DEMÓCRATAS CONTRA OBAMA

Es un pulso político anti natura que ocupa los titulares en Washington: demócratas contra Obama.


El presidente de EEUU se ha pasado estos 2 años tratando de romper el muro republicano (levantado para bloquear su agenda desde el primer día, a base de decir que NO a casi todo, según muchos analistas políticos en Washington y según otros, imprescindible para frenar sus reformas demasiado a la izquierda).

Y estos últimos dias, al otro lado de la mesa están sus propios compañeros de partido, en muchos casos, amigos personales.

¿Por qué? Pues hasta donde sabemos, porque se oponen furiosamente al pacto al que Obama ha llegado con los republicanos para prorrogar las bajadas de impuestos que estableció George Bush en 2001 y 2003. Ese pacto supone mantener el nivel de impuestos actual para TODOS los estadounidenses durante 2 años, incluidos los más ricos (los que ganan 250 mil $ al año o más) una exigencia sine qua non para los republicanos, que querían hacer permanente ese recorte, también para los ricos.


Aumentar los impuestos a las rentas más altas era una promesa electoral de Obama ("por ética y porque no subirles los impuestos a los ricos aumentará el ya abultado déficit en 700 mil millones", dice el presidente) y una exigencia irrenunciable para muchos demócratas que creen que el presidente ha cedido demasiado.


"Todavía somos mayoría en la Cámara baja---dice el Caucus Demócrata---así que este pulso se reduce a un puñado de republicanos que necesitamos para alcanzar los 60 votos imprescindibles en el Senado y pasar nuestra propuesta (bajada de impuestos para todos EXCEPTO las rentas más altas).

Eso es cierto, aunque también lo es que muchos otros parlamentarios demócratas están apoyando el acuerdo de Obama con los republicanos, así que quizá la actual mayoría demócrata no vote en bloque "SÍ" a la propuesta del partido.

La Casa Blanca trabaja sin descanso para tender puentes con los suyos y cerrar esta fractura. El vicepresidente Biden lleva 2 días en el Capitolio tratando de convencer a los congresistas demócratas de que el acuerdo no es lo ideal, pero es fundamental para la frágil economía de EEUU.
Pero hoy mismo (jueves 9-Dic) el grupo demócrata de la Cámara de Representantes ha decidido desafiar al presidente Obama: ni siquiera aceptarán que ese acuerdo cerrado por la Casa Blanca se someta a la imprescindible votación en la Cámara baja.

El calendario tampoco ayuda: al actual Congreso le quedan apenas unos días antes del receso de Navidad. Si no llegan a un acuerdo, a partir del 1 de enero, los impuestos subirán automáticamente para todos, dos millones de desempleados de larga duración se quedarán sin ayudas, las empresas pequeñas y grandes no podrán desgravar sus inversiones en renovación tecnológica y unos cuantos ajustes económicos más, que sería largo de describir aquí.
Muchos economistas consideran que el pacto de Obama es imprescindible para dar oxígeno a la economía del país y que aceptar la exigencia republicana de no subir impuestos a los ricos es un mal menor si lo que está en juego es todo lo demás, como parece que está.

Es lo mismo que está defendiendo Obama.

Pero en el fondo, el debate es, sobre todo, ideológico. Para algunos en sus propias filas ésto ha colmado el vaso, como describe con gran severidad la editora de The Nation, Katrina Vanden Heuven, en su artículo "Obama's disastrous path" publicado en el Washington Post. "Obama aseguró que prefería ser un presidente de una sóla legislatura transformadora que dos legislaturas sin dejar nada hecho--dice la periodista. Pero si no entiende que recibió un mandato histórico para corregir décadas de calamitoso desgobierno conservador, se arriesga no ya a no ser reelegido, sino a cerrar una presidencia fallida".

Sus bases electorales progresistas llevan tiempo protestando por lo que consideran una presidencia demasiado tibia. "Auto-inmolación política" dicen unos. "Demasiado tiempo perdido en tender la mano a la oposición para recibir mordiscos y al final, perder las elecciones legislativas porque los americanos no se han enterado de la estrategia de bloqueo republicana", dicen otros, como Michael Moore.

Obama se defiende. En los ultimos días, con gran contundencia. "Este país se contruyó en el compromiso. Si el blanco y negro es la forma de medir los principios--dijo el martes--entonces asumamos que no conseguiríamos nada. Nos quedaríamos con la satisfacción del purista y ninguna victoria para el pueblo americano"

EEUU es más rojo

Ahora que han pasado unos días, va siendo más fácil entender la foto que dejan las elecciones en EEUU.

Más allá del ruido, la financiación opaca, las nuevas caras y los tópicos que tantas veces usamos los medios para contar en pocos segundos realidades complejas, parece que estamos simplemente ante un proceso bastante habitual, “hemos vuelto a la norma”, dice el conservador Charles Krauthammer en su artículo del Washington Post.

“Los medios nos lanzamos a buscar interpretaciones para lo que es bastante sencillo y ha pasado muchas veces antes—dice Krauthammer. En 1946 por ejemplo, cuando la lealtad partidista era mucho mayor y la televisión casi una desconocida, los republicanos ganaron 56 escaños y perdieron 75 en las elecciones siguientes dos años después. La marea va y viene, pero la República perdura..”

También es importante no olvidar que en EEUU el presidente y la Casa Blanca son sólo la mitad del Gobierno. La otra mitad está en el Capitolio y a los ciudadanos de este país no les gusta mucho que las dos mitades tengan el mismo color.

Ya comenté hace unos días que varios analistas aquí creían previsible una gran victoria republicana entre otras cosas porque los demócratas estaban sobre-representados tras el impulso en estas mismas legislativas en 2006 y las presidenciales en 2008. En total ganaron 54 escaños, que son casi los que han perdido ahora.

Krauthammer asegura que “el mapa vuelve a reflejar lo que es EEUU: un país de centro derecha con una inmensidad roja (republicana) en el interior rodeada de franjas azules (demócratas) en las costas y algunas islas azules en comunidades étnicas o grandes ciudades”

“Los republicanos han ganado por omisión, por los errores de los demócratas que interpretaron espectacularmente mal el mandato de 2008 y han llevado a un país con pocas ganas a un experimento de dos años de hiperliberalismo”.

Yo no estoy tan seguro de eso. Me parece que si la economía hubiera empezado a reaccionar y el paro a caer, a los estadounidenses les hubiera importado mucho menos el tamaño de su Gobierno, su agenda reformadora y los multimillonarios paquetes de estímulo, que han sido los argumentos conservadores para erosionar a los demócratas y al presidente.

Sin embargo las cifras dejan también alguna buena noticia para los demócratas: ninguno de los nuevos senadores republicanos consiguió ganar en la franja de votantes que va de los 18 a los 29 años. Según escribe Harold Meyerson en el Washington Post, los nuevos votantes y los jóvenes (que votaron mucho menos que en las presidenciales) se inclinan claramente por los demócratas. A nivel nacional los republicanos perdieron en esa franja nada menos que por 17 puntos y sus resultados fueron mejores cuanto mayores los votantes


Así que es lógico que algunos demócratas piensen que la indiscutible avalancha republicana en estas elecciones podría ser más una oleada de pasado que de futuro.

Lou Dobbs

En España es menos conocido porque creo que su programa no se emite en CNN Internacional.

El caso es que Lou Dobbs dimitó ayer y abandona la CNN, donde era uno de sus presentadores estrella. Dobbs, de 64 años, era el último de los presentadores originales que ayudaron a crear la primera CNN, allá por 1980.

La cosa no tendría más miga si no fuera por las conexiones políticas que tiene su dimisión. En los ultimos años Dobbs ha escorado su tono y su mensaje hacia la derecha y es conocido sobre todo por sus desprecios a la inmigración ilegal, sobre todo a la comunidad latina. En su programa "Lou Dobbs Tonight" el periodista aseguró que un tercio de la población reclusa en las cárceles estadounidenses eran inmigrantes ilegales. La cifra era tan equivocada que estuvo a punto de costarle el puesto.

Y a principios de este año atacó a Obama pidiendo que aportara más pruebas de que realmente había nacido en Hawai, abundando en una forzada polémica sostenida por la ultraderecha durante la campaña sobre el lugar de nacimiento de Obama y si podía o no ser nombrado presidente.

Dobbs, que parece que ahora piensa dedicarse del todo a la política, es sólo el último caso de una realidad que están reflejando los medios: una creciente polarización de la sociedad estadounidense. Yo mismo lo he notado mucho comparando lo que oigo y leo ahora con lo que oía y leía en Washington hace 5 años.

En ese contexto, la CNN asegura que su apuesta por el periodismo y la neutralidad política le está costando una audiencia que busca lecturas más partidistas en los canales todo noticias de la derecha (FOX) y de la izquierda (MSNBC).

¿Son los medios de comunicación tan escorados los que crean la polarización de la sociedad y generan tensión en el debate político o sólo la reflejan?

¿Es saludable que los medios que apuestan por una lectura más matizada y equilibrada pierdan audiencia?

UNA PESCA MUY CARA ( o un pescado muy barato)

Perdón, esto no tiene nada que con Washington. O quizá si.

Vaya por delante que yo, como todos, me alegro enormemente de la liberación de los pescadores del Alakrana.

Y tal vez ahora sea mejor momento para preguntar: ¿podriamos los medios de comunicación apartarnos unos instantes de la corriente principal de estas informaciones y preguntarnos qué hacen barcos españoles pescando en el Indico?

A lo mejor es interesante preguntarse por qué hay que ir tan lejos a buscar pesca. Cada vez más lejos, más caro, más arriesgado. ¿Por qué? Quizá porque donde pescábamos antes ya no hay nada (comercial) que pescar. Y cuando acabemos con el Indico, ¿dónde iremos?

Japón consume el 80 por ciento de la pesca mundial de atún rojo, una especie amenazada por la sobrepesca, quizá al limite de su capacidad de recuperación. Cuando terminen con el atún rojo comerán otra cosa. ¿No es más sensato que empiecen a comer otra cosa ahora, antes de acabar con el atún, y así podrán seguir comiendo atún muchos años?

En el Cantábrico muchas familias dependen de la anchoa. Pero la hemos pescado tanto, que ya casi no hay y todas esas familias están sin trabajo. Y los barcos no salen a buscarla a otros rincones del mundo (más lejos, más caro, más arriesgado) porque la anchoa del Cantábrico sólo está en el Cantábrico. Hay muchos otros ejemplos de una explotación excesiva que perjudica primero a los bichos e inmediatamente después a nosotros mismos.

Nuestra voracidad no tiene limites pero los recursos de este planeta, sí.


¿Podríamos los medios (de vez en cuando) ayudar a un consumo más sostenible y responsable? Tal vez, también en esto, haya que cambiar algunos hábitos, no?

El otro Pittsburgh

No sé por qué siempre pienso que a alguien interesará ver dónde y cómo trabajamos los medios en estas cumbres. Nada que ver con los líderes del G20 tomando decisiones (cuando las toman) pero aqui dejo algunas fotos de la otra cumbre, los medios que tratamos de traducir las decisiones al lenguaje útil de los ciudadanos corrientes. Los periodicos, radios, televisiones y otros medios nos distribuimos en esas salas de prensa dentro del centro de convenciones de Pittsburgh...

El equipo de TVE Washington: cámara Iñigo Horcajuelo, productora Anna Úbeda

Por la noche la sala de prensa se vacía...Quedan los que tienen que entrar en directo en sus programas de madrugada, como Juan M. Fierro, corresponsal de la Cope, al que dejan dormir poco..

Zona Casa Blanca...

Con Javier Diaz Canales, cámara y Elena Ochoa

Obama y Clinton


Ahora que parece que (casi) todos tenemos claro que, merecido o no, Obama no tiene la culpa de que le premien (al menos esta vez), podemos hacernos algunas preguntas más interesantes que a este lado del Atlántico se siguen haciendo:

-¿Podría haberlo rechazado? Fuentes próximas a la Casa Blanca aseguran que recibió numerosas llamadas pidiendo que rechazara el Nobel antes de salir a La Rosaleda a valorar la concesión. Parece que si no lo hizo fue porque acabó pesando más el argumento de que, al rechazarlo, todavía iba a aparecer más vanidoso a los ojos de los que creen que lo es, entre ellos algunos de sus interlocutores en el siempre resbaladizo universo de las relaciones internacionales. Uf, qué pereza.

En esas pocas horas que van desde que supo que le habían premiado (antes de la seis de la mañana) hasta que Obama salió a hablar de ello (sobre las 10:45) la Casa blanca hirvió para tomar una decisión sobre si aceptar o recharzar el Nobel y cómo comunicarlo. Se barajaron todas las opciones: qué pensarán éstos o aquellos, cómo reaccionarán en tal o cual lugar, nos ayuda o nos perjudica...

-Ya sabemos que, al menos públicamente, a su mujer le parece muy bien. Pero ¿qué opinará Bill Clinton? El viernes del Nobel muchos le recordaron con cariño, pensando en lo duro que debe ser para él volver a caerse de la lista del Instituto Nobel. En Estados Unidos son muchos los que creen que si algún presidente merece el Nobel de la paz ése es Bill Clinton. ¿Por qué? Entre otras cosas por sus esfuerzos por la paz en el Ulster o para alcanzar un acuerdo en Oriente Próximo o su decidida intervención en los Balcanes para frenar la sangría de Kosovo.

Pero una vez más en Oslo se han saltado a Clinton, a pesar de que le dieron el Nobel al anterior presidente demócrata, Jimmy Carter (aunque solo estuvo una legislatura) y después se lo dieron también a Al Gore, su vicepresidente...Cuentan que él se consuela pensando en que tampoco se lo dieron a Gandhi.

INFORMAR O PROMOCIONAR

Hace unos dias hubo una multitudinaria manifestación en el National Mall de Washington (decenas de miles dijeron los medios), frente al Capitolio para protestar contra la reforma sanitaria que propone Obama y en general contra su gestión. Había muchos conservadores, votantes republicanos y probablemente también ciudadanos a los que no les gusta Obama por la razón que sea.

La Cadena FOX, de orientación conservadora, lleva unos dias acusando a las demás cadenas, ABC, CBS, NBC y CNN de ocultar deliberadamente aquella manifestación del pasado sábado 12 en la que muchos calificaron a Obama de socialista y filocomunista. La acusación de la FOX ha desatado una batalla mediática muy interesante.

Dejo aqui la mejor parte de la reacción de la CNN. Su presentador de la tarde, Rick Sanchez, reaccionó con gran dureza acusando a la FOX de intoxicar a su audiencia y de confundir intencionadamente la cobertura informativa de un acto con su promoción.

Horas después mostraron un vídeo (que de momento no encuentro para enseñaroslo) en el que se veía a una productora de la FOX jalear a los manifestantes desde la posición donde estaban a punto de entrar en directo. Supongo que para que los manifestantes aparecieran aún más enfadados.

La reacción de las demás cadenas, sobre todo CNN, me ha sorprendido mucho porque me cuesta imaginar una batalla mediática así en España.. El tema sigue coleando. El presidente Obama concedió hace una semana 5 entrevistas a las 5 grandes cadenas nacionales, excepto a la FOX a la que la Casa Blanca considera poco rigurosa en sus criticas..
¿Alguien tiene alguna opinión al respecto?

Se acabó el glamour

Se acabó el glamour en la Casa Blanca. El gobierno Obama está totalmente metido en harina y los problemas, además de grandes, son tozudos; el mundo exterior se complica y en la Casa Blanca no dan abasto.

El Washington Post ya ha publicado un reportaje sobre la factura física, mental y familiar que está pasando al personal de la Casa Blanca el cansancio, el ritmo frenético de trabajo -en un país de por si adicto al trabajo- desde antes de que amanezca hasta después de que anochezca. Medio año sin respiro cuando la mayoría de ellos llevaban ya dos años de campaña sin reposo. El cansancio y el ejercicio del gobierno no pasa factura sólo en la West Wing (el ala del gobierno), también pasa factura en la East Wing (el ala de la Primera Dama). Hay tensión entre las dos alas, Michelle Obama quiere jugar un papel de más peso y ya va por su segunda jefa de gabinete.

Cierto, cuando Barack Obama sale por el mundo exterior tiene aún todo el glamour, el aura de estrella, de líder del momento, casi de Mesías en algunos casos. Aún. Pero en casa Obama ya se está enfrentando a aquello que la frase castiza resume así: para hacer tortillas (de las españolas, no las mexicanas) hay que cascar huevos.

En su discurso de toma de posesión Barack Obama parafraseó una canción de Fred Astaire y Ginger Rogers y dijo:"Starting today, we must pick ourselves up, dust ourselves off, and begin again the work of remaking America." Algo así como: "Desde hoy, tenemos que levantarnos, sacudirnos el polvo y empezar el trabajo de rehacer América".

En ello está, y el polvo es denso: cerrar Guantánamo no está resultando fácil; en la crisis económica, los entendidos aseguran que ya ven brotes verdes del reflorecer, pero como el último indicador, dicen, es el empleo, el paro no hace más que crecer y aún no ha llegado al máximo; la reforma sanitaria no cumplirá el plazo que marcó Obama porque está atascada dentro del propio partido demócrata, por el sector económica/fiscalmente más conservador...
Y el presidente ya ha tenido que salir más de una vez a pedir perdón por algo que ha dicho, lo cual es loable y verdaderamente refrescante, -¡un Presidente de los Estados Unidos que reconoce que metió la pata!- pero, en última instancia, metió la pata.

Si logra sacudirse el polvo y rehacer no sólo "América", sino las partes del mundo que pasan por "América", será histórico desde luego (como lo ha sido su elección), pero el camino que lleva a ello no tiene ni de lejos el glamour de la campaña y la toma de posesión. Quien dice glamour dice atractivo, excitación. El camino está embarrado y el trabajo es duro, gris y a veces, incluso, sucio.

Pasado ya medio año de la Presidencia Obama, el veredicto de las encuestas y de quienes las interpretan es que a los estadounidenses les sigue gustando Barack Obama, pero no tanto sus políticas; y el reto que tiene él es traducir esa popularidad personal en acciones políticas.

Yo podría estar contra la reforma sanitaria

Visto el interés por la reforma del sistema de salud en los Estados Unidos intentaré explicar el debate de la siguiente manera: Yo podría estar contra la reforma del sistema.
Yo podría estar contra la reforma porque el status quo me va bien. Porque tengo un buen -y caro- seguro médico que me paga la empresa para la que trabajo.
Yo podría estar contra la reforma porque hasta ahora noto poco en mi bolsillo la buena atención que recibo.Tengo un copago obligatorio por consulta razonable, de 10 o 15 dólares, unos médicos que llaman al día siguiente de cualquier tipo de intervención para saber cómo me encuentro y me dejan su dirección de e-mail para que les consulte las dudas que tenga en mi recuperación.
Yo podría estar contra la reforma porque cuando los gastos de un año llevan a un aumento de la póliza del año siguiente, mi empresa lo asume.
Yo podría estar contra la reforma por miedo a que, si de repente hay una opción pública, mi empresa puede plantearse abandonar ese plan privado y dejarme en manos de la "seguridad social". Y, de hecho, puede que cuando yo esté en el Reino Unido a merced del NHS eche de menos el seguro privado que tengo en los EEUU. Puede.

Yo podría estar en contra de la reforma, si fuera un congresista que tiene garantizada una cobertura de primera y cuyas campañas de reelección dependen en parte de las contribuciones de los lobbies farmacéuticos, médicos, hospitalarios...
Yo podría estar en contra, si fuera uno de esos lobbies y la reforma alterara mi volumen de negocio. Estaría a favor, si encontráramos un consenso que me beneficiara (y ése es el consenso que busca Obama).

Pero, como dice el Presidente Obama, this is not about me. No se trata de mí.

Se trata de los 47 millones de personas que no tienen seguro médico y que si no entran en la categoría de pobre o mayor de 65 años, es casi seguro que tendrán que pagar de su bolsillo la atención médica, si es que pueden.
Se trata de los millones de personas que tienen un seguro que no cubre la mayoría de tratamientos. La lista de ejemplos es inagotable: seguros que no cubren un parto, que cubren la hospitalización (la cama), pero no el tratamiento que se reciba en el hospital, que no cubren un tratamiento contra el cáncer, contra el Sida...y que tienen que renunciar a ello o hipotecarse, gastarse el fondo de pensiones, endeudarse hasta las cejas...
Se trata de las miles de personas que tienen un seguro -bueno, regular o malo- y viven con el miedo de quedarse sin, si cambian de empresa o se quedan en el paro.
Se trata de los empresarios, sobre todo los pequeños empresarios, para quienes contratar un seguro médico a sus empleados es cada vez una carga más pesada y ello les lleva a no contratarlos, dejarlos sin seguro o no subirles el sueldo.

Pero es que sí se trata de mí. Sí se trata de mí, si un día necesito un tratamiento cuyo coste supera lo que mi seguro está dispuesto a pagar. Y se trata de mí, si un día mi empresa deja de pagar ese seguro porque le resulta demasiado caro. Y sí se trata de mí, si un día me quedo sin trabajo...

Lo que más me molesta del debate es el simplismo y falta de veracidad de algunos argumentos. Quienes están en contra hablan a veces como si ahora el sistema actual no le costara nada al contribuyente, cuando, según algunas fuentes -entre ellas el presidente Obama-, el contribuyente estadounidense está pagando al año unos 6.000$ más que un contribuyente de otros países desarrollados y, a cambio, recibe peor cobertura. Ese dinero sale de los impuestos y va a parar a la mínima red pública que hay y a subvencionar los hospitales y seguros privados.
Y quienes defienden la reforma a veces presentan los modelos de Canadá o de Europa como idílicos, como si no hubiese listas de espera, ni saturación, falta de camas... No hay más que comparar dos películas, por ejemplo, "Sicko" de Michael Moore y "L'invasion des Barbares" de Denis Arcand.

Sobre el anuncio que comenta un bloguero denunciando el sistema público de Canadá (una señora dice que si se llega a esperar su turno en la sanidad pública, el tumor cerebral la habría matado y que, en cambio, en los EEUU tuvo una atención de primera) mi pregunta es ¿quién lo pagó? Porque aquí nadie discute que la calidad de la medicina en los EEUU sea muy buena, lo que está encima de la mesa es que, como tantas cosas, está sólo al alcance de quien pueda pagarlo.

Por citar de nuevo a Obama, si el problema fuera fácil de resolver, ya lo habrían hecho hace tiempo.

El hombre con más credibilidad

"The most trusted man in America". Así se conocía desde hace décadas a Walter Cronkite. Walter Cronkite dirigió y presentó el telediario de la noche de CBS en los años sesenta y setenta, y fue el referente de la información para millones de ciudadanos estadounidenses (casi todo el mundo ya tenía televisor en su casa por aquel entonces en este país) en un tiempo en que "sólo" había tres cadenas de televisión en los Estados Unidos.

El momento que mejor ilustra la credibilidad de Cronkite es cuando en 1968, a la vuelta de una serie de reportajes en Vietnam, Cronkite se apartó de la mera narración de los hechos "objetivos" y advirtió a la audiencia de que iba a hacer un balance de lo que había visto en Vietnam, "especulativo, personal, subjetivo" reconoció. Y entonces, desde su tribuna del telediario, les dijo a millones de hogares que los Estados Unidos no podían ganar esa guerra y que debían retirarse. En la Casa Blanca, viéndolo y escuchándolo, el presidente Lyndon B. Johnson sentenció: "si he perdido a Cronkite, he perdido al americano medio. He perdido la guerra".

Walter Cronkite empezó -como empiezan casi todos los conductores de los telediarios en los EEUU- desde abajo. Pateándose la redacción, las calles y el mundo. Y antes de ponerse delante de la cámara había aprendido el oficio en una agencia de noticias y en la prensa escrita.
Tenía esa enorme credibilidad porque emanaba honestidad, que sabía de qué estaba hablando y que no perdía el sentido común. Repasando las grabaciones impresiona la naturalidad o la profesionalidad con la que pasaba de la sobriedad a dejar traslucir emoción. La misma emoción que en ese momento y ante esa noticia sentían millones de ciudadanos-espectadores, pero sin exagerar. Justo un gesto, un guiño que evidenciaba que estaba en sintonía con el país, con el ciudadano medio.
Para muestra el último minuto de este video:

O, en otro registro, su reacción cuando el hombre llegó a la luna, una suave exclamación, un suspiro:

Dejó, o le hicieron dejar, el telediario, el Evening news de CBS, en 1981, cuando tenía 64 años y ya hacía mucho tiempo que se le notaban y respetaban las canas. Ha muerto con 92 años y hasta el 1 de enero pasado se mantuvo en activo con un capricho: presentar el concierto de Año Nuevo en Viena para la televisión pública.

En estos últimos años Walter Cronkite era una de las figuras a las que se acudía cuando se quería obtener un análisis crítico de los informativos que se hacen hoy en día. Razonaba su crítica así: a la audiencia hay que darle la información que necesita saber, no la que quiere saber, porque disponer de la información necesaria es fundamental para una sociedad democrática.

En cuanto se supo la noticia de su muerte anoche los canales 24 horas pasaron a hacer una emisión monográfica, y todos tenían preparadas necrológicas de las que se reservan a los grandes. Y el Presidente Obama grabó un mensaje de condolencias y reconocimiento.
Con Walter Cronkite se va una manera de hacer periodismo en televisión, y un mundo que hace tiempo que ya no existe.

Quien quiera repasar su biografía y algunas de sus grabaciones: la web de CBS

Lorenzo Milá


Lorenzo Milá es el corresponsal de Televisión Española en Washington, Estados Unidos.
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