2 posts de mayo 2012

Zapping, con cuidado

 

Cuando uno enciende la televisión en EEUU, debe ser consciente de que todo puede pasar. Un deporte de riesgo que requiere entrenamiento constante para no enfrentar lo peor de la especie humana. Con mucho cuidado y guía televisiva en mano, la televisión aquí, entre sus cientos de canales, está plagada de inmensos tesoros. Ahora bien, uno puede descender del cielo al infierno en segundos. De las series históricas con guiones para enmarcar, a los realities más humillantes.

Esta es una buena semana para tener suerte. Es la gran semana de las series de televisión en EEUU. Las cadenas deciden cuáles renuevan temporadas y cuáles no. Presentarán en breve su nueva programación, de momento sin grandes sorpresas. Este verano llegarán esperados estrenos como la resurrección de Charlie Sheen con Anger Management, serie que parte ya con una demanda por plagio para que no decaiga la polémica; o la vuelta a la pequeña pantalla del brillante Aaron Sorkin con The Newsroom, en la que promete desvelar las glorias y miserias de los medios de comunicación, con Jeff Daniels en la piel de un veterano presentador de informativos.

 

 

 

También hay sonadas despedidas este 2012. Hoy se espera récord de audiencia con la de Desperates Housewives, una muerte anunciada con capítulo doble como punto y final de ocho reveladoras temporadas. Pero en parrilla seguirán las grandes Homeland, el drama estratégico con las siglas de la agencia central de inteligencia; Modern Family, comedia-falso-documental familiar que ha catapultado a Sofia Vergara; Boardwalk Empire o la ley seca de los años 20 según Scorsese; la autenticidad histórica de Mad men, reinando en la disputada franja nocturna del domingo; 30 Rock, con Tina Fey y Alec Baldwin, que ha perdido gran audiencia pero ni un gramo de excelencia; Game of Thrones; the Office; Breaking Bad; The Good Wife; How I met your mother...

Imposible dar abasto. No son sólo las temporadas. También las deliciosas reposiciones. Dando un paseo con el mando, la suerte te regala a Los Soprano... Hermanos de Sangre de Spielberg y Tom Hanks... The Wire... Brothers and Sisters... y largos maratones de Friends, que parece no pasar nunca de moda pese a que algunos gags se confunden en el recuerdo con anécdotas de familia.

Pero, y a esto venía esta larga introducción que os acabo de echar, mucho cuidado con el zapping improvisado. A mi me pasó una vez. Vi correr a Embarazadas con Tacones (sí, es el título), conocí los nombres de toda la familia Kardashian, supe que también la familia Eastwood entra en el mundo paralelo de los realities a golpe de talón, sufrí la competición empresarial de Donald Trump y lo que aún no he conseguido superar: Toddlers and Tiaras. Son niñas minúsculas ultramaquilladas por sus intensas madres para hacerse con la corona del prestigioso e histórico concurso de belleza infantil, serie en la que por cierto también participó el antes mencionado Tom Hanks, con su pequeña.

Aquí, con cuidado, os dejo la prueba.  

 

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Principios y votos

Barack Obama está a favor del matrimonio homosexual. Una sencilla opinión que se ha convertido en el gran titular del arranque de la campaña electoral estadounidense. Es el primer presidente de la historia de EEUU en pronunciarse sin ambiguedades a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo. Obama había estado manteniéndose entre dos aguas con este asunto hasta ahora. Porque es una de esas grandes cuestiones que, como muchas en este país, tiene a la opinión pública milimétricamente dividida en dos mitades. "Una nación dividida" dice la prensa. Según la última encuesta de Gallup, un 50% de los estadounidenses apoya el matrimonio homosexual. Un 48% está en contra. La evolución desde 1996: entonces 27% estaba a favor, frente al 68%.

Estas declaraciones de Obama no tendrán repercusiones legales. Pero sí electorales. Y simbólicas. Las leyes de cada estado regulan el matrimonio. Una treintena han incluído ya enmiendas constitucionales para prohibir las uniones entre homosexuales. Seis estados y el Distrito de Columbia las han legalizado. Las declaraciones del presidente Obama, en una entrevista concedida a la cadena ABC que se emitirá hoy íntegramente, representan un "paso adelante". Dice haberlo estado "reflexionando durante años". Subraya que es una "cuestión personal". Y que ha "evolucionado" en este tiempo. El alcalde de Nueva York se lanzaba a asegurar que estaba cambiando la historia de los derechos civiles en EEUU. Su rival republicano, Mitt Romney, que "el matrimonio sólo puede ser la unión entre un hombre y una mujer". El pastor y consejero espiritual de Obama, el reverendo Hunter dice estar decepcionado. Y la avalancha de reacciones acaba de empezar.

No es casualidad que lo haga justo ahora. Quedan 6 meses para las elecciones presidenciales en EEUU. La campaña continua parece serlo más que nunca, pese a que oficialmente este pasado fin de semana arrancaba la del presidente Obama hacia la reelección, con dos mítines en Ohio y Virginia. También responde a las presiones de estos últimos días. Carolina del Norte aprobaba esta semana una enmienda para prohibir el matrimonio homosexual, por abrumadora mayoría y tras una enérgica movilización ciudadana a favor y en contra. Y allí, en Charlotte, será la convención demócrata en septiembre, en la que Obama será formalmente relanzado como candidato a la presidencia. Había que definir posturas. Quizás contrarrestar los titulares de estos días.

Pero sería injusto pensar que este paso adelante es sólo una estrategia electoral. Obama puede perder votos con estas palabras. También ganarlos. Y la cruel realidad es que no tenía por qué definirse. Los asesores de campaña lo saben bien. Obama mantiene el apoyo del colectivo gay desde 2008. Esta apuesta va directamente a aquellos sectores desmotivados, desilusionados, jóvenes que salieron a la calle entonces, de puerta en puerta, con las organizaciones de base que llevaron a Obama a la Casa Blanca. Pero también puede perder el voto independiente indeciso. El republicano descontento con su liderazgo. Y puede movilizar al conservador que quizás pensaba quedarse en casa. "Es una cuestión de principios" decía el presidente de EEUU. "Por qué ha cambiado de idea justo ahora" se preguntan  los medios hoy. Y palabra a palabra, se va escribiendo la historia.

Dori Toribio


Llevo más de 10 años trabajando en RNE. Ahora, descubriendo EEUU, como corresponsal en Washington. Este país también vive la radio pública con pasión. Y lo ha hecho a lo largo de su historia. El presidente Franklin Roosevelt allá por la década de los 30, inició sus “Charlas junto a la Chimenea”. Se dirigía por radio a los ciudadanos estadounidenses. Tono íntimo, palabras tranquilas, mensajes de confianza. Nunca hubo ira, ni chistes malos, ni uno tono más alto que otro. Se ganó a la opinión pública, pese al difícil momento político, sacando a Estados Unidos de la Gran Depresión, poniendo en marcha el New Deal y anunciando una Segunda Guerra Mundial. “JUNTOS NO PODEMOS FRACASAR”, fue su mensaje.
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