Todos ganan, todos pierden
Ha ganado Newt Gingrich en Carolina del Sur. El favorito Mitt Romney ha dejado de serlo en tan solo unos días. Y por primera vez en décadas, tres candidatos diferentes ganan en las tres primeras citas de las primarias republicanas. Lo que nos augura una larga batalla electoral, delegado a delegado, hasta la nominación en agosto. Y una batalla oscura, plagada de insultos y ataques personales, porque las cosas se ponen más feas, en este panorama republicano fracturado y sin un claro líder.
Dice una de esas tradiciones no escritas, que el republicano que consigue ganar las primarias en Carolina del Sur, se lleva la nominación del partido. Reagan, los Bush, Dole y McCain. Claro que todos ellos habían ganado anteriormente en alguno de los dos primeros estados en celebrar elecciones: Iowa o New Hampshire. Gingrich acaba de resucitar de entre los muertos. Se le consideraba así, políticamente muerto en estas primarias hasta hace tres días. Y ha resucitado.
Pero más allá de eso, Carolina del Sur en estas primarias republicanas ha sido clave para definir el tono de esta batalla republicana: los trapos sucios y los ataques personales han marcado estos días de campaña en este estado sureño. Un duelo de miserias que deja un rastro negativo difícil de borrar. Y más ahora que vemos la reñida carrera electoral que no espera. Augura ahora unos meses muy oscuros, electoralmente hablando. A Mitt Romney se le acumulan los reproches sobre su pasado empresarial "sin escrúpulos" dicen sus adversarios. Los medios le destaparon una fortuna alojada en las Islas Caimán. Y él mismo confesó que paga muchos menos impuestos de los que debería. "No voy a pedir perdón por mi éxito" contestaba Romney en el pasado debate electoral de CNN aquí en Charleston, intentando convertir en fortaleza, las debilidades hacia las que apuntan las campañas negativas.
A Newt Gingrich no le va mucho mejor. La vida personal del ex presidente de la Cámara de Representantes ha sido pública desde los años 90. Sonadas infidelidades y tres matrimonios, que no gustan nada a las bases más conservadoras . Su ex mujer concedió una entrevista hace unos días asegurando que los valores familiares que su ex pregona son falsas apariencias. "Me pidió tener un matrimonio abierto" dijo ante las cámaras, convirtiéndose en titular en todos los medios desde entonces. Su trayectoria política tampoco es impecable. Pero quizás, todos estos ataques, le han encumbrado. Un superviviente.
El ultraconservador de Pennsylvania, Rick Santorum, ha sufrido uno de los mayores reveses. Ganó Iowa. Pero no lo supimos hasta hace unos días. El partido republicano ha admitido errores en el recuento de votos de aquellos caóticos caucus. Es tarde. Romney se llevó todo el empujón mediático y político que concede una victoria en el primer estado electoral de las primarias. Que resultó no era tal victoria. Y el veterano congresista libertario de Texas, el doctor Ron Paul, con sus 76 años, pese a ser la sorpresa de estas primarias y estar levantando mayor fervor del que nadie esperaba... sobre todo entre los votantes más jóvenes... él mismo confesaba hace unos días que "no se imagina en la Casa Blanca". En fin.
Mientras tanto, imagino a Barack Obama sonriendo en la Casa Blanca. No sólo no hay un candidato republicano fuerte en este momento. Sino que los que hay se están despellejando entre sí. Haciéndole el trabajo. No importa quien acabe ganando la nominación, ya conocemos casi todos sus trapos sucios. Los asesores de Obama seguro están trabajando en ello.
En Carolina del Sur ya hemos visto la cara menos amable de estas elecciones primarias. Y apenas llevamos tres semanas de batalla. En Florida la publicidad electoral televisiva cobra mayor protagonismo y veremos cómo se desprecia la retórica política en busca del insulto más efectivo. Pero las estrategias de campaña negativa han de pensarse bien antes de usarlas. Cuando el electorado está tan cansado, decepcionado y frustrado con la situación económica en general, y política más concretamente... quizás no sea lo más adecuado perder el tiempo oral en lanzar desprecio. Porque el ciudadano siente que la cosa no va con él. Así nos lo contaban en este mercado de Charleston, Carolina del Sur, donde no encontramos ni rastro ni ganas de primarias...
Carolina del Sur tiene una tasa de desempleo superior a la media nacional, casi un 10%. Estado sureño convencido, de inmensas mansiones coloniales e históricas plantaciones. Aquí comenzó la Guerra Civil y la bandera confederada ondea aún en las calles.
Con casi un 30% de población negra y un 5% de hispanos. Decepcionados. Carolina del Sur ha sido uno de los estados que ha seguido el camino de Arizona, aprobando una dura versión de la llamada ley antiinmigrantes, la SB20. Diana Salazar nació aquí, ha sido demócrata toda la vida, pero este año ha decidido trabajar junto a Newt Gingrich, porque "cree que él es el único que puede hacer algo por los latinos". Es la primera vez que va a votar a un republicano. "Obama dijo que haría algo por los indocumentados, ha pasado tres años y no ha hecho nada. Eso nos ha dejado el corazón con sabor amargo".
Lidera la asociación latina de Charleston, para luchar contra la ley SB20. "Mucha gente se fue en navidad. Con ese temor de que te pueden arrestar porque eres latino, porque tienes cara de latino. Es injusto. Cinco familias salieron en una semana y se llevaron a nuestros niños americanos de vuelta a sus países... ellos no conocen, no tienen culpa". Diana está convencida de que sea el candidato que sea debe empezar a escuchar la voz hispana. "Sea Newt o sea Obama tienen que hacer algo ya. El latino está listo para un cambio". Pero los candidatos republicanos apenas ahora comienzan a dirigir sus esfuerzos hacia la comunidad latina, conscientes de que los irregulares no pueden votar y los que pueden hacerlo, cuentan con una alta cifra de abstención en EEUU. Por ello trabaja Diana, para movilizar ese voto que tiende a quedarse en casa pensando que las cosas no cambiarán. "Mi gente está en las manos de Gingrich". Y Gingrich está ya camino de Florida.



