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Road Movies, (O movies on the road)

Me llaman de Casa América (@casamerica ) y me preguntan si quiero participar en una mesa redonda sobre las "Road Movies"  organizado en colaboración con la Embajada de Estados Unidos, y un pequeño ciclo compuesto por cuatro películas de ficción que he visto, alguna muchas veces, "Sucedió una noche", "Easy Rider", "Luna de papel" y "Pequeña Miss Sunshine" y un documental, que no había visto, sobre el viaje en autobús de un puñado de idealistas, luchadores por los derechos civiles, desde Washington a New Orleans, en 1961: "Freedom Riders".

   

Tardo menos de un segundo en contestar que sí, mientras siento la avalancha de recuerdos de eso que llamamos desde no sé cuando con ese término tan evocador, al menos, desde luego, para mí. Trato de evitar lo fácil, que es tirar de wikipedia, IMDB y demás shortcuts al alcance de la mano hoy día, y simplemente recordar esas sensaciones, y pensar en que puedo yo decir en base a ello. Me asaltan imágenes, momentos y sensaciones de maravillosas road movies que me acompañan desde que las vi, “The grapes of wrath”, “You only live once” o “They live by night”,  "Two lane blacktop", "Duel", “Vanishing point”, y su muy parecida historia en forma de westren que fue “Bite the bullet”, ( título también, por cierto, de una canción de Niel Young) “The Straight Story” o “Into the wild”, o tantos y tantos westerns y tantas canciones de Dylan o Springsteen que son auténticas road movies.

  

Me viene a la cabeza una y otra vez esa novela maravillosa que es "On the road", de Jack Kerouack, título seminal que de alguna forma viene a resumir todo lo que significan las road movies, y como cinéfilo irredento que soy no puedo evitar referirme a su encomiable pero no exitosa adaptación reciente por Walter Salles, con producción de Francis Coppola, y sobre todo a una película muy hermosa que aquí conocimos como "Generación perdida" y que en original se llamó "Heart Beat" que de alguna forma contaba mucho mejor todo el espíritu de aventura, de viajar y de conocer que se respiraba en la novela de Kerouak, con una fantástica fotografía de Lazslo Kovaks, que como se verá, aparecerá en más de una ocasión en esta historia de carretera.

 

 

En realidad, me gusta pensar que la vida es en sí misma una road movie, y que por eso las road movies nos llegan tanto. Al menos en mi caso. No sé si será porque hago cada día un mínimo de 100 km en coche, escuchando  mi propia banda sonora. Y pienso que mi educación sentimental en esto del cine, estuvo conformada en buena medida por películas de ese tipo. Y aunque hoy no puedo presumir de ser el lector que fui, y en eso entono mi mea culpa con la excusa del poco tiempo que tengo, creo que la evocación de esos sentimientos que el término "road movie" hace aflorar, hay que buscarlos en la esencia misma del hombre, o del ser humano, como se dice ahora,  y en Homero y en sus retratos de aquellos héroes, con Ulises a la cabeza, que vivían sus aventuras en aquellos viajes desde y hasta Itaca.

  

¿No es una road movie La odisea? ¿No es una road movie El Quijote? Yo creo que sí. El viaje y el camino como catarsis, están presentes desde que un ser humano supo que quería contar una historia y otros que querían que se las contasen.

  

Llegó el siglo XX, y con él dos inventos maravillosos que definen ese siglo como pocas otras cosas, y que estaban destinados a entenderse: el cine, y el automóvil. Por decir más, ambos inventos prodigiosos, alcanzaron un desarrollo excepcional en un país nuevo y prospero como nunca hasta entonces en la historia de la humanidad, y que estaba destinado a erigirse tras la segunda guerra mundial como la primera potencia mundial. me viene ahora a la memoria una película como "Rebelde sin causa", en la que, como casi todo el  mundo sabrá, aparecía Dennis Hopper como uno de los amigos del protagonista James Dean, el "rebelde sin causa" por excelencia. En la película, de 1955, el coche es uno más de los protagonistas, como por otro lado ha sucedido siempre en el cine norteamericano. Lo importante es que la forma de relacionarse con el automóvil por parte de aquellos jóvenes protagonistas, no tenía, evidentemente, parangón con la que pudieran tener cualquieras otros jóvenes de cualquier otros país con el automóvil. Un remedo de aquella la veíamos en una película llena de nostalgia como fue "American Graffitti". Lo que quiero decir es que el coche, ha sido siempre parte del paisaje en la sociedad norteamericana.

  

 

Hoy se nos olvida que el cine fue calificado como "el arte del siglo XX". Más allá de su condición de medio narrativo para contar historias, siguiendo la tradición y la necesidad de todos de fascinarnos con ellas, el cine hizo en el siglo XX algo que ningún otro arte había hecho hasta entonces: ser testigo de su tiempo, dejar para el futuro todo un mundo de evidencias.  El cine triunfó en todo el mundo, y en particular en Estados Unidos, porque, aun siendo mudo o silente, o precisamente por ello, podía llegar a todos aquellos inmigrantes de todo tipo, origen y condición que llegaban al nuevo mundo y aún no sabían el idioma. Parecía normal que el cine, ese nuevo arte, y el automóvil, ese nuevo y moderno medio de transporte se encontrarán y decidieran buscar juntos su destino.

  

En realidad, siempre he pensado que muchos westerns son road movies, y vice versa. Da igual que se en coche, en tren, en moto, en autobús o a caballo. El viaje es el viaje, y como decía Machado, "se hace camino al andar". Pienso en westerns como "Stagecoach", "Two rode together", "Red River", "Wagonmaster", "The Naked spur" o "Ride the high country", por poner solo unos ejemplos, y puedo imaginármelos en términos de "road movie" como tal, eso es, con un coche, moto o autobús. Porque lo que en ellas importa no es tanto como se hace ese viaje sino lo que sucede durante el mismo a los protagonistas de esas historias. El caso de "Stagecoach" es significativo, al estar basada en un relato, "diligencia para Lordsburg" que a su vez se basaba en un relato de Guy de Maupassant, "Bola de sebo". Es una forma de cerrar el círculo, pienso.

  

Del mismo modo, siempre he pensado que "Easy Rider" era todo un western lirico y salvaje, y que podía haberse llamado también "dos cabalgan juntos" (two rode together) o "vivir su vida". También he de reconocer que siendo como soy virulentamente reacio en general a los títulos traducidos, ese "Buscando mi destino" con el que la conocimos en España, no me resulta desagradable. Sin embargo, lo amplio de los significados de "Easy Rider" me parece mucho más evocador. 

  

"Easy Rider", película mítica donde las haya, "road movie" con todas las de la ley, película independiente que recaudó 100 veces su coste, y sin duda hija de su tiempo, una película de eso que llamamos, como a algunas canciones escogidas "generacional". Me confieso hijo del rock, y quiero creer que todo lo que nos llega de "Easy Rider" estaba esbozado en 3 palabras de esa hermosa canción, sin duda generacional, que es "San Francisco", de John Philips e inmortalizada por Scott Mackenzie: "people in motion", insertadas en una estrofa aún más reveladora de unos tiempos que, ya sin duda, estaban cambiando:

 

All across the nation such a strange vibration
People in motion
There's a whole generation with a new explanation
People in motion people in motion

  

De modo que lo que hacían los personajes del rebelde con causa Dennis Hopper, Billy, y Peter Fonda, "Capitán América" o Wyatt, director el primero de la película, y coguionista junto al segundo, era precisamente moverse, respirar, vivir. Aquellos eran tiempos complicados y es fácil olvidar el contexto en el que sucedían las cosas. la guerra fría, La guerra de Vietnam, los magnicidios de los hermanos Kennedy y Martin Luther King en apenas 5 años, la carrera espacial, la contracultura, el movimiento hippie, la necesidad de una parte importante de la población, en particular de los nacidos después de la segunda guerra mundial de ver y vivir el mundo de otra manera, tenían que tener reflejo en el cine. Probablemente "Easy Rider" fue la película adecuada en el momento adecuado. Su arrebatadoras canciones, que son algo más que su banda sonora, hacen inolvidables los momentos en los que suenan. ¿no es significativo que los créditos de la película se vean mientras se escucha el "Born to be wild" de Steepenwolf? (looking for adventure….) . ¿No es también significativo que "The weight" de The Band suene haciendo parecer más liviano el peso del viaje por las carreteras infinitas de los dos protagonistas? (I just need some place where I can lay my head)  

 

¿Y no es significativo que el tema de los Byrds "Wasn´t born to follow" sea también protagonista destacado en una de las cabalgadas de esos dos modernos centauros? (Run across the valley beneath the sacred mountain and Wander through the forest)

  

Podría decir ahora lo que de un tiempo a esta parte se ha convertido en una especie de lugar común: que la película no es tanto, que ha envejecido mal, que está my mal realizada. Pues no. Yo, salvo la secuencia del "trippy", que ya me pareció pesada en su día, la salvo de comienzo a fin. Me parece eso que he dicho antes, una película generacional, y eso puede decirse de muy pocas película, como también de muy pocas canciones. A m me parece que captó como pocas veces ha sucedido, el sentir de una generación. Por eso, nunca envejecerá.

 

El ciclo se completa con otras tres películas escogidas con buen sentido de entre el gran número de película de eso que conocemos como "road movies". En realidad la elección sirve para darnos cuenta de lo muy mezclado que está el género propiamente dicho, con otros.

  

Así, vemos la mezcla con la comedia romántica en esa joya que fue es y será "Sucedió una noche", del hombre que primero puso su nombre antes que el título, Frank Capra, ese hijo de inmigrantes italianos, que estudió ingeniería química en la misma universidad en la que limpiaba por las noches para poder pagar sus estudios, y que comenzó a hacer cine por casualidad. Que Capra no tenía un pelo de tonto lo sabemos desde hace mucho tiempo. Inventó la comedia clásica, dio forma a la función de los personajes secundarios, o "supporting actors", nos enseño a todos que las personas normales que saben que lo son, son, sin saberlo, mejores que las que se creen mejores que los demás; nos alertó contra el fascismo acechante en la sociedad y en los medios de comunicación; y dejo para la historia la crónica de la segunda guerra mundial que fue "Why we fight?" que es imprescindible para entender que pasó.

  

Pero, "Sucedió una noche" era "solo" una comedia romántica, un clásico "chico encuentra chica", y una road movie, con guión del gran Robert Riskin. Ellie, Una niña bien enfadada, con la clase de Claudette Colbert, Peter, un periodista en paro con el porte y las artimañas de Clark Gable, y un gran lio en el que ambos jugaban durante el viaje al gato y al ratón. Ella, niña rica, huye de su padre enfadada por una boda en cierne. El, periodista en paro, se da cuenta de quién es y decide seguirla proponiéndola un trato a cambio de una exclusiva. Alta tensión, y momentos míticos a lo largo de ese viaje en el que los dos se conocerán y cambiaran, como debe ser en toda road movie que se precie. Por cierto, la película fue la primera en ganar los 5 Oscar principales, Clark Gable fue responsable de que se pusiera de moda no llevar camiseta interior, y esa zanahoria en sus manos inspiró no poco al que sería el "único conejo ganador de un Oscar".

  

"Sucedió una noche" transcurría durante la Gran Depresión, en 1934. Luna de Papel, el tercero de los títulos del mini ciclo sobre "road movies" fue rodada, en un luminoso blanco y negro que firmaba el Gran Lazslo Kovaks (director de fotografía también de "Easy Ryder", por cierto), en 1973, aunque transcurría de forma indeterminada durante esa misma gran depresión. Peter Bogdanovich, el cineasta que más empeño parecía mostrar de entre aquella generación de cineastas, en reivindicar las esencias del clasicismo del cine norteamericano, hizo una "road movie" muy próxima en su discurrir a un género tan español como es el de la novela picaresca. Un hombre, y una niña, Ryan O´neal y su propia hija, Tatum O´neal, por entonces con 7 años, y sin duda el mejor niño, niña en este caso, que pasó por la pantalla desde que Jackie Coogan fuera "The kid" con Charlie Chaplin.

  

Como buena road movie que es, el argumento aparente, un vendedor de biblias que va recorriendo el país engañando a viudas desamparadas, acaba por ser el telón de fondo de la verdadera historia, que es la que se teje entre dos personajes tan variopintos, como son ese Moses Pray y Addie.

 

La obra de Peter Bogdanovicht es todo una recolección de anécdotas del mundo del cine. Igual que en Nikelodeon podíamos ver cosas que se dicen que pasaron de una u otra forma en el mundo del cine, también se dice que fue el mismo Orson Welles quien le dijo a Peter Bogdanovicht, quien tenía dudas sobre si mantener el título original de la novela, "Addie Pray", que Paper Moon era un excelente título, que estaba inspirado por cierto, por una canción: It's Only a Paper Moon

 

La más reciente de las "road movies" de ficción que podrá verse en este miniciclo es una joyita del moderno cine "indie", "Pequeña Miss Sunshine", el brillante debut como directores de la pareja formada por Jonathan DaytonValerie Faris: El Mcguffin, era la crónica de un viaje familiar para un concurso de misses infantiles. de nuevo, como buena "road movie" que es, el viaje en una vieja forgoneta Wolkswagen de una familia  "disfuncional" (o desestructurada) como se dice hoy día, servirá para lograr lo que las cuatro paredes de su casa no conseguían: unir a tan variopintos miembros en una empresa común, aunque esa sea, reventar un absurdo concurso de belleza infantil. En medio, una madre desbordada, Toni Colette; un padre fracasado que predica el éxito, Gregg Kinnear; un adolescente mudo por decisión propia, Paul Dano; un hermano, o cuñado, según se mire, homosexual que ha intentado suicidarse por mal de amores Steve Carrell; y para colmo, un abuelo libre como un colibrí que interpreta el siempre excelente Alan Arkin. Ah, y esa niña que no responde a los cánones de belleza dictatoriales pero que va a conseguir unir a esa familia que son los Hoover: Olive.

  

Termina el ciclo con un emocionante Documental con mayúsculas: "Freedom Riders", mucho más que una road movie o la crónica del viaje de uno grupo de idealistas, a la vez que tremendamente concienciados, ciudadanos norteamericanos, blancos y negros, que en 1961 decidieron forzar las leyes segregacionistas de los Estados del Sur yendo en autobús desde Whasington a Nueva Orleans. Los protagonistas auténticos de aquel acto heroico nos cuentan aquella historia y como cambió sus vidas y las de los demás, pero lo que vemos sobre todo en el documental es como aquella historia de carretera cambió, o empezó a cambiar si se quiere,  para siempre a un país. Es revelador ver a Robert Kennedy decir: Algún día este país tendrá como presidente a un negro.

 

"Freedom riders", El viaje, el camino, el cambio. nada es al llegar al final del camino como era al salir. Esa es la esencia del vieja, esa es la esencia de las road movies.

Gerardo Sánchez   24.mar.2014 16:09    

De Gravity a 2001 (o al revés)

Veía esta semana Gravity tras esperarla ansiosamente. A mi estas cosas del espacio siempre me han gustado. ¡Yo quería ser astronauta de pequeño!. Y aún quiero serlo. Si mañana me dijeran si me subía a una Soyuz o a un Discovery lo hacía sin dudar un solo segundo. El caso es que desde pequeño me fascinaban estas cosas, y claro, las películas tambien. En Gravity redescubro a Alfonso Cuarón un director que desde que "La princesita" unas navidades por televisión, me encanta. No he visto ninguna pelicula suya mala. Ni siquiera su aportación a Harry Potter, la única de la saga en la que no he tenido que luchar para no echar una cabezada. Es Gravity una de esas películas que tienen lo que una buena película tiene que tener, como bien sabía Kurosawa: un buen guión. Que luego pase a 600 kilómetros d ela tierra, en el espacio, y esté rodada en 3D es absolutamente secundario. La película nos cuenta una historia de supervivencia y un viaje interior ejemplar. Por resumir, esos dos que se quedan solos ahí arriba están interpretados por George Clooney, cuyo personaje está inspirado en el protagonsita de "Punto límite cero" (Vanishing point, yo como siempre, epatando con los títulos en inglés) y una estupenda Sandra Bullock, podrían vivir esa experiencia en una montaña, una selva, el mar, o el desierto. Los trajes espaciales y la tierra al fondo, la ISS o la chatarra espacial son un decorado fascinante, pero que en realidad no es lo principal en esta película.

 

Es curioso como muchas de las cosas que vemos (y escuchamos, o no) en Gravity son deudoras de 2001. Por un lado, hace tiempo que es evidente que Kubrick (y Arthur C. Clarrk) fue un tanto generoso con la humanidad al pensar que en el año 2001 ibamos a ser capaces de tener una tecnología (y tan pulcra) como la que se ve en la película. Por otro lado, ya sabemos de sobra que los espacios que el ser humano ha podido construir para habitarlos por ahi arriba son mucho menos luminosos y pulcros que que los que nos mostraba Kubrick en 2001. Por cierto, yo leí la novela de Arthur C. Clark, basada en la película para la cual había escrito el guión, un montón de veces antes de ver la película finalmente en cine en España. Recuerdo bien que cuando yo pude verla fue tras el éxito de La Guerra de las Galaxias. Y recuerdo que en el cine había un cartel (un affiche) en el que George Lucas decía que 2001 era la película que él hubiera querido hacer. Obviamente 2001 y Star Wars no tenían nada que que ver, salvo las estrellas y el hecho de haber naves espaciales. Con el tiempo vi 2001 muchas muchas veces. Y cuando digo muchas estoy hablando de 40 0 50 veces. Siempre fascinado, tras haber leído el libro tantas y tantas veces y haber leído tanto y tanto sobre la película, pero sin haberla visto (estas cosas eran normales hace tiempo). Recuerdo que una de las veces la vi en un cine de mi barrio con los rollos cambiados, y alguien delante mío que no se enteraba de nada decía: "a mi me han dicho que es una película muy rara". Otra vez, lo juro, había una rata que cruzaba por la sala cada cierto tiempo. Vi la película con los pies en alto. Pero algo estaba claro y llamaba la atenció, y era como Kubrick contaba su historia, tanto desde el punto de vista visual (no se donde acabaría, pero durante muchos años tuve un "american cinematographer", la revista de los directores de fotografía de la ASC, en la que se contaba "todo" sobr eel rodaje de 2001) como desde el punto de vista sonoro.

 

Más allá de las músicas de los dos Strauss, tras desechar el OST que compuso Alex North, Kubrick estaba muy bien asesorado sobre cosas tan evidentes (hoy día) como que en el espacio no se propaga el sonido. Fruto de esa evidencia científica, Kubrick nos ofrecía alguno momentos magníficos de silencios absolutos. Cuando he visto Gravity, me he dado cuenta de cuan aplicado es Alfonso Cuaron, y que bien ha aprendido las lecciones de un maestro como Kubrick. Ya lo dijo Bresson: el cine sonoro ha inventado el silencio.

Como decía Buzz Lightyear:

To infinite... and beyond

Continuará

@Gerardo_DDC

Gerardo Sánchez    3.oct.2013 19:55    

La educación sentimental

Siempre me ha parecido que la novela de Flaubert tenía un titulo maravilloso. ¡ y qué razón tenía ¡.

 

Education_sentimentale_flaubert
 Las cosas que nos pasan cuando nos tienen que pasar para que nos dejen huella, o sea, en esos años de formación, pasan a formar parte de nuestra “educación sentimental”, que en realidad es eso que nos hace ser personas. Un día de estos aprenderé a no hacer digresiones al comienzo de un post, o dicho en lenguaje llano, a no andarme por las ramas e ir al grano. Por otro lado, creo que si es pertinente hablar de la “educación sentimental” para lo que voy a contar hoy.

Cada día, mientras comemos la gente de Días de Cine, entre bocado y bocado, entre plato y plato, mientras tratamos de solucionar los males que aquejan a este mundo (cosa que solemos conseguir con esfuerzo, lo que pasa es que nada más levantarnos de la mesa, el mundo vuelve a hundirse) hacemos una especie de cineforum continuo de perfil bajo. Nada de grandes frases, ni tono engolado. Ayer recordábamos una de esas películas que forman parte de mi educación sentimental (ya salió el porqué): “El joven Edison”, retrato de la adolescencia del joven inventor, interpretadao pro Mickey Rooney y dirigida por Norman Taurog.

 

Esta es de esas películas que veíamos en lo que se llamaba “sesión de tarde”, los sábados a las 4 de la tarde por “la primera cadena”. O sea, lo que ahora conocemos como “La 1”. Hace muchos años que no la veo, pero tengo un recuerdo imborrable de ella. Recuerdo momentos nítidamente. En aquellos tiempos, siendo yo niño, ni se nos ocurría decir que tal o cual película la había dirigido tal o cual señor. A mí no, desde luego. Aquella era una película de Mikey Rooney. Y punto. Y bien estaba. Recuerdo de aquellas sesiones de tarde algunas maravillosas películas, algunas de las cuales luego vi en el cine, fundamentalmente en la Filmoteca Nacional y que luego conseguí en DVD para aplacar la sed de nostalgia.

 

Siempre he pensado que yo hubiera dado lo que fuera por haber podido trabajar en alguna de aquellas películas: “Capitanes intrépìdos” (La película favorita del recientemente fallecido Elías Querejeta”, “Adios Mr Chips”... en fin, muchas películas que salían de la fábrica de sueños sin otra intención que entretener. Lo que pasaba es que además, eran grandísimas películas. Me gustaría pensar que ahora se hacen las películas pensando en que se hacen grandes películas, y que lo que se quiere es que la gente se entretenga además. No se yo…

 

Por cierto, ayer tarde, cuando salí de trabajar, hice una de mis incursiones semanales “físicas” (otras son virtuales) y compré “El joven Edison”. De Mickey Rooney. Norman Taurog “solo la dirigía”, como decían en Nickelodeon. Luego hubo otra película, una continuación: "Edison the man", pero esa es otra historia.

 Continuará… @Gerardo_DDC

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Gerardo Sánchez   10.jul.2013 12:19    

Qu'est-ce que le cinéma ?

Esa pregunta, ¿Que es el cine? es el título de un estupendo libro, casi habría que decir "de cabecera" de cualquier cinéfilo que se precie de serlo de verdad. Andre Bazin se la hacía y como él muchos lo hacemos a diario.

Qu-est-ce-que-le-cinema_net

El mismo Godard se la hacía a sí mismo en "Pierrot le fou" a través de persona
interpuesta, o de guión y película si se quiere, a lo que contestaba un contundente Samuel Fuller: "Film is like a battleground. Love. Hate. Action. Violence. Death. In one word . . . emotion" (Una película es como un campo de batalla... amor, odio, acción, violencia... en una palabra:
emoción)

  

Eisenstein tampoco se quedó nunca atrás, y dedicó al asunto sesudos estudios: "El sentido del film", y "la forma del cine". Todo esto viene a cuento porque, si gentes tan inteligentes y preparadas, y desde luego, amantes del cine contrastados se lo han preguntado antes que nosotros, ¿porqué seguimos haciéndonos esa pregunta más de medio siglo después?. Lo cierto, es que esa pregunta seguirán haciéndosela todos los amantes del cine mientras se cuenten historias con imágenes, y alguien las vez (proyectando mi pensamiento en el futuro estoy, obviamente)

 Es el caso que últimamente oigo y leo demasiadas veces decir unas u otras cosas sobre el cine, y su crisis. Hay quien considera que el cine tendría que ser gratis, otros, que el problema es que se hacen muy malas películas, y ¡ encima! la gente las va a ver. Otros que habría que poner solo cine de "autor" (¿quién da el título de autor?). En fin, podría seguir poniendo ejemplos de cosas que me han dicho al respecto últimamente. Como quiera que además, en Días de Cine hablar de estas cosas es un tema recurrente, pues es algo que está, como diría no se que pseudofamosa "en el candelabro".

Está claro que el modelo industrial del cine no es el de hace 30 años, pero está también claro que el cine sigue siendo un Arte (bueno, digamos que una parte de las películas que se hacen lo son u optan a serlo) , sustentado en una realidad industrial. Yo creo que es aquí en esta parte donde mucha gente se confunde. La literatura es un arte, pero para escribir solo hace falta talento y un lápiz. La pintura, igual. Talento, un lienzo, y unos pinceles y pintura. ¿la música?, talento, y un instrumento. O ni siquiera, si lo que haces es componer. A lo que voy: el cine es el único arte, el séptimo, como nos gusta decir, que depende de una forma muy fuerte de una estructura industrial. El problema es que mucha gente desconoce que desde que al quien tiene una idea para una película, hasta que podemos verla, hay toda una cadena "industrial" necesaria para que ante nuestros ojos se obre el milagro. Y eso sucede con las buenas y con las malas películas, con las de las Majors y con las de autor, con las españolas y con las francesas y con las americanas, por supuesto.

 Nos guste o no, la realidad es que detrás de cada película hay una inversion y mucha gente viviendo de esa industria. Haneke, Coppola, Garrel, en fin, cualquiera que consideremos como "autor" reconocido podrá confirmar a quien quiera que incluso en sus películas ha habido que poner un buen dinero para llevarla a cabo. Si luego esa inversión no se recupera porque la gente no va al
cine, no alquila o compra películas, o no las ve en Streaming legal, lo cierto es que no hay nada que hacer, y sucumbirán antes esos "autores" que el cine que llamamos "comercial"

 ¿Que FF6 arrasa en taquilla y eso es un problema?. No seré yo quien diga que le gusta Fast & Furious, pero desde luego, estoy esperando a ver las salas llenas para ver cine del que me gusta.  La realidad es que eso no sucede, y la pregunta es ¿porqué?.

Es un circulo vicioso. La gente deja de ir al cine, los cines no se llenan, su actividad deja de ser rentable y cierran. Entonces nos quejamos. No tenemos cine en nuestro pueblo o ciudad. (Yo crecí en un barrio de Madrid, Usera, y en mi manzana había dos cine, el cine Usera, y el Cine Niza)  O los que hay sólo ponen películas de esas que a nosotros no nos gustan, pero que, guste o no llevan a la gente al cine. Yo creo que tenemos en España un problema muy grave de educación, y queremos
vernos a nosotros mismos mejor de lo que somos realmente. En Francia, con la mitad de salas en el país, la asistencia al cine es muchísimo mayor. No digamos ya el hecho de ver cine francés. Decir que el cine es caro como un motivo para no ir a ver una película creo que es un subterfugio inconsistente. Ya sé que hay mucha gente que lo está pasando muy mal en España, y reconozco que el hecho de haber 6.000.000 de parados, influye grandemente en la decisión de gastarse un dinero escaso en algo que no es de primera necesidad. Pero, no nos engañemos, en España la asistencia a salas ha ido disminuyendo ya desde hace años, y , tampoco nos engañemos, nos gusta ver las películas "por la cara". Ahora podemos además entrar a valorar sobre si el entramado de distribución /exhibición está a la altura de unos retos que pertenece al siglo XXI.  YO creo que no, y que, seguramente de forma inconsciente, han caído en el error que cometemos todos cuando las cosas nos van bien: no adelantarnos, tomando las medidas que puedan tomarse para mejorar
las cosas, a cuando puedan ir mal.

La nueva película de los Hermanos Coen, "Inside Llewin Davis" se presentó en Cannes y ningún medio español pudo entrevistarles porque no había distribución para España. Finalmente será una "Major" quien lo haga, y no será la primera vez. Esto también debería hacernos pensar. Cuando algo va mal, la culpa no es siempre de otros.

 

A todo esto, yo sigo haciéndome la misma pregunta desde hace años ¿Que es el cine?. A
veces creo que tengo la respuesta, pero, por surte, creo, el cine es algo demasiado complejo y maravilloso para tener una respuesta fácil. Lo único que se es que el cine es parte de mi vida, y que sin las pelis que he visto, mi vida, creo, habría sido sin duda infinitamente más aburrida.

Si teneis alguna solución, por favor, hacedmela saber.

To be continued...

@Gerardo_DDC

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Gerardo Sánchez    2.jun.2013 16:01    

Una foto, un libro, mil películas

Por Alberto Bermejo

 No todo está contado o, al menos, no de todas las maneras posibles. Y esto se puede aplicar en toda su extensión al libro “El banquete de los genio. Un homenaje a Luis Buñuel” que ha escrito Manuel Hidalgo desde su condición múltiple de periodista, narrador, guionista y hombre de cine en general. La presentación tuvo lugar en la librería Blanquerna de Madrid y se desarrolló como una interesante conversación entre el autor y el también periodista y escritor Juan Cruz.

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El punto de partida, el detonante de las trescientas y pico páginas, es ni más ni menos que una fotografía única para la que se reunieron ocho grandes directores de Hollywood, además del guionista Jean-Claude Carriere y el productor Serge Silberman, en torno a Luis Buñuel, con motivo de la presentación de “El discreto encanto de la burguesía” en el Festival Internacional de Cine de Los Ángeles (Filmex), del que George Cukor fue uno de los principales impulsores. Cukor había invitado a Buñuel a una comida en su casa, en el 9166 de Cordell Drive, en Beberly Hills. Lo que no le había contado es que a la reunión, que se celebraba en su honor, asistirían también Robert Mulligan, William Wyler, Robert Wise, Billy Wilder, George Stevens, Alfred Hitchcock y Ruben Mamoulian y John Ford, que no aparece en la foto de grupo, pues se retiró pronto por su precaria salud. El mismo motivo que impidió asistir a Fritz Lang, que también estaba invitado. Todos ellos incondicionales admiradores de la obra del español.

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El título del libro queda plenamente justificado con tan célebre foto y Manuel Hidalgo le saca todo el jugo imaginable analizando la figura de cada uno de los comensales, pormenorizando el decorado, la fastuosa mansión de Cukor, y las distintas filias y fobias que se esconden tras las civilizadas apariencias, estructurando todo con una especie de panorámica de trescientos sesenta grados que comienza y termina sobre el anfitrión, situando en el centro la figura contundente, misteriosa y contradictoria del propio Luis Buñuel. Concentrado sobre ese momento único y el desarrollo de toda la reunión, que tuvo lugar en un día inconcreto, anterior al 20 de noviembre 1972, el relato de Hidalgo va y viene del presente a distintos momentos de la vida de cada uno de los contertulios para deconstruir ese retrato colectivo, como si de una imagen caleidoscópica se tratase, y apoyándose en cada uno de esos fragmentos elevar la mirada hacia consideraciones más generales sobre algunas ideas controvertidas, como el valor que se le atribuye a la gente que hace cine a uno y otro lado del Atlántico, la modestia, incluso inocencia, con la que asumían el oficio los directores norteamericanos, hasta que los europeos, sobre todo a partir de los años cincuenta, empezaron a autodenominarse artistas, autores, responsables únicos de las películas del mismo modo el novelista o el pintor lo eran de sus obras. Es decir, la política de los autores, que tanto ha aportado, para bien y para mal, a la evolución de la crítica cinematográfica. El relato es jugoso y fluido, adictivo para cualquier cinéfilo que se precie, porque las anécdotas son muchas y van de los simplemente interesante hasta lo muy divertido, porque es difícil encontrarse con tal concentración de talento y pasar de largo, sin zambullirse en los detalles. Y al fondo está, el ambiente de Hollywood, las diferentes circunstancias vitales de cada uno y, en definitiva, sus películas, de las que añado aquí una muestra de los reportajes que el programa ha dedicado a algunas de ellas en los últimos tiempos.

 

 

 

 

http://www.rtve.es/alacarta/videos/television/dias-cine-aniversario-psicosis/803594/

http://www.rtve.es/alacarta/videos/television/dias-cine-aniversario-apartamento/803575/

http://www.rtve.es/alacarta/videos/dias-de-cine/dias-cine-homenaje-perro-andaluz/797187/

http://www.rtve.es/alacarta/videos/dias-de-cine/dias-cine-50-aniversario-hombre-mato-liberty-valance/1381255/

Para hacer boca, adelantaré brevemente el incidente, entre incómodo e inquietante, de un brindis que propuso en determinado momento Georges Stevens: “A pesar de nuestras diferencias de lengua, de origen, de opiniones, de estilo y de gustos, bebo por lo que nos reúne aquí”, a lo que Buñuel, ambiguo, enigmático y algo provocador, respondió: “Bebo, pero me quedan dudas”. Episodio que le sirve al autor para reflexionar sobre esa variedad de posiciones estéticas e ideológicas que encarnaba cada uno de ellos, desde el liberalismo generalizado, al presunto conservadurismo de John Ford, descreimiento global de Wilder o los coqueteos con el comunismo del propio Buñuel. Aprovecho para anunciar que próximamente dedicaremos un reportaje a tan estimulante libro a partir de una entrevista ya concertada con Manuel Hidalgo.

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Y buscando material para prepararlo han aparecido además unas cuantas fotos de distintos momentos de la reunión que ha iluminado al autor y a la que ya estamos todos convocados.

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Categorías: Cine , Libros

Alberto Bermejo   30.may.2013 16:03    

EL (ÚLTIMO) TOQUE LUBITSCH

Es una obviedad, pero un tema recurrente en la redacción de Días de Cine hablar precisamente de cine, de las películas, directores, actores, actrices, movimientos que nos gustan, y pensar (nada sesudamente, creedlo) en que hace que una película sea especial, o que es lo que hace a un director genial, o que es lo que hace que un actor se convierta en una estrella. Nosotros lo llamamos "desentrañar el misterio", y eso, desentrañar esos misterios, es nuestro empeño en cada reportaje de cada programa. Una tarea tan fascinante y gratificante como inútil.

Ernst+Lubitsch+lubitsch_bild 

Está claro que uno de los mayores misterios de la historia del cine es eso que se llama "El toque Lubitsch". Hace unos meses, con motivo del 80 aniversario de "Un ladrón en la alcoba" (mejor como casi siempre, en inglés, "Trouble in paradise") decidimos aprovechar "que el Pisuerga pasa por Valladolid" para hablar de Ernst Lubitsch. Virginia estaba deseando meterle mano a tan insigne maestro, director, autor, en fin, lo que queramos y más, pero estaba claro que la materia era inabarcable y que había que acotar de alguna manera. Ingenuos de nosotros, pensamos que había llegado la ocasión de poner en práctica en un reportaje, lo que debatíamos en la conversaciones (nada sesudas, insisto) de la redacción, y que por fín podríamos ponernos manos a la obra en "desentrañar el misterio". El misterio a desentrañar era, nada más y nada menos, que "el toque Lubitsch", y el resultado fue un pedazo reportaje de Virginia que podéis volver a ver aquí. Si sois capaces de daros cuenta del tremendo trabajo que llévó, entonces es que sabéis de que va esto de la televisión, de hacer un reportaje, de visionar, de digitalizar, de montar y de escribir. O sea, el ABC de nuestro oficio, y lo que hace la gente de Días de Cine un día si y otro tambien.

 

 Todo esto viene a cuento porque ha salido un pequeño librito, pero maravilloso,  que ha editado Intermedio, ( El último toque Lubitsch ) y que tiene por título, "Amistad, el último toque Lubitsch", escrito por Samsom Raphaelson, guionista de Lubitsch en 8 películas, y autor, por cierto, de la obra de teatro "El cantor de Jazz", que fue la que dio lugar, no hay casi ni que decirlo, a la primera película "oficialmente" sonora de la historia, aquella con la que Warner Brothers cambiaron el curso de la historia del cine y de la industria. Sí, efectivamente, es "El cantor de Jazz", aquélla en la que Al Jolson,  decía al respetable: "wait a minute... wait a minute... you ain´t heard nothing yet" (un minuto.. un minuto,  aún no habéis oido nada)

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El librito, una maravilla, ya lo he dicho, tiene 94 páginas, de las cuales, aproximadamente la mitad, corresponden exactamente a los recuerdos del guionista sobre su trabajo con el genial alemán. No voy a desvelar nada de lo que desvela el mismo Raphaelson, porque merece la pena leerlo. Y es muy divertido además. Solo decir que Raphaelson consideraba que su trabajo como guionista era algo "menor" y que él se debía a su trabajo "de verdad" como dramaturgo.

Samson raphaelson

La traducción, estupenda, ha corrido a cargo de Pablo García Canga, pero además, a él tambien debemos un "Glosario innecesario" (absolutamete necesario, diría yo, o sencillamente imprescindible y desde luego impagable). En ese Glosario, Pablo García Canga pone en contexto a diversos personajes que aparecen en los recuerdos traducidos de Samsom Raphaelson y el resultado (tampoco quiero desvelar casi-nada) es absolutamente imprescindible. Solo comentar que el mismo Raphaelson siendo un jovenzuelo, fue a ver a Al Jolson al teatro, pudo concerle personalmente en el camerino a quien por aquel entonces, años 10 del siglo XX ya era una superestrella del show bussines. Lo de los rockeros tirándose hacia su público o tendiendo un escenario hacia ellos ya lo había inventado el mismo Al Jolson, hijo de un rabino judío y cuya historia personal inspiró la de "El cantor de Jazz", que luego de triunfar en los teatros de USA, llegaría al cine como ya he contado, pero ahora sí, con Al Jolson interpretando al personaje que estaba inspirado en él mismo.

Por cierto, tanto en la edición en DVD, como en la nueva edición de la película en Blu Ray, hay un estupendo documental que no hay que dejar de ver sobre el largo camino hacia las "talkies", o sea, hasta las películas habladas. Ver a Griffith hablando en imagen a mediados de los años 10 no tiene precio.

 

En fin, en ese "Glosario innecesario" hay muchas más cosas absolutametne necesarias de saber por todos aquellos que nos gusta el cine. Y siendo un libro muy bien editado, también es cierto que por su tamaño, no engaño a nadie si digo que es un libro de bolsillo.

Y nos vamos, una vez más,  sin haber desentrañado el misterio. Como debe ser.

@Gerardo_DDC

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Gerardo Sánchez   21.may.2013 17:57    

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