Llevo más de 10 años trabajando en RNE. Ahora, descubriendo EEUU, como corresponsal en Washington. Este país también vive la radio pública con pasión. Y lo ha hecho a lo largo de su historia.
El presidente Franklin Roosevelt allá por la década de los 30, inició sus “Charlas junto a la Chimenea”. Se dirigía por radio a los ciudadanos estadounidenses. Tono íntimo, palabras tranquilas, mensajes de confianza.
Nunca hubo ira, ni chistes malos, ni uno tono más alto que otro. Se ganó a la opinión pública, pese al difícil momento político, sacando a Estados Unidos de la Gran Depresión, poniendo en marcha el New Deal y anunciando una Segunda Guerra Mundial. “JUNTOS NO PODEMOS FRACASAR”, fue su mensaje.
El presidente Obama se ha sentado unos segundos en el autobús en el que se grabaron a fuego los derechos civiles de EEUU en 1955. Rosa Parks se sentó en la fila reservada para los blancos. SE negó a levantarse y esconderse en la parte trasera del autobús, donde la historia hasta entonces obligaba a sentarse a una mujer negra. Y entonces la historia cambió.
El fotógrafo oficial de la Casa Blanca recogía este instante, en el que Obama, el primer presidente negro, se ha sentado en aquel mismo lugar. El autobús forma parte del Museo Henry Ford, en Michigan.
Hoy volví a leer aquella frase de una votante en 2008: "Rosa sat so Martin could walk. Martin walked so Obama could run. Obama ran so our children could fly". Rosa se sentó para que Martin (Luther King) pudiera andar. Martin caminó para que Obama pueda correr. Obama corre para que nuestros hijos puedan volar.
Otro día hablaremos por cierto del magnífico Pete Souza. Pocos recogen en un objetivo la soledad presidencial como él.
Era cuestión de tiempo. El ex senador Rick Santorum se ha retirado de las primarias republicanas. Abandona sus aspiraciones presidenciales, de momento. En una dramática rueda de prensa, en su estado de Pennsylvania, anunciaba su decisión de suspender su campaña electoral, debido a los problemas de salud de su hija Isabella. “La familia es lo primero” dijo. Lo que no dijo es que las encuestas le dibujaban un muy oscuro panorama en la próxima cita de estas primarias, precisamente en Pennsylvania el 24 de abril. Una derrota “en casa”, en el estado al que representó 15 años en el Capitolio, hubiera sido definitivamente demoledor para su imagen política, si como aseguran los rumores, sus aspiraciones ya se dirigen a las presidenciales de 2016. Rick Santorum ha ganado 11 citas electorales desde que arrancaran estas primarias en enero. Mitt Romney, una veintena, acumulando ya más de 600 delegados, más de la mitad de los necesarios para hacerse con la nominación republicana. Esto dejaba a Santorum pocas opciones reales de ganar terreno a su gran rival en esta larga batalla electoral. Hace unos días, el ex candidato John McCain advertía a Santorum que era el momento para una retirada digna: “Time for a graceful exit”. Y desde Washington, aumentaban las voces republicanas impacientes pidiendo el apoyo para Mitt Romney, llegado el tiempo de unificar el voto conservador.
Pero parece que nadie se lo ha dicho a los otros dos aspirantes que aún siguen en pie. Ron Paul, que no ha ganado ni una sola cita electoral de estas primarias. Y Newt Gingriche, que en un comunicado asegura que llegará hasta el final, hasta la convención del partido este verano en Tampa, Florida. Algunos analistas comienzan a utilizar aquí la palabra “delusional”. Delirante. En referencia a todas esas aspiraciones de grandeza política pese a acumular un saco de evidentes derrotas. Hagan lo que hagan, la candidatura republicana ya está en manos de Mitt Romney.
Comienza el juego electoral. La gran batalla por arrebatarle al presidente Obama la Casa Blanca el próximo mes de noviembre. A este lado del atlántico, nadie da nada por seguro. Según la última encuesta del diario Washington Post y la cadena ABC, Obama está siete puntos por encima de Romney en intención de voto. 51% - 44%. Pero su popularidad oscila según el día. Rozando el 50%, cifra que a estas alturas, para un presidente que aspira a repetir mandato, no es garantía de reelección. Hay demasiados factores en juego, muchos de ellos no están en sus manos: el precio de la gasolina, el desempleo, la reforma sanitaria pendiente de la sentencia del Tribunal Supremo, la crisis en la eurozona, las tensiones bélicas con Irán… Aquel Barack Obama que emocionó al mundo en 2008, se enfrenta ahora a la decepción ciudadana por las promesas incumplidas. Él pide más tiempo, como eje de su mensaje electoral. Concentra su batalla en la clase media, protagonista de su comunicación política. Y lanza sus primeros golpes de campaña hacia la reelección.
Llevo más de 10 años trabajando en RNE. Ahora, descubriendo EEUU, como corresponsal en Washington. Este país también vive la radio pública con pasión. Y lo ha hecho a lo largo de su historia.
El presidente Franklin Roosevelt allá por la década de los 30, inició sus “Charlas junto a la Chimenea”. Se dirigía por radio a los ciudadanos estadounidenses. Tono íntimo, palabras tranquilas, mensajes de confianza.
Nunca hubo ira, ni chistes malos, ni uno tono más alto que otro. Se ganó a la opinión pública, pese al difícil momento político, sacando a Estados Unidos de la Gran Depresión, poniendo en marcha el New Deal y anunciando una Segunda Guerra Mundial. “JUNTOS NO PODEMOS FRACASAR”, fue su mensaje.