceramente, cuál es su intención” dijo Toner.

Y hoy, la Casa Blanca publicaba un comunicado, el que asegura que el anuncio del fin de la violencia de ETA “abre la posibilidad de un paso histórico hacia la paz, aunque aún hay un largo camino por delante para cumplir esa promesa”. En palabras del portavoz del consejo de seguridad nacional de la administración Obama, Tommy Vieitor, “en este momento de esperanza nuestros pensamientos están con las víctimas de ETA”. EEUU reconoce la “valentía del gobierno y del pueblo español en sus esfuerzos para hacer avanzar la democracia y la libertad en España y en todo el mundo”. Hilando fino, subrayamos que en este comunicado no se menciona la palabra “terrorismo” ni una sola vez.

Cuando echamos un vistazo a la prensa estadounidense, sí tiene eco la noticia de ETA, pese a que hacerse hueco en las secciones internacionales un día como hoy, tras la muerte de Gadafi, es complicado. Las referencias más habituales, bajo el subtítulo de “grupo separatista vasco”. Y leemos la noticia en el Washington Post, Wall Street Journal y el New York Times. Precisamente en este último, para finalizar con un apunte algo más trivial e imagino que debido a un error tipográfico, la columna dedicada al anuncio de ETA cita a “Mariana” Rajoy, como líder de la oposición del Partido Popular, según leemos... Referencias desde aquí desde Washington sí hay, pero suponemos que no siempre al gusto de todos.

 

 

Sobrevolando Wall Street

 

Estos días, muchos medios estadounidenses asumen que el origen de las protestas ciudadanas en todo el mundo está en Occupy Wall Street. Algunas menciones a la primavera árabe, pocas al 15O y casi ninguna al 15M. Y me acaba de venir a la mente, junto a una sonrisa, una pionera que hace algunos meses ya acaparaba titulares. "Una madre alquila una avioneta y sobrevuela Wall Street con un mensaje: Gracias por la degradación. Deberían despediros a todos".

Luccy Nobbe, vicepresidenta de una firma de inversiones estadounidense, alquiló un avión comercial el pasado verano, justo después de que la agencia de calificación Standard & Poor's degradase la nota de la deuda estadounidense. Sobre el corazón financiero del mundo se leyó un gran cartel blanco con letras rojas... Deberían despediros a todos... Nunca supimos cuánto le costó la broma, esta historia siempre tuvo grandes interrogantes. Pero Nobbe sí explicó que lo hizo porque estaba harta de Washington y de Wall Street. Estaba cansada de unos políticos incapaces de ponerse de acuerdo y elevar el techo de la deuda, dejando a EEUU al borde de la suspensión de pagos. No se puede sobrevolar Washington. Pero sí Nueva York. Y a esta broker, últimamente Wall Street tampoco le estaba haciendo ninguna gracia. "Sólo soy una madre de Saint Louis que siente que el único motivo por el que nos han degradado la calificación, son los políticos". Siempre quise hacer algo, dijo, más allá de enfadarse... o frustrarse... o buscar excusas... o encontrar culpables... o intentar arreglarlo, cuando las cuentas no cuadran una y otra vez. Quizás no cambió nada. Esa es la gran crítica que recibe el movimiento Occupy Wall Street aquí. Están desorganizados, dicen, no tienen líderes, no tienen nada claro, no son más que una revolución que no llevará a nada. Estamos vivos, responden ellos. Seguimos creciendo. Los grandes cambios comienzan siempre con pequeños pasos. Sin ellos, jamás hubiera cambiado nada. Y el cambio da miedo. El miedo a lo desconocido. Y al vacío. Y a estar equivocados. Este debate está plagado de lugares comunes que se repiten a lo largo de la historia, y también en algún rincón de nuestros cerebros. La comodidad, la injusticia, los radicales, los realistas, los valientes, los inconformistas, los conservadores, los niñatos, los corruptos, los demócratas, los hipócritas, el sistema, el malestar, el cansancio, la decepción, el paro... y el cambio.

 

 

Una larga década

Se han cumplido diez años del inicio de la guerra de Afganistán. De la llamada guerra contra el terror, después de los atentados del 11S. Diez años después resultó que Osama Bin Laden se escondía en una urbanización de lujo cerca de la capital de Pakistán. En EEUU estos días se multiplican las encuestas sobre el sentido de las guerras en Afganistán e Irak, esta última década. Según la cadena de televisión CBS, el 62% de los estadounidenses quieren que las tropas salgan de Afganistán cuanto antes. El 50% no cree que la guerra haya sido un éxito. El 39%, sí. Y según un estudio difundido por el Pew Research Center, el 96% de los militares de EEUU que participaron en Irak y Afganistán se siente orgulloso de haberlo hecho, pero uno de cada tres veteranos cree que estas guerras no han merecido la pena. La relación coste- beneficio.

Calcular las vidas que han costado estas guerras es misión imposible. Las cifras son confusas y nunca acaban de cuadrar. Según el portal iCasualties, que trata de llevar un recuento independiente de los militares muertos en estos conflictos bélicos, EEUU ha perdido casi 4.500 soldados en Irak y 1.800 en Afganistán. Y este 2011, este pasado verano concretamente, ha sido el peor desde que comenzaron los combates. La violencia en Afganistán ha aumentado un 30% este año, según un informe de Naciones Unidas divulgado por su secretario general Ban Ki Moon. El final del conflicto sobre el terreno no parece cerca. Pero EEUU ya ha comenzado su retirada de Afganistán, siguiendo el plan que anunciaba el presidente Barack Obama hace unos meses. Y al que siguieron el resto de líderes de la coalición. La retirada internacional comenzó este pasado verano, iniciando un proceso gradual de trasferencia del poder a las fuerzas de seguridad afganas que culminará en 2014. De los 90.000 soldados estadounidenses desplegados en Afganistán, 10.000 habrán regresado aquí cuando termine este 2011. Para septiembre de 2012, serán 33.000. Y la retirada total, en 2014.

Y el contexto de este debate sobre la política exterior y de defensa estadounidense, es económico. El Congreso presiona para que se aumenten los recortes de presupuesto en el Pentágono. La población mira cada vez más hacia casa, y le gusta menos que su presidente esté pendiente de asuntos externos. La economía no está para seguir gastando fuera de estas fronteras, dicen. El coste estimado de los conflictos iniciados después del 11S es de 1,2 billones de dólares. Pero otras cifras apuntan a un gasto total de entre 3 y 5 billones de dólares. Porque cuando las tropas regresan a EEUU, continúa el gasto: pensiones, cuidados médicos, atención psiquiátrica… Después quedan todas aquellas consecuencias que no tienen precio: añadir cientos de miles de desempleados al país, alto índice de suicidios de veteranos (hasta 18 por día en los últimos años) y las desintegraciones familiares. Y los recuerdos. Y las pesadillas. Después de 10 años de guerra abierta en nombre de la lucha contra el terrorismo internacional.

Recordando la teoría de los puntos

Hace un año, publicaba en este mismo blog esta misma entrada que os transcribo a continuación. Cuando el consejero delegado de Apple, Steve Jobs, anunció que se retiraba unos meses, por cuestiones de salud. Poco después vino la baja definitiva, se retiraba de la empresa que él mismo fundó.

"I have some very sad news to share with all of you. Steve passed away earlier today"

"Tengo una noticia triste que compartir con todos vosotros- comenzaba el comunicado que Apple ha enviado a todos sus empleados- Steve ha muerto hoy".

Aquí vuelvo a dejar su extraordinaria teoría de los puntos. Sólo puede venir de un genio. Humilde y brillante.

 

 

LA TEORÍA DE LOS PUNTOS


Su historia la han contado muchos. Pero merece la pena escuchársela a él. Dejó los estudios, cuando a sus padres se le acaban los ahorros. Decidió abandonar el cómodo camino marcado y levantar la vista. Seguir buscando. Asistir sólo a algunas clases como oyente y dormir escondido en las residencias de sus amigos, en el suelo. Dejó todo lo que se supone debía hacer y lo cambió por aquello que despertaba su curiosidad e intuición. Entonces fueron apareciendo los primeros puntos, inconexos, que unidos a su valentía, le convirtieron en quién es hoy. En quién quiso ser.


Hace algún tiempo ya, una amiga que se atrevió con el cambio de rumbo, Eva Perea, me mandó este discurso de Steve Jobs en la Universidad de Standford. Cada cierto tiempo lo vuelvo a escuchar. Ya me diréis qué opináis de su teoría de los puntos...

 

 


Dori Toribio


Llevo más de 10 años trabajando en RNE. Ahora, descubriendo EEUU, como corresponsal en Washington. Este país también vive la radio pública con pasión. Y lo ha hecho a lo largo de su historia. El presidente Franklin Roosevelt allá por la década de los 30, inició sus “Charlas junto a la Chimenea”. Se dirigía por radio a los ciudadanos estadounidenses. Tono íntimo, palabras tranquilas, mensajes de confianza. Nunca hubo ira, ni chistes malos, ni uno tono más alto que otro. Se ganó a la opinión pública, pese al difícil momento político, sacando a Estados Unidos de la Gran Depresión, poniendo en marcha el New Deal y anunciando una Segunda Guerra Mundial. “JUNTOS NO PODEMOS FRACASAR”, fue su mensaje.
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