DEMÓCRATAS CONTRA OBAMA
Es un pulso político anti natura que ocupa los titulares en Washington: demócratas contra Obama.
El presidente de EEUU se ha pasado estos 2 años tratando de romper el muro republicano (levantado para bloquear su agenda desde el primer día, a base de decir que NO a casi todo, según muchos analistas políticos en Washington y según otros, imprescindible para frenar sus reformas demasiado a la izquierda).
Y estos últimos dias, al otro lado de la mesa están sus propios compañeros de partido, en muchos casos, amigos personales.
¿Por qué? Pues hasta donde sabemos, porque se oponen furiosamente al pacto al que Obama ha llegado con los republicanos para prorrogar las bajadas de impuestos que estableció George Bush en 2001 y 2003. Ese pacto supone mantener el nivel de impuestos actual para TODOS los estadounidenses durante 2 años, incluidos los más ricos (los que ganan 250 mil $ al año o más) una exigencia sine qua non para los republicanos, que querían hacer permanente ese recorte, también para los ricos.
Aumentar los impuestos a las rentas más altas era una promesa electoral de Obama ("por ética y porque no subirles los impuestos a los ricos aumentará el ya abultado déficit en 700 mil millones", dice el presidente) y una exigencia irrenunciable para muchos demócratas que creen que el presidente ha cedido demasiado.
"Todavía somos mayoría en la Cámara baja---dice el Caucus Demócrata---así que este pulso se reduce a un puñado de republicanos que necesitamos para alcanzar los 60 votos imprescindibles en el Senado y pasar nuestra propuesta (bajada de impuestos para todos EXCEPTO las rentas más altas).
Eso es cierto, aunque también lo es que muchos otros parlamentarios demócratas están apoyando el acuerdo de Obama con los republicanos, así que quizá la actual mayoría demócrata no vote en bloque "SÍ" a la propuesta del partido.
La Casa Blanca trabaja sin descanso para tender puentes con los suyos y cerrar esta fractura. El vicepresidente Biden lleva 2 días en el Capitolio tratando de convencer a los congresistas demócratas de que el acuerdo no es lo ideal, pero es fundamental para la frágil economía de EEUU.
Pero hoy mismo (jueves 9-Dic) el grupo demócrata de la Cámara de Representantes ha decidido desafiar al presidente Obama: ni siquiera aceptarán que ese acuerdo cerrado por la Casa Blanca se someta a la imprescindible votación en la Cámara baja.
El calendario tampoco ayuda: al actual Congreso le quedan apenas unos días antes del receso de Navidad. Si no llegan a un acuerdo, a partir del 1 de enero, los impuestos subirán automáticamente para todos, dos millones de desempleados de larga duración se quedarán sin ayudas, las empresas pequeñas y grandes no podrán desgravar sus inversiones en renovación tecnológica y unos cuantos ajustes económicos más, que sería largo de describir aquí.
Muchos economistas consideran que el pacto de Obama es imprescindible para dar oxígeno a la economía del país y que aceptar la exigencia republicana de no subir impuestos a los ricos es un mal menor si lo que está en juego es todo lo demás, como parece que está.
Es lo mismo que está defendiendo Obama.
Pero en el fondo, el debate es, sobre todo, ideológico. Para algunos en sus propias filas ésto ha colmado el vaso, como describe con gran severidad la editora de The Nation, Katrina Vanden Heuven, en su artículo "Obama's disastrous path" publicado en el Washington Post. "Obama aseguró que prefería ser un presidente de una sóla legislatura transformadora que dos legislaturas sin dejar nada hecho--dice la periodista. Pero si no entiende que recibió un mandato histórico para corregir décadas de calamitoso desgobierno conservador, se arriesga no ya a no ser reelegido, sino a cerrar una presidencia fallida".
Sus bases electorales progresistas llevan tiempo protestando por lo que consideran una presidencia demasiado tibia. "Auto-inmolación política" dicen unos. "Demasiado tiempo perdido en tender la mano a la oposición para recibir mordiscos y al final, perder las elecciones legislativas porque los americanos no se han enterado de la estrategia de bloqueo republicana", dicen otros, como Michael Moore.
Obama se defiende. En los ultimos días, con gran contundencia. "Este país se contruyó en el compromiso. Si el blanco y negro es la forma de medir los principios--dijo el martes--entonces asumamos que no conseguiríamos nada. Nos quedaríamos con la satisfacción del purista y ninguna victoria para el pueblo americano"



