EEUU es más rojo
Ahora que han pasado unos días, va siendo más fácil entender la foto que dejan las elecciones en EEUU.
Más allá del ruido, la financiación opaca, las nuevas caras y los tópicos que tantas veces usamos los medios para contar en pocos segundos realidades complejas, parece que estamos simplemente ante un proceso bastante habitual, “hemos vuelto a la norma”, dice el conservador Charles Krauthammer en su artículo del Washington Post.
“Los medios nos lanzamos a buscar interpretaciones para lo que es bastante sencillo y ha pasado muchas veces antes—dice Krauthammer. En 1946 por ejemplo, cuando la lealtad partidista era mucho mayor y la televisión casi una desconocida, los republicanos ganaron 56 escaños y perdieron 75 en las elecciones siguientes dos años después. La marea va y viene, pero la República perdura..”
También es importante no olvidar que en EEUU el presidente y la Casa Blanca son sólo la mitad del Gobierno. La otra mitad está en el Capitolio y a los ciudadanos de este país no les gusta mucho que las dos mitades tengan el mismo color.
Ya comenté hace unos días que varios analistas aquí creían previsible una gran victoria republicana entre otras cosas porque los demócratas estaban sobre-representados tras el impulso en estas mismas legislativas en 2006 y las presidenciales en 2008. En total ganaron 54 escaños, que son casi los que han perdido ahora.
Krauthammer asegura que “el mapa vuelve a reflejar lo que es EEUU: un país de centro derecha con una inmensidad roja (republicana) en el interior rodeada de franjas azules (demócratas) en las costas y algunas islas azules en comunidades étnicas o grandes ciudades”
“Los republicanos han ganado por omisión, por los errores de los demócratas que interpretaron espectacularmente mal el mandato de 2008 y han llevado a un país con pocas ganas a un experimento de dos años de hiperliberalismo”.
Yo no estoy tan seguro de eso. Me parece que si la economía hubiera empezado a reaccionar y el paro a caer, a los estadounidenses les hubiera importado mucho menos el tamaño de su Gobierno, su agenda reformadora y los multimillonarios paquetes de estímulo, que han sido los argumentos conservadores para erosionar a los demócratas y al presidente.
Sin embargo las cifras dejan también alguna buena noticia para los demócratas: ninguno de los nuevos senadores republicanos consiguió ganar en la franja de votantes que va de los 18 a los 29 años. Según escribe Harold Meyerson en el Washington Post, los nuevos votantes y los jóvenes (que votaron mucho menos que en las presidenciales) se inclinan claramente por los demócratas. A nivel nacional los republicanos perdieron en esa franja nada menos que por 17 puntos y sus resultados fueron mejores cuanto mayores los votantes
Así que es lógico que algunos demócratas piensen que la indiscutible avalancha republicana en estas elecciones podría ser más una oleada de pasado que de futuro.



