"Backstage" de la "Inauguration"
Desde el inicio de este blog he sentido un cierto pudor a la hora de hablar de nosotros haciendo nuestro trabajo y, mucho más, de convertir el blog en un álbum de fotos mío y de la corresponsalía. Al mismo tiempo entiendo que parte del propósito de este tipo de blogs es acercar a los espectadores/oyentes/lectores algo de lo que en el mundo del espectáculo llaman backstage, el "entre bambalinas" del teatro, el making of del cine.
Después de pensármelo durante diez días y darme tiempo para digerir la experiencia, aquí va mi backstage personal/profesional de lo que fue estar a unos cien metros de Barack Obama cuando juró el cargo de presidente de los Estados Unidos. El poco, diminuto, espacio físico de que dispuse y la aún menor movilidad -más el frío en los dedos- me impidieron hacer más y mejores fotos.
Esto de aquí arriba es lo que en los EEUU llaman raiser (elevador) y en el argot profesional en España suele llamarse "practicable", unas gradas artificiales desde las que los medios visuales puedan captar imágenes del evento. En ese andamio estuvimos hacinados, y por turnos (en el momento de entrar en directo), cientos de periodistas de televisión de todo el mundo. El espacio era tan escaso que teníamos el objetivo de la cámara a apenas un palmo de la cara, los que entendáis un poco de televisión o fotografía sabréis la barbaridad que es eso. Estábamos en uno de los laterales de la tribuna-escenario.
Para acceder a nuestra posición cuando teníamos una conexión teníamos que ir la mayoría de las veces a gatas -literalmente, lo prometo, tengo testigos- arrastrándonos por el suelo sorteando pies (botas), cables y demás material técnico para evitar cruzar por delante de otros colegas que estaban en directo en ese momento. Cuando habías terminado tu conexión tenías que dejar el sitio libre para el próximo corresponsal que tuviera turno en esa posición y, hala, el mismo camino a gatas por el suelo, por debajo del tiro de cámara. En ocasiones tenías suerte y en ese momento nadie estaba en directo y podías, rápidamente, pasar andando por delante de las demás cámaras. Quienes fueron al evento con su mejor abrigo se arrepintieron pronto. Podéis imaginaros cómo quedaron mis pantalones, mis guantes y mis rodillas. Y mi todo.
Ésta es la vista que teníamos desde el "rellano" del "practicable". No os perdáis el practicable de los fotógrafos y los camarógrafos que tenían que tomar los planos frontales. Yo, que tengo vértigo, me ponía enferma sólo de verlos ahí arriba, en esa torre.
Tuve que hacer la foto muy rápidamente porque el sevicio secreto no nos dejaba estar en ese rellano, estaba a la misma altura y muy cerca, demasiado para ellos, de Barack Obama.
Seguridad.
Lo comenté en el programa especial de TVE: estuve en este mismo lugar hace cuatro años, para la segunda toma de posesión de George W.Bush. Entonces se dijo que las medidas de seguridad no tenían precedentes porque era la primera Inauguration (toma de posesión) después de los atentados del 11-S. Y la medidas fueron ciertamente fuertes. Bueno, pues, comparado con lo que ha sido esta Inauguration, aquello no fue nada.
Estábamos advertidos y sabíamos por qué. Como dijeron desde el Homeland Security (el super-ministerio de Interior) es que la amenaza del "terrorismo islámico" no ha desaparecido y a ella hay que añadirle la de un individuo o grupo racista.
Llegué al checkpoint sobre las 5:15h (de la mañana, of course, y después del viaje en metro/sardina en lata que relaté en un post anterior) y me encontré ya una larga cola de colegas. Pasé el control a las 5:50. El control, además del arco de detección de metales y el cacheo incluía una lectura -y registro- con láser de la credencial personal que te habían adjudicado. Bien, vale.
La novedad en esta ocasión es que una vez pasado ese control, y ya dentro de lo que llaman perímetro de seguridad, un policía te volvía a pedir la credencial cuando llegabas a la base del "practicable" (el andamio) y cuando alcanzabas el rellano previo a las posiciones de directo (el de la foto de arriba) alguien del servicio secreto te interceptaba y te decía que ahí no podías estar, entonces tú decías, "es que tengo que entrar en directo dentro de diez minutos", entonces él pedía a su enlace que lo confirmara, éste preguntaba al coordinador de Eurovisión (el consorcio de televisiones públicas europeas que nos facilita este tipo de despliegues), y cuando éste se lo confirmaba alguien te escoltaba hasta la cámara. Apenas cinco metros de distancia. Y en cuanto veían que habías terminado el directo, te echaban, te mandaban a las tripas del andamiaje donde no veías nada.
La platea, la zona VIP, con sillas y por invitación, justo a los pies de la tribuna donde fue la ceremonia y dentro del perímetro de seguridad. Aún no había empezado la ceremonia.
Steve Harper, uno de los camarógrafos que suelen trabajar para Eurovisión, me hizo esta foto en un paréntesis de uno de mis directos. Yo estaba calladita y fuera de pantalla porque, si os fijáis, en ese momento Barack Obama estaba jurando el cargo. En el piso (peldaño) de abajo está Albert Elfa, de TV3, esperando instrucciones de Barcelona y Stratis (Strat) Zervos, otro de los camarógrafos que trabajan en los despliegues de Eurovisión.
Iñigo Horcajuelo, el camarógrafo de la corresponsalía, al igual que Jean-Pascal Azaïs, el montador, y Anna Úbeda, la productora, estuvieron esos días dedicados al equipo de refuerzo que vino de Madrid, por eso no los veis en este post.
Aquí ya había terminado mi directo, pero no quería perderme el discurso del Presidente Obama, así que con la complicidad del Elfa y de Philippe, un corresponsal belga, me puse en cuclillas (para no entar en sus planos, ellos estaban esperando entrar en directo) y apretujada entre la pierna izquierda de Albert y la derecha de Philippe, y a través de los barrotes de la barandilla del andamio, seguí el discurso e hice esta foto.
Sensación inesperada
Llevo más de cuatro años siguiendo la carrera de Barack Obama, dos, de campaña electoral, y dos meses de larguísima transición en los que Obama ha ejercido de presidente entrante. Aún así -y para mi sorpresa- cuando lo vi jurando el cargo -a apenas cien metros de mí- y luego haciendo el discurso la escena tenía de repente algo de irreal. La nota discordante era su color de piel y por primera vez en esta larga cobertura tuve la sensación de que lo que yo estaba viendo no era del todo real, me parecía que estaba viendo una serie de televisión o una película. Ficción. Y a lo largo de esa semana llegué a la conclusión de que la mía fue una reacción generalizada porque varios articulistas, a la derecha y a la izquierda de Obama, subrayaron al comentar su discurso lo que consideraron decisión inteligente de Obama: no hacer mención explícita al hito racial histórico. "Barack Obama entendió que su mera presencia en esa tribuna era sobradamente elocuente" escribieron.
Bueno, no sé si os ha interesado, pero he creído que este post era pertinente.
A partir de ahora podemos seguir hablando de la crisis, las leyes y decretos que firme Obama, el poder que le está dando a los militares en algunos puestos importantes del gobierno, la guerra de Afganistán, el reconocimiento del Partido Repubicano de que si siguen siendo "un partido de blancos" no tienen futuro porque son un grupo demográfico a la baja...Temas no nos faltarán.



