Navegando por el río Magdalena y visitando el palenque de San Basilio
De regreso al blog tras un día de problemas técnicos, os contaré en qué consistió la jornada de ayer en Barranquilla y por supuesto la de hoy, en San Basilio de Palenque.
Ayer fue un día francamente divertido. Pronto por la mañana salimos para embarcarnos en una enorme barcaza con la que hicimos un recorrido de varios kilómetros por el río Magdalena, el más importante de Colombia y uno de los mayores del continente. Por sus aguas han entrado riquezas, se han conquistado ciudades y, hoy en día, circulan gran cantidad de mercancías tanto hacia el interior como hacia el exterior del país. Barranquilla tiene una particularidad: es a la vez puerto marítimo y fluvial. Nosotros recorrimos parte del río y, además de ser interesante, fue, como os decía, divertido. Nos acompañó un grupo de bailarines y cantantes del famoso Carnaval de Barranquilla, el segundo más importante del mundo, según dicen, tras el de Río de Janeiro. Un grupo de bailarinas y bailarines ataviados con los disfraces más representativos de esta fiesta quillera nos deleitaron durante el trayecto con canciones y danzas tradicionales y del Carnaval. Como anécdota, os diré que una de las bailarinas de cumbia me sacó a bailar delante de todo el barco, unas 300 personas. Pasé un poco de vergüenza pero, según me cuentan, tuve una actuación muy digna teniendo en cuenta que nunca en mi vida había bailado cumbia.
Por la noche, tras dejar a los chicos en su campamento, los periodistas que seguimos la ruta con ellos nos fuimos a La Cueva, un restaurante y bar emblemático de la bohemia de Barranquilla y de Colombia. Escritores y artistas de gran talla han bebido en su barra. Os citaré, por poner un ejemplo, al gran Gabriel García Márquez, del que pudimos ver un vídeo con fotografías de cuando visitó el lugar...
Esta mañana hemos salido pronto y tras casi tres horas de sinuoso recorrido hacia el interior, hemos llegado al palenque de San Basilio, una comunidad afrocaribeña que tiene su origen en una rebelión de esclavos en el siglo XVI que huyeron de Cartagena y se asentaron en una zona boscosa a los pies de los Montes de María, a unos 60 kilómetros de Cartagena de Indias. Nada más llegar me ha sorprendido la suciedad de sus calles, por llamarlas de alguna forma, y la sonrisa de sus gentes, negros que siguen manteniendo su identidad y su cultura prácticamente intactas,a pesar del paso de los años. Niños que no llegarían a los 10 años nos han recibido con una gran tamborada. A los chicos y chicas de la Ruta les han enseñado su cultura, sus canciones, sus remedios naturales para enfermedades o incluso su forma de peinar a las niñas y mujeres, con trenzas que ya adornan las cabezas de algunas de las chicas de la ruta. Alí hemos comido, con un fondo de tambores, hasta que sobre las 4 hemos ido a la plaza para ver una danza ritual que mezcla sus orígenes africanos con la influencia de la cultura española y colombiana. También hemos escuchado palabras en palenque, una lengua que también mezcla palabras africanas con el español y que resulta difícil de entender...
Os pondría fotos pero aún no he descubierto como colgarlas en este bendito blog. Seguiré indagando.
Mañana toca visita a Cartagena de Indias, una ciudad con un casco histórico precioso por lo que he podido ver desde el autobús y con unas playas bellísimas.
Ya os contaré. Un abrazo!
Mario




(8) dijo
:)
05 jul 2012
Balti dijo
Quedamos a la espera de esas prometidas fotos. Sobretodo del baile
07 jul 2012