Sepang, curva 11

El mejor despertador en un país oriental como Malasia no es el móvil, ni tu reloj. Ni tan siquiera el avisador de recepción que solicitas a regañadientes la noche de antes. El mejor imitador de gallo vigoroso y decibélico es el rayo de sol que llama a tu persiana a las cinco de la mañana. Ese rayo siempre llama dos veces. Y no falla. Lo comprobé durante siete años en el mundial, la última vez el 23 de octubre de 2011.

Uno de los días más amargos que recuerdo.

La primera imagen de Marco Simoncelli que me viene a la cabeza es del circuito de Jerez, de una carrera del mundial de 125 de 2005. De hecho, la primera prueba del campeonato del mundo de aquella temporada. Marco consiguió allí el triunfo, el segundo de su palmarés. Quizá tengo muy presente ese recuerdo porque era mi primera carrera cubriendo el mundial; o quizá por lo desgarbado, desarreglado y 'happy' de SIC en lo alto del podio. Son imágenes que te quedan. Y que ya nunca nadie podrá borrar de tu mente.

SIC se pasaba mucho de peso -unos 15 kg- en aquellas miniaturas de solitario cilindro, escuálida envergadura y rebelde aceleración. Por eso nunca fue campeón del mundo. Demasiados elementos en contra en una categoría donde los pequeños -de estatura- jugaban con las fichas blancas. También en 250 tenía desventaja. Con un cuerpo de 1,83 y 76 kg de peso el bicilíndrico se empleaba a fondo cual preso de la Edad Media arrastraba su cadena.

Hotel Pan Pacific en el aeropuerto internacional de Kuala Lumpur. 7:30 de la mañana del 23 de octubre de 2011.

No tengo datos exactos pero calculo que el 70 por ciento del paddock se alojaba en ese hotel. Así que las mismas personas que veías durante el día en el circuito te las encontrabas en la cena y el desayuno a la mañana siguiente.

Marco Simoncelli acostumbraba a rodearse siempre de las mismas personas: su padre Paolo, su novia Kate y su fiel ingeniero Gigi Deganello. Y muy cerca, siempre cerca, Carlo Pernat, amigo, confidente, representante y percha de anchas camisas de a color por día de la semana.

Y después del desayuno, al circuito. Mochila a la espalda, vaqueros desgastados a medio caer, calzoncillos asomando la cinta elástica, camisa llena de bordados multicolor, gafas de sol, barba a medio salir... y su tesoro estético más preciado: sus rizos. Eso le daba una personalidad intransferible. Y a su lado, su padre. Melena de otro tipo pero melena, al fin y al cabo. Papá Simoncelli siempre me resultó agradable, llano, sencillo, modesto, discreto. Accesible. Tanto el día en que su hijo se proclamó campeón del mundo de 250 centímetros cúbicos como poco después de que su primogénito chocara con Dani Pedrosa en una apresurada y alocada frenada en Le Mans. No huían de responsabilidades. Ese mismo día en el que Simoncelli desató la ira de muchos que le tacharon de villano, el propio Marco me atendió dentro de su camión-vivienda. No tuvo problemas en responder a las preguntas sobre Pedrosa. Daba la cara sin medias tintas.

Circuito de Sepang (Malasia). Domingo 23 de octubre de 2011. Dos de la tarde hora local.

Cuando los pilotos daban la vuelta de calentamiento antes de volver a situarse en sus marcas de salida mi protocolo era regresar al pit lane desde la parrilla y controlar si algún piloto entraba por el carril de los boxes por algún motivo.

La salida fue atronadora, como siempre en MotoGP. Pero más aún en la infinita recta de Sepang, donde su faraónica y envolvente tribuna podía amplificar hasta límites casi dañinos para el oído humano el rugir de los motores de 800 centímetros cúbicos y cuatro cilindros de las máquinas más radicales de la competición motociclista.

A partir de ahí todo pasó muy rápido.

Un grito de Ernest mientras tomo posiciones ente muro y muro. La angustiosa búsqueda de un monitor para ver qué había pasado. Y una única imagen: un casco despedido rodando por el suelo. Tardé unos segundos en reaccionar, en saber de quién era el casco; por qué ese casco no estaba cumpliendo la función para la que se había fabricado y estaba dando tumbos sin sentido ya por la hierba del exterior de aquella curva.

Mi reacción llegó de repente y en forma de un manotazo a la mesa de aluminio negra que me servía de apoyo para anotar el paso de los pilotos vuelta a vuelta.

Algo me dijo que aquello iba a ser irreversible. Pero inmediatamente afloró el sentimiento de esperanza, de negación de algo demasiado real, de ir contracorriente. Pero la fuerza de la evidencia fue implacable.

Igual que me pasó en Misano 2010, en Sepang no pude articular ni una sola palabra por el micrófono. Ernest se cargó a cuestas la difícil -creedme, difícil- responsabilidad de sacar adelante una transmisión que siempre quedará etiquetada como "una muerte en directo".

Mientras el cuerpo ya sin vida de SIC lo trasladaban en ambulancia al hospital del circuito, en el pit lane unos nos parábamos a otros esperando que el otro te dijera que todo había quedado en un susto. Qué cruel es la mente humana cuando te niega ver la realidad, cuando manipula sin tu autorización tus pensamientos para llevarlos a un engaño permanente como supuesto mecanismo de autodefensa psicológica.

Carmelo Ezpelta, el jefe de MotoGP, fue de box en box para comunicar, uno a uno a todos los pilotos, lo mismo que les dijo a los tres pilotos oficiales de Honda: "No hay nada que hacer". No hay nada que hacer es lo que alcancé a escuchar. Antonio Jiménez, ingeniero de pista del japonés Hiroshi Aoyama, compañero de equipo de SIC, me lo confirmó.

Gemma Rodés, responsable de comunicación de HRC se me acercó para saber la última hora. Justo en ese momento Izaskun lo dijo por línea interna. Ya no había posibilidad de seguir engañándonos. Miré a Gemma, apreté con fuerza los labios y solo pude decirle que no con la cabeza. Echó a llorar. La abracé y... solo podía intentar tranquilizarla. Nada más. Yo quería llorar pero no me salía ni una lágrima. Estaba como anestesiado. Supongo que el hecho de llevar los cascos y empuñar un micrófono te hace de parapeto ante ciertas reacciones. No sé.

Luego Ezpeleta buscó el apoyo de los pilotos para llevar adelante la decisión que tenía que adoptar en esas circunstancias: "La carrera queda anulada. No me importa lo que digan, la carrera no se hace".

Cuando la megafonía anunció la cancelación del GP la gente en la tribuna de recta comenzó a silbar, gritar y quejarse. Arrojaban latas de bebida al asfalto. Hasta que una voz por megafonía dio la noticia del fatal desenlace. Entonces las gradas enmudecieron. Todos enmudecimos.

En esos momentos la responsabilidad de tu trabajo no permite que afloren todos los sentimientos. Había que buscar reacciones, preparar noticias para enviar a los telediarios, atender llamadas desde España...

Pero al final no hay quien aguante sin dejarse llevar.

En mi camino hacia el área de televisiones en el circuito me crucé con mi compañera Fe. Solo al verla la abracé y me eché a llorar como un niño. Recuerdo todavía hoy, un año después, que sus brazos estrecharon con fuerza los míos para hacerme sentir su cercanía y cariño. Entonces sí. Fue a partir de aquel momento cuando me di cuenta de la dimensión y trascendencia de lo que había pasado solo unos pocos minutos antes.

Las horas pasaron en el circuito, que para siempre jamás resultará maldito.

Camino del aparcamiento a lo largo del infinito paddock malayo me detuve casi sin querer ante su box, a la izquierda. De su interior salieron Fausto Gresini, jefe del equipo de Marco y su padre, Paolo. Recuerdo que Gresini estaba escribiendo algo en su móvil. Paolo aguardaba a su lado, inmóvil. Dudé pero lo hice. Me acerqué. Les di un abrazo. Estaban como si nada de aquello fuera verdad. Me alejé. Sabía que dejaba tras de mí un dolor que a medida que pasaran los días iba a crecer en intensidad.

Luego llegó el funeral en Coriano. Los aplausos de la gente al cielo. La interminable cola para ver la capilla ardiente. Y toda la emoción.

Así recuerdo aquellos días.

Así le recuerdo a él.

Un demonio hecho ángel.

Grande SIC.

"Esto es una pesadilla"

Capilla

Estoy en Coriano, el pueblo donde vivió Marco Simoncelli.

Es una sensación muy rara la que he vivido hoy porque ha habido muy pocas lágrimas en la capilla ardiente. Es como si la gente de aquí no quisiéramos creer lo que ha pasado y tampoco asumimos las consecuencias incalculables que esta tragedia va a tener en el mundo del motociclismo durante los próximos años.

Una de las cosas que más me ha llamado la atención es el silencio ensordecedor, el respeto de toda la gente a la memoria de Simoncelli. Y es que, lo único que rompía ese silencio eran las conexiones de las televisiones que estamos cubriendo estos actos.

Otra de las cosas que me han sorprendido ha sido ver al padre y a la madre en los informativos nacionales soportando con una entereza increíble unos momentos tan duros como estos.

Ayer, en la habitación del hotel donde estoy alojado, pude ver acabado el programa Paddock GP que dedicamos en memoria de Simoncelli. Tengo que confesar que lloré,  pero que en algún momento también reí con las diabluras de 'Sic'.

Me fui a la cama sabiendo que esto es una realidad, pero también queriendo pensar que es una pesadilla. Es como si el accidente nunca hubiera pasado, algo muy raro, casi irreal, como  en cuestión de un segundo, aquel chico amable y que generaba tanta empatía dejó de estar entre nosotros.


Bastón de mando

La crispación que se ha instalado en MotoGP no es fruto de un día ni de la casualidad. Lo que planteo aquí es una posible respuesta al por qué de tanta tensión acumulada. En esencia creo que varios pilotos se han postulado indirectamente y casi sin quererlo para tomar las riendas del mundial -algo absolutamente lícito por otra parte- ahora que Valentino Rossi parece estar en un segundo plano. Para apoyar mi teoría me baso en la interpretación de datos objetivos desde el año pasado. Como digo, todo parte de la necesidad por encontrar un origen a la crispación que se ha apoderado de MotoGP.

30 abril 2011. Estalla la polémica en Estoril:

Ocurrió mientras asistíamos a la conferencia de prensa oficial de la pole con los pilotos de la primera fila de la parrilla, entre ellos Jorge Lorenzo y Marco Simoncelli. Allí Lorenzo recriminó a Simoncelli su actitud agresiva en pista diciendo que "si no pasa nada en el futuro no habrá problemas... pero si pasa algo entonces tendremos un problema". Simoncelli entró al trapo y los dos se enzarzaron en una batalla dialéctica que parecía no tener fin. Lorenzo, con rictus de seriedad y mirando fijamente a varios periodistas sentenció: "Esto os hace gracia ahora pero pensad que nosotros nos jugamos la vida con motos muy potentes y pesadas. No es divertido." ¿Doctrina de un joven maduro o de alguien que se siente o quiere sentirse líder de todo este tinglado? En cualquier caso, palabra de campeón.

Todos los que estábamos allí nos mirábamos con cara de asombro, asistiendo atónitos a la escenificación de un pretendido cambio de reinado, a la representación de un posible relevo en el bastón de mando de MotoGP. O eso es lo que me lleva a pensar una vez analizados los hechos que aquí recuerdo y analizo y que tienen un origen, como todo en esta vida.

5 junio de 2010. Rossi KO:

Para mí todo empezó el día 5 de junio de 2010 en el circuito de Mugello durante los segundos entrenamientos libres del GP de Italia de MotoGP. Valentino Rossi es escupido por su moto por culpa de un neumático frío y en el aterrizaje se rompe la tibia de su pierna izquierda.

Se queda cuatro carreras fuera de combate. Cuatro Grandes Premios sin el campeón en título. Cuatro fines de semana sin "el puto amo" -como le calificó en 2009 el máximo responsable de Dorna, Carmelo Ezpeleta en un vídeoblog del fotoperiodista Jaime Alguersuari- de este gran espectáculo deportivo-financiero.

En ese momento el mundial se preparaba para quedarse durante un mes y diez días sin el hombre a cuyo alrededor viene girando el campeonato del mundo desde 2004, que es el momento de clímax en la trayectoria deportiva del Doctor cuando, habiendo cambiado de Honda a Yamaha, es capaz de ganar su primer mundial con la marca de los diapasones cruzados.

Esa machada revoluciona el mundial y le catapulta hacia las más altas cotas de talento y popularidad que se conocen en la historia del deporte, solo comparable en mi opinión a astros de la talla de Diego Armando Maradona, Michael Schumacher, Michael Jordan, Tiger Woods o Ayrton Senna.

Muchas preguntas acecharon a Rossi durante su período de baja pero entre todas, una esencial: "¿Volveré a ser el mismo?". Esa también fue seguramente la pregunta que se hicieron millones de aficionados de todo el mundo, rossistas y no rossistas. Y posiblemente esa también fue la pregunta que debieron de hacerse sus más directos rivales: Lorenzo, Pedrosa y Stoner.

No estoy en la cabeza de ellos pero pudieron pensar que sí, que Rossi iba a volver a lo campeón; o que no, que al italiano le iba a costar volver a ganar. Incluso la parte menos contemplativa de sus cerebros, su instinto básico, su lado más egoísta y despiadado les hizo pensar que Rossi estaba acabado.

Y esa, precisamente esa pueda ser la respuesta al por qué de toda esta tensión: los jóvenes buscan ser los sucesores de Rossi más allá de las pistas.

10 octubre 2010. Cambio de rey:

Con Rossi KO los pilotos que podían incomodar a Lorenzo en su camino hacia el título mundial eran solo dos: Pedrosa y Stoner. Pero ni uno ni el otro pudieron impedir que Lorenzo, con una tarjeta de diez victorias en 2010 y 16 podios de 18 posibles, acabara coronándose como el segundo piloto español en conseguir el campeonato del mundo en la categoría después de Álex Crivillé en 1999.

Al conseguir el título Lorenzo quedaba totalmente legitimado para pensar que con aquella gesta había echado a Rossi de Yamaha. Aunque materialmente fuera Lin Jarvis quien decidiera no pujar por Valentino puesto que su apuesta de futuro en 2008 había sido Lorenzo.

Y en él creía como líder del proyecto de futuro de Yamaha en MotoGP. Pero al proclamarse campeón Lorenzo consiguió indirectamente que Rossi no quisiera seguir compartiendo el mismo techo que el mallorquín.

El ambiente dentro de Yamaha se había enrarecido tanto que hubiera sido insoportable otro año más de "convivencia" entre el 46 y el 99. Perdón, el 1. Rossi, el hombre que había levantado un muro en el box para evitar la arrogancia de Lorenzo y que le había negado su telemetría cuando quizá Jorge más la necesitaba, se distanciaba y volvía a la disciplina de una marca italiana después de haber corrido con Aprilia en 125 y 250 en los 90.

El número uno de Lorenzo le daba rango de líder de MotoGP. Algo que no debe de ser fácil de llevar. Pero no iba a ser el único piloto con el convencimiento de poder luchar por el mundial de 2011…

20 marzo 2011. Vuelve el mejor Stoner.

El cambio de Casey Stoner de Ducati a Honda supuso un nuevo impulso en la trayectoria deportiva del australiano. Después de haber superado problemas de salud por una intolerancia a la lactosa que le dejó tres carreras fuera de combate en 2009, Stoner volvía con fuera en 2010 pero sobretodo en 2011 con una moto, la Honda RC212V, ganadora como había demostrado en 2010 Dani Pedrosa. Stoner ganó en Catar. Y sabía que Lorenzo no estaba pasando por su mejor momento. Otro candidato más al título.

1 mayo 2011. Pedrosa a 4 puntos de Lorenzo:

Pedrosa había completado la primera pretemporada sin problemas físicos y afrontaba el campeonato con muchas garantías. Otro fuerte candidato. Gracias a su triunfo en Estoril Dani se ponía a solo cuatro puntos de Lorenzo en la provisional del campeonato.
Además, Dovizioso continuaba en HRC una temporada más gracias a haberse cerrado en banda cuando pretendían traspasarlo a un equipo satélite. Otro candidato más a luchar por las victorias.

19 marzo 2011. Simoncelli ya incomoda:

Y llegamos a Simoncelli, que en 2011 cuenta con material oficial Honda de fábrica, el cuarto piloto oficial de HRC esta temporada. Su pretemporada había sido espectacular: quinto a tres décimas de Stoner en Valencia (nov’10); primero en Sepang (feb’11); y tercero en Sepang a medio segundo de Stoner (feb’11). Pero faltaba confirmarlo en GP. Y lo hizo: cuarto en la parrilla de Catar y líder por unas vueltas en Jerez. Ya empezaba a molestar. De hecho la polémica estalla en Estoril, siguiente carrera después de aquella en Jerez donde Simoncelli lideró algunas vueltas bajo la lluvia hasta que se fue al suelo.

Llegados a este punto contamos cinco pilotos más Rossi capaces de estar delante ya desde el primer día de entrenamientos. Y eso está bien para el espectáculo y para las audiencias -la carrera de MotoGP del GP de Francia tuvo una media del 32% de cuota de pantalla, más del doble de la media de la cadena-. Aunque para cada uno de esos pilotos seguro que seis pilotos punteros es demasiado. Y por eso cada día necesitan delimitar su espacio. Y cada uno lo hace a su manera:

-LOR: Esta temporada Lorenzo siempre llega el último a las ruedas de prensa oficiales. Antes era Valentino quien se retrasaba. Rossi no lo hacía por casualidad o por ser un tardón o un despistado. Lo hacía a propósito, formaba parte de su manera de comerle el coco a sus rivales ya desde el día antes de que las motos salieran a pista para los primeros entrenamientos. Lorenzo tampoco llega tarde porque sí. Todo está calculado. Y además se sienta en el centro de la mesa con dos pilotos a lado y lado. Eso debe de generar seguridad o sentimiento de superioridad o algo así. Porque en el centro solo se sientan los campeones. Y los campeones están llamados a marcar el camino, a ser referencia, a sentar cátedra, a cambiar los moldes de lo establecido por otros, a mandar en la pista y fuera de ella, a llevar las riendas del mundial, a hacer bromas que hagan gracia a todo el mundo a su alrededor, a opinar y ser escuchado por todos. Todo eso es lo que implica ser el nº1. Y a eso último voy: opinar y que te escuchen. Ya puede, con todos mis respetos, Karel Abraham quejarse de Simoncelli que no conseguiría ni un uno por ciento de la atención prestada a Lorenzo como campeón. Y solo a Lorenzo, porque él es el campeón. Me consta que esto lo piensa también Stoner. Una persona del paddock cuya identidad no voy a revelar y que ofrece una fiabilidad del cien por cien de lo que me contó el viernes del GP de Francia saliendo del circuito, me confesó que Casey Stoner fue a la caravana de Jorge Lorenzo para pedirle firmeza y unificar criterios en la Comisión de Seguridad a la hora de tratar el 'caso Simoncelli'. "Tú estás en disposición de liderar esto, eres el campeón y todo lo que digas o propongas lo escucharán. Es el momento, Jorge", le dijo Stoner a Lorenzo.

-STO: las reprimendas de Casey a Aoyama en los entrenamientos de Le Mans y el puñetazo que lanzó a De Puniet en plena sesión del warm up del GP de Francia son sencillamente una consecuencia de todo lo que aquí planteo: un pretendido cambio de liderazgo en MotoGP. Y una muestra más del clima de crispación generado porque cada vez son más pilotos los punteros y menor el espacio para ellos. Stoner, seguramente el piloto de la parrilla con la personalidad más fuerte, también se siente líder y por eso el discurso a Simoncelli a la salida de la Comisión de Seguridad en Le Mans actuando como pretendido maestro, tutor, consejero o algo similar: "Veo más toques de los necesarios. No necesitas hacer eso, ya sabemos que eres rápido", le dijo Stoner a Simoncelli.

- PED: Dani, siendo el piloto que ha entrado en menos polémica -solo sacó las uñas cuando se le preguntó por la propuesta de Rossi y Simoncelli por instaurar un peso mínimo en MotoGP- ha sido el peor parado con una fractura de clavícula. Fue el único piloto de los grandes candidatos al título que no asistió a la reunión de la Comisión de Seguridad de Le Mans.

- ROS: Valentino sí asistió a la Comisión de Seguridad pero solo estuvo veinte minutos dentro. Se ha mantenido al margen de polémicas, no ha querido liderar ninguna causa contra nadie, ha seguido a la suya y mientras otros gastaban esfuerzos en sus particulares cruzadas de reglamentos él, a lo suyo. Y a río revuelto… ganancia de Rossi: tercero en Le Mans por delante de Lorenzo y primer podio con Ducati.

- SIC: Marco Simoncelli pagó en Le Mans la fama que merecidamente se ganó en 250cc. En su historial tiene maniobras más al límite que la que protagonizó con Dani Pedrosa en el GP de Francia aunque es la primera vez que el piloto con el que lucha directamente por una posición se va directo al hospital con algo roto.

No creo que fuera una casualidad que Simoncelli realizara aquella maniobra por el exterior sobre -precisamente- Pedrosa . Marco sabía perfectamente qué piloto era el que tenía en el interior y su talla porque venían emparejados desde la curva anterior. Y pensó que en un toque quien tenía las de perder era Dani, quien siempre intenta escapar del cuerpo a cuerpo para no entrar en desventaja por su poca envergadura -comparándola con la de Simoncelli, por ejemplo-. Quizá otro piloto de más kilos, más corpulento, más alto… hubiera podido mantener la moto firme. Pero Dani -y he ahí su desventaja- no pudo y se fue al suelo.

Conclusiones: Lorenzo y Stoner quieren el mando.

Lorenzo y Stoner son después de Rossi los dos últimos campeones del mundo de MotoGP y con claras opciones de serlo una vez más esta temporada. Son campeones pero necesitan más, necesitan ser los amos del mundial. Porque como deportistas y ganadores natos de alta competición son egoístas por naturaleza. No se conforman solo con ganar. Si arrasan, humillan y barren, mejor.

PD: La decisión de Butler.

Paul Butler, director de carrera del campeonato del mundo de MotoGP desde el 17 de septiembre de 1999 cuando debutó como tal en el Gran Premio de la Comunidad Valenciana, dejará su cargo a finales de la presente temporada. El relevo lo tomará Mike Webb, actual director técnico del mundial.

Butler ha estado los últimos días en boca -básicamente- de los pilotos de MotoGP, que se mostraron abiertamente en desacuerdo por unas declaraciones donde aseguraba, a pregunta de Dennis Noyes, que el motociclismo es "un deporte de contacto".

Si por algo se caracteriza Butler es, como pasa en el fútbol con los árbitros más permisivos, porque saca pocas "tarjetas". Se le recuerdan pocas, muy pocas a los cracks, como en aquel GP de Catar de 2004 cuando envió a Rossi a la penúltima posición de la parrilla y a Biaggi a la última por alterar las propiedades de la superficie de sus respectivas posiciones en la formación de salida (les dieron más agarre barriéndolas y depositando goma en ellas).

Aunque en alguna ocasión la decisión de Butler fue más allá, como en 2005 dejando a Lorenzo sin correr el GP de Malasia por un comportamiento antideportivo contra Dani Pedrosa en el GP de Japón.

Estos hechos me llevan a pensar que Butler actuó influenciado por los antecedentes y que no le tembló el pulso a la hora de sancionar a Simoncelli. Necesitaba que la Opinión Pública le viera actuar de una vez por todas porque había mucha presión mediática por haber calificado el motociclismo como un deporte "de contacto"; porque Lorenzo como campeón del mundo había advertido del peligro que corrían con Simoncelli en pista; y porque Butler quiere una retirada tranquila. Sancionar a Simoncelli era a todas luces la mejor decisión que podía tomar para calmar las aguas. No importaba cuán dura fuera la sanción. Lo que verdaderamente iba a trascender era si habría o no sanción. Y la hubo.

Y ahora, ¿qué? Buena pregunta. Ahora a esperar que Dani esté en Montmeló y que no haya más episodios del 'caso Simoncelli'.

Rossi

La entrevista a Jeremy Burgess que le hicimos en exclusiva en PaddockGP y que se emitió la semana pasada ha causado bastante revuelo y ha dado titulares que han corrido como la pólvora en Internet.

Entre otras cosas Burgess aseguraba que en Estoril el hombro de Rossi estará al 90 por ciento. "Eso suena a amenaza de cara a la lucha por la victoria en Estoril", apuntaba hace unos días en su twitter Dennis Noyes.

Otro de los comentarios más retuiteados y colgados en facebook y del que se han hecho eco muchas webs especializadas y medios de comunicación en general es acerca de las conversaciones que Rossi mantuvo dentro de su box en diversos momentos del GP de España.

Tales conversaciones las transcribimos meticulosamente y han generado mucho debate en la red de redes porque nunca antes nadie había puesto la oreja en el lugar más íntimo de Valentino dentro de un circuito. De hecho nosotros lo único que hicimos fue escribir sobre una imagen aquello que se escuchaba con algo de dificultad.

Voy al grano. Me gustaría destacar un par de cosas de aquellas conversaciones.

En el vídeo se ve claramente cómo Valentino es siempre quien lleva la iniciativa en todo, me refiero a la puesta a punto de la moto y me refiero a que él le dice a su gente cuál es el problema y cuál es la solución.

Fijáos en el momento en que Valentino le dice a Burgess que pierde bastante adherencia en la rueda trasera y le da la solución: "haz la moto más corta pero solo un poco", a lo que Burgess le dice "la haremos 2 milímetros más corta".

Esto da también buena cuenta de la sensibilidad de Valentino llevando la moto, puede detectar un cambio por pequeño que sea. Me recuerda a Senna, que en una de sus primeras pruebas con un F-1 bajó del coche después de un par de vueltas y le dijo a su ingeniero que el coche estaba mal equilibrado pero solo por unos milímetros. Dos genios sin duda.

Otro comentario que puede desprenderse de las "escuchas" a Rossi es que claramente es él quien lleva la inciativa. Y si no, fijáos cuando para en boxes en los clasificatorios y Burgess le pregunta qué neumático quiere, duro o blando y Rossi contesta "Blando". Normalmente eso lo decide el jefe de mecánicos viendo el tiempo que falta para acabar la sesión oficial y el trabajo que resta por hacer con la goma de carrera.

En otro momento Rossi se muestra yo diría que honesto cuando dice que pierde por culpa de su pilotaje. Sabe que la humildad es la base del éxito.

Valentino es un perfeccionista nato y quiere tenerlo bajo control en todo momento como cuando insiste en qué tipo de suspensión le han montado o cuántas vueltas tienen los neumáticos que le han montado para salir a pista.

Y sabe de mecánica, campo en el que otros pilotos van más pez. Habla con Burgess de los reglajes en lenguaje técnico como "el 9,75" para referirse a la precarga o características concretas de los muelles usando numerología muy técnica y específica.

En definitiva, si por algo Rossi es uno de los mejores pilotos de todos los tiempos es porque cuida todos los detalles y gracias a estas conversaciones lo hemos podido comprobar.

Marc Martín en twitter: marcmartintw
www.marc-martin.es

Dakar 2011: ambición sin límites

En los deportes de motor siempre se dice aquello de que la carrera no acaba hasta que no cae la bandera a cuadros y que nunca puedes decir quién ganará. Pero el Dakar 2011 rompe esa máxima, al menos en la categoría de coches.

Creo poder afirmar sin miedo a equivocarme que la edición de este año en coches la ganará un piloto de Volkswagen. Después del desmantelamiento del departamento de carreras de Mitsubishi y con los BMW un paso por detrás en cuanto a mecánica, los Touareg de Sainz, De Villiers y Al-Attiyah parece que no van a tener rival alguno. Así que la victoria final puede ser cosa de ellos tres, aunque me decanto más por que sea cosa de dos, Sainz y De Villiers, por ser los dos últimos campeones del Dakar, la prueba más dura del mundo del motor.

A sus 48 años, la ambición de Sainz no conoce límites. Sólo Peterhansel (BMW) puede provocarle dolor de cabeza si su coche no se rompe. Peterhansel sigue siendo el Sr. Dakar con nueve victorias a sus espaldas –seis en motos y tres en coches-. He visto hacer cosas muy grandes a Peterhansel, remontar y ganar Dakar que tenía perdidos a más de media hora del líder.

En motos, la cosa cambia… y mucho. La implantación de la cilindrada de 450cc en la categoría Elite ha sido determinante para que entren más marcas y que la lucha se iguale. Habrá motos muy ligeras y muy rápidas (Yamaha) y otras cuyos pilotos son los mejores (Coma y Després). El abanico, pues, se abre considerablemente en las dos ruedas.

En quads sólo habrá un representante español, Joan Puig Cotet, y en camiones Pep Vila luchará en la categoría de 4x4 al volante de un Iveco del Team De Rooy. Además tendremos a Jordi Juvanteny en 6x6.

Confidencial:
Marc Coma llevará el nº1 en este Dakar a pesar de que no es el actual campeón de la prueba. El 1 debería haberlo llevado Després, pero el francés ha pedido llevar el nº2 porque siempre que ha ganado el Dakar lo ha hecho con ese número.


www.marc-martin.es

El “Secreto” de Jorge Lorenzo

Jorge Lorenzo está “feliz”. Tiene a tiro su primer título mundial de MotoGP, el que puede lograr este domingo 10 de octubre en el continente asiático. Lorenzo saldrá desde la pole y Rossi desde la segunda fila de la parrilla y en el otro extremo.


¿Saldrás a ganar?

- Saldré con la misma mentalidad de siempre. Si puedo hacerlo lo haré, pero si tengo que correr riesgos, no.

Junto a él, Héctor Martín, su jefe de comunicación y Ricard Cardús, piloto de Moto2 que no corre aquí porque tiene la muñeca izquierda rota.

- ¿Alguna llamada importante en las últimas horas?

- Con mis padres no hablo durante las carreras. Supongo que están muy nerviosos…

- Y tú, ¿lo estás?

- No especialmente. Normal. Feliz de estar muy cerca de conseguir algo grande.

- Mañana, cuando acabe la carrera, si eres campeón del mundo, ¿quieres que te pregunte por algo en especial?

Tengo preparado un discurso, una lista de personas a las que agradecer su apoyo en este título mundial.

- ¿Dormirás bien?

- En Japón me costó, no conseguía conciliar el sueño, no sé por qué. Aquí leeré un poco a ver si así…

- ¿Qué vas a leer?

- Tengo un libro en inglés y otro en español.

- ¿Cuáles?

- El de 50 cent y “El Secreto”, el que habla del poder de la atracción y cómo conseguir todo lo que deseas.

- ¿Qué vas a hacer en las próximas horas?

- Apunta:

20:30h: ducha rápida

21:00h: cena en el hotel con mis personas de confianza

23:00h: a la cama

09:00h: despertador

09:30h desayuno en hotel

10:00h camino al circuito

10:30h reunión técnica

11:30h vestirse para el Warm Up

11:40h arranca el Warm Up

12:00h reunión técnica

15:30h vestirse para la carrera

16:00h se apaga el semáforo

16:43h ¿Campeón del mundo?

Buenas noches.

www.marc-martin.es

Lorenzo: héroe o inconsciente


Hay quien piensa que Lorenzo fue un inconsciente en Motegi al poner en peligro su título mundial; hay quien dice que fue un héroe por no importarle el título sino la carrera. Creo que todo el mundo puede llegar a tener su parte de razón. Todo depende de la óptica con que se mire.

Si yo fuera el representante de Jorge Lorenzo… le recriminaría por haberse jugado tanto en tan pocas curvas.

Si yo fuera el padre de Jorge Lorenzo… sólo podría estar orgulloso de un hijo que ha sufrido mucho para hacerse respetar y por fin lo ha conseguido.

Si yo fuera Lin Jarvis… no sabría si tirarle de las orejas por poner en riesgo el título de pilotos y el de marcas o aplaudirle por darme la razón el día que dije que el futuro de Yamaha se llamaba J.L.

Si yo fuera Masao Furusawa… estaría contento pero no sabría disimular mi enfado por haber sufrido sin necesidad. Que ya tengo una edad…

Si yo fuera la madre de Jorge Lorenzo… seguiría rezando cada noche por él.

Si yo fuera pedrosista… me hubiera alegrado por la victoria de Rossi pero sería menos anti-Lorenzo que antes.

Si yo fuera rossista… no sabría qué decir.

Si yo fuera Carmelo Ezpeleta le daría las gracias por el espectáculo.

Si yo fuera el director de TVE le daría las gracias por haber mantenido despierta a la audiencia un domingo a las 8 de la mañana.

Si yo fuera Rossi… pensaría que cada vez queda menos para el día en el que Lorenzo me gane en la última curva.

Si yo fuera Jorge Lorenzo… lo volvería a hacer.

Si yo fuera Dani Pedrosa… le aplaudiría porque sé lo que es jugarte la vida a 300 km/h.

Si yo fuera un piloto de 7 años… ya tendría nuevo ídolo.

Si yo fuera Sete Gibernau… entendería muy bien las quejas de Lorenzo por las maniobras de Rossi.

Si yo fuera Ramón Forcada… reservaría el nuevo motor para más adelante. A J.L. no le hace falta.

Si yo fuera Casey Stoner… pensaría que escogí un mal día para ganar por primera vez en Motegi porque todo el protagonismo se lo llevaron “esos dos”.

Si yo fuera Ernest Riveras… me preguntaría si en los otros veinte deportes que he narrado en mi vida alguno tiene tanta emoción como el motociclismo.

Si yo fuera lorencista… me gustaría tenerle delante para decirle: ¡VIVA LA MADRE QUE TE PARIÓ!

Shoya y Gilles

Gilles Bigot está tocado. Muchas batallas a sus espaldas –en 1999 era jefe técnico de Álex Crivillé cuando éste ganó el título mundial de 500cc- pero de un golpe así o te recuperas tarde o no te recuperas. Gilles es el jefe técnico del equipo donde corría Shoya Tomizawa. Shoya era para él como un hijo porque pasaron muchas horas juntos en los circuitos y fuera de ellos, conviviendo con el resto de personas de su equipo. Y ahora que Shoya no está Gilles reconoce estar “jodido”.

Esta tarde le llamé por teléfono y me contó que “tengo momentos en los que no puedo evitar emocionarme cuando hablo de mi piloto, de repente me echo a llorar como un niño. Era un tipo fenomenal”. A pesar de todo Gilles tiene que rehacerse. Lo curioso del caso es que son los padres de Shoya quienes le están dando ánimos. “Sus padres son excepcionales”, destaca. “No paran de contarme historias de su hijo. Recuerdan cómo fueron sus inicios en minimotos. Todos en la familia son unos apasionados del motociclismo. ¿Sabes lo que le piden al futuro? Que nos quedemos con la sonrisa de Shoya. Sólo eso”.

Gilles comenzó a trabajar con Tomi en 2008 en el mundial de 250cc. Desde entonces Shoya se había trasladado a vivir a Europa en la sede de su equipo. “Con él he vivido parte de su etapa de adolescente y eso nos unió mucho”. Shoya Tomizawa sólo viajaba a Japón en contadas ocasiones. “Tenía intención de viajar a su país después del GP de San Marino para dar apoyo a un circuito que se está construyendo allí”, comenta Gilles, “y regresar de vuelta para estar a punto para el GP de Aragón. Eso ya no podrá ser”.

Descansa en paz, Shoya.


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El piloto al que no conocían en su país

La verdad es que no sé muy bien qué decir. Pero algo hay que decir. Hay que decir que Shoya descanse en paz. Hay que mandar una bocanada de ánimo a su familia y amigos, a su equipo. Y hay que recordarlo como era.

Shoya era una persona muy agradable y simpática. Se quedaba con tu cara aunque sólo le hubieras hecho una entrevista. Shoya era prácticamente un recién llegado al mundial. Su primera temporada completa fue 2009 en la categoría de 250cc. E iba camino de firmar su mejor campaña en el campeonato del mundo. Pero ya no podrá.

He vivido pérdidas de pilotos muy cercanos en el mundo del motor, básicamente en el Dakar. Y es duro. Aunque hablar de lo que sientes no creo que sirva para nada.

Ahora pienso en el Gran Premio de Japón del próximo 3 de octubre donde Shoya iba a ser tratado como un auténtico campeón. Y eso que después de su primera victoria en el mundial prácticamente nadie en su país natal le conocía. Un buen colega de profesión, el periodista británico Julian Ryder tuvo que escribir un artículo para varios medios de comunicación japoneses que le pedían por favor que les ilustrara acerca de ese fenómeno nipón que había ganado en Qatar y que lideraba el mundial de Moto2.

Ni en su país le conocían y ahora todo el mundo del motor llora su pérdida.

Ojalá nunca más vuelva a pasar. Aunque sabemos que esto es motociclismo y todos somos conscientes de que el riesgo es inherente a este deporte.

Shoya llevaba el 74 de Katoh en su mono.

Desde hoy llevamos tu 48 en el corazón.

El valor de los títulos

Durante estos días no paro de escuchar que el valor del título mundial de MotoGP en 2010 será menor sin Valentino Rossi en pista.

Hombre, el mismo valor, exactamente el mismo no lo tendrá, eso es evidente porque con Rossi en pista el nivel sería todavía mayor. En mi opinión eso no quiere decir que el campeón del mundo 2010 de MotoGP no sea un campeón justo ni nada por el estilo. Será un campeón con mayúsculas. Sin Rossi en pista esto no va a ser –como algunos se han apresurado a decir- un camino de rosas para Jorge Lorenzo. La oposición de Pedrosa es, cada día que pasa, más feroz. Sólo hace falta remitirnos a su fin de semana perfecto en Mugello marcando pole, victoria y vuelta rápida.

Si queremos buscar excusas siempre las encontraremos. Si lo que queremos es menospreciar a alguien siempre podremos, pero no menosprecia quien puede sino quien quiere. Lo digo porque por esa regla de tres hay quienes siempre han dicho que el título de Álex Crivillé no fue el mismo sin Doohan en pista. Pero todavía voy más allá. Hay quienes siguen pensando que los títulos mundiales de Nicky Hayden en 2006 y Casey Stoner en 2007 fueron producto de la suerte o de la conjunción de varios astros: que si Hayden sólo ganó dos carreras, que si Stoner jugó con ventaja por llevar Bridgestone cuando sus principales rivales montaban Michelin, que si la electrónica de la Ducati era mejor, que si sólo sabía ganar en las rectas porque la Desmosedici arrasaba en la velocidad punta…

Esos dos títulos mundiales tuvieron que pasar muchos filtros mediáticos antes de ser medianamente asumidos como tales. Y que yo sepa, Valentino Rossi corrió esos dos mundiales y sin perderse ni una sola carrera.

Como digo, a la hora de buscar excusas siempre se está a tiempo, pero no encuentro justo decir que sin Rossi en pista el título mundial de 2010 no va a tener valor. En 2006 y 2007 el Doctor corrió y ganó carreras. Pero muchos todavía piensan que el mundial lo perdió el italiano.

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Marc Martín


Soy Marc Martín, enviado especial de TVE a los grandes premios del Mundial de Motociclismo. En 2005 debuté como comentarista en MotoGP. Le pedí a Rossi una entrevista en directo y me soltó: “NO”. "Empezamos bien", pensé… Anécdota aparte, siempre soñé trabajar en esto.
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